Imputan a hombre por escenificar crimen para encubrir un feminicidio
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Ciudad del Este. Agencia Regional.
El fiscal Luis Trinidad Colman imputó al ciudadano Edgar René Dávalos Martínez (33) por el presunto feminicidio de su pareja, Marina Benítez, hecho ocurrido el 4 de diciembre de 2024, en el kilómetro 9 Monday, asentamiento 8 de Diciembre, de Ciudad del Este. La investigación preliminar indica que el hombre habría intentado encubrir el crimen simulando un suicidio. El sospechado de haber matado a su pareja se encuentra recluido en la Dirección de Policía de Alto Paraná.
De acuerdo con la versión inicial proporcionada por el imputado, alrededor de las 3:30 del 4 de diciembre encontró a su pareja colgada del techo. Luego, con la ayuda de vecinos, trasladó a la mujer en un vehículo particular al Pabellón de Emergencias Médicas del Hospital Regional de Ciudad del Este, donde los médicos confirmaron su fallecimiento.
El examen preliminar realizado por la médica forense Ramona García identificó indicios de una muerte de causa dudosa, lo que alertó al fiscal Luis Trinidad, quien resolvió la remisión del cuerpo a Asunción, al departamento de Medicina Forense de la Fiscalía General del Estado, para una autopsia exhaustiva.
Según el informe del médico forense Erwin Escobar, el examen externo del cadáver reveló hematomas en el muslo izquierdo, escoriaciones en la región cervical y hemorragias internas en los músculos del cuello y el páncreas. No se observaron surcos de compresión típicos de un ahorcamiento, lo que descartó el suicidio y apuntó a una muerte violenta de causa externa.
El fiscal Trinidad Colman consideró determinante el informe forense para concluir, preliminarmente, que la víctima sufrió asfixia mecánica de origen violento. Sospecha que el imputado preparó la escena del crimen, utilizando los objetos adecuados para simular un suicidio, con el fin de eludir su responsabilidad penal.
Según el acta de imputación, esto coincide con las declaraciones de Pablina Benítez, madre de la víctima, quien denunció ante la comisaría primera de Caazapá, que su hija sufría constantes maltratos por parte de Dávalos. En su testimonio, descartó que Marina se hubiera quitado la vida, acusando directamente al hombre de haberla asesinado.
Se presentó para declarar y quedó detenido
Edgar René Dávalos Martínez se presentó ayer a la Unidad Penal n.º 4 de Ciudad del Este, acompañado de su abogado, Alexis Fleitas, para prestar declaración indagatoria. Estando en sede del Ministerio Público, el fiscal ordenó su detención preventiva y más tarde lo imputó por feminicidio.
Asimismo, debido a la alta expectativa de pena privativa de libertad (Hasta 30 años), el representante del Ministerio Público solicitó al juez penal de garantías, Amílcar Antonio Marecos, la prisión preventiva del imputado.
Intento de feminicidio en Aba’i: sospechoso quemó una vivienda donde estaban su pareja e hijos
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El Ministerio Público investiga un presunto caso de tentativa de feminicidio reportado en la comunidad de Arroyo Morotí, distrito de Abaí, departamento de Caazapá.
El principal sospechoso, identificado como Agustín Yaspe Sotelo (43), fue aprehendido tras ser acusado de ser el causante de un incendio que consumió por completo una vivienda, donde se refugiaron su pareja e hijos.
El sospechoso, Agustín Yaspe Sotelo (43), fue aprehendido en las cercanías de la vivienda incendiada y fue hallado con un machetillo en su poder. Foto: Gentileza
Según explicaciones del fiscal José Alberto Núñez, de San Juan Nepomuceno, el incendio habría sido provocado intencionalmente en medio de un ciclo de violencia contra su pareja. Alrededor de las 22:00 del lunes, el hombre habría agredido físicamente a la mujer, quien posteriormente huyó de la vivienda que compartían junto con sus dos hijos menores.
Se refugiaron en una casa vecina perteneciente a Bernardino Sotelo Giménez (63), con la intención de ponerse a salvo.
Sin embargo, el sospechoso habría continuado amenazándolos de muerte y luego habría llegado hasta el inmueble, rociando combustible y prendiendo fuego a la vivienda ajena.
La madre logró escapar junto con los dos menores, evitando que el hecho terminara en una tragedia. No obstante, el fuego consumió por completo la casa y sus pertenencias, generando importantes pérdidas materiales para el dueño de casa, quien sería tío del sospechoso.
El supuesto autor fue detenido a unos 500 metros del lugar, con un machetillo en su poder. El Ministerio Público considera que, por los antecedentes de violencia y las amenazas previas, el sospechoso habría tenido la intención de matar a su pareja y a los niños. El fiscal Núñez imputó al hombre por tentativa de feminicidio y producción de riesgos comunes, solicitando su prisión preventiva.
Vecinos de Lambaré levantan nicho en memoria a Deysi Paola, víctima de feminicidio
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Los vecinos del barrio Santa Lucía de Lambaré se unieron para levantar un nicho memorial en honor a la joven Deysi Paola Giménez Segovia, víctima de feminicidio. Su memoria sigue intacta y el pedido de justicia resuena más fuerte que nunca. “No la olvidamos”, afirman los residentes de la zona donde se registró el trágico suceso.
Igualmente, en las redes sociales se viralizó un video del nicho erigido en memoria de la joven fallecida. Diversos usuarios expresaron su pesar con comentarios como: “Es una pena, tenía un futuro brillante”, mientras que otros recalcaron que “a ella nunca se debe olvidar y se exige justicia por el terrible suceso”.
El atroz crimen ocurrió en la noche del 8 de octubre, cuando Deysi Paola, de 22 años —quien se encontraba a solo un mes de culminar la carrera de Derecho—, caminaba hacia su lugar de trabajo en plena vía pública de Lambaré.
El presunto autor del feminicidio fue identificado como su expareja, Aldo Alexis Duarte Moreira, de 26 años. De acuerdo con las investigaciones y los desgarradores testimonios de la familia, la joven venía soportando un calvario de constantes acosos, hostigamientos y agresiones físicas por parte del hombre.
Semanas antes del crimen, específicamente el 18 de septiembre, Deysi había tenido el valor de denunciar formalmente a su agresor ante la Policía Nacional y el Juzgado de Paz, logrando que se dictara una orden de restricción y alejamiento. No obstante, la medida de protección resultó insuficiente ante la desprotección estatal y la falta de acción oportuna del sistema de justicia.
En el fatídico día, el sujeto la interceptó a bordo de un automóvil, le cerró el paso y, sin piedad, la acribilló a balazos a pocas cuadras de su destino. Tras perpetrar el ataque, el sospechoso se dio a la fuga, pero días después fue capturado por las autoridades policiales e imputado por la Fiscalía, quedando recluido mientras avanza el proceso judicial que busca esclarecer el hecho y castigar con todo el peso de la ley a los responsables de una tragedia que enluta a todo el país.
Una lectura sobre qué hay detrás de la seguidilla de feminicidios
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Violeta Vigil
Fotos: Gentileza
La ola de crímenes violentos contra mujeres provocó conmoción y encendió una inquietante interrogante: ¿hay un efecto dominó o estamos frente a la manifestación de una violencia machista profundamente arraigada en nuestra sociedad?
La noche del 8 de octubre, Deysi Paola Giménez Segovia (22) caminaba hacia su trabajo en Lambaré cuando fue asesinada a balazos. Le faltaba apenas un mes para culminar la carrera de Derecho y ya había denunciado a su expareja por hechos de violencia y amenazas. El principal sospechoso, Aldo Alexis Duarte (26), huyó tras el crimen, pero posteriormente fue localizado y detenido.
Su asesinato marcó el inicio de una serie de días estremecedores para el país. En Katuete, Villarrica, Limpio y Loreto se sucedieron nuevos hechos de violencia extrema contra mujeres, entre feminicidios y tentativas, con episodios de particular crueldad: ataques a balazos, múltiples puñaladas, presuntos incumplimientos de medidas judiciales y relatos escalofriantes de los propios agresores a familiares de las víctimas.
La proximidad de estos crímenes, ocurridos en distintos puntos del territorio nacional, provocó conmoción y encendió una inquietante interrogante: ¿el feminicidio de Deysi pudo haber desencadenado un efecto dominó o estamos frente a la manifestación de una violencia machista profundamente arraigada en nuestra sociedad?
Para analizar esta posibilidad y comprender los factores psicológicos y sociales que pueden estar detrás de la seguidilla de ataques, La Nación/Nación Media conversó con Enrique Delgado, psicólogo clínico, terapeuta sistémico y magíster en Salud Pública, quien examina los patrones de conducta asociados a la violencia feminicida y el impacto que estos crímenes genera en la sociedad.
Enrique Delgado, psicólogo clínico, terapeuta sistémico y magíster en Salud Pública
¿EFECTO CONTAGIO?
“Actualmente no existen datos que puedan sostener la hipótesis de una seguidilla de feminicidios motivada por la propia mediatización de los casos expuestos en los últimos tiempos”, responde Delgado ante la consulta de si existiría alguna conexión entre estos crímenes. Tampoco hay evidencia de que los agresores se conocieran entre sí o estuvieran al tanto de los episodios anteriores. Cada hecho responde a causas múltiples y a una configuración totalmente independiente que arrastra la historia, la dinámica de pareja y el contexto socioeconómico, agrega el profesional.
“Creo que lo que realmente se imita es el machismo imperante en nuestra cultura y de padres a hijos, de hombre a hombre, en cada comentario denigrante, discriminatorio o culpabilizante en contra de la mujer”, reflexiona. “Odian no poder poseerlas a su manera machista, la cual involucra el control total”, añade.
Delgado se remite a una investigación regional en la que participó junto al doctor en Ciencias Sociales Martín Di Marco y una investigadora de la Universidad de Emory (EE. UU.). Dicho trabajo identificó tres formas típicas en que los agresores justifican sus crímenes:
La violencia como recurso ante el abandono: la posibilidad de que la pareja decida dejarlo actúa como el gatillo definitivo.
La violencia como daño negado y justificado por el contexto: minimizan el estrago causado echándole la culpa a las circunstancias de la relación.
La violencia como transferencia emocional del dolor: utilizan el ataque físico como una válvula de escape para trasladar su propio sufrimiento interno hacia la víctima.
LA DENUNCIA QUE NO FRENA, SINO QUE ENFURECE
Ante la consulta de si esta seguidilla crea nuevos agresores o si podría funcionar de detonante, Delgado apunta directo al sistema: “Un nuevo agresor nace cada día, debido a la incapacidad de muchos hombres para gestionar sus frustraciones y a la falta de una muralla firme a nivel judicial y normativo. El talón de Aquiles ocurre después de que la víctima tiene el coraje de denunciar. Cuando una mujer acude a pedir auxilio y la Justicia no actúa con celeridad ni en tiempo y forma, se genera un peligroso sistema de refuerzo positivo para el agresor, que se siente con luz verde para operar libremente y escalar su furia”.
Para muchos de estos hombres, que la expareja rompa el silencio, denuncie y quiera salir adelante representa una ofensa insoportable a su ego y a su statu quo machista. Es ahí donde se refugian en ideas como “ya no tengo nada que perder” o “no hay otra salida más que acabar con todo”, cerrando el ciclo con el feminicidio y, en muchos casos, un posterior suicidio.
REDES, MORBO Y TRANSICIÓN SOCIAL
En la era de las redes sociales, la información ya no pasa únicamente por el filtro de los medios. En plataformas digitales, el morbo dispara visualizaciones sin censura en cuestión de segundos. Para Delgado, este consumo de violencia en el día a día es un factor pesado que alimenta la agresividad general, pero habla también de la otra cara de la moneda: la exposición pone en alerta los sistemas de prevención y empuja a las mujeres a hablar.
Hoy en día, las redes se llenan de publicaciones pidiendo ayuda, exponiendo a los violentos y reflejando una valentía para sacudirse el yugo del miedo. El especialista sostiene que nos encontramos en un momento de transición histórica y cultural: al dejar de tolerar los abusos de antaño, muchos hombres reaccionan con un gran resentimiento.
CORTAR EL ESLABÓN MADRE
Para Delgado, el mensaje hacia quienes están sufriendo calvarios en silencio es no esperar. Ante los primeros indicios de agresión, hay que buscar ayuda en el círculo familiar, de amigos o pensar en un refugio seguro. Denunciar sigue siendo el salvavidas más certero.
“Todos los casos de feminicidio son prevenibles”, afirma, exigiendo que las instituciones del Estado dejen de trabajar en islas y se articulen de verdad, con mayor presupuesto y profesionales capacitados. Cortar el problema de raíz implica blindar a la víctima desde el minuto uno en que pisa una comisaría o un juzgado.
¿DÓNDE PEDIR AYUDA?
137 (SOS Mujer): línea gratuita del Ministerio de la Mujer, operativa las 24 horas en todo el país.
(0984) 457-398: Canal de Whatsapp oficial del Ministerio de la Mujer.
155: línea de crisis del Ministerio de Salud para contención psicológica en momentos de máxima tensión.
911: Policía Nacional para emergencias inmediatas.
Imputado por tentativa de feminicidio tras atacar a su expareja por olvidar una contraseña
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La agente fiscal Mónica Araceli Cardozo Dávalos, titular de la Unidad N.º 3 Especializada en la Lucha contra la Violencia Familiar y de Género, formuló imputación contra un hombre por la presunta comisión de violencia familiar y tentativa de feminicidio. El grave hecho ocurrió el pasado 17 de octubre, alrededor de las 02:30 horas, en el interior de una vivienda ubicada en la capital del país.
Según los antecedentes del Ministerio Público, el sospechoso irrumpió en el domicilio de su expareja y madre de sus dos hijas para exigirle violentamente las contraseñas de sus redes sociales. Ante la respuesta de la mujer, quien manifestó no recordar sus claves, el hombre inició un brutal ataque golpeándola fuertemente en la cabeza con su propio teléfono celular hasta destruir el aparato y provocarle un profuso sangrado.
Posteriormente, el agresor derribó a la víctima e intentó estrangularla con ambas manos, provocándole heridas en el cuello y dejándola al borde de la asfixia. La Representación Fiscal confirmó que esta agresión no fue un hecho aislado, sino que “este tipo de actos violentos se repitieron en varias ocasiones frente a las hijas” menores de edad de la pareja, quienes presenciaron aterrorizadas el ataque.
Durante el episodio, el victimario amenazó reiteradamente con atar a la víctima para impedir que solicitara ayuda o intentara escapar de la residencia. Las niñas presenciaron todo el despliegue de violencia psicológica y física en un entorno de extrema vulnerabilidad.
Tras la recolección de los primeros elementos de convicción, la representación fiscal ordenó el procesamiento del sospechoso y requirió las medidas cautelares correspondientes para precautelar la integridad física de la mujer y las menores. La investigación penal prosigue su curso normativo para la presentación del requerimiento conclusivo.