Un tribunal de sentencia condenó a 34 años de cárcel a Lisandro Sánchez luego de ser encontrado culpable por el feminicidio de Liliana Celeste Ayala. El hecho se registró en Ñemby, departamento Central, en el 2019. El colegiado condenó a 29 años de prisión más 5 años como medida de seguridad, totalizando 34 años de cárcel.
El tribunal sostuvo que se pudo demostrar la responsabilidad del acusado en el grave hecho ocurrido. Igualmente, los familiares de la víctima señalaron que se hizo justicia.
De acuerdo al Ministerio Público, Lisandro Sánchez, de 39 años de edad fue sindicado como principal autor del hecho de feminicidio ocurrido en la ciudad de Ñemby. La víctima fatal fue su expareja de 36 años.
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Según datos, el hecho ocurrió en el interior de un motel donde trabajaba la víctima. Hasta el lugar llegó el hombre y luego de una discusión entre ambos le habría propinado cuatro estocadas con arma blanca para posteriormente darse a la fuga.
La víctima fue auxiliada por testigos que la derivaron hasta el Hospital Distrital de Ñemby, pero lastimosamente no se pudo hacer nada para salvar su vida. Sánchez estuvo prófugo de la justicia con orden de captura internacional, pero luego fue detenido.
En caso de que la defensa del condenado pretenda apelar, será un tribunal de alzada el que deberá estudiar y resolver si corresponde confirmar el fallo condenatorio.
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Intento de feminicidio en Aba’i: sospechoso quemó una vivienda donde estaban su pareja e hijos
El Ministerio Público investiga un presunto caso de tentativa de feminicidio reportado en la comunidad de Arroyo Morotí, distrito de Abaí, departamento de Caazapá.
El principal sospechoso, identificado como Agustín Yaspe Sotelo (43), fue aprehendido tras ser acusado de ser el causante de un incendio que consumió por completo una vivienda, donde se refugiaron su pareja e hijos.
Según explicaciones del fiscal José Alberto Núñez, de San Juan Nepomuceno, el incendio habría sido provocado intencionalmente en medio de un ciclo de violencia contra su pareja. Alrededor de las 22:00 del lunes, el hombre habría agredido físicamente a la mujer, quien posteriormente huyó de la vivienda que compartían junto con sus dos hijos menores.
Se refugiaron en una casa vecina perteneciente a Bernardino Sotelo Giménez (63), con la intención de ponerse a salvo.
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Sin embargo, el sospechoso habría continuado amenazándolos de muerte y luego habría llegado hasta el inmueble, rociando combustible y prendiendo fuego a la vivienda ajena.
La madre logró escapar junto con los dos menores, evitando que el hecho terminara en una tragedia. No obstante, el fuego consumió por completo la casa y sus pertenencias, generando importantes pérdidas materiales para el dueño de casa, quien sería tío del sospechoso.
El supuesto autor fue detenido a unos 500 metros del lugar, con un machetillo en su poder. El Ministerio Público considera que, por los antecedentes de violencia y las amenazas previas, el sospechoso habría tenido la intención de matar a su pareja y a los niños. El fiscal Núñez imputó al hombre por tentativa de feminicidio y producción de riesgos comunes, solicitando su prisión preventiva.
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Ñemby: hallan en lavadero 16 barriles con acetona, químico ilegal usado en la elaboración de cocaína
La Fiscalía y la Policía allanaron anoche un lavadero, donde encontraron 16 tambores de acetona, químico utilizado en el procesamiento de cocaína. Cada barril contenía 200 litros de la sustancia de uso ilegal en el país.
La investigación apunta a que se trata de un presunto punto de acopio y analiza una posible conexión con otro operativo realizado en Mariano Roque Alonso. El procedimiento se inició con un operativo en horas de la tarde y duró prácticamente toda la noche del lunes en la ciudad de Ñemby.
Ayer, alrededor de las 16:00 fue interceptada una camioneta sobre la avenida Manuel Ortiz Guerrero en la ciudad de Ñemby, y dentro del vehículo había tres barriles que luego de la inspección se confirmó que contenían acetona.
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La camioneta había salido del lavadero y la Policía manejaba la información de que en dicho predio había más barriles del químico. Detuvieron al conductor, quien afirmó a los intervinientes que fue contratado solamente para trasladar los bidones, pero que desconocía lo que los envases contenían en su interior.
No obstante, quedó aprehendido. Luego de varias horas de espera, con autorización firmada del juez, se procedió al allanamiento del terreno y hallaron otros 13 barriles más de acetona, en total, 16 barriles con 200 litros de acetona cada uno por lo que se habla de 3.200 litros del químico que estaban ocultos en varios vehículos.
La Policía y la Fiscalía pidieron la colaboración de la Digemabel y de la Secretaría y de la Senad. Según declaraciones del fiscal, tendría relación con los allanamientos realizados en Mariano Roque Alonso, se encontraron 50 barriles de acetato.
“De acá salió el vehículo que fue interceptado en la vía pública y fue lo que nos motivó a realizar este procedimiento”, dijo a los medios el fiscal Rodrigo Espínola.
El representante del Ministerio Público confirmó que se trataba de un cargamento de acetona. “Es una sustancia que se utiliza para purificar la cocaína en el proceso de elaboración”, explicó.
Añadió que se sospecha que el sitio puede guardar relación con el material hallado en Roque Alonso. “Aparentemente sí tienen relación”, afirmó. Los tambores fueron incautados y trasladados hasta Digemabel.
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Vecinos de Lambaré levantan nicho en memoria a Deysi Paola, víctima de feminicidio
Los vecinos del barrio Santa Lucía de Lambaré se unieron para levantar un nicho memorial en honor a la joven Deysi Paola Giménez Segovia, víctima de feminicidio. Su memoria sigue intacta y el pedido de justicia resuena más fuerte que nunca. “No la olvidamos”, afirman los residentes de la zona donde se registró el trágico suceso.
Igualmente, en las redes sociales se viralizó un video del nicho erigido en memoria de la joven fallecida. Diversos usuarios expresaron su pesar con comentarios como: “Es una pena, tenía un futuro brillante”, mientras que otros recalcaron que “a ella nunca se debe olvidar y se exige justicia por el terrible suceso”.
El atroz crimen ocurrió en la noche del 8 de octubre, cuando Deysi Paola, de 22 años —quien se encontraba a solo un mes de culminar la carrera de Derecho—, caminaba hacia su lugar de trabajo en plena vía pública de Lambaré.
El presunto autor del feminicidio fue identificado como su expareja, Aldo Alexis Duarte Moreira, de 26 años. De acuerdo con las investigaciones y los desgarradores testimonios de la familia, la joven venía soportando un calvario de constantes acosos, hostigamientos y agresiones físicas por parte del hombre.
Semanas antes del crimen, específicamente el 18 de septiembre, Deysi había tenido el valor de denunciar formalmente a su agresor ante la Policía Nacional y el Juzgado de Paz, logrando que se dictara una orden de restricción y alejamiento. No obstante, la medida de protección resultó insuficiente ante la desprotección estatal y la falta de acción oportuna del sistema de justicia.
En el fatídico día, el sujeto la interceptó a bordo de un automóvil, le cerró el paso y, sin piedad, la acribilló a balazos a pocas cuadras de su destino. Tras perpetrar el ataque, el sospechoso se dio a la fuga, pero días después fue capturado por las autoridades policiales e imputado por la Fiscalía, quedando recluido mientras avanza el proceso judicial que busca esclarecer el hecho y castigar con todo el peso de la ley a los responsables de una tragedia que enluta a todo el país.
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Una lectura sobre qué hay detrás de la seguidilla de feminicidios
- Violeta Vigil
- Fotos: Gentileza
La ola de crímenes violentos contra mujeres provocó conmoción y encendió una inquietante interrogante: ¿hay un efecto dominó o estamos frente a la manifestación de una violencia machista profundamente arraigada en nuestra sociedad?
La noche del 8 de octubre, Deysi Paola Giménez Segovia (22) caminaba hacia su trabajo en Lambaré cuando fue asesinada a balazos. Le faltaba apenas un mes para culminar la carrera de Derecho y ya había denunciado a su expareja por hechos de violencia y amenazas. El principal sospechoso, Aldo Alexis Duarte (26), huyó tras el crimen, pero posteriormente fue localizado y detenido.
Su asesinato marcó el inicio de una serie de días estremecedores para el país. En Katuete, Villarrica, Limpio y Loreto se sucedieron nuevos hechos de violencia extrema contra mujeres, entre feminicidios y tentativas, con episodios de particular crueldad: ataques a balazos, múltiples puñaladas, presuntos incumplimientos de medidas judiciales y relatos escalofriantes de los propios agresores a familiares de las víctimas.
La proximidad de estos crímenes, ocurridos en distintos puntos del territorio nacional, provocó conmoción y encendió una inquietante interrogante: ¿el feminicidio de Deysi pudo haber desencadenado un efecto dominó o estamos frente a la manifestación de una violencia machista profundamente arraigada en nuestra sociedad?
Para analizar esta posibilidad y comprender los factores psicológicos y sociales que pueden estar detrás de la seguidilla de ataques, La Nación/Nación Media conversó con Enrique Delgado, psicólogo clínico, terapeuta sistémico y magíster en Salud Pública, quien examina los patrones de conducta asociados a la violencia feminicida y el impacto que estos crímenes genera en la sociedad.
¿EFECTO CONTAGIO?
“Actualmente no existen datos que puedan sostener la hipótesis de una seguidilla de feminicidios motivada por la propia mediatización de los casos expuestos en los últimos tiempos”, responde Delgado ante la consulta de si existiría alguna conexión entre estos crímenes. Tampoco hay evidencia de que los agresores se conocieran entre sí o estuvieran al tanto de los episodios anteriores. Cada hecho responde a causas múltiples y a una configuración totalmente independiente que arrastra la historia, la dinámica de pareja y el contexto socioeconómico, agrega el profesional.
“Creo que lo que realmente se imita es el machismo imperante en nuestra cultura y de padres a hijos, de hombre a hombre, en cada comentario denigrante, discriminatorio o culpabilizante en contra de la mujer”, reflexiona. “Odian no poder poseerlas a su manera machista, la cual involucra el control total”, añade.
Delgado se remite a una investigación regional en la que participó junto al doctor en Ciencias Sociales Martín Di Marco y una investigadora de la Universidad de Emory (EE. UU.). Dicho trabajo identificó tres formas típicas en que los agresores justifican sus crímenes:
La violencia como recurso ante el abandono: la posibilidad de que la pareja decida dejarlo actúa como el gatillo definitivo.
La violencia como daño negado y justificado por el contexto: minimizan el estrago causado echándole la culpa a las circunstancias de la relación.
La violencia como transferencia emocional del dolor: utilizan el ataque físico como una válvula de escape para trasladar su propio sufrimiento interno hacia la víctima.
LA DENUNCIA QUE NO FRENA, SINO QUE ENFURECE
Ante la consulta de si esta seguidilla crea nuevos agresores o si podría funcionar de detonante, Delgado apunta directo al sistema: “Un nuevo agresor nace cada día, debido a la incapacidad de muchos hombres para gestionar sus frustraciones y a la falta de una muralla firme a nivel judicial y normativo. El talón de Aquiles ocurre después de que la víctima tiene el coraje de denunciar. Cuando una mujer acude a pedir auxilio y la Justicia no actúa con celeridad ni en tiempo y forma, se genera un peligroso sistema de refuerzo positivo para el agresor, que se siente con luz verde para operar libremente y escalar su furia”.
Para muchos de estos hombres, que la expareja rompa el silencio, denuncie y quiera salir adelante representa una ofensa insoportable a su ego y a su statu quo machista. Es ahí donde se refugian en ideas como “ya no tengo nada que perder” o “no hay otra salida más que acabar con todo”, cerrando el ciclo con el feminicidio y, en muchos casos, un posterior suicidio.
REDES, MORBO Y TRANSICIÓN SOCIAL
En la era de las redes sociales, la información ya no pasa únicamente por el filtro de los medios. En plataformas digitales, el morbo dispara visualizaciones sin censura en cuestión de segundos. Para Delgado, este consumo de violencia en el día a día es un factor pesado que alimenta la agresividad general, pero habla también de la otra cara de la moneda: la exposición pone en alerta los sistemas de prevención y empuja a las mujeres a hablar.
Hoy en día, las redes se llenan de publicaciones pidiendo ayuda, exponiendo a los violentos y reflejando una valentía para sacudirse el yugo del miedo. El especialista sostiene que nos encontramos en un momento de transición histórica y cultural: al dejar de tolerar los abusos de antaño, muchos hombres reaccionan con un gran resentimiento.
CORTAR EL ESLABÓN MADRE
Para Delgado, el mensaje hacia quienes están sufriendo calvarios en silencio es no esperar. Ante los primeros indicios de agresión, hay que buscar ayuda en el círculo familiar, de amigos o pensar en un refugio seguro. Denunciar sigue siendo el salvavidas más certero.
“Todos los casos de feminicidio son prevenibles”, afirma, exigiendo que las instituciones del Estado dejen de trabajar en islas y se articulen de verdad, con mayor presupuesto y profesionales capacitados. Cortar el problema de raíz implica blindar a la víctima desde el minuto uno en que pisa una comisaría o un juzgado.
¿DÓNDE PEDIR AYUDA?
137 (SOS Mujer): línea gratuita del Ministerio de la Mujer, operativa las 24 horas en todo el país.
(0984) 457-398: Canal de Whatsapp oficial del Ministerio de la Mujer.
155: línea de crisis del Ministerio de Salud para contención psicológica en momentos de máxima tensión.
911: Policía Nacional para emergencias inmediatas.