El 23 de abril se desarrollará el juicio oral y público de Arnaldo Giuzzio acusado por cohecho pasivo agravado por recibir favores de un narcotraficantes detenido en Brasil. Foto: Néstor Soto
Vínculo narco: fijan para el 23 de abril el juicio oral contra Arnaldo Giuzzio
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El Tribunal de Sentencia, integrado por los jueces Adriana Planas, Mathias Garcete y Yolanda Morel, fijó para el 23 de abril el juicio oral y público para el exministro del Interior Arnaldo Giuzzio, acusado por cohecho pasivo agravado por recibir favores del supuesto narcotraficante detenido en Brasil Marcus Vinicius Espíndola Marqués de Padua.
Días atrás, el Tribunal de Apelación rechazó la recusación presentada por el exministro del Interior Arnaldo Giuzzio contra los integrantes del Tribunal de Sentencia especializado en Delitos Económicos, Matías Garcete y Adriana Planás.
La chicana fue promovida en su momento por el abogado Emilio Fúster, el pasado 14 de marzo. El exfuncionario de confianza del gobierno de Mario Abdo Benítez está acusado por cohecho pasivo agravado por presuntos vínculos con el narcotraficante brasileño Marcus Vinicius Espíndola Marqués de Padua, quien se encuentra detenido en Brasil.
El Ministerio Público había solicitado al tribunal de sentencia que sea incluido como prueba los datos extraídos del celular del narcotraficante brasileño Lindomar Reges Furtado, asociados con Marcus Vinicius Espíndola y que se había fugado de un operativo en Hernandarias, en 2022.
La acusación contra Giuzzio fue presentada el 16 de agosto del 2023 por los fiscales anticorrupción Diego Arzamendia y Jorge Arce, quienes argumentan que el también exministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) tenía pleno conocimiento de las intenciones de Marcus Vinicius de obtener contratos con el Estado paraguayo, concretamente con el Ministerio del Interior, que Giuzzio lideraba hasta febrero del 2022.
El Ministerio Público construyó su hipótesis conforme a supuestas conversaciones vía WhatsApp que fueron anexadas a la documentación de la causa, concluyendo que dichas evidencias exponen que hubo más de un encuentro entre Giuzzio y Marcus Vinicius. Entre las pruebas presentadas por los agentes se menciona también que Giuzzio usó una camioneta del capo narco para vacacionar en Brasil entre diciembre de 2021 y enero de 2022.
Caso María Fernanda: va a juicio oral proceso penal
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El Juzgado Penal de la Adolescencia de Coronel Oviedo decidió elevar a juicio oral y público el proceso penal que enfrenta el adolescente, principal sospechoso del feminicidio de la joven María Fernanda Benítez, ocurrido en mayo de 2025. La Justicia admitió la acusación fiscal por feminicidio y aborto en grado de tentativa, ratificando así el inicio de la etapa de juzgamiento.
Tras esta resolución, se deberá realizar el sorteo para designar a los integrantes del Tribunal de Sentencia que tendrán a su cargo el debate sobre la culpabilidad del procesado. El acusado permanece bajo prisión preventiva desde su aprehensión en junio de 2025.
Cabe destacar que la semana pasada se confirmó que otros cinco acusados también enfrentarán un juicio oral por su presunta participación y encubrimiento en el crimen.
Según los antecedentes, la víctima de 17 años habría sido asesinada el martes 27 de mayo de 2025 en el domicilio del principal sospechoso.
El móvil del crimen habría sido el descontento del joven ante el embarazo de la adolescente. Si bien se presume que el joven actuó solo en la ejecución del acto, posteriormente habría confesado el hecho a sus padres, quienes presuntamente intentaron ocultar lo sucedido.
Las declaraciones de Arnaldo Giuzzio en radio Monumental no fueron un exabrupto aislado. Fueron un acto fallido. Un sincericidio político que dejó al desnudo el verdadero espíritu de un sector que hoy intenta revestirse de corrección moral:
“Me imagino que estarán muy contentos, bailando en una pata por lo que le pasó a este joven porque así es el cartismo, el cartismo es amargura, es sangre, es revanchismo, es venganza… mueren los que no tienen que morir y no mueren los que tienen que morir”.
No es una frase menor. Es un pensamiento cargado de resentimiento, de insinuación y de deseo apenas disimulado. Es la expresión de una acción política que durante años operó bajo la lógica de la vendetta.
Lo más llamativo es que quien pronuncia esas palabras no es un comentarista de redes sociales. Es Arnaldo Giuzzio, exministro del Interior, figura central del abdismo y hoy sentado en el banquillo de los acusados. El mismo hombre que formó parte de un esquema de poder que, lejos de fortalecer la seguridad, dejó grietas profundas en la lucha contra el crimen organizado.
Giuzzio no habló solo. Habló desde una pertenencia política. Habló desde la cultura del abdismo. Porque mientras Giuzzio destilaba esa frase cargada de insinuaciones, Mario Abdo Benítez había publicado un mensaje de deseo de recuperación de Horacio Cartes, que fue rápidamente interpretado por muchos como un gesto hipócrita. El empresario José Ortiz, cercano a Cartes, no tardó en recordarlo: no se puede pretender empatía pública cuando el historial político estuvo marcado por una obsesión sistemática de confrontación, persecución y destrucción.
Lo que Giuzzio hizo fue quitarle la máscara al discurso políticamente correcto. Si el tuit sonaba diplomático, la declaración radial fue visceral. Si el mensaje de solidaridad parecía institucional, la frase sobre quién debería o no morir fue brutalmente reveladora.
La muerte –cualquier muerte– no puede ser usada como recurso retórico para insinuar que hay personas que “deberían” desaparecer. Ese terreno es éticamente peligroso. Y políticamente miserable.
Pero hay otro actor en esta escena que merece reflexión: los medios que siguen otorgando a Giuzzio el rol de referente en materia de seguridad. Resulta paradójico que quien fue parte de una administración cuestionada por su manejo en la lucha contra el narcotráfico hoy sea consultado como voz autorizada en temas de inseguridad. La prensa tiene derecho a entrevistar a quien quiera. Pero también tiene la obligación de contextualizar.
Lo ocurrido no es un simple cruce de declaraciones. Es la evidencia de que el resentimiento sigue marcando el pulso de un sector político que no logra procesar la derrota ni reconstruir liderazgo sin recurrir al agravio.
Giuzzio, en su afán de acusar al “cartismo” de amargura y venganza, terminó exhibiendo el espejo. Y a veces el espejo devuelve una imagen que incomoda. Porque la política puede ser confrontación, puede ser disputa de poder, puede ser antagonismo. Lo que no puede ser –o no debería ser– es el terreno donde se normaliza la idea de que hay vidas prescindibles según la conveniencia ideológica.
Cuando se cruza esa línea, no se fortalece la democracia. Se la erosiona.
Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.
El descaro de Giuzzio, el vinculado con narcos
Arnaldo Giuzzio
El exministro abdista aprovechó un escenario de dolor para ocupar papel de víctima y lanzar ataques, que dejó al descubierto el cinismo de la disidencia.
El exministro del Interior Arnaldo Giuzzio–procesado por vínculos con capos del narcotráfico– se refirió a la muerte de Daniel Alberto Farías Kronawetter, exasesor de Inteligencia durante el gobierno de Mario Abdo Benítez, que tuvo un papel clave en la oficina paralela montada en Seprelad, utilizada para perseguir a enemigos políticos.
“Me imagino que estarán muy contentos y bailando en una pata”, sostuvo el amigo del narco Marcus Vinicius Espíndola, a la emisora 1080 AM, en relación a la desaparición física de Farías, quien había sido llevado a la Seprelad por el propio Giuzzio.
Luego el exfuncionario, cuyo tiempo al frente de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) permitió los mayores envíos de drogas desde el Paraguay a Europa, mostró su verdadero rostro y del cinismo con el que actúan él y sus correligionarios del abdismo.
“El cartismo es amargura, es sangre, es revanchismo, es venganza. La muerte probablemente sea una de las expresiones más injustas porque mueren los que no tienen que morir y no mueren los que tienen que morir”, dijo en relación claramente al expresidente Horacio Cartes, quien la semana pasada había sufrido un episodio cardíaco por lo que fue internado en un sanatorio privado.
Las expresiones del hombre que iniciara su andadura en la función pública como fiscal de Delitos Económicos solo reflejan el descaro del abdismo que se mostraba “compungido” la semana pasada (cuando la internación de Cartes) y que tanto Abdo Benítez como Arnoldo Wiens eran falsos a la hora de “desear” pronta sanación del actual titular de la ANR.
Giuzzio aprovecha escenario de dolor para ocupar papel de víctima y lanzar ataques
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El exministro del Interior, Arnaldo Giuzzio se refirió a la muerte de Daniel Alberto Farías Kronawetter, exasesor de Inteligencia durante el gobierno de Mario Abdo Benítez.
Ambos están bajo investigación, el primero por sospechas de vínculos con el narcotráfico y el fallecido afrontaba un proceso por presunta filtración de datos de la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad).
Lo recordó como un colaborador en cuanto a provisión datos ya desde el Ministerio de Hacienda donde se desempeñó como analista y luego desde el Ministerio del Interior, donde ocupó el cargo de asesor.
Dijo que siempre se mostró con “un perfil bajo” de analista vinculado principalmente al ámbito de la inteligencia financiera.
Sin embargo, Giuzzio atacó que fue un “invento procesal penal” de la Fiscalía la acusación y expresó que el funcionario había sido trasladado al Congreso Nacional donde estaba en Recursos Humanos.
Una vez más Giuzzio se puso en posición de víctima y aprovechó el trágico suceso para cuestionar al “cartismo”.
“Me imagino que estarán muy contentos y bailando en una pata”, sostuvo el exparlamentario y exfiscal a la 1080 AM, dejando entrever que la pérdida humana puede ser motivo de alegría para algunos sectores políticos.
“El cartismo es amargura, es sangre, es revanchismo, es venganza. La muerte probablemente sea una de las expresiones más injustas porque mueren los que no tienen que morir y no mueren los que tienen que morir”, arguyó.
Murió Daniel Farías, pieza clave en oficina paralela en la Seprelad
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Este fin de semana se dio a conocer sobre el fallecimiento de uno de los hombres clave de la oficina paralela de Seprelad, Daniel Alberto Farías Kronawetter, quien fue asesor en inteligencia financiera del exministro del Interior Arnaldo Giuzzio, y René Fernández, entonces ministro de la Secretaría Anticorrupción.
A través de sus redes sociales, el exministro anticontrabando Emilio Fúster y abogado defensor de Arnaldo Giuzzio en el caso de Filtración de Seprelad, al igual que el exmandatario Mario Abdo Benítez, expresaron sus condolencias a la familia por la temprana partida del joven exfuncionario del gobierno anterior.
La información de su deceso llama la atención que se da a poco tiempo que inicie el juicio oral por el caso de filtración de Seprelad, en la cual Farías Kronawetter, es uno de los imputados junto con Mario Abdo Benítez, Carlos Arregui, Arnaldo Giuzzio, René Fernández, Carmen Pereira, Guillermo Preda, Francisco Pereira y Mauricio Espínola.
Es de señalar que Farías Kronawetter no fue funcionario formal de Seprelad, ya que, hasta junio de 2022, habría trabajado activamente en el montaje del informe de inteligencia n.º 10/2022, conocido como “MARA041922MP”, el cual contenía datos presuntamente manipulados y falsos.
En esta investigación, el Ministerio Público sostiene que esta oficina paralela, ubicada dentro de la Unidad de Investigación Financiera de Seprelad, solicitaba a sus funcionarios proporcionar información sensible sobre el expresidente Horacio Cartes, sin una justificación institucional clara.
Toda esa información quedó recopilada en el informe confidencial, que Farías y Fernández habrían creado un documento en formato Word denominado “AAA_INFORME_DE_INTELIGENCIA_AAA_MJ”, que más tarde fue utilizado como base para el informe oficial que fue filtrado a la prensa. Esta filtración habría resultado en titulares de alto impacto mediático, generando un escándalo público con amplias repercusiones políticas.
USO MEDIÁTICO DE LA INFORMACIÓN
La información recopilada fue utilizada en distintos discursos y publicaciones. Para la Fiscalía, la participación de Farías y Fernández en la elaboración de este informe y la filtración de datos confidenciales habrían cumplido un doble propósito: facilitar la persecución mediática de figuras opositoras y respaldar la emisión de un documento de inteligencia que sirviera de base para la denuncia de Arregui contra Cartes ante el Ministerio Público.
Por tanto, la imputación de Mario Abdo Benítez y los involucrados, entre ellos Farías, Arregui y Giuzzio, enfrentan acusaciones por revelación de secretos privados, simulación de hechos punibles, usurpación de funciones y asociación criminal, entre otros delitos. Farías se le había atribuido su rol en la elaboración y divulgación de información secreta para fines políticos.