La vicepresidente y ministra superintendente de la Circunscripción Judicial de Canindeyú, Carolina Llanes, encabezó el acto simbólico de implementación del sistema Judisoft y oficios electrónicos en los juzgados de Paz de Saltos del Guairá, de Francisco Caballero Álvarez y de Katuete en la sede del Juzgado de Paz de Saltos del Guairá, según informó el sitio Web del Poder Judicial.
La actividad se desarrolló dando cumplimiento a los lineamientos establecidos en el Plan Estratégico Institucional de la máxima instancia judicial para seguir con la transparencia y mayor acceso a justicia para todos en dicha circunscripción.
Con la implementación de este sistema y el de oficios electrónicos se tiene como propósito incrementar la transparencia y la agilización de los procesos judiciales, así como la optimización del servicio de justicia en la Circunscripción Judicial de Canindeyú.
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Día de gobierno en Saltos del Guairá
Igualmente la ministra Llanes desarrolló un día de gobierno en Saltos del Guairá. La oportunidad fue propicia para verificar los avances de la futura sede judicial ubicada en la mencionada ciudad. Además, tomó juramento a abogados y encabezó el acto de lanzamiento y habilitación oficial de la Página Web de la jurisdicción a su cargo.
En el marco de la construcción de la nueva sede judicial para el departamento de Canindeyú, la cual estará situada en la ciudad de Saltos del Guairá, la ministra encargada realizó un recorrido y verificó el avance de las obras.
Se informó que el progreso de la obra, hasta la fecha, es del 90 %. Albergará a 21 juzgados, 5 tribunales y 3 salas de juicios orales. Igualmente contará con 1 salón auditorio para 200 personas y un restaurant- cafetería. Además, se prevé un espacio para la guardería que acogerá exclusivamente a hijos de funcionarios, la capacidad es para 72 niños.
La obra está siendo llevada a cabo bajo la supervisión de la Dirección de Planificación de la CSJ y el edificio contará con aproximadamente 16.254 metros cuadrados, distribuidos en dos pabellones de cuatro y seis niveles, respectivamente. Además de estacionamiento.
Esta infraestructura judicial representa un avance significativo para la ciudad y sus alrededores. El nuevo Palacio de Justicia mejorará la accesibilidad y la calidad de los servicios ofrecidos a los ciudadanos.
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Senadores buscan agilizar implementación de la nueva Ley de Armas
Senadores que integran la Comisión de Prevención, Lucha contra el Narcotráfico y Delitos Conexos, convocaron a una mesa técnica con representantes de diferentes sectores para evaluar el alcance e implementación de la Ley Nº 7411/2025, que regula el uso de armas de fuego, explosivos, precursores químicos y artículos pirotécnicos.
Asistieron a la reunión, miembros de la Asociación de Comerciantes de Armas de Fuego y de la Cámara Paraguaya de Empresas de Servicios y Sistemas de Seguridad. Así también estuvieron representadas las Asociaciones de Cazadores Deportivos del Paraguay, la Federación Paraguaya de Tiro y el Gremio de Clubes de Tiro. Estos referentes exteriorizaron su preocupación por la lenta implementación de la nueva normativa.
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Según manifestó el vicepresidente de la citada comisión asesora, Rubén Velázquez la aplicación de la ley avanza con lentitud, por lo que dificulta la importación tanto de armas como de municiones. “La intención es que esta nueva ley se implemente de manera gradual, pero con mayor agilidad. Actualmente, los procesos son muy lentos y eso dificulta las importaciones”, refirió.
Dijo que los representantes de los gremios consideran que se trata de una normativa moderna, que resuelve muchos de los problemas que existían en materia de trazabilidad de las armas. Aunque se quejaron su “aplicación aún avanza con demasiada lentitud”, conforme expresó el legislador.
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Mipymes recibirán exoneraciones y descuentos en más de 100 trámites con el Senave
Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), recibirán exoneraciones y descuentos en más de 100 trámites, entre registros, habilitaciones, renovaciones y otros servicios prestados por el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas, según informó el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), este martes en el marco de la implementación de la Ley N.º 7444/2025.
“Mediante esta disposición, las micro y pequeñas empresas con la Cédula Mipymes, podrán acceder a exoneraciones y descuentos en servicios de registro, mantenimiento, habilitación, renovación, certificaciones y otros trámites contemplados en el arancel vigente del Senave”, resaltaron desde el MIC.
La resolución establece su efectividad en los primeros tres años contados desde la obtención de la cédula mipymes. Cumplido ese periodo, a partir del cuarto año los beneficios continuarán con descuentos del 75 % para las microempresas y del 50 % para las pequeñas empresas en los servicios de solicitud de registro, mantenimiento, renovación y habilitación.
Al respecto, el ministro Marco Riquelme destacó que la medida busca reducir las barreras que enfrentan las mipymes para operar dentro de la formalidad, considerando que este sector genera siete de cada diez empleos en el país. Señaló que este tipo de incentivos no representa una pérdida de ingresos para las instituciones, sino una oportunidad para incorporar a miles de empresas que actualmente operan fuera del radar administrativo del Estado.
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Sostuvo además, que en el caso del Senave, la institución registra alrededor de 6.000 usuarios, mientras que su cartera tiene identificadas cerca de 25.000 mipymes vinculadas al sector agropecuario, lo que evidencia un importante potencial para ampliar la base de empresas formalizadas.
A su vez, la medida busca reducir las barreras que enfrentan las mipymes para operar dentro de la formalidad, considerando que este sector genera siete de cada diez empleos en el país. Este tipo de incentivos no representa una pérdida de ingresos para las instituciones, sino una oportunidad para incorporar a miles de empresas que actualmente operan fuera del radar administrativo del Estado.
Por su parte, el presidente del Senave, Ramiro Samaniego, destacó que la resolución toma la iniciativa de apoyar la formalización del sector, lo cual permitirá simplificar el acceso a los beneficios, eliminando los procesos excepcionales que anteriormente debían realizar los pequeños productores y emprendedores para solicitar exoneraciones.
De esta manera, la institución incorpora alrededor de 110 servicios dentro del esquema de exoneraciones y descuentos, lo que constituye un incentivo para que más mipymes regularicen su situación y accedan a los servicios institucionales.
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La posición paraguaya ante la controversia del Salto del Guairá
- Carlos José Fleitas
- Embajador
- Fotos: Gentileza
La definición del trazado fronterizo entre Paraguay y Brasil fue el resultado de un largo proceso que sigue hasta la actualidad, combinando negociaciones diplomáticas, acuerdos internacionales y un intenso trabajo de campo realizado por las comisiones mixtas demarcadoras. Esa documentación se convertiría décadas más tarde en uno de los principales fundamentos de la posición paraguaya frente a la controversia del Salto del Guairá. A la fecha resta por demarcar aproximadamente 8 km, en la zona del Refugio Biológico de Mbaracayú.
La frontera entre el Paraguay y el Brasil no surgió de un único tratado ni quedó materializada de manera inmediata. Su definición fue el resultado de un proceso que se extiende hasta la fecha, combinando negociaciones diplomáticas, acuerdos internacionales y un intenso trabajo de campo realizado por las comisiones mixtas demarcadoras de ambos países, dentro de un marco de armonía y discusiones eminentemente técnicas.
A lo largo de este periodo ingenieros, militares y diplomáticos paraguayos y brasileños recorrieron la frontera levantando planos, identificando accidentes geográficos, colocando hitos y dejando constancia de cada decisión en actas demarcatorias.
Esa documentación se convertiría décadas más tarde en uno de los principales fundamentos de la posición paraguaya frente a la controversia del Salto del Guairá.
El punto de partida para la demarcación con el Brasil fue el Tratado de Límites Loizaga–Cotegipe, firmado en Asunción el 9 de enero de 1872, que definió la línea fronteriza entre ambos Estados y dispuso la designación de comisarios encargados de su demarcación.
En cumplimiento de ese mandato se constituyó la primera Comisión Mixta de Límites, integrada por representantes paraguayos y brasileños, que entre 1872 y 1874, que recorrió la frontera, confeccionó planos y erigió los primeros hitos. Desde entonces quedó claro que fijar jurídicamente una frontera y materializarla sobre el terreno eran etapas distintas de un mismo proceso.
Entre los protagonistas de esta primera etapa de la demarcación paraguayo-brasileña destaca el capitán de Fragata Domingo Antonio Ortiz, excombatiente de la guerra contra la Triple Alianza, quien fue designado por decreto del 17 de junio de 1872 como primer comisario paraguayo para integrar la Comisión Mixta encargada de ejecutar el Tratado.
Su misión no se limitó a representar al Paraguay: dirigió sobre el terreno los trabajos iniciales de reconocimiento y demarcación, participando junto a su homólogo brasileño, Rufino Enéas Gustavo Galvão, en la colocación del primer mojón de la frontera sobre el río Apa.
Justamente uno de los desafíos iniciales enfrentados por la Comisión Mixta fue la identificación de la naciente principal de dicho río, punto de especial importancia porque de ella dependía el trazado de la línea divisoria prevista en el Tratado. Las exploraciones de campo realizadas dieron lugar a una divergencia técnica, que fue elevada a consideración de ambos Gobiernos.
La cuestión se resolvió mediante el Protocolo del 7 de enero de 1874, por el cual el Paraguay y el Brasil acordaron reconocer al arroyo Estrella como la naciente principal del río Apa, disponiendo que la frontera siguiera la siguiente coordenada geográfica: Latitud 22°16’39”03 Sur, Longitud 12°39’1”80 Oeste.
El proceso demarcatorio recibió un impulso con el Tratado Complementario de Límites, suscrito en Río de Janeiro el 21 de mayo de 1927, y con el Protocolo de Instrucciones para la Demarcación y Caracterización de la Frontera, del 9 de mayo de 1930. Estos instrumentos reorganizaron los trabajos y crearon la Comisión Mixta de Límites y Caracterización de la Frontera Paraguay–Brasil, encargada de completar la demarcación, reparar hitos, instalar nuevos mojones y desarrollar los estudios topográficos e hidrográficos necesarios para caracterizar toda la línea limítrofe.
Esa continuidad institucional demuestra que ambos Gobiernos entendían que la frontera no era una obra concluida en 1874, sino un proceso permanente de demarcación y caracterización que debía ejecutarse de manera cooperativa y conforme a los compromisos internacionales asumidos.
CONTROVERSIA DE 1965 Y LA NOTA D.P.I. N.° 712
Antes de examinar la Nota D.P.I. N.° 712 resulta necesario comprender el contexto histórico en el que fue elaborada. Desde fines del siglo XIX la propiedad del Salto del Guairá dio lugar a una de las más importantes controversias limítrofes entre el Paraguay y el Brasil.
Mientras el Brasil sostenía que la totalidad del salto le pertenecía y que la frontera ya se encontraba completamente demarcada hasta ese punto, en el Paraguay surgieron diversas interpretaciones históricas y jurídicas acerca del alcance del Tratado de Límites de 1872 y de la soberanía sobre dicho accidente geográfico.
Estas interpretaciones contribuyeron al debate que precedió a la posición oficial asumida posteriormente por la Cancillería paraguaya en la Nota D.P.I. N.º 712 de diciembre de 1965.
Entre las interpretaciones doctrinarias paraguayas más influyentes se encontraba la sostenida por el historiador nacional Efraím Cardozo, quien afirmaba que el Tratado de Límites de 1872 no había adjudicado expresamente al Brasil la soberanía sobre el Salto del Guairá.
Según esta tesis, el Paraguay conservaba el dominio histórico sobre dicho accidente geográfico, ya que la soberanía solo podía modificarse mediante una cesión expresa, inexistente en el texto del Tratado.
Para Cardozo, la línea fronteriza debía llegar hasta el propio Salto, manteniéndose la totalidad de este dentro de la jurisdicción paraguaya. Otra interpretación fue la del jurista compatriota Juan José Soler, que sostenía que el Salto debía analizarse como parte de un río internacional.
Desde esta perspectiva, el Tratado de 1872 disponía que la frontera siguiera el canal principal del río Paraná hasta el Salto, por lo que este constituía un accidente geográfico compartido y no perteneciente exclusivamente al Brasil.
Aunque difería de la posición de Cardozo respecto del fundamento jurídico, Soler coincidía en rechazar la interpretación brasileña según la cual el Tratado había atribuido al Brasil la soberanía exclusiva sobre el Salto del Guairá.
Sin embargo, a mediados de la década de 1960 la controversia dejó de ser únicamente una discusión histórica y jurídica para convertirse en un diferendo diplomático de creciente importancia.
La presencia de efectivos militares brasileños en la región del Salto del Guairá y la paralización de los trabajos de la Comisión Mixta trasladaron el debate desde la interpretación de los tratados hacia el estado efectivo de la demarcación sobre el terreno, otorgando un renovado protagonismo a la documentación producida durante décadas por la propia Comisión.
Así el reclamo del Gobierno paraguayo se realizó en septiembre de 1965, donde por medio de una nota solicitó al Gobierno brasilero el retiro de efectivos militares instalados desde junio de ese año en un sector donde la línea limítrofe aún no había sido materializada mediante hitos.
Paralelamente, solicitó la continuación de los trabajos de la Comisión Mixta Paraguayo-Brasileña de Límites y Caracterización de Fronteras que permanecían suspendidos debido a la ausencia de la delegación brasileña.
El Gobierno brasileño respondió sosteniendo que el tramo de frontera comprendido entre el hito de Ybycuí y el Salto Grande de las Siete Caídas se encontraba íntegramente demarcado, por lo que no existían cuestiones pendientes en ese sector.
En respuesta a esa posición, el 14 de diciembre de 1965 la Cancillería paraguaya remitió la Nota D.P.I. N.º 712, firmada por el ministro de Relaciones Exteriores, doctor Raúl Sapena Pastor, al embajador del Brasil en Asunción, doctor Jayme de Souza-Gomes.
En ella el Gobierno paraguayo expuso oficialmente los fundamentos históricos, jurídicos y técnicos que sustentaban su posición respecto de la demarcación de la frontera en la región del Salto del Guairá.
DEMARCACIÓN INCONCLUSA
El principal argumento desarrollado por la Cancillería paraguaya consistió en demostrar que la propia historia de la Comisión Mixta desmentía la tesis brasileña de una frontera completamente demarcada desde el siglo XIX. Recordó que, tras el Tratado de 1872, el Salto del Guairá fue considerado un accidente geográfico suficiente para identificar el final de la frontera y no se instaló allí un mojón terminal. Sin embargo, esa circunstancia no significaba que todo el proceso de demarcación hubiera concluido.
Si realmente la frontera hubiese quedado íntegramente demarcada en el siglo XIX, carecería de sentido la firma del Tratado Complementario de Límites de 1927, del Protocolo de Instrucciones de 1930 y la creación de la nueva Comisión Mixta encargada precisamente de continuar las tareas de demarcación y caracterización.
Destacó que durante más de treinta años Paraguay y Brasil continuaron trabajando conjuntamente llegando a instalar 846 hitos, de los cuales 341 correspondían al sector de la Sierra del Mbaracayú.
Ese argumento se reforzaba con las propias actas de la Comisión Mixta. En este sentido adquiere especial importancia la 25.ª Conferencia, celebrada en Río de Janeiro el 20 de noviembre de 1961.
En esa reunión ambas delegaciones aprobaron un programa específico para realizar el levantamiento topográfico del “último trecho aún no demarcado” de la cordillera del Mbaracayú “y su ligazón con el accidente geográfico Salto del Guaira (Salto das Séte Quedas)”, proyectar la ubicación de nuevos hitos y proceder posteriormente a su instalación.
Las campañas desarrolladas en 1962 y 1963 representaron uno de los mayores avances técnicos alcanzados por la Comisión Mixta. Durante esos trabajos se midieron las cotas de más de 10.000 puntos distribuidos en el tramo final de la Sierra del Mbaracayú.
Esa información permitió elaborar cartografía de alta precisión y proyectar la futura ubicación de los hitos que completarían la demarcación. Sin embargo, la delegación brasileña dejó de concurrir a la 26.ª Conferencia, impidiendo que los trabajos fueran analizados y aprobados conforme al procedimiento previsto por el Protocolo de 1930.
Otro de los argumentos consistió en debatir el valor que el Brasil atribuía a determinados mapas y diseños elaborados durante el siglo XIX. Según el Paraguay esos documentos gráficos, si bien eran considerados instrumentos auxiliares, útiles para representar el trabajo realizado, no podían modificar lo dispuesto por el Tratado o por lo materializado posteriormente mediante las operaciones técnicas y actas de la Comisión Mixta.
ARGUMENTO JURÍDICO PARAGUAYO
La Posición Paraguaya trasciende la discusión cartográfica para defender un principio fundamental: las controversias internacionales deben resolverse mediante el Derecho y la cooperación entre los Estados. El Gobierno paraguayo recurrió a reconocidos juristas y recordó el principio pacta sunt servanda, según el cual los tratados deben cumplirse de buena fe y respetarse tanto en su letra como en su espíritu.
Esta expresión latina resume una de las reglas fundamentales del Derecho Internacional: los tratados deben cumplirse. Para la Cancillería paraguaya, este principio obligaba a ambas partes no solo a respetar el texto del Tratado de Límites de 1872, sino también a ejecutar fielmente el procedimiento de demarcación acordado posteriormente mediante el Tratado Complementario de 1927 y el Protocolo de 1930.
Desde esa perspectiva, alterar unilateralmente el criterio seguido durante décadas por la Comisión Mixta implicaba apartarse de compromisos internacionales previamente aceptados.
La Cancillería Paraguaya también afirmó su confianza en los medios pacíficos de solución de controversias frente a la propuesta de someter la controversia a arbitraje internacional. Lejos de rechazarla como una herramienta válida, sostenía que antes debían agotarse las negociaciones directas, los buenos oficios, la mediación, la investigación y la conciliación.
En realidad, el Gobierno paraguayo dejó en claro que el desacuerdo jurídico no era el principal obstáculo para las relaciones bilaterales. A juicio de la Cancillería Nacional, las diferencias de interpretación podían ser discutidas mediante los mecanismos previstos, lo que verdaderamente alteraba el clima de entendimiento era la presencia de fuerzas militares en un sector cuya demarcación aún debía completarse.
Por ello, el documento insistía en la necesidad de restablecer las condiciones que permitieran a la Comisión Mixta reanudar sus trabajos y concluir el proceso iniciado décadas atrás.
LEGADO HISTÓRICO DOCUMENTAL
La Nota D.P.I. N.º 712 del 14 de diciembre de 1965 transformó la historia de la Comisión Mixta Paraguayo-Brasileña de Límites y Caracterización de Frontera en una auténtica prueba jurídica. Cada conferencia, cada campaña de campo y cada hito colocado eran presentados como evidencia de una política de Estado desarrollada conjuntamente por Paraguay y Brasil durante más de treinta años.
Más que discutir interpretaciones cartográficas aisladas, la Cancillería paraguaya invitó a observar la continuidad de una práctica bilateral que, a su juicio, demostraba de manera concluyente que la demarcación de la frontera en el sector del Salto del Guairá permanecía inconclusa.
Vista desde la actualidad, constituye una de las expresiones más acabadas de la diplomacia paraguaya en materia de límites internacionales.
SITUACIÓN ACTUAL
A la fecha resta por demarcar aproximadamente 8 km, en la zona del Refugio Biológico de Mbaracayú. Esta área abarca aproximadamente 1.356 hectáreas y en sus adyacencias se destaca la ubicación de la ciudad de Salto del Guairá.
Respecto a la definición de la demarcación de la zona, existen dos teorías, que son posiciones históricas de ambos países: la paraguaya, que sostiene que el límite es el ramal de la Cumbre de la Cordillera del Mbaracayú que se desarrolla más al norte y que se dirige hacia la primera caída del antiguo Salto; y la brasilera, que sostiene que el límite es el ramal de la Cumbre de la Cordillera del Mbaracayú que se desarrolla más al sur y que se dirige a la quinta caída del antiguo Salto.
Para finalizar deseo resaltar que en la actualidad la Nota D.P.I. N.º 712 de la Cancillería paraguaya continúa siendo un documento de gran valor para comprender la historia de las relaciones entre Paraguay y Brasil y nos recuerda que la diplomacia también se construye sobre trabajo técnico, archivos, mapas, actas, tratados y argumentos jurídicos.
Esa combinación de diplomacia, conocimiento técnico, memoria documental y apego al derecho constituye, probablemente, el legado más perdurable de este notable documento diplomático que fundamenta la posición nacional sobre este punto.
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DNIT apunta a aumentar el peso de los impuestos a la renta dentro de la recaudación
La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), busca fortalecer la participación de los impuestos directos dentro de la recaudación total, siguiendo una tendencia observada desde la implementación de la reforma tributaria establecida por la Ley N.º 6380.
Así lo explicó Braulio Ferreira, gerente ejecutivo de la DNIT, quien señaló a la 1020 AM que el objetivo es avanzar progresivamente hacia un sistema donde los tributos vinculados a la renta y las ganancias tengan un mayor protagonismo frente a aquellos que gravan el consumo.
Actualmente, la recaudación tributaria del país se divide en dos grandes grupos. Por un lado, los impuestos directos, conformados por el Impuesto a la Renta Empresarial (IRE), el Impuesto a la Renta Personal (IRP) y el Impuesto a los Dividendos y Utilidades (IDU). Por otro, los impuestos indirectos, entre los que se encuentran el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) y otros gravámenes asociados al consumo.
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Según Ferreira, dentro de los impuestos directos el IRE es actualmente el tributo con mayor peso en la recaudación. Este impuesto surgió a partir de la reforma tributaria que reemplazó a figuras como el Iracis y el Iragro, simplificando parte del esquema impositivo nacional.
El funcionario explicó que la intención de fortalecer los impuestos directos responde a criterios de equidad tributaria. A diferencia de los impuestos al consumo, que son abonados por todos los ciudadanos al adquirir bienes y servicios independientemente de su nivel de ingresos, los impuestos a la renta gravan las utilidades y ganancias obtenidas por personas y empresas.
“Los impuestos directos son considerados más justos porque se relacionan con la capacidad económica y la generación de ingresos”, sostuvo Ferreira al referirse a las prácticas tributarias aplicadas en diversos países.
Actualmente, los impuestos indirectos continúan representando la mayor parte de la recaudación. De acuerdo con los datos manejados por la DNIT, aproximadamente el 70 % de los ingresos tributarios proviene de tributos al consumo, mientras que cerca del 30 % corresponde a impuestos directos. No obstante, Ferreira destacó que esa composición viene registrando cambios graduales desde la entrada en vigencia de la reforma tributaria.
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