Más allá del tamaño de la vivienda, el estar íntimo o espacio dedicado a compartir momentos, ver televisión o jugar, merece atención especial en la deco.
El estar íntimo o living familiar es el lugar donde toda la familia se junta a ver televisión, compartir divertidos momentos o relajarse después del trabajo y los estudios. Por ello, tiene gran importancia y debe cuidarse los detalles para que sea un espacio acogedor y cómodo.
BUENOS Y RESISTENTES ASIENTOS
Un sofá más grande o envolvente y dos butacas o más. Las opciones son infinitas y deben ajustarse al espacio disponible. Se deben buscar tejidos de tapicería más durables y con tratamiento antimanchas mejor aún, ya que además de sentarse a descansar, en dicho espacio se suelen compartir picadas o golosinas mientras vemos una película.
EL TOQUE DE LOS ALMOHADONES
En tejidos más sencillos o rústicos, lavables si es posible, pero de gran calidad y atractiva belleza, los almohadones darán el toque especial, así como mantas finas o gruesas que se van variando según la estación del año, ayudan a dar calidez al ambiente.
TECNOLOGÍA Y MUEBLES LIVIANOS
Ahora las pantallas planas son casi como “cuadros” en las paredes, dejando atrás la idea de grandes y pesados muebles. Se puede optar por livianos muebles minimalistas o directamente por estanterías prácticas del mismo color de las paredes donde se ubicarán libros, objetos con historia familiar o adornos y hasta plantas.
JUGAR CON COLORES Y DETALLES
Básicamente se trata de lograr un espacio que puede ser único y diferente a los demás de la casa. Se puede “jugar” con el color, con detalles como grandes canastos para ordenar material de lectura o juguetes, adornos étnicos y, por supuesto, elegir las luces adecuadas que no interfieran con las actividades que se desarrollan en ese espacio.
En los diseños actuales, el living, el comedor y hasta la cocina forman parte de un espacio integrado que se puede “separar” y personalizar con la decoración.
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Familia fallecida en Pedrozo: “Fueron a traer mercaderías para el cumpleaños de su hija”
Las víctimas fueron identificadas como Marcelo Ávalos (48), Fátima Silva Galeano (45), Fernando Jesús (18) y Fátima Sabrina (9), miembros de la familia que murieron en el trágico accidente registrado anoche en Pedrozo, Ypacaraí.
Venían en su auto, la pareja y sus dos hijos, cuando el camión sin frenos cruzó al carril contrario y les chocó, tirando el vehículo fuera de la ruta, que se incendió completamente.
“Se fueron a traer mercaderías para el cumpleaños de su hija y para el emprendimiento de su señora”, relató a C9N Fernando Ávalos, hermano de Marcelo Ávalos, funcionario del Congreso y conocido político de la zona de Maka’i, Luque.
La niña, Fátima Sabrina, debía cumplir 10 años mañana, 17 de agosto. Por ese motivo, viajaron al Este del país y estaban de regreso cuando ocurrió la tragedia.
“Estamos consternados toda la familia. Es un momento muy difícil el que estamos pasando familiares y amigos. Es una tragedia lo que ocurrió, una catástrofe familiar”, manifestó el tío y padrino de la niña. Fernando perdió a su hermano mayor y a su sobrina y ahijada. “Mañana debía estar de cumpleaños y es algo muy doloroso para la familia”, lamentó.
También perdieron la vida su cuñada y su sobrino de 18 años. Un joven de 20 años queda huérfano. “Las instituciones responsables deberían hacerse cargo”, exclamó.
Diego Ávalos recordó a su hermano como una persona honesta, querida y trabajadora y seguidamente pidió solucionar el inconveniente vial registrado en la zona de Pedrozo para evitar más tragedias, señaló.
“Somos una familia trabajadora y nos merecemos la atención de las autoridades para que se agilice la solución de este cruce tan peligroso que se cobró la vida de cuatro personas”, manifestó.
Mencionó que las víctimas fatales salieron de Ciudad del Este aproximadamente a las 16:30 y por el camino ocurrió la tragedia. Asimismo, pidió respuestas a las autoridades.
“Considero también una imprudencia del camionero porque no entró en la rampa y lastimosamente pasó eso y pedimos que las autoridades competentes tomen enserio esto”, indicó.
Finalmente, adelantaron que irán hasta las últimas consecuencias para buscar justicia, “porque es muy trágico perder a cuatro personas de una misma familia”, sentenció.
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Presumen que muerte de embarazada en Curuguaty no se habría dado por un rayo
Este miércoles, familiares de una mujer que habría fallecido tras la caída de un rayo en Curuguaty, departamento de Canindeyú, denunciaron que no creen que esta fuera la causa de muerte. Piden a las autoridades que investiguen el caso porque presumen que tuvo una discusión con su pareja y que a raíz de esto falleció.
El fin de semana pasado falleció Jorgelina Ruiz Díaz, de 37 años, quien estaba embarazada de siete meses y que tenía cuatro hijos pequeños. El reporte del médico forense del Hospital de Curuguaty determinó como causa de muerte una arritmia cardiaca severa por causa de un golpe o descarga eléctrica.
“Sus familiares llegaron hasta la casa ubicada en la colonia San Óscar Romero, donde revisaron el sitio y tienen ciertas dudas de que la mujer hubiera muerto por una descarga eléctrica, porque en la casa no hay ninguna secuela de algún choque eléctrico o que haya saturado las instalaciones”, expresó Juan Alcaraz, corresponsal de “Dos en la Ciudad” de canal Gen y Universo 970/Nación Media.
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Apuntó que la hermana de la mujer resaltó que las instalaciones están intactas y que en ese momento estaba teniendo una acalorada discusión con su expareja, que la abandonó tras dos embarazos. “No lo acusan de que la haya matado, pero que esa discusión puedo ser lo que haya provocado alguna crisis y hubiera caído muerta”, resaltó.
La familia adelantó que van a solicitar la investigación para determinar qué fue lo que ocurrió realmente. “Aseguran de que no hay rastro de que el rayo que cayó haya causado la muerte de su hermana. Además, que los niños estaban durmiendo en la otra pieza y no escucharon ninguna explosión mientras ocurrió el hecho”, resaltó.
Piden a las autoridades que visiten la casa de Jorgelina para levantar evidencias y pueda corroborar que todo el cableado así como también el celular de la víctima que estaba conectado funcionan correctamente y que en el caso de la caída de un rayo estarían quemados.
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Histórico trasplante en Clínicas: joven dona un riñón para salvar a su hermana
Una joven decidió salvar la vida de su hermana al donarle uno de sus riñones, como una demostración fraternal y acto de profunda humanidad.
Ante el sufrimiento de su hermana menor y la escasez de donantes, Lorena Marín, de 32 años, tomó una decisión de cambiar para siempre la vida de su familia: donar uno de sus riñones para devolverle la salud y la esperanza a María Belén Marín, de 22 años.
El procedimiento se realizó este viernes 26 de junio en el Hospital de Clínicas de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (FCM-UNA), donde se concretó el trasplante renal adulto número 206 con donante vivo.
María Belén, estudiante de enfermería y oriunda de Caaguazú, padece lupus eritematoso sistémico con nefritis lúpica y enfermedad renal crónica. Durante un año y diez meses dependió de sesiones de hemodiálisis para seguir viviendo, tratamiento que recibía en el Sanatorio Español Nefroserv, por intermedio del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.
La enfermedad obligó a la joven a trasladarse, casi 200 kilómetros, desde su ciudad natal hasta la localidad de Limpio para continuar su tratamiento, mientras aguardaba la posibilidad de un trasplante. Sin embargo, la espera llegó a su fin gracias al gesto de amor de su hermana mayor, estudiante de una maestría en Educación Superior, quien decidió convertirse en su donante.
Previo a la intervención, María Belén fue internada 48 horas antes para recibir la medicación antirrechazo y completar los preparativos médicos correspondientes. La donante, por su parte, ingresó al hospital 24 horas antes de la cirugía para culminar el proceso preoperatorio.
El trasplante movilizó a un amplio equipo multidisciplinario integrado por especialistas en nefrología, urología, cirugía vascular, anestesiología, enfermería, laboratorio, banco de sangre, farmacia, terapia intensiva y otros servicios de apoyo, coordinados por la Unidad de Trasplante del Hospital de Clínicas.
La ablación renal fue realizada mediante técnica videolaparoscópica y posteriormente se llevó adelante el implante del órgano en la receptora, en una intervención que involucró a decenas de profesionales de la salud comprometidos con devolver calidad de vida a la paciente.
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Para la Dra. Norma Arévalos Galeano, jefa del Departamento de Trasplante, historias como la de las hermanas Marín reflejan el inmenso valor de la donación de órganos y la capacidad de transformar vidas.
La especialista aprovechó la ocasión para renovar el llamado a la ciudadanía a convertirse en donantes, recordando que los órganos no acompañan a las personas después de la muerte, pero sí pueden significar una nueva oportunidad para quienes luchan por seguir viviendo.
Equipo multidisciplinario
El Dr. Martin Peris inició el preparativo pre trasplante. La paciente 24 horas antes recibe tratamiento de hemodiálisis en el Departamento de Nefrología Adultos por el Equipo de Enfermería: Lic. Hermenegildo Mareco, Lic. Derlis Casco, y el Lic. Héctor Vera. Además, participaron los licenciados de Enfermería de la Unidad de Trasplante: Roberto Ríos, Griscelda Ramos, Mariela Delgado, Sunilda Espínola, Claudia Núñez, Patricia Orihuela y la asistente Cinthia Soto.
La donante se internó 24 horas antes de la cirugía, y las doctoras Johana Silvero y Elisa Martínez continuaron los preparativos pre Trasplante (donante- receptor).
Cabe destacar la Coordinación de la Lic. Sonia González, jefa de Enfermería del Pabellón Quirúrgico central, así como también el jefe del Pabellón Quirúrgico central Prof. Dr. Eduardo González. El jefe de Urología Prof. Dr. Julio Recalde y el jefe de Nefrología el Prof. Dr. Marcos Martínez, y de la Prof. Dra. Carolina Vázquez, coordinadora de trasplante renal del Departamento de Nefrología Adultos.
El equipo quirúrgico de ablación estuvo integrado por los anestesiólogos: Dr. Juan Meza, coordinador Anestesia de Trasplante; y los doctores Diego Peralta y Maira Cardozo, médicos residentes de anestesia. Nefrología: Dra. Norma Arévalos Galeano, jefa del Departamento de Trasplante.
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Educar es más ejemplo que discurso
Por: Adelaida Alcaraz
En un ecosistema empresarial que suele medir el éxito en términos de crecimiento, rentabilidad y expansión, Pedro Ayala propone una lectura más profunda: la del legado. Miembro de la comisión directiva de la Cámara de Comercio Paraguayo-Argentina y líder de CPA Ferrere en Paraguay, nuestro protagonista pertenece a esa generación de ejecutivos que ya no separa con nitidez la vida corporativa de la personal. En su caso, la paternidad no es un capítulo paralelo a su carrera, es el eje que reordena su forma de entender el liderazgo, el riesgo y el éxito.
“Construir una empresa tiene mucho que ver con la autorrealización”, afirma Pedro Ayala, pero rápidamente amplía la idea hacia un territorio más íntimo: la familia. Allí, sostiene, el legado deja de ser una marca o una estructura organizacional para convertirse en algo más difícil de cuantificar y que se define en personas, valores y vínculos.
Padre de cuatro hijos -Arami, Mauri, Agus y Ale, de apenas cuatro meses- Pedro reconoce que la experiencia no inmuniza frente a la paternidad. Cada hijo, dice, vuelve a inaugurar el proceso. “Cada llegada trae nuevas emociones… la paternidad no se domina, se aprende todos los días”, enfatiza dejando entrever la idea de que la experiencia no elimina la incertidumbre, pero sí afina la sensibilidad.
En su recorrido, Pedro retoma una idea filosófica para describir la paternidad y la resumen en la idea de que nadie entra dos veces al mismo río. Así como las personas cambian, también lo hacen los padres. En ese marco, cada hijo encuentra una versión distinta de su padre, moldeada por la experiencia, pero también por las propias transformaciones internas.
Ese mismo principio, sostiene, se traslada al mundo corporativo. La estabilidad es más una ilusión que una condición. Equipos, contextos y decisiones están en permanente movimiento. En ese flujo, el liderazgo no puede ser rígido.
La paternidad, en ese sentido, opera como un entrenamiento emocional involuntario. Desarrolla paciencia, empatía, escucha y coherencia. “Las personas observan mucho más lo que uno hace que lo que uno dice”, resume.
El éxito más allá de los indicadores. Quizás uno de los desplazamientos más significativos en la mirada de Pedro tiene que ver con la noción de éxito. En el mundo empresarial, admite, suele medirse en resultados. Pero la paternidad introduce una métrica alternativa, menos visible y más persistente: la calidad de los vínculos.
“El éxito empieza a tener más que ver con la tranquilidad de conciencia”, asegura. No se trata de abandonar los resultados, sino de integrarlos en una visión más amplia, donde también importan las personas que se forman dentro de una organización y el impacto que esta genera en sus entornos familiares.
En esa línea, introduce una idea que tensiona la separación clásica entre lo profesional y lo personal, no existen compartimentos estancos. “Somos una sola persona durante todo el día”, afirma. Lo que ocurre en la casa influye en la empresa, y viceversa. El liderazgo, entonces, también se construye desde el equilibrio interno.
Riesgo, protección y responsabilidad. Si algo modifica la paternidad, según nuestro protagonista, es la relación con el riesgo. No lo elimina, pero lo reconfigura. La ambición sigue presente, pero aparece filtrada por una capa adicional de responsabilidad.
“No desde el miedo, sino desde la responsabilidad”, aclara. La diferencia está en que no se trata de volverse conservador, sino de entender que cada decisión tiene efectos que trascienden lo individual.
Esa conciencia introduce una nueva pregunta en la toma de decisiones. No solo qué es posible hacer, sino para qué y con qué impacto. El riesgo deja de ser un gesto individual para convertirse en una decisión con consecuencias extendidas.
Liderar personas, no solo equipos. En su rol profesional, Pedro reconoce una enseñanza directa de la vida familiar. Y es que detrás de cada persona hay una historia completa. Padres, hijos, preocupaciones, aspiraciones.
Esa mirada, lejos de suavizar el liderazgo, lo complejiza. Obliga a pensar en la empresa no solo como una estructura de objetivos, sino como un espacio de desarrollo humano. “Liderar no es solamente resolver problemas, sino formar y acompañar procesos”, señala.
En ese punto, la paternidad y el liderazgo convergen, pues ambos implican educar desde el ejemplo, no desde el discurso.
El legado. Cuando piensa en el futuro de sus hijos, él no habla de herencias materiales ni de trayectorias predeterminadas. Su idea de legado es más abierta. Consiste en dar herramientas, no caminos.
“Quiero que sean mejores que yo”, dice sin matices. La frase, que podría parecer simple, encierra una lógica potente. Y es que el éxito del padre se mide, en parte, por la capacidad de los hijos de superarlo.
Ese mismo criterio lo traslada a su rol profesional. El verdadero impacto de una organización no está solo en su desempeño presente, sino en lo que deja instalado para el futuro: cultura, talento y oportunidades.