Las herederas de Nicolás Leoz, que por cierto poseen cuentas en diferentes bancos del país, solamente pidieron al banco Atlas que devuelva US$ 2 millones a la Conmebol en noviembre del año pasado, que forman parte de los fideicomisos que Leoz había hecho con el banco del Grupo Zuccolillo, en febrero del 2016, por valor de US$ 6 millones, y que el banco admite no haber hecho la debida diligencia ampliada, y que fue la razón de la denuncia penal por supuesto lavado de dinero que formuló la Conmebol en febrero de este año. ¿Quién en su sano juicio pide a un banco la devolución de fondos que tienen orígenes lícitos?

  • Por Jorge Torres Romero – Cinthia Mora

El Grupo Zuccolillo, en su intento de defender la negligencia del banco Atlas por no reportar los dos contratos de fideicomisos que hizo con Nicolás Leoz, el 11 de febrero del 2016, cuando sobre este ya pesaba una orden de captura internacional por lavado de dinero y otros delitos, requerido por parte de la jus­ticia norteamericana, intenta confundir a la opinión pública y embarrar a otros bancos que sí reportaron a la Seprelad las operaciones realizadas por el ex mandamás del fútbol sud­americano.

Natalia Zuccolillo, accionista del banco Atlas y directora del diario Abc Color, y Miguel Ángel “Micky” Zaldívar, presidente de Atlas.

El banco Atlas no tiene cómo justificar el haber ignorado las normativas vigentes sobre pre­vención de lavado de dinero y se prestó para que Leoz pueda blindar US$ 6 millones con dos contratos de fideicomisos, ale­gando que los usaría para fines médicos y pagos a sus aboga­dos. El banco del Grupo Zuc­colillo invoca que cuando saltó el escándalo de FIFA­gate (mayo del 2015) emitió un ROS a la Seprelad porque Leoz tenía cuenta en el banco. Sin embargo, reconoce que cuando Leoz consolida esos fondos en dos contratos de fideicomisos ya no hizo nin­gún tipo de reportes y mucho menos la debida diligencia ampliada porque supuesta­mente esos fideicomisos se hicieron sobre fondos que Leoz tenía en el banco.

Este hecho fue lo que obligó a la Conmebol a ordenar una audi­toría sobre esos contratos de Leoz con Atlas y la conclusión de esa auditoría derivó en una denuncia penal sobre supuesto lavado de dinero que se pre­sentó el 4 de febrero de este año. El artículo 25 del reglamento de la Seprelad sobre preven­ción de lavados de activos cla­ramente establece que “la enti­dad debe aplicar Medidas de Debida Diligencia Ampliada, a los clientes clasificados como ‘Riesgo Alto’...”. Este es el punto ignorado por Atlas, porque se trató de una nueva operación y esa operación implicó un cambio en la titularidad de los fondos, más aún si el ROS que hicieron antes de los fideico­misos fue por las dudas sobre el origen del dinero.

LA DEVOLUCIÓN DEL DINERO

Las herederas de Nicolás Leoz, en noviembre del año pasado, pidieron al banco Atlas que devuelva US$ 2 millones a la Conmebol, que son parte de los US$ 6 millones de los dos con­tratos de fideicomisos, como reparación de daños a esta ins­titución como consecuencias de las conductas atribuidas a Leoz en el contexto de perse­cuciones penales en Paraguay y en el extranjero. ¿Por qué las hijas de Leoz solo piden a Atlas la devolución del dinero y no a otros bancos? Si el origen del dinero de Leoz en Atlas tenía un origen lícito, ¿por qué las herederas pidieron la devolu­ción a la Conmebol? Esto sig­nifica que el banco Atlas tiene en su poder aún unos US$ 4 millones que deberían tam­bién devolver a la Conmebol.

A través del diario Abc Color, el banco Atlas confesó que no realizó la debida diligencia ampliada sobre los fideicomisos de Nicolás Leoz.

LO QUE EL GRUPO ZUCCOLILLO SE NIEGA A INFORMAR

Nicolás Leoz renunció en abril del 2013 a sus cargos en la Con­mebol y FIFA, luego de escán­dalos y sospechas sobre sobor­nos, inclusive ante la posible apertura de una investigación por parte de la FIFA. En mayo del 2015 tomó estado público la persecución penal por parte de Estados Unidos, que incluía el blanqueo de dinero.

La debida diligencia, en estas condiciones, no se agota o es sinónimo de una comunica­ción o reporte a autoridades, cosa que el banco Atlas omitió.

Las circunstancias ameritaban una debida diligencia ampliada (cliente de “Riesgo Alto”), que incluye, como mínimo: obte­ner información adicional sobre el cliente (ocupación, volumen patrimonial, infor­mación disponible en bases de datos públicas); obtener información adicional sobre el carácter que se pretende dar a la relación comercial; obtener información sobre las razones de las transacciones intenta­das o efectuadas; verificar in situ la existencia y actividad del cliente, a los efectos de cons­tatar la veracidad de las infor­maciones suministradas por el mismo, y monitorear cons­tantemente el desarrollo de la relación comercial.

EL BLINDAJE DE LOS FONDOS

La denuncia que hace la Con­mebol ante la Fiscalía es en referencia a actividades de Leoz en perjuicio del patri­monio de la institución bajo distintas modalidades identi­ficadas en el informe de audi­toría forense, en períodos coin­cidentes con la integración de fondos en el banco Atlas. Si existieran otros casos con sospechas, no releva la obliga­ción de las autoridades para la investigación de este caso.

Los fideicomisos generan patrimonios autónomos, por ende, independientes al patri­monio del fideicomitente (Nicolás Leoz). Consecuen­temente, los bienes transferi­dos al patrimonio autónomo se encuentran blindados por el fideicomiso.

La afirmación del banco Atlas de “…que se hizo constar en el contrato la expresa salvedad de que los patrimonios autó­nomos creados por los mismos no se constituían como tales en casos de procesos judicia­les en los que el fideicomitente, Nicolás Leoz Almirón, parti­cipara como actor o deman­dado, justamente previendo la eventualidad de que tuviera que responder con sus bienes en los casos que estaba involu­crado” es falsa.

En realidad, la cláusula esta­blecía que el fideicomitente se reservaba instruir, hasta un cierto porcentaje del fideico­miso, pago de obligaciones vin­culadas exclusivamente a su salud en el exterior y procesos judiciales en los que sea parte como actor o demandado (ejem­plo: honorarios de abogados).

SE NEGARON A COOPERAR CON LA JUSTICIA DE EEUU

La Conmebol dispuso la rea­lización de diferentes verifi­caciones en relación con las conductas que podrían haber causado perjuicios a su patri­monio. Como resultado de estos análisis la Conmebol formuló la denuncia penal en febrero del 2021, investigación en la que se realizaron hasta el momento dos allanamientos (Atlas y Superintendencia de Bancos), además de otras acti­vidades de investigación.

El Grupo Zuccolillo tam­bién confirma haber reci­bido requerimiento en el con­texto de la auditoría forense realizada en estricto cumpli­miento de las normas estable­cidas por la fiscalía nortea­mericana, para su utilización en el marco de la acusación presentada por la Fiscalía del Distrito Este de Nueva York, caso conocido públicamente como FIFAgate.

¿ERROR INVOLUNTARIO O PLAN DE ENGAÑO?

Esta es la publicación de ayer del diario Abc Color en la que cometen el “pequeño error”.

En su edición de ayer, el dia­rio Abc Color, en su campaña de defensa al banco Atlas que forma parte del mismo grupo empresarial, publicó que los dos contratos de fideicomisos realizados por Nicolás Leoz con el banco fueron efec­tuados en febrero del 2015, mientras que los mismos se suscribieron en el 2016. El escándalo FIFAgate estalla en mayo del 2015 con la inter­vención de la justicia de los Estados Unidos.

Colegas de la región que hacen el segui­miento al caso por el interés que genera lo ocurrido con el recupero del dinero para la Conmebol se comunicaron con nosotros a fin de corro­borar las fechas, teniendo en cuenta que, a la hora de construir la cronología del caso, esa “confu­sión” del Grupo Zuccolillo cambia el contexto de lo que pesaba con­tra Leoz (orden de captura internacional con fines de extracción).

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