La problemática de la invasión que afecta a la Ganadera Pindó S. A. data de hace 13 años. Antes de estos sucesos delictivos y criminales, la empresa fue una próspera agroganadera, dedicada al cultivo de soja y la cría y venta de ganado vacuno de la raza Brangus.
Tras estos años de ocupación, ataques, saqueos y persecuciones de todo tipo, las consecuencias son catastróficas, la estancia está totalmente ocupada y saqueada y esta situación de zozobra por ser prácticamente una zona liberada, se ha extendido a todas las zonas aledañas a la Estancia Pindó, ubicada en el departamento de Canindeyú.
Asimismo, de acuerdo a los datos, no sólo la estancia ha sido arrasada, saqueada, incendiada hasta su destrucción total, sino que “en el asentamiento ilegal que se encuentra adentro, pululan delincuentes de todo tipo, abigeos, rollo traficantes, contrabandistas, narcotraficantes, extorsionadores y en los últimos tiempos, asesinos a sangre fría", refiere la abogada Margarita Colmán a La Nación/Nación Media.
Detalla que a la fecha, los daños han escalado hasta la total desaparición de las instalaciones de la estancia. "En el año 2015 incendiaron el casco central de la estancia común, causando un perjuicio estimado de USD 300.000. En dicha oportunidad tomaron rehenes, golpearon, maniataron, rociaron con combustible y amenazaron de muerte a los personales y guardias de seguridad del mencionado casco", relató.
Los invasores impidieron la siembra de las aéreas mecanizadas, ocasionando pérdidas mayores a los USD 1.000.000 a lo largo de estos últimos 4 años.
Ataque a retiro Guaraní
En fecha 4 diciembre de 2019, los invasores atacaron el último retiro, “Guaraní”, que se erigió en casco central de lo que quedaba de la estancia, quemando y desmantelando la casa de los empleados y robando todas sus pertenencias, así como los tinglados, desarmaron y robaron el brete y el cepo metálico con un daño aproximado de USD 150.000.
En este último incidente, de acuerdo a la abogada, habiéndose dado con antelación aviso de las amenazas a las autoridades policiales de la zona, estos no se animaron a ingresar ni a hacer absolutamente nada, argumentando que eran superados en cantidad por las hordas de campesinos fuertemente armados, siendo rebasados en sus fuerzas. Solo se limitaron a observar durante dos o tres días cómo desmantelaban todas las instalaciones del Retiro Guaraní, impunemente ante sus miradas.
La deforestación y los daños al ecosistema ya están hechos, los ataques y vandalismos se han concretado, los ataques, robos y asaltos a mano armada y los homicidios se han consumado y esto no afecta sólo a la Estancia Pindó y sus propietarios, sino que se han extendido a las poblaciones aledañas de los distritos de Yrakyry, Yvyrarovana, Nueva Esperanza, Santa Lucía, Laurel, Puerto Indio, San Alberto y otros más, manteniendo a los colonos y connacionales honestos y trabajadores en estado de zozobra y pánico a causa del foco delincuencial en Pindó, lamenta Colmán.
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