No todo lo que consumimos es bueno para nuestro perro; existen alimentos que están totalmente prohibidos para nuestros amigos peludos. Por ejemplo, hay algunos vegetales y frutas que pueden ser realmente muy malos para su salud como la cebolla, el ajo, las uvas, manzanas, ciruelas y los frutos secos. Tan solo cinco gramos de ajo o cebolla por kilo de peso corporal pueden ser altamente tóxicos, tanto crudos como cocidos, hervidos o deshidratados. Una cebolla mediana o una cabeza de ajo son suficientes para afectar a un perro de 20 kg.
Por otro lado, si un perro ingiere diez gramos de uvas o menos de tres gramos de pasas por kilo de peso puede tener signos de intoxicación. Luego de unas horas, los síntomas principales son vómitos y retorcijones.
Otro de los alimentos que tu perro no debería comer jamás es la carne de cerdo cruda, ya que el puerco puede contagiar el virus de Aujeszky o pseudorrabia que es siempre mortal para los canes. La lista sigue con los huesos, café y té, edulcorantes y azúcares, chocolate y cacao; estos últimos contienen teobromina, una sustancia tóxica para nuestra mascota
Se debe evitar que ingieran cebolla, ajo, uva, frutos secos, carne de cerdo cruda, huesos, chocolate, entre otros.
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El Ministerio de Salud recomienda consumir comidas típicas de Semana Santa con moderación
El Ministerio de Salud recuerda que es importante cuidarnos con las comidas en Semana Santa, pero sin necesidad de privarse de los alimentos tradicionales como la chipa y el cocido, aunque pide consumirlos con moderación. Además, acompañar la comilona con ejercicios físicos para llegar a la Pascua vital y en paz.
Los especialistas advierten a las personas con diabetes que estos días de asueto no son sinónimo de vacaciones en el tratamiento. Deben mantener los horarios habituales de la medicación para disfrutar con tranquilidad.
“En cuanto a la alimentación, derribar el mito de que ‘todo está prohibido’. La clave está en las porciones y en las elecciones inteligentes”, puntualizan.
Para la población general y especialmente para quienes viven con diabetes, recomiendan optar por preparaciones al tatakua (horno) en lugar de frituras, controlar las porciones de alimentos con harina y elegir cocido cuartel (sin azúcar quemada).
“No privarse de la chipa, pero disfrutar de una porción moderada en el desayuno o la merienda, y acompañarla con una buena fuente de fibra o proteína para evitar picos de glucosa en sangre”, señalan desde la cartera sanitaria.
Tampoco olvidar mantener una buena hidratación con suficiente agua, alternando con tereré o mate, evitando gaseosas y/o bebidas azucaradas.
Y no olvidar movernos. La actividad física es considerada gran aliada para mantener estables los niveles de glucosa y para sentirnos activos.
“Aprovechar los paseos al aire libre: una caminata, un recorrido por la plaza, un paseo en bicicleta o simplemente jugar con los niños en el patio son formas sencillas y efectivas de activar el cuerpo”, refieren los médicos.
Estos pequeños gestos, sumados a la constancia con la medicación y a una alimentación consciente, permiten cerrar la semana con la satisfacción de haber celebrado en armonía con nuestra salud.
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El mejor amigo del hombre, desde hace 16.000 años
- Frédéric Bourigault / AFP
- Fotos: AFP/ARCHIVO
¿De dónde vienen los perros y desde cuándo acompañan a las personas? Nuevos estudios sitúan su presencia en Europa hace casi 16.000 años, es decir 5.000 años antes de lo que estimaban investigaciones previas.
“El origen de los perros –probablemente una mezcla de dos tipos de lobos grises– sigue siendo un misterio fascinante”, afirma el genetista sueco Pontus Skoglund, del Instituto Francis Crick, que participó en un amplio estudio genómico sobre los primeros perros en Europa.
Reconstruir con precisión los orígenes de la domesticación de los lobos grises por el ser humano resulta imposible basándose únicamente en restos arqueológicos de cánidos, ya que los esqueletos de lobos y perros son difíciles de distinguir entre sí.
Dos estudios publicados recientemente en la revista Nature intentan arrojar algo de luz sobre este misterio mediante el análisis del ADN de estos restos.
En un primer estudio el equipo dirigido por William Marsh, del Museo de Historia Natural de Londres, junto con otros 21 institutos de investigación, descubrió la evidencia de ADN canino más antigua del mundo.
“Este perro vivió hace 15.800 años en Pinarbasi, en la actual Turquía, en Anatolia central. Su ADN procede de un fragmento de cráneo. Probablemente se parecía a un pequeño lobo. Era una cría de unos pocos meses, probablemente hembra”, describe Laurent Frantz, de la universidad Ludwig Maximilian de Múnich.
5.000 AÑOS ANTES
Hasta ahora la evidencia más antigua de un perro databa de hace 10.900 años. Estos hallazgos apuntan a una domesticación mucho más antigua de lo que se pensaba.
“No sabemos exactamente cuál era el papel de estos perros. ¿Cazar, servir de alarma...? También se puede suponer que existía un vínculo entre las personas y sus perros, especialmente los niños. Aunque no fueran animales de compañía en el sentido actual, probablemente existía una relación muy fuerte. En Pinarbasi los cachorros están enterrados sobre sepulturas humanas”, señala Laurent Frantz.
Los investigadores constataron la presencia de perros genéticamente similares en Reino Unido, Alemania, Italia, Suiza y Turquía durante el Paleolítico superior, hace entre 15.800 y 14.200 años. Pero ¿de dónde procedían?.
ESLABÓN PERDIDO
En otra publicación el equipo dirigido por el biólogo Anders Bergström comparó genomas obtenidos de 216 esqueletos de cánidos, de los cuales al menos 181 procedían de yacimientos preneolíticos en Europa (Suiza, Bélgica, Alemania, Armenia, Turquía, Suecia, Países Bajos, Dinamarca y Escocia).
Así pudieron demostrar que la ascendencia de los perros de los primeros agricultores del Neolítico (hace unos 6.000 años en Europa) se remonta directamente a los perros de las poblaciones de cazadores-recolectores de hace más de 14.000 años.
Este hecho aporta una nueva perspectiva sobre los cambios provocados por la revolución agrícola del Neolítico.
Mientras que en los humanos el paso a la agricultura estuvo acompañado de migraciones a gran escala desde el suroeste de Asia hacia Europa, con una importante mezcla genética, esto no ocurrió en el caso de los perros.
“Esa fue la gran sorpresa”, explica Anders Bergström. “No observamos esa mezcla en los perros”.
La diferenciación entre los perros de Europa y los de Asia tuvo lugar, por tanto, antes y fuera de Europa, probablemente en Asia.
“Aún existe una brecha genética entre perros y lobos. La búsqueda del eslabón perdido continúa”, concluye Pontus Skoglund.
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Los perros llevan 16.000 años con los humanos, según nuevo estudio
¿De dónde vienen los perros y desde cuándo acompañan a las personas? Nuevos estudios sitúan su presencia en Europa hace casi 16.000 años, es decir 5.000 años antes de lo que estimaban investigaciones previas. “El origen de los perros -probablemente una mezcla de dos tipos de lobos grises- sigue siendo un misterio fascinante”, afirma el genetista sueco Pontus Skoglund, del Instituto Francis Crick, que participó en un amplio estudio genómico sobre los primeros perros en Europa.
Reconstruir con precisión los orígenes de la domesticación de los lobos grises por el ser humano resulta imposible basándose únicamente en restos arqueológicos de cánidos, ya que los esqueletos de lobos y perros son difíciles de distinguir entre sí. Dos estudios publicados esta semana en la revista Nature intentan arrojar algo de luz sobre este misterio mediante el análisis del ADN de estos restos.
En un primer estudio el equipo dirigido por William Marsh, del Museo de Historia Natural de Londres, junto con otros 21 institutos de investigación, descubrió la evidencia de ADN canino más antigua del mundo. “Este perro vivió hace 15.800 años en Pinarbasi, en la actual Turquía, en Anatolia central. Su ADN procede de un fragmento de cráneo. Probablemente se parecía a un pequeño lobo. Era una cría de unos pocos meses, probablemente hembra”, describe Laurent Frantz, de la universidad Ludwig Maximilian de Múnich.
5.000 años antes
Hasta ahora la evidencia más antigua de un perro databa de hace 10.900 años. Estos hallazgos apuntan a una domesticación mucho más antigua de lo que se pensaba.
“No sabemos exactamente cuál era el papel de estos perros. ¿Cazar, servir de alarma...? También se puede suponer que existía un vínculo entre las personas y sus perros, especialmente los niños. Aunque no fueran animales de compañía en el sentido actual, probablemente existía una relación muy fuerte. En Pinarbasi los cachorros están enterrados sobre sepulturas humanas”, señala Laurent Frantz.
Los investigadores constataron la presencia de perros genéticamente similares en Reino Unido, Alemania, Italia, Suiza y Turquía durante el Paleolítico superior, hace entre 15.800 y 14.200 años. Pero ¿de dónde procedían?
Eslabón perdido
En otra publicación el equipo dirigido por el biólogo Anders Bergström comparó genomas obtenidos de 216 esqueletos de cánidos, de los cuales al menos 181 procedían de yacimientos preneolíticos en Europa (Suiza, Bélgica, Alemania, Armenia, Turquía, Suecia, Países Bajos, Dinamarca y Escocia).
Así pudieron demostrar que la ascendencia de los perros de los primeros agricultores del Neolítico (hace unos 6.000 años en Europa) se remonta directamente a los perros de las poblaciones de cazadores-recolectores de hace más de 14.000 años.
Este hecho aporta una nueva perspectiva sobre los cambios provocados por la revolución agrícola del Neolítico.
Mientras que en los humanos el paso a la agricultura estuvo acompañado de migraciones a gran escala desde el suroeste de Asia hacia Europa, con una importante mezcla genética, esto no ocurrió en el caso de los perros.
“Esa fue la gran sorpresa”, explica Anders Bergström. “No observamos esa mezcla en los perros”.
La diferenciación entre los perros de Europa y los de Asia tuvo lugar, por tanto, antes y fuera de Europa, probablemente en Asia. “Aún existe una brecha genética entre perros y lobos. La búsqueda del eslabón perdido continúa”, concluye Pontus Skoglund.
Fuente: AFP.
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Itapúa: dejó a su perro para un baño en una veterinaria y lo devolvieron sin vida
Este lunes, una mujer denunció que llevó a su perrito de 8 años a la veterinaria para un baño y corte de pelo, pero se lo devolvieron muerto. Ocurrió en el departamento de Itapúa. De acuerdo a la denuncia, el can de la raza caniche habría sido atacado por un perro de la raza rottweiler, propiedad de la doctora dueña de la clínica.
La víctima, Dina Bernal Falcón, concretó una cita para su perro, llamado Doky, con la clínica Agroveterinaria Sur Abasto, situado en Alto Verá. El servicio solicitado fue un baño y un corte de pelo, para evitar el agobio por el calor.
Dina dejó a Doky en la veterinaria y horas más tarde fue a buscarlo, pero le informaron que había fallecido. Lo que debió ser un día de spa para su mascota se convirtió en una pesadilla para toda la familia. Le informaron que fue atacado por otro perro y que este acabó con su vida en cuestión de segundos.
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No se harán cargo
La mujer denunció que la veterinaria le entregó a su perro en un cartón y que había sido atacado por el can de la raza rottweiler, de mayor tamaño y fuerza. El cuerpo de Doky presentaba varias heridas compatibles con mordeduras de otro can.
Lo más triste del caso es que desde la clínica veterinaria le informaron que no se harían cargo del daño que ocasionó el perro propiedad de la dueña. El caso está siendo investigado por el fiscal Reinaldo Castillo tras la denuncia realizada por Dina en la comisaría 35. El agente del Ministerio Público ordenó que se recabe toda información para esclarecer el hecho.
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