El escandaloso caso de Tía Chela de la Municipalidad de Ciudad del Este, denunciado hace un año por todos los medios ante posible sobrefacturación en adquisición de alimentos para personas de escasos recursos y cuyo proceso duerme en la Fiscalía, resultó ser una gran parodia de licitación, según pudimos constatar mediante un trabajo de investigación del programa “Tierra de Nadie”. El ex intendente Miguel Prieto, quien puja intensamente por su reelección, blanqueó el proceso con invitaciones a firmas de papá e hijo.

El concejal municipal de Ciudad del Este Celso “Kelembu” Miranda había realizado un cuadro com­parativo de precios en la com­pra de alimentos entre muni­cipalidades en el marco de la emergencia sanitaria por el covid-19 que arrojó, según sus cálculos, una gran posi­ble sobrefacturación con la licitación adjudicada por el ex intendente Miguel Prieto, quien ahora persigue su ree­lección en el Este.

Así había saltado a la luz el hoy famoso caso de la Tía Chela de Ciudad del Este, un pequeño autoservice ubicado en el Área 4 de este municipio que sor­prendió con una adjudicación de G. 2.949 millones para pro­veer 25.000 kits de alimentos a repartirse entre familias de escasos recursos, muy afecta­dos por la pandemia del coro­navirus. Las dudas de la capa­cidad financiera del proveedor más los precios inflados desa­taron el escándalo.

Miguel Prieto quiere volver a ser intendente de Ciudad del Este.

La denuncia que el edil presentó en abril del año pasado apunta a delitos de lesión de confianza, estafa, apropiación y otros ilí­citos con la supuesta compra sobrefacturada de los kits de ali­mentos. Este cuestionamiento es uno del rosario de irregulari­dades atribuidas a la gestión de Prieto al frente de la Municipa­lidad de Ciudad del Este.

El seguimiento del caso, por cierto, sin resultados en la Fiscalía a más de un año de la denuncia, revelan maniobras que evidencian una verdadera parodia en el proceso de lici­tación. Calcado al caso de las compras covid del Ministerio de Salud que armó una mega­licitación con invitaciones a empresas de papá y dos herma­nos, la administración de Prieto también invitó a dos firmas que resultan ser de padre e hijo.

Documento donde consta cómo se armó la licitación, con invitaciones en familia.

LOS INVITADOS

A través de su coordinadora de la Unidad Operativa de Com­pras (UOC), Maggi Fariña se invitó a participar del proceso de licitación a Danielito SRL de Felipe Ávalos y a Tía Chela SRL de Fermín Ávalos, ambas firmas resultaron ser de padre e hijo.

Para blanquear el proceso se invitó a Yrupe SRL de Sady Lorena Martínez, quien en ese momento ya contaba con jugoso contrato de G. 1.298 millones por provisión del almuerzo escolar, adjudicado un mes antes de esta licitación.

El día que Fariña remitía las invitaciones, la Tía Chela se inscribía como proveedora del Estado, según nos confirmó la Dirección Nacional de Contra­taciones Públicas (DNCP). Al parecer el dueño de la pequeña despensa intuía sus chances en la jugosa adjudicación y en el acto se registró en el sistema de proveedores.

Yrupe, confitería que se acababa de ganar contrato de G. 1.298 millones en la municipalidad, completó el grupo de invitados de Prieto.

Danielito no figura como pro­veedor, tampoco era necesa­rio, según confirmó la esposa del dueño no tenían interés en participar. Es decir, que la invi­tación fue un mero trámite para el blanqueo de la licitación. Prieto había cumplido en con­signar tres invitados y con ello todo parecía un proceso regular.

“Sí nos invitó, pero nosotros no participamos”, señaló la esposa de Felipe Ávalos, dueño de Danielito y mamá de Fermín Ávalos, dueño de Tia Chela a la vez. La mujer sostuvo que tanto Fermín como los que habían cursado la invitación saben que el señor Felipe está enfermo y no estaba en sus ánimos entrar a pujar en una licitación.

La madre de Fermín dio ade­más una declaración que compromete aún más el caso. Dijo que su hijo “prestó plata” para entrar en el negocio con la Municipalidad. Su versión confirma la dudosa capacidad financiera que se sospechaba desde el comienzo, es decir, que se arriesgaron los recursos de la institución con el contrato con una persona de vulnerable sol­vencia para el cumplimiento.

Por su parte, la dueña de Yrupe cortó la comunicación cuando fue abordada sobre la invita­ción que recibió, cabe remar­car que la propietaria Sady Lorena Martínez tenía un con­trato de provisión de almuerzo que luego fue cancelada por irregularidades.

Nuestra producción intentó varias veces obtener la ver­sión de Miguel Prieto sobre el caso de Tía Chela, pero no accedió a la entrevista.

Contrato adjudicado por vía de la excepción al pequeño autoservice Tía Chela.

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