Una vez más, la conductora de TV Amparo Velázquez está el ojo de la tormenta. El conductor de radio y TV Mili Brítez lanzó una fuerte crítica contra su colega. Desde hace varios años, ambos llevan marcadas diferencias.
El radialista de la 1000 AM disparó a través de su cuenta en Twitter contra todo y todos, pero su blanco preferido pareciera ser una de sus acérrimas enemigas, Amparo Velázquez.
“Escuchar el análisis de diferentes temas a nivel nacional y mundial por parte de la ‘burra de la mañana’ es lo más divertido que uno puede tener al iniciar el día… ¡Dios nos dé amparo!”, tiroteó. Por supuesto, su dardo no pasó desapercibido por los internautas que se “prendieron” al polémico tuit con varios comentarios.
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La rivalidad data del 2015, cuando ambos fueron compañeros en el programa de farándula Teleshow. Sus diferencias se fueron acrecentando al punto de que Mili apuró la salida de Amparo, llegando incluso a condicionar su continuidad.
Tiempo después, cuando el presentador fue desvinculado de Grupo Vierci, corrió el rumor de que su raje fue una venganza de la conductora, aprovechando su relacionamiento y el de su padre con la familia Vierci.
“Amparo es demasiado burra”
No es la primera vez que una figura pública se refiere al desempeño de Amparo Velázquez en los medios y la trata de “burra”. En el 2019, el periodista Sebastián Rodríguez, compañero de canal de la coconductora de “Vive la Vida”, también usó ese mismo adjetivo hacia ella.
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Un conductor completamente ebrio atropelló a una persona y huyó, causando varios destrozos
Un conductor totalmente alcoholizado atropelló a dos motociclistas y arrolló a un peatón; huyó y en el trayecto embistió una señal de tránsito y terminó impactando contra un árbol. El hecho ocurrió el fin de semana en pleno centro de Luque.
El irresponsable fue identificado como José Enrique Rodríguez Sosa (27), quien no tenía licencia, contaba con antecedentes por tenencia de drogas y una medida judicial que le prohibía consumir bebidas alcohólicas.
Sin embargo, dio positivo en la prueba de alcotest, arrojando un resultado de 0,796 mg/l, y quedó detenido tras los hechos.
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El peatón fue asistido por bomberos y derivado a un centro asistencial. Afortunadamente, no sufrió lesiones graves. El hecho quedó registrado en grabaciones de testigos. Agentes de la Comisaría 3ra. Central tomaron intervención para su aprehensión.
El conductor se encontraba a bordo de una camioneta circulando a gran velocidad sobre la avenida Humaitá y las Residentas de Luque, cuando atropelló a un transeúnte que intentaba cruzar la calle.
Previamente, ya había impactado en reversa contra un dispensador de combustibles. Salió de la estación de servicios y fue a chocar contra otro vehículo.
En su huida, impactó contra una señal de tránsito ubicada al costado de la ruta y terminó incrustado contra un árbol.
El conductor quedó atrapado en el vehículo.Pero el hombre intentó huir nuevamente a pie, pero es reducido por testigos y entregado a la Policía Nacional. Fue perseguido por un motociclista y con la ayuda de los vecinos lograron reducirlo, en la ruta Coronel Martínez y Cirilo Gill, a cuadras del lugar.
Fue detenido y quedó a disposción del Ministerio Público.
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Pedrozo: falla mecánica obligó a conductor a usar la rampa de emergencia
Un camión de gran porte sufrió un desperfecto mecánico mientras descendía el cerro Caacupé y el conductor decidió detener la marcha usando la rampa de frenados, ubicada en el kilómetro 48,3 zona Pedrozo. El incidente se resolvió con éxito y se evitó un nuevo accidente gracias al uso correcto de la estructura vial de contingencia.
El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), difundió un video en el que se puede observar el momento en que un camión de gran porte ingresó a la rampa de emergencia, luego presentar una falla mecánica tras descender del Cerro de Caacupé. El conductor tuvo unos segundos para tomar la decisión de usar la rampa y logró salvar su vida como la de terceros.
“Una falla mecánica en un camión de gran porte pudo terminar en un accidente, pero la rampa de frenado del km 48,3 permitió detener el vehículo de forma segura. Una infraestructura pensada para responder en situaciones críticas y salvar vidas”, expresaron desde la cartera de estado.
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Salvó más de 200 vidas
La infraestructura vial situada al pie del Cerro Caacupé evitó una nueva tragedia durante la tarde de ayer y suman cinco intervenciones en lo que va de este año. Desde su habilitación, la rampa acumula al menos 60 casos de usos y benefició a más de 250 personas con su servicio gratuito de contingencia las 24 horas.
Su uso está habilitado para cualquier conductor que experimente fallas en los frenos o problemas mecánicos al descender del cerro. El servicio de retiro de vehículos con desperfectos también se ofrece sin costo alguno para los conductores.
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Riera aboga por voto de confianza para Rigo Chamorro en CDE y cuestiona a Prieto
El ministro del Interior, Enrique Riera, lanzó una fuerte crítica contra el exintendente de Ciudad del Este, Miguel Prieto, y pidió a los colorados de la capital departamental dar un “voto de confianza” al candidato de la Lista 1 del Partido Colorado, Rigoberto “Rigo” Chamorro. Sostuvo que Prieto logró imponerse en anteriores elecciones con votos colorados y calificó a Chamorro como un “candidatazo”.
El secretario de Estado realizó una visita este jueves al departamento de Alto Paraná, donde tuvo una charla con varios medios de prensa locales, en la que lanzó una dura crítica a la oposición que en la capital del país llevan adelante manifestaciones con peluches porque así piensan que van a ganar más votos; en la que también sumó su crítica contra el exjefe comunal que tiene aspiraciones presidenciales con una larga lista de acusaciones en su contra por corrupción.
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“Ellos no están leyendo la cancha, esto se llena con votos, con gente. Acá ustedes tienen a un candidato que salió de las calles de Ciudad del Este, que es Rigo, yo le conozco desde hace años cuando era un seco de solemnidad y vendía cosas por las calles, y hoy es un buen empresario”, señaló.
Voto de confianza para Rigo
Agregó, que lo lamentable es que Miguel Prieto logró ganar en Ciudad del Este con votos colorados, por lo que instó a los afiliados al partido, a darle un voto de confianza a Rigo Chamorro, y si siendo intendente se equivoca, o comete los mismos errores que Prieto, se lo vuelve a sacar del municipio como al exintendente.
“Denle la oportunidad a Rigo, hace cinco elecciones que perdemos acá. Esto no es nuevo, en Asunción, Mario Ferreiro ganó con voto colorado. Yd ganó en Encarnación con voto colorado. Filizzola, Martín Burt, ganaron con votos colorados. Este cuerpito le convenció a los colorados de que me dé una oportunidad y después de 10 años recuperamos Asunción. Porque nosotros somos tan democráticos que cuando la dirigencia elige mal o hace mal, se le castiga”, remarcó.
Un candidatazo
Asimismo, calificó de “fraile” al candidato de la Lista 1 en Ciudad del Este. “Rigoberto es un candidatazo. Búsquenle, no tiene techo de vidrio. No robó un mango. No tiene una denuncia en su contra, ni multa de tránsito tiene. Es un fraile, de lo bueno que es”, acotó.
Riera remarcó que le entra el “pánico” de solo pensar que Miguel Prieto se está postulando como candidato presidencial para el 2028. Teniendo en cuenta que actualmente está atravesando un juicio oral y público por lesión de confianza en el caso conocido como “Tía Chela”; pero además de esto existen otras casi medio centenar de denuncias en su contra.
“Si es que él va a ser futuro presidente de la República, voy a cruzar acá el puente a pie o de rodillas. Me voy. Pues realmente pregúntenle qué sabe de política de Estado. Le vamos a entregar un país que hoy está volando bajo a un tipo que hizo pelota esta municipalidad. Porque, eso a mí no es que me contaron. Nosotros hicimos la intervención, los documentos están a disposición”, expresó.
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Venecia 2026: crítica de “Diane in the Loop”, incómoda y sorprendente
- Por David Sánchez, desde Venecia (Italia), X: @tegustamuchoelc (*).
Hay películas que parecen pequeñas hasta que uno empieza a tirar de los hilos y descubre que debajo de una historia aparentemente sencilla hay una cantidad de temas considerable. “Diane in the Loop”, de Ann Sirot y Raphaël Balboni, pertenece a esa categoría. Una película incómoda, divertida, extraña y, sobre todo, sorprendentemente inteligente, que utiliza el humor y el absurdo para hablar de feminismo, trauma, maternidad, deseo, memoria y de una generación que parece haberse especializado en encontrar motivos para sentirse ofendida.
Entre recordar y olvidar
Diane desprecia a los hombres tanto como los desea. Su madre fue violada tres años antes de que ella naciera y, cuando Diane descubre esta circunstancia, convierte su vida en una especie de misión vengadora. Su madre, sin embargo, tiene otras preocupaciones: quiere recuperar el tiempo perdido y convertirse, por fin, en la mujer que siempre quiso ser. Entre una hija obsesionada con recordar y una madre que necesita olvidar, la película construye una relación familiar llena de contradicciones. Y ahí está precisamente una de sus mayores virtudes: nunca parece tener una única lectura.
Las muchas capas de Diane
Uno de los grandes aciertos de la película es la construcción de su protagonista. Diane parece tener, en principio, una personalidad perfectamente definida: sabemos qué piensa, qué detesta, qué le indigna y cuál es su posición frente a los hombres. Pero cuanto más avanza la película, más evidente resulta que debajo de esa aparente seguridad hay muchas capas.
No es la misma Diane cuando está frente a su madre que cuando se relaciona con su padre, ni cuando habla de los hombres, ni cuando se enfrenta a sus propios deseos. Hay una Diane hija, una Diane mujer, una Diane marcada por la historia de su madre y otra que intenta construir su propia identidad a partir de ella. Y todas conviven en el mismo personaje, a veces de manera armónica y otras en abierta contradicción.
Lo interesante es que los directores no necesitan explicarlo constantemente. Lo hacen aparecer en las situaciones, en las conversaciones, en los silencios y, sobre todo, en la evolución del personaje. Diane comienza aferrada a unas certezas que parecen inamovibles y termina descubriendo que quizá no todo pueda organizarse según el esquema de buenos y malos con el que había construido su visión del mundo.
Cuando las palabras cambian de sentido
Hay momentos particularmente brillantes en los que los diálogos adquieren un significado completamente distinto dependiendo de cómo se presenten. Por ejemplo, ese encuentro con el ciclista que tiene problemas con la bicicleta o las conversaciones mientras toman algo que ni siquiera parece realmente una copa, sino más bien un zumo. De repente, un gesto cotidiano se vuelve extraño. Lo que escuchamos parece tener un sentido y, cuando las imágenes aportan el contexto, descubrimos otro. Es como si los directores estuvieran jugando constantemente con nuestra percepción.
Ese mecanismo resulta especialmente interesante porque obliga al espectador a pensar. Los comentarios, sacados de contexto, pueden parecer ofensivos, absurdos o incluso terribles; colocados después junto a las imágenes, adquieren otra dimensión. La película juega con esa distancia entre lo que se dice y lo que realmente está ocurriendo, y lo hace con una ligereza que evita que todo se convierta en una tesis doctoral sobre la sociedad contemporánea.
El foco también cuenta
También hay una utilización del lenguaje cinematográfico especialmente elegante. En la escena de la playa, cuando el chico y la chica están hablando, el juego de enfoque y desenfoque resulta casi hipnótico: cuando habla él, el plano dirige nuestra atención hacia él; cuando habla ella, cambia el foco y pasa a ser ella quien domina visualmente la escena. Es un recurso sencillo, pero muy inteligente, porque convierte una conversación aparentemente normal en una pequeña coreografía visual.
La generación de cristal entra en escena
Y entonces aparece uno de los aspectos más divertidos —y también más incómodos— de la película: su retrato de determinadas sensibilidades contemporáneas.
“Diane in the Loop” parece disfrutar provocando a esa parte de la sociedad que analiza cada comentario, cada palabra y cada gesto como si estuviera ante un tribunal permanente. Las protagonistas pueden convertir prácticamente cualquier situación en un motivo de indignación. Y la película se permite una ironía bastante evidente sobre ese progresismo llevado al extremo, sobre esa necesidad de encontrar siempre algo que señalar, corregir o denunciar.
La gracia está en que los directores no parecen interesados en decirnos simplemente quién tiene razón. Más bien colocan a sus personajes en situaciones incómodas y dejan que sean ellos mismos quienes se contradigan. Es una generación con mandíbula de cristal y, paradójicamente, puño de hierro: extremadamente sensible cuando recibe una ofensa, pero perfectamente capaz de ser brutal cuando considera que la razón está de su lado. La película encuentra ahí un filón cómico considerable.
El trauma de una generación a otra
Pero sería quedarse en la superficie reducir “Diane in the Loop” a una sátira sobre feminismo o sobre la llamada “generación de cristal”. Lo realmente interesante es cómo conecta esa actitud de la hija con la experiencia de la madre. Cuando Diane se queja por cuestiones que su madre considera pequeñas, aparece ese contraste demoledor entre dos generaciones de mujeres. La madre parece pensar: “Lo que yo viví sí fue grave”. Y ahí la película introduce una pregunta mucho más interesante: ¿qué ocurre cuando una generación hereda un trauma, pero vive en un mundo completamente diferente al de quien lo sufrió originalmente?
Nunca es demasiado tarde
La madre, además, no quiere quedarse atrapada en el pasado. Que vuelva a estudiar es un detalle precioso porque introduce una idea muy sencilla y muy poderosa: nunca es demasiado tarde para recuperar la propia vida. Después de todo lo ocurrido, todavía existe la posibilidad de empezar de nuevo. Frente a la obsesión de Diane por lo que sucedió, su madre mira hacia lo que todavía puede suceder.
Caen las caretas
Y es precisamente en la evolución de Diane donde la película adquiere una dimensión todavía más interesante. Porque su transformación no consiste simplemente en cambiar de opinión: consiste en descubrir que sus propias certezas también pueden ser una prisión.
La gran contradicción que plantea la parte final es especialmente estimulante. Algo que, en principio, debería caernos mal termina cayéndonos bien. Un personaje, una situación o una relación que habíamos aprendido a mirar desde un determinado prejuicio empieza a adquirir otra dimensión. Y entonces la película hace algo que parece sencillo, pero que no lo es: nos obliga a revisar nuestro propio juicio.
Aquí empiezan a caer los mitos, las caretas y, sobre todo, los prejuicios. Lo que parecía blanco o negro adquiere una gama de grises mucho más humana. Y Diane, que durante buena parte del metraje parece querer imponer al mundo una determinada manera de entender las cosas, acaba aprendiendo algo bastante más difícil: que buscar el bienestar y la felicidad personal también puede significar apartar determinadas ideas preconcebidas.
No se trata de traicionar sus convicciones, sino de aceptar que la vida es mucho más contradictoria que cualquier discurso. Que podemos desear aquello que creíamos que no debíamos desear. Que podemos sentir simpatía por quien pensábamos que debíamos rechazar. Y que quizá madurar consiste precisamente en aprender a convivir con esas contradicciones.
Humor para hablar de cosas serias
Y entre todo esto, el humor está siempre presente. Incluso cuando la película se acerca a asuntos dolorosos, nunca pierde esa capacidad para introducir una situación absurda, una conversación incómoda o una pequeña ironía que rompe la solemnidad. Los directores parecen tener muy claro que hablar de temas importantes no obliga necesariamente a ponerse trascendentales.
Poesía en imágenes
Visualmente, además, vuelven a demostrar una sensibilidad extraordinaria. Hay imágenes que parecen salidas directamente de un sueño, como ese momento en que las dos mujeres están en la cama mientras caen plumas desde el cielo. Es poesía cinematográfica, pero sin necesidad de subrayarla. La imagen es bella, extraña y ligeramente absurda, exactamente como buena parte de la película.
Una película que podría con todo
Lo más sorprendente es precisamente el equilibrio. Hay muchísimos temas: maternidad, deseo, violencia, memoria, feminismo, generaciones, identidad, trauma, humor, segundas oportunidades… En manos de otros directores, semejante cantidad de ingredientes podría convertirse fácilmente en un batiburrillo. Aquí, en cambio, todo está razonablemente bien entrelazado. La película sabe cuándo profundizar y cuándo quitar hierro a lo que está contando.
Dos directores a seguir
Ann Sirot y Raphaël Balboni ya habían demostrado su talento con “Le Syndrome des amours passées”, otra película maravillosa que pasó por Cannes. Con “Diane in the Loop” confirman que aquello no era casualidad.
Y también vuelve a poner en valor algo que el cine belga francófono lleva años haciendo especialmente bien: encontrar pequeñas historias, aparentemente modestas, y convertirlas en auténticas pepitas de oro. Películas que quizá no llegan con el ruido de las grandes producciones, pero que consiguen algo mucho más difícil: sorprenderte, incomodarte y hacerte pensar mientras te estás riendo.
Una pepita de oro en Venecia
Presentada en la sección Orizzonti de Venecia, “Diane in the Loop” podría haber encajado perfectamente en la competición oficial. Porque tiene personalidad, ideas, humor y una mirada cinematográfica propia. Es una película maravillosa, de esas que recuerdan por qué los festivales siguen teniendo sentido: para descubrir pequeñas obras capaces de dejarte sentado en la butaca preguntándote qué demonios acabas de ver… y, sobre todo, por qué no puedes dejar de pensar en ello.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.