El periodista Carlos Granada fue beneficiado con arresto domiciliario por el juez Julián López. Granada está imputado por supuesta coacción, coacción sexual y acoso sexual. El arresto domiciliario de Granada es bajo una fianza real de G. 900 millones, valor de un inmueble ubicado en la ciudad de Encarnación, departamento de Itapúa.
Así también, se fijó fianza personal de G. 200 millones de su esposa y G. 200 millones de su padre. El comunicador saldrá hoy del penal de Emboscada, donde se encontraba recluido desde el 14 de noviembre del 2022.
El pasado 15 de enero, el Tribunal de Sentencia integrado por Bibiana Benítez, José Agustín Fernández y Delio Navarro confirmó la resolución del juez Matías Garcete, quien rechazó la solicitud de la defensa de Carlos Granada de suspender la ejecución de la prisión preventiva y permitirle guardar reclusión en su casa.
En aquella oportunidad, el magistrado consideró que el peligro de obstrucción a la investigación continuaba vigente. Este jueves, en cambio, el magistrado López lo benefició con el arresto domiciliario.
El proceso contra Granada empezó en mayo del 2022, cuando fue formulada una denuncia en su contra por parte de varias periodistas que estaban bajo sus órdenes y que alegaban que si no acataban las disposiciones del mismo eran despedidas. De hecho, muchas de ellas terminaron desvinculadas del medio donde el imputado tenía un cargo gerencial.
Pese a que se ordenó su detención, Granada no se dio por notificado y durante tres meses prefirió no acudir al llamado de la Justicia. Cuando lo hizo, el viernes 11 de noviembre, quedó detenido y tres días después preso en una cárcel de alta seguridad.
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Santa Rita: detienen a dos sospechosos de proveer explosivos para el ataque a bancos
Dos personas fueron detenidas tras el allanamiento en dos viviendas de Emboscada, en relación al golpe comando que se perpetró en Santa Rita, Alto Paraná. Los detenidos son José Cuevas Yegros (56) y Ramón Leonardo Bogado (39), agente penitenciario del Comple, ambos sospechosos de proveer explosivos para el ataque a bancos.
Los detenidos se dedican a la detonación de explosivos en canteras de la zona y presuntamente habrían facilitado los artefactos utilizados en el ataque a los bancos.
Ambos son investigados por robo agravado, asociación criminal y otros hechos punibles, considerando que uno de ellos habría adquirido los explosivos, mientras que el otro los dio de baja en los registros como si hubieran sido utilizados en su totalidad en la cantera, según informe de la Fiscalía.
La fiscal Rocío Celeste González encabezó la comitiva del Ministerio Público y agentes del Departamento de Investigaciones de Cordillera que realizó los allanamientos anoche en la localidad de Emboscada. La orden judicial para la intervención fue firmada por el juez penal de garantías de Santa Rita, Bernardo Silva.
Los intervinientes incautaron notebooks, documentos y otros elementos relacionados con la cantera explotada por los sospechosos. En la casa se encontró una mochila con la inscripción TOCSA Cantera Villa Hayes, en cuyo interior se encontraban documentos proveídos por la Dirección General de Materiales Bélicos, todos a nombre del detenido.
Asimismo, hallaron facturas de compra de artefactos que coincidirían con los utilizados en el atraco perpetrado en la madrugada del martes, ocasión en la que resultaron afectadas tres entidades bancarias y una casa de cambios.
La fiscal González indicó que los dos detenidos formarían parte del grupo criminal que cometió el millonario robo. Expresó que, sin la colaboración de estas personas, no se habría podido concretar el golpe.
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El periodista argentino Macaya Márquez va por su 18.° Mundial a los 91 años
Desde Suecia 1958, el fútbol cambió en términos tácticos, tecnológicos y económicos. Sin embargo, hubo una constante: la presencia del periodista argentino Enrique Macaya Márquez, que en Norteamérica 2026 alargará a 18 su récord de coberturas mundialistas. A sus 91 años, la trayectoria del hombre que más ha cubierto Copas del Mundo enlaza los tiempos de la radio y la TV en blanco y negro con la hiperconectividad actual.
La salud obliga a la leyenda del periodismo deportivo de Argentina a una presencia mediática más acotada, pero él no pensó en perderse el torneo que comenzó el jueves en México, Estados Unidos y Canadá. “Siento como si tuviera una obligación de hacerlo”, reconoce en una entrevista con la AFP antes de viajar ayer viernes hacia Estados Unidos para seguir la suerte de la Albiceleste como comentarista de DirecTV, DSports y DSports Radio.
“No sé cuánto más va a ser, pero de todas maneras este que tengo a mano voy a tratar de aprovecharlo”, dice el hombre reconocido por la FIFA en 2022 como “el periodista con más coberturas mundialistas”. Aunque en más de siete décadas cultivó un estilo que le impide ser el protagonista, Macaya habla sobre el primer Mundial de Pelé, su amigo de infancia Alfredo Di Stéfano, los encontronazos con Diego Maradona y su mirada sobre cómo cambió el fútbol.
Cobertura milagrosa
Macaya, cuya voz también ha llegado a otros países sudamericanos, tenía apenas 23 años cuando Radio Belgrano de Buenos Aires lo envió como parte de un pequeño equipo a cubrir el Mundial de Suecia. Desde entonces, tuvo asistencia perfecta.
Viajar hacia el país escandinavo no fue tarea sencilla. El reportero récord recuerda que llegó “milagrosamente” en múltiples tramos de avión, tren y ferry.
“Con un (Douglas) DC-7. Aviones que tenían que hacer escalas en todos lados prácticamente, porque no había forma de llegar, no había autonomía”, rememora. “Salí por Dakar, fui a Italia (...), después Dinamarca y el sur de Suecia para llegar a Malmö. Una cosa absolutamente desconocida”.
Aquella Copa del Mundo vio nacer el mito de Pelé, que con 17 años llevó a Brasil a ganar su primera Copa.
“Era un jugador con una gran capacidad física, más allá de otros elementos que tienen que ver con lo técnico”, señala Macaya, que asegura que en ese momento no era “tan fácil” saber que se convertiría en uno de los más grandes de la historia.
Di Stéfano, “el mejor”
El mejor de la época era Alfredo Di Stéfano, aunque el argentino que brillaba en el Real Madrid nunca pudo participar en la cita máxima del fútbol.
“Yo vivía a 50 metros de la casa de Alfredo. Cuidaba un puesto de diarios y Alfredo venía a leerlos ahí. Después me llevaba a su casa y jugábamos a la pelota. Era mayor que yo. Y era el ídolo después”, relata Macaya.
Por cuenta de esa historia de infancia común en las calles del barrio de Flores, en Buenos Aires, tal vez sea el único con quien no puede ser neutral.
“Para mí fue el mejor. Y en comparación con lo que confrontaba en ese momento, fue el mejor. Pero bueno, yo también tenía una amistad con Di Stéfano que podría traicionar mi opinión”, dice.
El podio de jugadores del siglo XX, ha dicho Macaya en distintas ocasiones, lo completa Maradona. Pero prefiere no hablar de La mano de Dios al abordar la brillante actuación individual del Diez para ganar 2-1 a Inglaterra en los cuartos de final de México 1986.
“Se hizo de ese gol toda una historia que no corresponde”, dice, en una opinión controvertida entre los argentinos que ven en esa picardía un acto de justicia tras la Guerra de Malvinas de 1982.
Maradona le dio la razón
Macaya solo deja de lado su habitual sobriedad al contar la vez que el Pelusa le “dio la razón”. Fue en mayo de 1994 cuando, tras cruces en los medios, Diego pidió una reunión, convocó a una cámara y dijo que el periodista estaba en lo correcto.
Un gesto que no le deparó a otros reporteros. “A nadie. Fantástico, increíble”, dice con una sonrisa.
Desde Suecia 1958, para Macaya los mundiales ahora “generan lo que generan por una inversión económica”.
El propósito de la FIFA de conquistar el mercado estadounidense ha enfrentado críticas por el alto costo de los ingresos y el nuevo formato mundialista de 48 participantes. “El juego evolucionó en algunos aspectos y por la propia evolución, parece contradictorio, frenó otras”, agrega Macaya.
Fuente: AFP.
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Asesinan a un periodista en Colombia, el segundo en un mes
Un periodista colombiano fue asesinado el sábado en la frontera de Colombia con Venezuela luego de que otro comunicador muriera al ser atacado por guerrilleros hace casi un mes, informó la Defensoría del Pueblo, organismo público que vela por los derechos humanos.
Por lo menos 170 reporteros han sido asesinados en Colombia desde 1977, según la ONG Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP).
En medio de frustradas negociaciones de paz y cuando restan dos meses para que concluya su mandato de cuatro años, el presidente Gustavo Petro afronta una crisis de seguridad con atentados, masacres de civiles y ataques a la fuerza pública.
Cristian Herrera, quien integraba el consejo directivo de la FLIP, fue asesinado en la ciudad limítrofe de Cúcuta (noreste).
Un sicario que se movilizaba en una motocicleta baleó al comunicador, quien falleció cuando era trasladado a un hospital, según medios locales.
“La violencia vuelve a golpear al periodismo en Colombia”, señaló la Defensoría del Pueblo en un comunicado difundido por la red X.
Agregó que Herrera “dedicó su trabajo a informar sobre temas relacionados con impunidad, crimen organizado, corrupción y la situación del Catatumbo”, una región también limítrofe con Venezuela donde se producen cruentos enfrentamientos entre guerrillas.
El periodista, quien antes había sido amenazado, contaba con medidas de protección del gobierno que “no lograron evitar su asesinato”, indicó la Defensoría.
En mayo fue asesinado el comunicador Matro Pérez, de 25 años, por guerrilleros en Antioquia (noroeste), un convulso departamento golpeado por la minería ilegal.
“En menos de un mes, el país ha perdido dos voces del periodismo regional en contextos marcados por la violencia y la presencia de grupos armados ilegales”, apuntó la entidad.
La FLIP dijo por X que Herrera “había denunciado recientemente hechos de corrupción y problemáticas de orden público” en Cúcuta.
- Fuente: AFP
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La Asunción negra y algorítmica explorada desde la novela de Eduardo Quintana
El escritor y periodista Eduardo Quintana presenta “Los hombres que desaparecían los viernes. Mis 100 citas de Tinder”, su primera novela. El lanzamiento tendrá lugar en la Feria Internacional del Libro de Asunción (FIL) 2026 el próximo sábado 6 de junio de 2026, a las 19:00, en el auditorio Elvio Romero.
¿Qué pasa cuando el amor se convierte en una interfaz? ¿Cuándo el deseo se mide en matches, notificaciones y desplazamientos infinitos? ¿Cuándo una ciudad entera parece organizar la forma en que nos vinculamos y también la forma en que nos perdemos?
La presentación estará a cargo del periodista y escritor Carlos Martini, una de las voces más reconocidas del ámbito cultural paraguayo.
La novela parte de un dispositivo mínimo y brutalmente contemporáneo: la vida afectiva registrada como dato. Su protagonista, Alejandro, documenta durante 18 meses su experiencia en Tinder como si fuera una bitácora de supervivencia urbana.
Lo que comienza como una exploración sentimental deriva en una cartografía de la intimidad contemporánea. La economía del deseo, la ansiedad del contacto, la precariedad emocional y la lógica algorítmica que ordena –y distorsiona– las relaciones.
Con una escritura intensa, irónica y descarnada, Quintana convierte el lenguaje cotidiano paraguayo (incluyendo jopará y referencias culturales locales) en literatura contemporánea.
ECOSISTEMA AFECTIVO
La novela dialoga con debates globales sobre tecnología, vínculos y vigilancia emocional, pero desde una sensibilidad profundamente paraguaya.
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En el ecosistema afectivo de “En los hombres que desaparecían los viernes”, Asunción no funciona como telón de fondo, sino como un organismo activo. Hay bares, moteles, cafés, oficinas, chats, Jardín Botánico y desplazamientos urbanos que configuran un entorno donde la tecnología no solo mediatiza las relaciones, sino que las redefine.
La novela recorre encuentros que oscilan entre lo cotidiano y lo perturbador. Tiene formularios de compatibilidad llevados al extremo, citas atravesadas por la desconfianza o la violencia simbólica, redes de engaño digital, pero también momentos de extraña lucidez afectiva en medio del ruido algorítmico.
En ese territorio, el vínculo humano aparece tensionado por una pregunta constante: ¿quién escribe realmente la historia del encuentro, la persona o el sistema? Con una escritura fragmentaria, irónica y de alta intensidad narrativa, Quintana construye una novela que dialoga con la crónica urbana contemporánea, la autoficción y la narrativa digital.
Oscila entre el realismo posdigital y el noir algorítmico tropical. La obra no propone una moraleja ni una condena, sino una observación sostenida del modo en que el algoritmo reorganiza la experiencia del amor, el cuerpo y la identidad en el siglo XXI.
SOBRE EL AUTOR
Eduardo Quintana es periodista, divulgador científico y escritor paraguayo. Nacido en Asunción en 1988, estudió filosofía y se especializó en filosofía científica. Es director ejecutivo de los medios Ciencia del Sur y MUPA: Voces de Museos y Patrimonios. Logró premios nacionales como el Premio Periodista de Ciencia del año y el Premio Nacional de Periodismo Ambiental y becas internacionales como la de Springer Nature. Tiene cinco libros publicados. Esta es su primera novela.
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