Los céspedes ornamenta­les o gramí­neas soportan largos perio­dos de sequía y pueden ser una opción perfecta para quienes desean minimizar el trabajo en el jar­dín. Gracias a ello, si no hay pre­cipitaciones durante un largo período de tiempo, no tendrá que regar las plantas.

La selec­ción de céspedes ornamentales es bastante amplia, los hay en gran variedad y se convirtieron en elegidos para resaltar jardi­nes de grandes propiedades o en edificios y espacios urbanos que necesiten plantas pero no se puedan cuidar mucho.

A las llamadas hierbas de caña les encanta crecer al sol o una ligera sombra. Estas hierbas ornamentales también nece­sitan un suelo fértil con una adi­ción de humus. No les gusta el exceso de humedad. Si se las riega en exceso son más pro­pensas a diversas enfermeda­des, por ejemplo, los hongos.

Hay muchas opciones y, ade­más, no solamente en tonos verdes o blanquecinos sino algunos son verdes perennes y otras variedades, además de hojas finas y largas, tienen épo­cas de flores pequeñas en sus puntas, tanto en color blanco como azules. Son ideales para crear un “marco” a flores o plantas que no son perennes o florecen en alguna época del año y con la gramínea le ofrece­ría un marco, un soporte a las flores y plantas que pueden ser cambiadas.

Las gramíneas de gran porte o céspedes ornamentales son ideales para jardines grandes y espacios sometidos a períodos de sequía, dando un aspecto armonioso.

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