Contundente fue la respuesta del ex contralor Octavio Airaldi ante la consulta de las atribuciones y responsabilidades de la Contraloría General de la República (CGR) sobre las posibles mentiras consignadas por el ex gobernador de Guairá Rodolfo Friedmann en su declaración jurada de bienes.

Existe una alta probabilidad de que el ex gobernador haya mentido en su declaración jurada presentada a la Contraloría un año después de asumir el cargo. En el documento, Friedmann consignó que sus acciones en Nápoles SA, por valor de G. 2.500 millones, “fueron compradas mediante anticipo de herencia materna”. Sin embargo, la mamá del ex jefe departamental es una mujer de modesto origen que trabajaba de cantinera en la fábrica del papá de su hijo.

Friedmann y su madre, Guadalupe Alfaro, constituyeron Nápoles SA mediante escritura Nº 105 de fecha 27/09/2013, un mes después de que él asumiera como jefe departamental del Guairá. De una sola vez y en efectivo pusieron juntos G. 5.000 millones en esta firma y el origen de este dinero es todo un misterio, considerando que él era un asalariado más en la azucarera de su padre y la mujer vendía empanadas y agua caliente en la misma fábrica.

Compra de acciones que Rodolfo Friedmann atribuyó a herencia de su madre, Guadalupe Alfaro.
Compra de acciones que Rodolfo Friedmann atribuyó a herencia de su madre, Guadalupe Alfaro.

Airaldi refutó el argumento de Enrique García, quien intenta desmarcarse del caso alegando que el Ministerio Público “es el que debe impulsar la investigación, nosotros somos un organismo de apoyo nada más”.

El ex contralor derribó la excusa de García diciendo: “Por supuesto que le corresponde investigar. No es que un papel que le llega de parte del funcionario tiene que tomar como verdad. Si hay indicios de falsedad, tiene atribuciones para investigar si quiere hacer bien su trabajo”, aseveró.

“Es voluntad política, si no lo hace está realizando un trabajo deficitario. Un buen trabajo debe incluir una investigación en ese sentido, de lo contrario no hace bien su trabajo y hacer bien el trabajo es una obligación del contralor y de sus funcionarios. Que la Fiscalía no le pida nada no es una razón valedera para que la Contraloría cierre los ojos”, manifestó Airaldi.

Ex contralor, Octavio Airaldi.
Ex contralor, Octavio Airaldi.

“En el caso del senador Friedmann no existe hasta el momento ningún pedido de los órganos jurisdiccionales, por lo que no se realizó estudio respecto a su declaración jurada de bienes”, fue parte de la evasiva respuesta que brindó el contralor Enrique García.

La Fiscalía eventualmente puede constituir una especie de presión para la Contraloría, indicó Airaldi, quien agregó que si el actual contralor quiere hacer bien su trabajo debe demostrar voluntad política e indagar las declaraciones juradas. “La cámara también puede pedirle a la Contraloría que lo haga. En ese caso el contralor se vería presionado en el buen sentido de realizar el trabajo”, subrayó el mismo.

ABIERTA PROTECCIÓN

Enrique García se cierra a abrir una investigación ante la serie de evidencias de que la declaración jurada de bienes presentada por Friedmann el 23 de setiembre del 2014 fue una tomadura de pelo. Hizo pasar por millonaria a su madre, una mujer de humildes raíces, para justificar su astronómico aporte en efectivo en sociedad anónima de US$ 1 millón.

Declaró además un ingreso mensual (salario) de G. 18 millones en la Azucarera Friedmann, cuando su propio padre, don Rodolfo Friedmann Cresta, confirmó que su hijo fue desvinculado en el año 2012 de la fábrica. “Se le pagó una indemnización de G. 90 millones en dos cuotas”, refirió el papá.

Además, Friedmann le dijo a la Contraloría que compró acciones por G. 2.500 millones en Nápoles SA. Sin embargo, en la escritura de constitución figura un aporte en efectivo de G. 3.000 millones. Nada de esto llama la atención de la administración de Enrique García, quien está a la espera del pedido de “los órganos jurisdiccionales” para ver si hace algún estudio sobre los bienes del ex gobernador.

Mientras tanto, en la Contraloría, los amigos políticos ya están operando fuerte para hacer figurar “rectificaciones” a modo de maquillar la falta de veracidad por parte del cuestionado ex gobernador en su declaración jurada de bienes.

No existe ninguna millonaria herencia de Friedmann, su padre, que es parte de una fábrica, le regaló como mucho una escarabajo de color verde, según nos confirmó. Mientras saltan evidencias de probable declaración falsa y malversación durante su gestión en Guairá, el ex gobernador funge de investigador de lavado de dinero, aprovechando una comisión del Senado para perseguir al adversario político del Gobierno.