En su declaración inda­gatoria por la muerte del joven dirigente liberal Rodrigo Quintana, ocurrido el 1 de abril del 2017 en la sede del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), el suboficial Arnaldo Báez indica que se encontraba en la carrocería de una patrullera de la Comisaría 2ª Metro­politana, en aquellos suce­sos del 31-M, cuando reci­bieron directivas para ir a apoyar al personal apostado en las inmediaciones de Abc Color. “Yo no recibí una orden específica de ingresar a dicho local”, respondió preguntado sobre el caso.

Siguió explicando Báez que al llegar hasta el local de Abc, vio a varias personas arrojando piedras contra la intervención policial sobre la calle Yegros y Herrera, con­tinuaron ese trayecto hasta Manuel Domínguez para contrarrestar a la turba, pero el grupo que estaba lidiando con los agentes, ingresó a “una casa” (sede del PLRA) y desde ese lugar empezaron a tirar más piedras, desde el balcón, desde la puerta y desde el garaje.

SIN ORDEN. El suboficial declaró que no recibió ninguna orden específica para ingresar a la sede del PLRA.

El suboficial Báez dijo que los manifestantes empeza­ron a tirar piedras contra la patrullera en que iban, por lo que decidieron bajar e intervenir en dicha “casa”, con agentes cascos azules. Explicó que empezaron a patear la puerta de la “casa” para luego ingresar.

Posteriormente ya es histo­ria contada, ocurrió el crimen de Rodrigo Quintana. Acto seguido, Báez se dirige hacía el estacionamiento, donde se encontraba el equipo de Investigación de Delitos, a cargo del comisario Tomás Paredes Palma, quienes lle­varon detenidas a varias per­sonas. En un momento dado el suboficial dice que se queda solo y cuando estaba por salir por el portón del garaje, una turba lo toma y lo lleva nue­vamente hasta el fondo.

Los manifestantes despoja­ron a Báez de su pistola, su escopeta y su radio. Indica el agente que gracias a unos jóvenes pudo zafar. Luego, después de un buen rato fue llevado hasta la planta alta del local, a una oficina. El policía aclara que en ese momento le mantenían privado de su libertad, que le retuvieron.

SOSPECHOSO

Ahora, cómo explicaría el suboficial Arnaldo Báez, que antes de ser llevado “demorado” hasta la oficina de Efraín Alegre, ubicada en el primer piso del local par­tidario, fue captado por las cámaras de seguridad de la Comandancia de la Policía Nacional, luego de que fue retenido en el estaciona­miento y antes de ser llevado hasta el primer piso.

¿Por qué Arnaldo Báez no dijo en su declaración que antes de ser llevado hasta el primer piso y quedar “demorado” en la oficina de Efraín Alegre estuvo por la guardia de la Comandan­cia, no ingresó en su inte­rior, saludó a los guardias, tomó un sorbo de tereré, para luego ir nuevamente hasta el PLRA? Los videos nunca vistos desde aquella trágica noche del 1 de abril del 2017 así lo revelan.

Tampoco contó a la Fiscalía que al volver de la Coman­dancia y darse por “detenido” ingresó a la oficina y colocó un objeto de color blanco sobre el escritorio de la ofi­cina donde permaneció la noche del crimen hasta que llegó el Ministerio Público.

Se olvidó también de men­cionar cómo desvalijaban la oficina donde le tocó estar, los videos son contundentes que se observa a Efraín Ale­gre Irún, hijo del presidente del PLRA, moviendo CPU. Se ven cordiales atenciones a Báez mientras permaneció “detenido” en el local parti­dario, lo que llama la aten­ción su argumento de mal­trato, cuando fue él mismo quien volvió allí sabiendo que ya sus demás compañe­ros habían salido de la sede.

Vale destacar que el principal acusado en este hecho, Gus­tavo Florentín, aún no dio su declaración indagatoria.

Alegre califica a los nuevos videos como una ofensa

Efraín Alegre.

Menciona asalto policial, pero uniformado recorría pasillos con sus adherentes.

El jueves de la semana pasada, la agente EFE se hizo eco de las declaraciones del presidente del PLRA, Efraín Alegre, quien manifestó que se está instalando una maniobra para generar duda sobre la autoría del crimen de Rodrigo Quintana y que las publicaciones sobre los nue­vos videos son una ofensa a la memoria de la víctima. Sin embargo, lo que el líder azul no explica ¿por qué sus segui­dores, algunos líderes del partido, alteraron la escena del crimen? Con esto fueron ellos, los del PLRA, quienes ahora generan la duda de la autoría del hecho.

Alegre habla de un asalto policial; sin embargo, un agente sospechosamente volvió desde la Comandan­cia para quedar detenido en su propia oficina.

De sus propias palabras se escuchó según la agen­cia que “hay una justicia que está acomodando los hechos para no esclarecer y castigar a los asesinos de Rodrigo Quintana”. Fueron sus propios seguidores quie­nes alteraron una escena del crimen, plantaron evi­dencias, le hicieron creer al Ministerio Público que todo lo que se encontró ahí eran elementos del hecho.

PEDIDO DE INTERVENCIÓN EN EL NUEVO PROCESO

El abogado querellante, Fabián Ramírez Mora, representante legal de la hija de Rodrigo Quin­tana, cree que puede tener participación en este nuevo caso que está investigando la fiscala Esmilda Álvarez, ya que ahora se instala la duda de quién fue el verdadero autor del crimen del joven dirigente liberal.

“Lo que yo sé es que la fiscala Álvarez pidió el disco duro que se encontraba en el juzgado, si me da intervención en el hecho, también pediría una copia del material magnetofónico”, manifestó Ramírez.

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