La conducta destructiva de los perros hacia las plantas y flores puede ser a causa de su aburrimiento, falta de atención, inseguridad o, si son cachorros, por el dolor de encías producido por el desarrollo de la dentición. Estas son algunas formas de alejar a tu perro del jardín, antes que acabe con él:

Entrenamiento y distracción: Si bien esto requiere mayor dedicación, produce algunos de los resultados más satisfactorios, más aún si se enriquece con juguetes y juegos apropiados para evitar que las plantas sean su fuente de diversión. Ya sea fuera o dentro del jardín, pasear a tu perro y jugar con él lo ayudará a quedar sin energía y no hacer travesuras posteriormente.

Uso de repelentes: Estos productos se basan en compuestos aromáticos fuertes que no son dañinos para las mascotas, como los aceites cítricos o de menta, pero una desventaja es la necesidad de aplicar con frecuencia, especialmente en épocas de clima húmedo. Lo ideal es utilizar los que están incrustados en cristales de gel porque liberan lentamente el olor ofensivo y pueden soportar periodos de lluvia. Otra opción es un rociador casero con vinagre de baja acidez o un producto de manzana amarga que no daña ni a las plantas ni a los animales.

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