Según relata la crónica perio­dística, una persona identi­ficada como Pedro Torres interrumpió al mandatario y le dijo: “Señor Presidente, le pedimos que a través del Ministerio de Justicia y Tra­bajo verifique el supermer­cado Stock por explotación de niños”.

Luego agregó: “Pedimos que vengan los inspectores, y sean multados, y si es posi­ble clausurado señor Presi­dente”. Acto seguido, Duarte Frutos ordenó a uno de sus colaboradores: “¡Llame al ministro Derlis Céspe­des (de Justicia y Trabajo) y que venga a intervenir este supermercado explotador de niños!”, manifestó el enton­ces jefe de Estado.

Antes de la interrupción, Duarte Frutos dedicó gran parte de su discurso a Última Hora y Telefuturo a cuyo accionista mayoritario, Anto­nio J. Vierci, trató de latifun­dista y de especulador.

Posteriormente, nueve tra­bajadores adolescentes que prestaban servicios como “carriteros” en el super­mercado Stock de Ciudad del Este habían demandado judicialmente a la empresa y lograron una sentencia favo­rable, de parte de la jueza Graciela Panza de Benítez.

Derlis Céspedes y Nicanor Duarte Frutos.
Derlis Céspedes y Nicanor Duarte Frutos.

La sentencia dispuso el pago de G. 8.808.000 para cada uno de los demandantes. El total a desembolsar por parte de la empresa supermerca­dista fue de G. 79.279.000. Los honorarios profesiona­les para los abogados José Venancio López y Jorge Centurión Rojas fueron fijados en G. 14.270.000.

Sin embargo, el tiempo trans­currió pero las cosas parecen no haber cambiado, puesto que siguen apareciendo denuncias por explotación laboral en los supermerca­dos de Vierci, donde el incum­plimiento de los derechos de los empleados es la constante, según las centrales sindica­les. Como es sabido, el empre­sario no permite que en sus empresas los empleados for­men sindicatos.

Pero, es fácilmente comproba­ble para cualquiera que concu­rre a los supermercados que, muchos niños realizan doble turno a fin de obtener ingresos mayores. Esto ocurre porque ellos “ganan” con las propinas de los clientes y no precisa­mente por los beneficios que la empresa les otorga.

Otro caso se da con las cajeras que trabajan mucho más de las 8 horas legales y muchos de sus derechos no son res­petados.

Históricamente el Ministerio del Trabajo (MT) se ha desen­tendido estructuralmente de esta problemática, puesto que tiene solo 50 inspecto­res para realizar las verifica­ciones de las condiciones de trabajo en las empresas.­

Critican la posición dominante en el mercado

Casa GrÜtter, hace pocos años, dejó en evidencia a A.J. Vierci.
Casa GrÜtter, hace pocos años, dejó en evidencia a A.J. Vierci.

Según destaca un informe, el grupo de empresas de A.J. Vierci es el gran proveedor de tal vez más de 10 mil produc­tos, muchos de ellos conside­rados básicos y que son los de mayor consumo entre los para­guayos. De este modo, ha acu­mulado un poder tremendo sobre todos los consumidores, logrando imponer los precios.

Como si todo fuera poco, A.J. Vierci es además dueño del diario Última Hora, del canal 4 de TV Telefuturo, del canal 11 LaTele, además de canal 2 de la Red Guaraní y las radioemiso­ras de AM Monumental y FM Urbana, entre otras.

Cabe mencionar además que los supermercados del Grupo Vierci también fueron san­cionados por el Ministerio de Industria y Comercio por vio­lar las normas de etiquetado.

Al respecto, el empresario Raúl Doutreleau, presidente de Inca SA, dijo que las normas son muy claras y están vigen­tes. “Yo insto al Ministerio de Industria y Comercio a reco­rrer los supermercados. En las góndolas van a encontrar miles de productos importados en flagrante transgresión de esta normativa. A la hora de contro­lar, nuestras autoridades son muy exigentes con nosotros, pero exageradamente permi­sivas con los importadores”, lamentó.

Añadió que los detergentes, jabones, lavavajillas impor­tados deben tener en sus eti­quetas que “no contienen fos­fato”, y no que sigan teniendo la leyenda de “coadyuvante”. Doutreleau aseguró que con ese término el fabricante se refiere al tripolifosfato, que sigue siendo permitido en Argentina y Brasil.

Raúl Doutreleau.
Raúl Doutreleau.

EL PECULIAR SISTEMA PARA “AHORRAR” EN SUS EMPRESAS

Un ciudadano de nombre Vicente Brunetti utilizó su blog para descargarse y acusó al dueño de supermercados Stock de ser mezquino, rapaz y estafador por la manera en la que trataba a sus clientes, así como a sus empleados.

“El dueño de los supermercados Stock es tan mezquino, que en un día de calor, ordena poner al mínimo el acondiciona­dor de aire. Además de inflar los precios de las frutas, verdu­ras y panificados. Vender productos de contrabando, en mal estado y vencidos. Hoy martes 18 de octubre fui al supermer­cado Stock, sobre Félix Bogado, para hacer unas compras. Eran las 13:30, hacía calor y el aire acondicionado estaba al mínimo. Todas las personas dentro del supermercado esta­ban transpirando. Me acerqué a una de las empleadas y le pedí que hablara con la persona responsable o alguna super­visora, para modificar la temperatura-ambiente, elevando la capacidad del acondicionador de aire.

Una hora después, seguía el calor implacable dentro del supermercado. Me acerqué a otra persona, de nombre Zunilda, a quien pedí que hable con alguna supervisora, por el mismo motivo. Volvió la Zunilda y me dijo que la supervisora Alicia ‘estaba dema­siado ocupada atendiendo otra cuestión’ y que el nivel en el que estaba el acondicionador de aire era una instrucción del dueño, el señor A.J. Vierci. Así que, ya saben, dentro de los supermercados Stock, su dueño, Vierci, ordena que el acon­dicionador de aire se ponga al mínimo… para ahorrar el dine­rito que, con tanto sacrificio, logra quitar del bolsillo de la ciudadanía… mediante precios inflados, venta de mercadería vencida o deteriorada, o ambas cosas, y productos introduci­dos de contrabando”.

Al parecer, esta es una metodología de “ahorro” implementada en todas las empresas del Grupo Vierci, ya que según comen­tan algunos periodistas y fotógrafos del diario Última Hora, cuando se había renovado la flota de móviles para el periódico, por orden de los administradores se habían retirado los dis­positivos que conectaban los equipos de aire acondicionado en los móviles para regular así el consumo de combustibles. Recién cuando hubo una protesta formal de los trabajadores que sufrían por las altas temperaturas, se vieron obligados a reponer los equipos para refrigerar los móviles.