Entes de control hacen la vista gorda a los casos de nepotismo, adjudicación de contratos públicos a empresas de la familia y la dudosa acumulación de bienes que involucran a los hermanos oriundos de Cambyretã, Javier Pereira Rieve (gobernador de Itapúa) y Carlos Pereira Rieve (diputado).

Las instituciones de control e investiga­ción prácticamente guiñan a los hermanos libe­rales de Cambyretã: el actual gobernador de Itapúa, Javier Pereira, y el diputado Carlos Pereira Rieve, en los procesos que afrontan y/o denuncias que arrastran. Hace años, que los políticos liberales como varios miembros de la fami­lia son blancos de sospecha por ilícitos, cuya gravedad incluso presume el tráfico de drogas, armas y otros conexos como el enriquecimiento ilícito en la función pública y tráfico de influencias, lavado de dinero, ordeñe de combustible, etc.

Sin embargo, la carga de eviden­cias colectadas en su momento, lejos de avanzar con alguna con­clusión administrativa-penal, fueron maniobradas y cajonea­das, lo que hasta hoy día demo­ran resultados. El 13 de diciem­bre pasado, se cumplieron 3 años de aquel requerimiento de un estudio de correspondencia que había solicitado el entonces fiscal de Delitos Económi­cos, Osmar Legal en el marco de una pesquisa por presunto enriquecimiento ilícito pro­veniente del narcotráfico que apunta al gobernador Pereira Rieve y demás miembros de su familia, tras un informe de inteligencia realizado por la Secretaría Nacional Antidro­gas (Senad), investigación que, por cierto fue boicoteada por el exministro Arnaldo Giuzzio, según fuentes alto perfil.

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Nada se sabe del avance de la mencionada causa; mientras tanto, de manera extraordi­naria, los hermanos Pereira Rieve ostentan millonarios patrimonios, erigen fábricas e imponentes edificios, cuando dicho en el mismo informe de inteligencia de la Senad, pro­vienen de una familia humilde y que inexplicablemente ama­saron fortuna.

Causa abierta a Javier Pereira Rieve quedó en la nada

MODESTO ALBAÑIL

Recordemos que, Javier Pereira Rieve era un modesto plomero y albañil; vivía en una humilde casita prestada por un pariente en el barrio Valdez de Cambyretá y era conocido por su oficio de mesitero en la ciu­dad de Encarnación vendiendo artículos de pesca y otros en las veredas. Tras ubicarse en cargos públicos, el jefe depar­tamental pegó un salto gigan­tesco. Su patrimonio aumentó 1.232 % con dos periodos de concejalía, tres de intendente (uno sin terminar) en la Muni­cipalidad de Cambyretá.

El hermano de Javier Pereira Rieve, el diputado Carlos Pereira Rieve también descu­brió la receta mágica de la for­tuna. El actual parlamenta­rio armó una empresa con la módica suma de G. 2,5 millo­nes, una notebook, escritorio y silla de oficina, un archivero y algunos materiales técni­cos que sumaban G. 50 millo­nes. En dos años construyó una fábrica con el nombre de Mega Concret SA y un capital social que acariciaba el millón de dólares y de entrada inte­grada con G. 4.150 millones.

EDIFICIO CAÍDO

Los dotes financieros del dipu­tado se tornaron relevantes tras el escándalo que lo sacu­dió por el caso del edificio caído en Encarnación que dejó sin vida a una joven de 15 años y su abuela de 55. La empresa de Carlos Pereira Rieve cargó las losas en una construcción sin planos previos aprobados y cuyas columnas no estaban preparadas para soportar la cantidad de pisos que fueron agregando, se desplomó oca­sionando una tragedia que las autoridades de la zona buscan mantener bajo los escom­bros, pero llamativamente ni el diputado ni su empresa son objetos de investigación fiscal.

Las oscuras bases de la for­tuna del clan Pereira Rieve de Cambyretã, así como la res­ponsabilidad de la empresa del diputado Carlos Pereira Rieve en el caso del edificio caído en Encarnación, solo apenas dos de los dos grandes casos de los que vienen zafando.

El mismo oscurantismo, aplica el gobernador en su adminis­tración, rendiciones de cuen­tas incompletas entre los que se esconden adjudicaciones de contratos a negocios fami­liares como el caso de Solu­ción Lab SRL de su hermano Antonio Pereira Rieve, que acumula varias facturacio­nes a la institución que maneja Javier Pereira Rieve, gracias a la triangulación que hacen mediante el Consejo Depar­tamental de Salud.

No hay que olvidar tampoco el pago de favores con la contrata­ción de nepos en estos consejos departamentales que, sirven de aguantadero de parientes de concejales que responden con el silencio al gobernador Pereira Rieve.

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