El ministro de la Corte Suprema de Justicia Eugenio Jiménez Rolón, docente invitado de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), en su Campus de Toledo (España), participó de la ceremonia de inauguración de los cursos de posgrado llevados a cabo ayer lunes 9 de enero.
Asimismo, en el marco del desarrollo de la edición 23ª de dichos cursos, el alto magistrado paraguayo Jiménez Rolón brindará la conferencia “La mediación obligatoria prejudicial”, que se realizará el miércoles 18 de enero a las 17:00 en el auditorio principal en el campus de Toledo de la universidad española.
El rector José Julián Garde López-Brea, catedrático universitario e investigador español, indicó que provenientes de países iberoamericanos –Argentina, Chile, Costa Rica, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú o República Dominicana– serán principalmente partícipes de los cursos de posgrado en Derecho, que contiene un total de cinco programas sobre diversos temas de actualidad en las ciencias jurídicas y entre los que se encuentra el de Resolución de conflictos.
El ministro Jiménez Rolón fue especialmente invitado a participar en calidad de docente de la prestigiosa y tradicional casa de estudios. Igualmente, el ministro Jiménez participó de varias actividades internacionales en las que fue invitado por diferentes universidades.
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Avanzan obras de la futura sede de la Universidad Politécnica Taiwán–Paraguay
Este miércoles, la embajada de Taiwán compartió los avances de las obras que será la futura sede de la Universidad Politécnica Taiwán–Paraguay (UPTP), que será inaugurada en el 2027. Estará ubicada sobre la avenida Ñu Guasu, en un predio cedido por el Comité Olímpico Paraguayo (COP) y el Comando del Ejército Paraguayo.
Las obras se iniciaron en octubre del año pasado y a la fecha se tiene un avance muy importante para lo que será el edificio que podrá recibir a cientos de estudiantes en su propio campus. Las autoridades esperan que las instalaciones sean inauguradas el próximo año. “El sueño empieza a hacerse realidad, con más de 300 ingenieros egresados, la Universidad Politécnica Taiwán Paraguay tendrá su sede permanente el año que viene”, expresaron desde la embajada, en sus redes sociales.
La construcción de este campus definitivo de la UPTP representa un hito histórico y un verdadero logro para la educación como el desarrollo científico del Paraguay. La universidad abarcará unos 20.000 metros cuadrados de un predio de 10 hectáreas. El 65 % del alumnado proviene de colegios públicos con méritos y vocación científica.
La sede contará con 13 laboratorios, 40 salas de clases, 43 oficinas de investigación, un auditorio con 466 asientos, una biblioteca con 221 lugares, comedor para 197 cupos, una laguna y captación de agua de lluvia. Además, dos canchas y estacionamiento privado para 360 autos, 70 motos, 70 bicicletas, un minibus y un bus.
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Bajo máxima tensión, millones de estudiantes chinos rinden el temido examen de ingreso a la universidad
Unos 12,9 millones de jóvenes chinos, según el Ministerio de Educación, comenzaron este domingo el “gaokao”, el temido examen nacional de acceso a la universidad.
La prueba, extremadamente selectiva y central en la sociedad china, determina el acceso a las mejores universidades y, en consecuencia, las oportunidades laborales futuras.
Se desarrolla a lo largo de varios días e incluye pruebas de chino, matemáticas, inglés, ciencias y humanidades. Los resultados se anunciarán a finales de junio.
Frente a un centro de exámenes en Pekín, decenas de policías y agentes de seguridad mantenían el orden estel domingo ante los padres, que, con sus teléfonos móviles en mano, esperaban grabar a sus hijos mientras entraban a la sala de exámenes.
Algunos vestían de rojo, un color de buena suerte en la cultura china.
“Estoy un poco ansioso”, dijo Zhang Xinnan, un joven de 18 años con uniforme escolar, momentos antes del inicio de las pruebas. “Pero lo que tenía que dominar, ya lo domino”, aseguró.
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En las últimas décadas, la educación superior en China se ha desarrollado rápidamente, impulsada por el crecimiento económico, que ha mejorado el nivel de vida y, con ello, las expectativas de los padres sobre los estudios y las carreras de sus hijos.
Sin embargo, el mercado laboral al que acceden los jóvenes graduados ya no es tan prometedor como antes y hay altos índices de desempleo juvenil.
Según datos oficiales, aproximadamente uno de cada seis chinos de entre 16 y 24 años (excluyendo estudiantes) está sin empleo.
Fuente: AFP
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Paula Roa, estudiante paraguaya, se recibe con honores en prestigiosa universidad de Taiwán
La estudiante paraguaya Paula Roa (23) se recibió con honores en Taiwán como ingeniera electrónica de la National Taipei University of Technology. Viajó en el año 2020, a los 18 años, asumiendo el gran desafío de mudarse sola en medio de una pandemia.
“Mis expectativas principales eran recibir una educación de primer nivel en un entorno de alta competitividad y formarme en la frontera del conocimiento, ya que Taiwán es el referente mundial en tecnología y electrónica”, relató en diálogo con La Nación/Nación Media.
Igualmente, esperaba crecer profesionalmente a la par de “asegurar un futuro prometedor y expandir mi visión del mundo al sumergirme en una cultura totalmente diferente”, aclaró.
La compatriota, oriunda de Lambaré, recordó que al llegar, el primer gran impacto fue la barrera del idioma, adaptarse a una cultura totalmente distinta y gestionar la profunda nostalgia por la distancia.
“Sin embargo, el desafío mayor vino un año después, cuando arranqué la carrera y me tocó enfrentar la exigencia académica pura: cursar ingeniería en chino, siendo la única extranjera en un departamento sumamente competitivo. Fue una prueba de resistencia constante”, mencionó.
Añadió que no contaba con la misma base ni preparación académica de los taiwaneses, quienes prácticamente se preparan durante años para este tipo de carreras técnicas tan exigentes.
“En mi caso, fue como empezar todo desde cero, y gran parte del desafío fue el esfuerzo constante por ponerme al día y alcanzar el ritmo avanzado que ellos ya traían. A pesar de todo esto, me considero una persona muy decidida y resiliente”, sentenció.
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Aunque muchas veces el camino no le fue fácil, se mantuvo firme con un fuerte enfoque personal y no descansó hasta lograr mis objetivos. “El apoyo incondicional de mi familia desde la distancia, junto con mi determinación diaria, fueron la clave para no rendirme nunca y demostrar que la perseverancia es el idioma universal del éxito”, resaltó.
Conocimientos técnicos de vanguardia
Estudió un año de idioma seguido por los cuatro años de la carrera de grado. En todo este tiempo, la universidad le proporcionó conocimientos técnicos avanzados y de vanguardia en áreas clave de la ingeniería electrónica, recalcó.
“Pude involucrarme en campos sumamente innovadores como la “salud inteligente” y el monitoreo remoto, desarrollando mi tesis en la detección de frecuencias cardíacas y respiratorias a través de radares. Más allá de lo académico, este tiempo me dio herramientas invaluables para la investigación, el manejo de tecnologías emergentes y la capacidad de adaptarse y resolver problemas complejos en entornos multiculturales y de alta presión”, puntualizó.
Se graduó en el año 2025 recibiendo el título de Ingeniera Electrónica por la Universidad de Taipei Tech. Además del título, obtuvo el certificado de ‘Outstanding Academic Performance’ (Desempeño Académico Sobresaliente).
“Este reconocimiento es invaluable para mí porque premia la dedicación, la resiliencia y el inmenso esfuerzo invertidos para culminar estos méritos en tiempo y forma, habiendo afrontado el desafío de ser la única extranjera de la clase y cursar un programa en chino en una carrera sumamente competitiva”, subrayó.
A su criterio, la clave para sobresalir en un ambiente tan competitivo siendo extranjera, tuvo que ver con muchísima disciplina y dedicación, porque el ritmo de allá te exige dar el máximo todos los días.
“En mi caso, los valores de constancia y esfuerzo que me inculcaron mis padres desde chica fueron mi mayor motor, pero, primero que nada, está la valentía de confiar en uno mismo y en el potencial que tenemos. Es un proceso durísimo, pero estoy convencida de que todo lo que hoy cuesta y exige tanto, el día de mañana se convierte en tu mayor orgullo, porque el verdadero sacrificio siempre da sus frutos”, apuntó.
En cuanto a sus metas, señaló que busca seguir formándome en el extranjero, obtener experiencia profesional y capacitarse en los países más desarrollados tecnológicamente.
“Mi plan a largo plazo es regresar para aplicar todos esos conocimientos avanzados en Paraguay y contribuir activamente al desarrollo tecnológico de mi país. Además, me interesa mucho motivar a otros jóvenes paraguayos a que se animen a salir de su zona de confort”, manifestó.
Al respecto, dijo que en el país sobra talento y ganas de salir adelante. “Lo único que necesitamos son más herramientas para demostrar lo lejos que podemos llegar y, el día de mañana, usar todo ese conocimiento para hacer crecer a Paraguay”, acotó.
El hecho de súper curiosa desde chica y de gustarle siempre los desafíos, le llevaron a aplicar para la beca. Además, la influencia de sus padres que le enseñaron a soñar en grande y a confiar en sí misma.
“Siempre me llamó la atención la idea de salir, conocer el mundo y expandir mis horizontes, buscando una educación de primer nivel y la experiencia de sumergirme en una cultura totalmente diferente. Saber que Taiwán es líder a nivel mundial en tecnología y electrónica era el lugar perfecto para formarme en lo que me apasiona y asegurar un futuro prometedor”, detalló.
Superando un mar de emociones
En otro momento comentó que el peso de la distancia y gestionar la nostalgia sola al otro lado del mundo fue una de las pruebas emocionales más grandes que le tocó vivir.
“Extrañé muchísimo la calidez de nuestra gente, nuestras costumbres y esa tranquilidad paraguaya que contrasta tanto con el ritmo de vida tan acelerado de Asia. Extrañaba demasiado los asados de los domingos, el sabor de nuestras comidas caseras y el simple hecho de compartir en familia”, reveló.
Pero como tejedora de ñandutí y bailarina de danza paraguaya, mantener vivas esas tradiciones a la distancia le ayudó a paliar la nostalgia. “Fue mi manera de sentirme cerca de casa y recordar siempre de dónde vengo”, afirmó.
Por otro lado, se refirió a las satisfacciones que le proporcionó esta gran oportunidad. “Mi mayor satisfacción es mirar hacia atrás y ver que todo el sacrificio valió la pena al 100%. Me demostré a mí misma que con disciplina y resiliencia fui capaz de sobresalir en una carrera complejísima, en un idioma y cultura totalmente distintos”, aseguró.
Asimismo, se refirió a la emoción de regresar al país. “Sin dudas, el sentimiento más hermoso fue regresar a mi tierra y ver ese orgullo reflejado en mis padres; saber que todo lo que ellos me inculcaron dio sus frutos es mi mayor recompensa”, enfatizó.
En ese sentido, dijo que volver a casa con ese mérito le dio la seguridad de que no hay desafío que no pueda superar. “Regreso lista para todo lo que viene, con el corazón lleno de gratitud y feliz de poder dejar en alto el nombre de mi país”, expresó.
Finalmente, agradeció las muestras de cariño recibidas a su regreso y los reconocimientos a su trayectoria académica y los logros obtenidos en el extranjero.
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La vigencia del pensamiento de Ortega y Gasset sobre la Universidad
- Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo
- Presidente de la ANEAES
En estos días volví a leer Misión de la Universidad, la célebre conferencia que José Ortega y Gasset pronunció en octubre de 1930 en el Paraninfo de la Universidad Central de Madrid.
Escrita en el mismo clima intelectual de La rebelión de las masas, aquella intervención contiene una advertencia que debería ordenar nuestro debate actual sobre la educación superior: no existe reforma universitaria posible sin definir primero su misión.
La simple existencia de modelos universitarios fuertes en el primer mundo y su posibilidad de importarlos es una opción que el filósofo español rechaza. Como bien advierte, mucho antes que los chamanes de la denuncia de dependencia cultural, la experiencia extranjera puede servir como información, nunca como molde a importar.
Mientras que la información ilustra y sugiere posibilidades, un modelo obliga a reproducir lo que surgió en un entorno cultural completamente diferente.
La universidad existe en un contexto histórico específico y su vitalidad depende más del entorno social que la rodea que del mero ambiente pedagógico creado en sus aulas. Por ello, incluso una institución extranjera perfecta sería intransferible, ya que su realidad es inseparable de la tradición nacional que le dio vida y la sustenta.
Así, lo que Ortega cuestiona es la ilusión de una aplicación lineal, no el aprendizaje internacional, dimensión que el propio filósofo defendió con particular convicción.
Por otra parte, la integración europea posterior, desde el Tratado de Roma hasta el Proceso de Bolonia iniciado en 1999, materializó parcialmente esa intuición en el plano universitario, aunque agudizó la pérdida de sentido cultural que el filósofo español critica duramente.
El Espacio Europeo de Educación Superior estableció créditos académicos transferibles, programas de movilidad como Erasmus, marcos comunes de cualificaciones y mecanismos de aseguramiento externo de la calidad articulados a través de la ENQA.
Europa construyó su propio modelo desde una elaboración interna compartida, y precisamente por eso ofrece a nuestro país un repertorio enorme de información valiosa, criterios técnicos depurados y experiencias institucionales aprovechables.
Hay más advertencias en la mencionada conferencia que, noventa y seis años después, nos siguen interpelando. Ortega y Gasset habla del “pecado original” de las instituciones, esa tendencia a simular y falsificar su razón de ser al entregar y exigir aquello que rebasa sus posibilidades reales. En nuestro país siguen existiendo núcleos que se corresponden con esta descripción; es decir, programas que entregan títulos vacíos de formación, redes que trafican con diplomas y un crecimiento descontrolado de la oferta académica desvinculado de los intereses generales de la nación.
Además, en sus mejores páginas se lee sobre el fenómeno de un mundo que comenzaba a perder su esencia al formar profesionales especializados sin un marco cultural amplio, individuos sumamente competentes en su área técnica, pero más desarraigados y desconocedores que sus predecesores en el amplio saber acumulado de la historia occidental, y con una baja conciencia de pertenencia a la sociedad que hace posibles sus actividades.
¿Cómo pensar estas cuestiones en el marco de la irrupción contemporánea de la inteligencia artificial, un fenómeno ajeno al horizonte intelectual de 1930? Sin una reflexión profunda y un marco definido de uso, la IA corre el riesgo de monopolizar el dominio operativo de cualquier campo técnico, mientras la comprensión vital permanece ajena al algoritmo.
El profesional que delega cognición en la herramienta se convierte en un agente de segundo grado, un dominador puramente operativo y desligado del juicio que orienta la vida.
Aquí aparece, precisamente, la revalorización urgente de las humanidades en el nuevo tiempo. Las humanidades, esas disciplinas desplazadas durante décadas al margen del sistema universitario por modas tecnocráticas que ahora muestran sus límites, recuperan en la era de la IA un protagonismo decisivo.
Aportan todo aquello que escapa a la lógica computacional para lograr orientar, establecer pautas y dotar de criterio a la razón artificial.
Volvamos entonces a la pregunta central: ¿universidades para qué? Al plantear esta interrogante en el contexto paraguayo resulta ineludible definir las prioridades nacionales con honestidad intelectual. ¿Apostamos a la formación de capital humano con criterios efectivos de pertinencia para el desarrollo del país? ¿Toleramos el simple lucro de propietarios de universidades disfrazado de oferta académica? ¿Promovemos la producción de conocimiento científico aplicable a las cadenas productivas y al desarrollo nacional? ¿Impulsamos niveles más altos de creatividad, pensamiento crítico y formación humanística en la era de la inteligencia artificial?
Estas preguntas, hasta hoy postergadas, exigen formularse con rigor sobre cada carrera, cada oferta académica, cada programa de posgrado existente. Debemos aprender con rigor de los modelos internacionales, sin caer en el burdo aplicacionismo alejado de nuestra particularidad nacional.
Solo con estos elementos depurados podremos reconstruir el sistema educativo y erradicar de raíz la mediocridad y la informalidad que frenan el verdadero potencial de nuestra nación.