- POR ROSSANA ESCOBAR M.
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El ministro de Agricultura, el “semibachiller” Rodolfo Friedmann, aparece con una nueva “perlita”. Esta vez la Contraloría de la República le abre un sumario por evadir la Ley 5.033 /13 “De la declaración Jurada de Bienes y Rentas, Activos y Pasivos de los Funcionarios Públicos”.
La citada ley establece que los funcionarios públicos, ya sean nombrados, contratados o de elección popular que presten servicios para el Estado, deben presentar su declaración patrimonial dentro de los 15 días de haber asumido el cargo. A Friedmann parece no importarle la ley, ya que ignoró cumplir con la disposición al ubicarse como ministro de Agricultura y Ganadería.
Según la Contraloría, Friedmann tenía plazo hasta el 27 de setiembre pasado para presentar su manifestación de bienes, pero no lo hizo. Ahora le abren un sumario por el incumplimiento, aunque las sanciones que manejan para muchos resulta intrascendente porque apenas es una multa de 300 jornales y en caso agravado (reincidencia) pudiera terminar en una destitución del cargo.
UNA BURLA
No es la primera vez que Friedmann ningunea a la Contraloría. Cuando dejó el cargo de gobernador de Guairá tampoco presentó declaración de bienes y la manifestación patrimonial que entregó cuando asumió como jefe departamental fue una burla, ya que consignó datos sin sustento que la Contraloría nunca se ocupó de investigar.
Un patrimonio neto de G. 8.695 millones declaró Friedmann a la Contraloría cuando asumió como gobernador de Guairá.
Friedmann declaró a la Contraloría compra de acciones en Nápoles SA por valor de G. 2.500 millones y que las mismas “fueron compradas mediante anticipo de herencia materna”. Sin embargo, la mamá del ex jefe departamental, de nombre Guadalupe Alfaro, es una mujer de modesto origen que tenía una pequeña cantina y vendía minutas a los obreros de la fábrica del papá de su hijo, luego de haber perdido su empleo de cajera en la sucursal de un banco en Villarrica.
En los Registros Públicos consta que Friedmann y su mamá Guadalupe constituyeron Nápoles SA mediante escritura Nº 105 de fecha 27/09/2013, un mes después de que él asumiera como jefe departamental del Guairá. El aporte fue de G. 5.000 millones en efectivo, de los cuales G. 3.000 millones figuran como aporte en efectivo de Friedmann y G. 2.000 por parte de la señora Guadalupe.
Casi un año después, por escritura Nº 60 del 17/06/2014 Rodolfo y su mamá cambiaron la denominación de la sociedad Nápoles SA por Estonia SA, porque existe otra firma con denominación similar, según dejaron asentado en el documento.
El ministro Friedmann nunca salió a explicar la millonaria herencia que atribuyó a su madre de modesto origen.
La herencia de Friedmann no es el único dato que cae por tierra.
El ex gobernador de Guairá declaró a la Contraloría un ingreso mensual de G. 18.000.000 en la Azucarera Friedmann. Sin embargo, su padre, Rodolfo Friedmann Cresta, nos había confirmado que su hijo fue desvinculado de la fábrica en junio del 2012 y que lo máximo que sacó de ahí fue una indemnización de G. 90 millones “que cobró en dos cuotas”. Considerando el testimonio de su padre, al momento de asumir como jefe departamental no tenía sueldo en la empresa, tal como consignó en su manifestación de bienes.
“Él no era accionista en la fábrica, nunca tuvo porcentajes de ganancias. Al morir mi padre en el 2004, por supuesto él era el presidente, asume la presidencia otra persona, se quedó una vacancia en el directorio que nos correspondía a nosotros y yo le puse a mi hijo Rodolfo como director. Fue director por 8 años, ganaba G. 15 a G. 16 millones y ahí rescató a la mamá, le puso una cantina en la fábrica”, fue lo que nos manifestó en diciembre pasado el padre del ex gobernador, don Rodolfo Friedmann Cresta.
Lo más grave es que el dato de sueldo en la azucarera todavía puede estar consignado en la Contraloría, pero no se sabe de una investigación por declaración falsa.