El Tribunal de Sentencia, integrado por los jueces Raúl Marecos, Vidal Santacruz y Roberto Estigarribia, se encuentra deliberando el fallo de primera instancia para el adolescente acusado del feminicidio de María Fernanda Benítez, hecho ocurrido en Coronel Oviedo. El nombre del procesado se omite debido a que era menor de edad al momento del crimen. Por este motivo, es juzgado bajo la legislación penal adolescente y se expone a una pena máxima de 8 años de privación de libertad.
Semanas atrás, otro Tribunal de Sentencia de Coronel Oviedo condenó a los cinco adultos implicados en el feminicidio de la joven María Fernanda Benítez Martínez. La lectura de la sentencia comenzó poco antes de las 23:00 del martes 25, dada la gravedad del caso. El colegiado, integrado por los jueces Luis Ovelar, Víctor Vera y Andrea Riquelme, emitió su veredicto final tras concluir el debate oral, escuchar a todas las partes y otorgar a los procesados el derecho a declarar.
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La joven Mikhaela Chiara Yasy Rolón Melgarejo, acusada de instigación al feminicidio, asociación criminal y omisión de aviso, fue hallada culpable y condenada a 10 años de cárcel. Posteriormente, a las 00:23 del miércoles, Ricardo Villamayor recibió una pena de 3 años de prisión por ocultamiento de indicios y omisión de denuncia. A las 01:05, Franco Antonio Acosta fue condenado a 5 años de privación de libertad por complicidad en tentativa de aborto y frustración de la persecución penal.
Finalmente, a las 01:22, el colegiado sentenció a 4 años y 6 meses de cárcel a Armando Silva y Karent Villar, padres del adolescente sindicado como principal responsable. Ambos fueron encontrados culpables de exposición al peligro, simulación de un hecho punible y frustración de la persecución penal.
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CIDH declara cumplidas las medidas de reparación de Paraguay en el caso Yakye Axa
La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) declaró el cumplimiento total por parte del Estado paraguayo de las medidas de reparación relacionadas con la publicación y difusión de la sentencia en el caso Comunidad Indígena Yakye Axa Vs. Paraguay. El informe se dio a conocer a través de la Cancillería Nacional al Ministerio de Tecnologías de la Información y la Comunicación (Mitic).
Mediante la nota VMRE-UGDH Nº 941-2026, se informó que la Unidad General de Derechos Humanos de la Cancillería Nacional remitió al Mitic la resolución de fecha 9 de octubre de 2026, notificada mediante la nota CDH-12.313/640 del 21 de octubre de 2026, por la cual la CIDH declara el cumplimiento total de las medidas de reparación ordenadas en el punto resolutivo décimo segundo de la sentencia correspondiente al caso Comunidad Indígena Yakye Axa Vs. Paraguay.
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La decisión constituye un nuevo reconocimiento al compromiso del Estado paraguayo con el cumplimiento de las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de las obligaciones internacionales asumidas en materia de derechos humanos, transparencia y acceso a la información, ejecutadas a través de la Comisión de Seguimiento de las Sentencias Internacionales, CICSI, liderada por el propio vicepresidente de la República Pedro Alliana.
El punto resolutivo décimo segundo de la sentencia dispuso la publicación de los hechos probados y de los puntos resolutivos del fallo en el Diario Oficial y en un diario de circulación nacional, además de la financiación de transmisiones radiales destinadas a difundir el contenido de la decisión judicial. Tras el proceso de supervisión realizado por la CIDH, estas medidas fueron consideradas plenamente cumplidas por el Estado paraguayo.
Prioridad en política comunicacional
Desde el Mitic señalan que el cumplimiento de estas disposiciones fue una prioridad dentro de la política de fortalecimiento de la comunicación pública y del respeto a los compromisos internacionales del Paraguay. En ese marco, informaron que se impulsaron acciones de difusión, campañas de comunicación, espacios radiales y materiales informativos orientados a garantizar que las medidas ordenadas por la Corte lleguen efectivamente a la ciudadanía y a las comunidades involucradas.
Asimismo, se promovieron espacios de visibilización y participación que permitieron amplificar la voz de los pueblos indígenas, contribuyendo a la difusión de sus derechos, su cultura y las decisiones adoptadas por los organismos internacionales de protección de los derechos humanos.
La comunicación remitida por la Cancillería reconoce el cumplimiento de estas medidas de difusión y publicación, que forman parte de las reparaciones ordenadas en favor de la Comunidad Indígena Yakye Axa y que constituyen herramientas fundamentales para garantizar la memoria, la transparencia y el acceso a la información pública.
Ratifica compromiso institucional
Desde la vicepresidencia resaltaron que con esta decisión, la CIDH reconoce el cumplimiento de las acciones de comunicación y difusión desarrolladas por el Estado paraguayo, fortaleciendo los mecanismos de acceso público a las decisiones del Sistema Interamericano de Derechos Humanos y reafirmando el compromiso institucional del Paraguay con la promoción, protección y garantía de los derechos humanos.
“La declaración de cumplimiento total constituye, además, una muestra del trabajo coordinado entre las instituciones del Estado para honrar los compromisos internacionales asumidos por el país y garantizar que las medidas de reparación ordenadas por los organismos internacionales sean conocidas por la ciudadanía y lleguen efectivamente a sus beneficiarios”, destaca el informe que brindaron dese la vicepresidencia.
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Vecinos de Lambaré levantan nicho en memoria a Deysi Paola, víctima de feminicidio
Los vecinos del barrio Santa Lucía de Lambaré se unieron para levantar un nicho memorial en honor a la joven Deysi Paola Giménez Segovia, víctima de feminicidio. Su memoria sigue intacta y el pedido de justicia resuena más fuerte que nunca. “No la olvidamos”, afirman los residentes de la zona donde se registró el trágico suceso.
Igualmente, en las redes sociales se viralizó un video del nicho erigido en memoria de la joven fallecida. Diversos usuarios expresaron su pesar con comentarios como: “Es una pena, tenía un futuro brillante”, mientras que otros recalcaron que “a ella nunca se debe olvidar y se exige justicia por el terrible suceso”.
El atroz crimen ocurrió en la noche del 8 de octubre, cuando Deysi Paola, de 22 años —quien se encontraba a solo un mes de culminar la carrera de Derecho—, caminaba hacia su lugar de trabajo en plena vía pública de Lambaré.
El presunto autor del feminicidio fue identificado como su expareja, Aldo Alexis Duarte Moreira, de 26 años. De acuerdo con las investigaciones y los desgarradores testimonios de la familia, la joven venía soportando un calvario de constantes acosos, hostigamientos y agresiones físicas por parte del hombre.
Semanas antes del crimen, específicamente el 18 de septiembre, Deysi había tenido el valor de denunciar formalmente a su agresor ante la Policía Nacional y el Juzgado de Paz, logrando que se dictara una orden de restricción y alejamiento. No obstante, la medida de protección resultó insuficiente ante la desprotección estatal y la falta de acción oportuna del sistema de justicia.
En el fatídico día, el sujeto la interceptó a bordo de un automóvil, le cerró el paso y, sin piedad, la acribilló a balazos a pocas cuadras de su destino. Tras perpetrar el ataque, el sospechoso se dio a la fuga, pero días después fue capturado por las autoridades policiales e imputado por la Fiscalía, quedando recluido mientras avanza el proceso judicial que busca esclarecer el hecho y castigar con todo el peso de la ley a los responsables de una tragedia que enluta a todo el país.
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Una lectura sobre qué hay detrás de la seguidilla de feminicidios
- Violeta Vigil
- Fotos: Gentileza
La ola de crímenes violentos contra mujeres provocó conmoción y encendió una inquietante interrogante: ¿hay un efecto dominó o estamos frente a la manifestación de una violencia machista profundamente arraigada en nuestra sociedad?
La noche del 8 de octubre, Deysi Paola Giménez Segovia (22) caminaba hacia su trabajo en Lambaré cuando fue asesinada a balazos. Le faltaba apenas un mes para culminar la carrera de Derecho y ya había denunciado a su expareja por hechos de violencia y amenazas. El principal sospechoso, Aldo Alexis Duarte (26), huyó tras el crimen, pero posteriormente fue localizado y detenido.
Su asesinato marcó el inicio de una serie de días estremecedores para el país. En Katuete, Villarrica, Limpio y Loreto se sucedieron nuevos hechos de violencia extrema contra mujeres, entre feminicidios y tentativas, con episodios de particular crueldad: ataques a balazos, múltiples puñaladas, presuntos incumplimientos de medidas judiciales y relatos escalofriantes de los propios agresores a familiares de las víctimas.
La proximidad de estos crímenes, ocurridos en distintos puntos del territorio nacional, provocó conmoción y encendió una inquietante interrogante: ¿el feminicidio de Deysi pudo haber desencadenado un efecto dominó o estamos frente a la manifestación de una violencia machista profundamente arraigada en nuestra sociedad?
Para analizar esta posibilidad y comprender los factores psicológicos y sociales que pueden estar detrás de la seguidilla de ataques, La Nación/Nación Media conversó con Enrique Delgado, psicólogo clínico, terapeuta sistémico y magíster en Salud Pública, quien examina los patrones de conducta asociados a la violencia feminicida y el impacto que estos crímenes genera en la sociedad.
¿EFECTO CONTAGIO?
“Actualmente no existen datos que puedan sostener la hipótesis de una seguidilla de feminicidios motivada por la propia mediatización de los casos expuestos en los últimos tiempos”, responde Delgado ante la consulta de si existiría alguna conexión entre estos crímenes. Tampoco hay evidencia de que los agresores se conocieran entre sí o estuvieran al tanto de los episodios anteriores. Cada hecho responde a causas múltiples y a una configuración totalmente independiente que arrastra la historia, la dinámica de pareja y el contexto socioeconómico, agrega el profesional.
“Creo que lo que realmente se imita es el machismo imperante en nuestra cultura y de padres a hijos, de hombre a hombre, en cada comentario denigrante, discriminatorio o culpabilizante en contra de la mujer”, reflexiona. “Odian no poder poseerlas a su manera machista, la cual involucra el control total”, añade.
Delgado se remite a una investigación regional en la que participó junto al doctor en Ciencias Sociales Martín Di Marco y una investigadora de la Universidad de Emory (EE. UU.). Dicho trabajo identificó tres formas típicas en que los agresores justifican sus crímenes:
La violencia como recurso ante el abandono: la posibilidad de que la pareja decida dejarlo actúa como el gatillo definitivo.
La violencia como daño negado y justificado por el contexto: minimizan el estrago causado echándole la culpa a las circunstancias de la relación.
La violencia como transferencia emocional del dolor: utilizan el ataque físico como una válvula de escape para trasladar su propio sufrimiento interno hacia la víctima.
LA DENUNCIA QUE NO FRENA, SINO QUE ENFURECE
Ante la consulta de si esta seguidilla crea nuevos agresores o si podría funcionar de detonante, Delgado apunta directo al sistema: “Un nuevo agresor nace cada día, debido a la incapacidad de muchos hombres para gestionar sus frustraciones y a la falta de una muralla firme a nivel judicial y normativo. El talón de Aquiles ocurre después de que la víctima tiene el coraje de denunciar. Cuando una mujer acude a pedir auxilio y la Justicia no actúa con celeridad ni en tiempo y forma, se genera un peligroso sistema de refuerzo positivo para el agresor, que se siente con luz verde para operar libremente y escalar su furia”.
Para muchos de estos hombres, que la expareja rompa el silencio, denuncie y quiera salir adelante representa una ofensa insoportable a su ego y a su statu quo machista. Es ahí donde se refugian en ideas como “ya no tengo nada que perder” o “no hay otra salida más que acabar con todo”, cerrando el ciclo con el feminicidio y, en muchos casos, un posterior suicidio.
REDES, MORBO Y TRANSICIÓN SOCIAL
En la era de las redes sociales, la información ya no pasa únicamente por el filtro de los medios. En plataformas digitales, el morbo dispara visualizaciones sin censura en cuestión de segundos. Para Delgado, este consumo de violencia en el día a día es un factor pesado que alimenta la agresividad general, pero habla también de la otra cara de la moneda: la exposición pone en alerta los sistemas de prevención y empuja a las mujeres a hablar.
Hoy en día, las redes se llenan de publicaciones pidiendo ayuda, exponiendo a los violentos y reflejando una valentía para sacudirse el yugo del miedo. El especialista sostiene que nos encontramos en un momento de transición histórica y cultural: al dejar de tolerar los abusos de antaño, muchos hombres reaccionan con un gran resentimiento.
CORTAR EL ESLABÓN MADRE
Para Delgado, el mensaje hacia quienes están sufriendo calvarios en silencio es no esperar. Ante los primeros indicios de agresión, hay que buscar ayuda en el círculo familiar, de amigos o pensar en un refugio seguro. Denunciar sigue siendo el salvavidas más certero.
“Todos los casos de feminicidio son prevenibles”, afirma, exigiendo que las instituciones del Estado dejen de trabajar en islas y se articulen de verdad, con mayor presupuesto y profesionales capacitados. Cortar el problema de raíz implica blindar a la víctima desde el minuto uno en que pisa una comisaría o un juzgado.
¿DÓNDE PEDIR AYUDA?
137 (SOS Mujer): línea gratuita del Ministerio de la Mujer, operativa las 24 horas en todo el país.
(0984) 457-398: Canal de Whatsapp oficial del Ministerio de la Mujer.
155: línea de crisis del Ministerio de Salud para contención psicológica en momentos de máxima tensión.
911: Policía Nacional para emergencias inmediatas.
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Imputado por tentativa de feminicidio tras atacar a su expareja por olvidar una contraseña
La agente fiscal Mónica Araceli Cardozo Dávalos, titular de la Unidad N.º 3 Especializada en la Lucha contra la Violencia Familiar y de Género, formuló imputación contra un hombre por la presunta comisión de violencia familiar y tentativa de feminicidio. El grave hecho ocurrió el pasado 17 de octubre, alrededor de las 02:30 horas, en el interior de una vivienda ubicada en la capital del país.
Según los antecedentes del Ministerio Público, el sospechoso irrumpió en el domicilio de su expareja y madre de sus dos hijas para exigirle violentamente las contraseñas de sus redes sociales. Ante la respuesta de la mujer, quien manifestó no recordar sus claves, el hombre inició un brutal ataque golpeándola fuertemente en la cabeza con su propio teléfono celular hasta destruir el aparato y provocarle un profuso sangrado.
Posteriormente, el agresor derribó a la víctima e intentó estrangularla con ambas manos, provocándole heridas en el cuello y dejándola al borde de la asfixia. La Representación Fiscal confirmó que esta agresión no fue un hecho aislado, sino que “este tipo de actos violentos se repitieron en varias ocasiones frente a las hijas” menores de edad de la pareja, quienes presenciaron aterrorizadas el ataque.
Durante el episodio, el victimario amenazó reiteradamente con atar a la víctima para impedir que solicitara ayuda o intentara escapar de la residencia. Las niñas presenciaron todo el despliegue de violencia psicológica y física en un entorno de extrema vulnerabilidad.
Tras la recolección de los primeros elementos de convicción, la representación fiscal ordenó el procesamiento del sospechoso y requirió las medidas cautelares correspondientes para precautelar la integridad física de la mujer y las menores. La investigación penal prosigue su curso normativo para la presentación del requerimiento conclusivo.