Un tribunal de sentencia integrado por los jueces Julio Granada, Letizia De Gásperi y Oscar Rodríguez Masi, condenó a 27 años de pena privativa de libertad a Gustavo García Alarcón, encontrado culpable por feminicidio. La Fiscalía demostró en un juicio oral y público la existencia del hecho y la participación del acusado, quien planeó, de manera premeditada y con excesiva saña apuñalando 15 veces, en plena vía pública, a su expareja.
El agente fiscal de la Fiscalía Zonal de Luque, Augusto Ledesma Blasser, fue quien logró la sentencia condenatoria demostrando con elementos probatorios la responsabilidad del acusado en el grave hecho.
Según los antecedentes, la mujer sufría de violencia física y psicológica de forma sistemática y reiterada, previo al suceso trágico que ocurrió aproximadamente a las 07:30 del 20 de abril de 2022 en la localidad de Luque. El hombre, insistiendo en retomar la relación sentimental, propinó múltiples heridas a su expareja, utilizando un arma blanca tipo machetillo.
Asimismo, el hoy condenado intentó autoeliminarse con la misma arma, ocasionándose heridas a la altura del cuello, por lo que posteriormente ambos fueron derivados a un centro asistencial de urgencia, donde se produjo el deceso de la víctima.
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Presunto feminicidio: hallan muerta a una mujer con un balazo en la cabeza y detienen a su pareja
Una mujer fue hallada muerta en un inquilinato de la ciudad de San Lorenzo con una herida de bala en la cabeza. La Fiscalía investiga el caso como un posible feminicidio y su pareja fue detenida.
El hecho ocurrió ayer, alrededor de las 18:30, en una vivienda ubicada en el barrio Anahí, zona de Reducto. El dueño de casa, identificado como Rodrigo Fernández, escuchó el disparo y tras lo ocurrido dio aviso a las autoridades policiales.
La víctima fue identificada como Nilsa Raquel Brítez (26), oriunda de Caazapá; fue hallada sin vida con una herida de bala en la cabeza. Estaba trabajando actualmente como cocinera en una escuela y anteriormente, vendía asadito. Esta tarde se realizará la autopsia, según el reporte de los investigadores.
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Su pareja, Cristian David Romero (30) permanecía en la vivienda cuando llegaron los agentes y quedó detenido como principal sospechoso. Asimismo, se le practicó la prueba de nitrito y nitrato.
La pareja llevaba tres años viviendo en el lugar y jamás protagonizaron episodios de violencia, según declaraciones del propietario, señaló a los medios de comunicación la comisaria Damarys Villalba, subjefe de la Comisaría 31° Central.
En ese sentido, mencionó que previamente al disparo no se escucharon gritos, discusión ni pelea. “Él dice que nunca pelearon, que eran personas que nunca armaron conflicto. No hubo ninguna discusión. Ellos acaban de llegar de trabajar y se disponían a hacer la cena”, comentó la jefa policial.
Añadió que según el relato del dueño de casa, se hallaba en su habitación cuando escuchó un disparo. “Fue hasta la habitación de la pareja y le encontró a él sentado en la cama”, relató.
El dueño de casa pregunta qué pasó y “aparentemente ahí reacciona y se da cuenta de lo que estaba haciendo”, la comisaria. Sin embargo, aclaró que el sospechoso “no tenía el arma en la mano”.
No se halló nada irregular en la habitación, el hombre tampoco opuso resistencia al arresto. “Solamente estaba llorando y pedía que se le asista a la mujer”, apuntó la interviniente.
Extraoficialmente, se maneja la hipótesis de que el trasfondo del hecho sería por celos. Aunque esta versión no fue corroborada por la agente policial. “Desconozco eso”, expresó. El teléfono de la víctima ya está a cargo del Ministerio Público.
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La hija de Bill Gates queda bajo fuego por un supuesto fraude que podría terminar en prisión
La hija de uno de los hombres más ricos e influyentes del mundo quedó en el centro de un escándalo que amenaza con convertirse en un serio problema judicial, informó este jueves la agencia RT. Phoebe Gates, hija de Bill Gates, enfrenta cuestionamientos por el funcionamiento de Phia, la startup de compras digitales que cofundó y que habría utilizado mecanismos para atribuirse ventas que, según las acusaciones, no había generado.
El caso cobró una nueva dimensión después de que una investigación de Bloomberg señalara que Gates y su socia, Sophia Kianni, aparentemente conocían desde hacía varios meses determinadas funciones del software que permitían colocar automáticamente cookies de seguimiento y reclamar comisiones por operaciones realizadas en internet.
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Phia funciona como un asistente digital de compras y dispone de una extensión para navegadores que ayuda a los usuarios a encontrar descuentos y cupones. Su modelo de negocios contempla recibir una comisión cuando una compra es atribuida a la plataforma. El problema surge cuando esa atribución se produce aunque Phia no haya generado realmente la venta.
La práctica cuestionada es conocida como “cookie stuffing”, una técnica mediante la cual se introducen cookies de afiliación en el navegador para hacer aparecer a una determinada plataforma como responsable de una compra. De esta manera, puede terminar cobrando una comisión correspondiente a una venta que en realidad fue impulsada por otro canal.
“El problema”
Lo que inicialmente fue presentado por la empresa como un problema detectado recientemente tomó otro cariz con las nuevas revelaciones. De acuerdo con los reportes citados, comunicaciones internas y elementos del código de Phia indicarían que determinadas funciones destinadas a colocar automáticamente esas cookies estaban en discusión desde diciembre de 2025.
El escándalo también golpeó las cifras del negocio. Tras desactivar las funciones cuestionadas en julio, los ingresos diarios promedio de Phia habrían caído desde aproximadamente USD 80.000 hasta un rango de entre USD 10.000 y USD 28.000, aunque la compañía sostiene que la caída también obedeció a la suspensión de otras herramientas de monetización y cuestiona parte de las conclusiones sobre el impacto del mecanismo.
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La dimensión legal es la que ahora genera mayor preocupación. El abogado Ariel Givner advirtió que una conducta de este tipo puede ser considerada en Estados Unidos como fraude electrónico federal, delito cuya legislación contempla una pena máxima de hasta 20 años de prisión, además de posibles multas y restituciones.
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Declaran culpable por coacción sexual y violación a exalumno de conocido colegio
En un fallo unánime, el Tribunal de Sentencia —conformado por los jueces Lourdes Garcete, Juan Francisco Ortiz y Manuel Aguirre— declaró culpable de coacción sexual y violación a un exalumno de una conocida institución educativa privada de la capital.
La decisión judicial se tomó tras concluir la etapa de debate en el juicio oral y público. Durante las audiencias, el colegiado analizó de forma integral las pruebas presentadas por la Fiscalía y la querella adhesiva. Entre los elementos determinantes destacaron varios informes médicos, así como los testimonios de las personas.
Los magistrados argumentaron que los relatos de los testigos fueron consistentes y cronológicos. Estas declaraciones permitieron destruir el principio de inocencia del procesado. El tribunal concluyó de forma categórica que el acusado es el autor directo y responsable de los abusos denunciados, procediendo así a dictar el fallo condenatorio según los parámetros de las leyes penales vigentes.
La audiencia oral donde se conocerá la pena será el próximo jueves. El acusado se expone a 8 años de cárcel atendiendo a que el hecho se registró cuando el mismo era menor.
Otros casos
Del mismo modo, el acusado enfrenta otros dos procesos penales por similares hechos. El segundo caso cometió cuando era menor y el tercer proceso penal sí cuando ya cumplió la mayoría de edad.
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¿Dónde está mamá?
- Por Carlos Mariano Nin
- Columnista
- marianonin@gmail.com
Hay una silla que nadie volvió a ocupar, una cama que quedó tendida, un plato que, quizá, todavía alguien guarda en la cocina, porque a veces cuesta aceptar que ya no hace falta ponerlo en la mesa.
Y me da vueltas una pregunta que no aparece en ninguna estadística: ¿quién le explica a un niño que mamá no va a volver?
Hasta agosto en Paraguay 17 mujeres fueron víctimas de feminicidio.
Diecisiete nombres, historias que alguna vez tuvieron un cumpleaños, sueños, discusiones, abrazos, planes para el domingo y alguien que las esperaba en casa.
Y hay un número que me golpea todavía más fuerte: 33 hijos quedaron detrás de esas mujeres. 24 de ellos son menores de edad.
Detrás de cada uno hay una infancia que cambió para siempre.
Al final, cuando una madre es asesinada, no muere solamente la mujer.
Se rompe una familia, se quiebra la infancia.
Los números del Ministerio Público sobre feminicidios dados a conocer esta semana cuentan que 13 de las víctimas eran madres. Algunas murieron dentro de sus propias casas; otras, en la vía pública. Fueron asesinadas con armas blancas, armas de fuego, golpes y asfixia.
Pero ninguna estadística puede contar lo que sucede después.
Los números no pueden registrar el momento en que un niño pregunta por su madre, ni se puede medir el silencio de una casa después del crimen.
Nadie, absolutamente nadie puede poner en una planilla el miedo con el que una hija volverá a escuchar una discusión, tampoco podrá explicar cómo se aprende a crecer cuando la persona que debía enseñarte a vivir fue arrancada de tu vida.
Y entonces aparecen otras cifras.
25 tentativas de feminicidio. Son las mujeres que sobrevivieron y que tuvieron una segunda oportunidad.
Hoy deberíamos aprender a ver las señales, a enseñarle a nuestras hijas que las discusiones, las peleas pasadas de tono y los golpes no son normales. Que el control a veces se disfraza de amor, de celos presentados como preocupación.
En todos los casos el principal error es esperar a que ocurra la tragedia para entender que había señales.
Los datos dicen que los principales agresores fueron parejas y exparejas.
Eso también debería obligarnos a mirar más cerca.
En la mayoría de los casos el peligro no está en una calle oscura ni viene desde un desconocido. A veces tiene la llave de la casa, conoce la rutina… y alguna vez hasta dijo “te amo”.
Por eso hablar de feminicidio no puede ser solamente hablar de mujeres asesinadas.
Tenemos que hablar de prevención, de educación, de protección.
De intervenir antes. De entender que una amenaza no es una exageración cuando quien la recibe tiene miedo.
Pedir ayuda no debería convertirse en una carrera contra el tiempo.
Hoy hay 17 mujeres menos. Pero también hay 33 hijos que tendrán que aprender a vivir con una ausencia que ellos nunca eligieron.
Veinticuatro son niños.
Y cuando pienso en ellos, me cuesta volver a mirar estas cifras como simples números.
Debemos dejar de contar a las mujeres muertas y los niños huérfanos.
El desafío es conseguir que la próxima estadística sea cero.
Que ninguna silla quede vacía para que ningún niño tenga que aprender tan pronto el significado de la palabra feminicidio.
Una vida salvada no aparece en ninguna estadística. Pero alguien vuelve a casa.
Una madre vuelve a abrazar a sus hijos.
Y una silla... vuelve a estar ocupada.
Pero esa es otra historia.