• Toni Roberto

Hoy, Toni, fiel a su memoria del pasado, nos trae nuevas viejas historias asuncenas de la mano de una de las mujeres más lúcidas de su época, Chilí Yegros, una de las últimas matronas de la Asunción, que próximamente cumplirá 104 años.

“Un día de finales de los años cincuenta me iba a mi campo y se pinchó la rueda del 3 CV por el camino. En un momento dado, pasa el señor Zaputovich que se iba a su estancia y me pregunta: ‘¿Qué le pasó, señora de Yegros?’. Y le respondí: “Acá los muchachos me están ayudando a cambiar la rueda”.

Segundos después, le pregunto: “Tía Chilí, ¿dónde quedaba tu campo?”. Y la respuesta me dejó sin palabras: “Ahí donde ahora es Santa Teresa, antes de llegar a Calle Última”. Increíblemente, el establecimiento de 30 hectáreas donde había vacas, gallinas, chanchos etc. era la zona que hoy es uno de los metros cuadrados más caros de Asunción.

EMPRESARIAS DE OTRAS ÉPOCAS

“Ahí faenábamos y le vendíamos a los primeros supermercados de la época. Una de mis compradoras era Panchita González, una pionera en ese rubro”, cuenta. En un momento dado, su hija María Eugenia Yegros, que es una especie de lugarteniente de la madre, mira un segundo y me dice: “¿Te das cuenta, Toni, que esto es un matriarcado sin verbalizar?”. “Fijate, ¿hace cuántos años estas dos mujeres empresarias ya hacían negocios, cuando apenas las mujeres empezaron a votar en el Paraguay?”.

Chilí Yegros, actuando en Las Herederas. Asunción c. 2017

A LOS 94 COMO A LOS 104 AÑOS

Hace años vengo haciéndole entrevistas a tía Chilí, decoradora, tambera, estanciera. Cuando cumplió 94 años le invité a una charla sobre su barrio San Roque, sentados en la vieja plaza Uruguaya. Llegó manejando sola. Hoy, después de una década, le hice la quinta o sexta entrevista y ella sigue contando nuevos lúcidos recuerdos de otras épocas con sus casi 104 años. Junto a Lita Pérez Cáceres, Lucy Yegros, el recordado José Luis Ardissone, Muñeca Ventre y muchos otros, fueron fuente de inspiración para estos casi 500 artículos de domingo de Cuadernos de barrio.

Su memoria sigue dando datos al frágil archivo del pasado asunceno de las antiguas afueras de la ciudad, desde aquella casa de la calle Eligio Ayala casi Pa’i Pérez, donde su bisabuela y su abuela llegaron y se instalaron en una Asunción absolutamente devastada después de la Guerra Grande, siendo su abuela modista y su mamá importante pantalonera de la época, haciéndole camisas y pantalones hasta al Gral. José Félix Estigarribia.

EL CAMINO ASUNCENO DE LAS VACAS

Recuerda el camino de la leche de las burreritas de Lambaré: “Venían a Asunción y pasaban por, en aquella época, el nuevo Mercado 4. Después bajaban la gran pendiente de Pa’i Perez, y nosotras, las señoritas del barrio ya sabíamos a qué hora pasaban rumbo al Mercado 2. Llevábamos nuestros tarros y ordeñaban ahí mismo las vacas”. ¡Quién creyera aquel paisaje de otras épocas, en esa hoy ruidosa esquina donde no paran el semáforo ni el incesante pasar de los autos rumbo al microcentro y que rememora esta gran dama!

Hoy, después de tantos años de charla, desde mi niñez, visitándola en esa casa con escaleras altas y corredor colonial del barrio San Roque de la vieja Asunción, lugar donde sigue viviendo Chilí. Solo quiero seguir esperando mi próxima entrevista con ella, Catalina Crosa de Yegros, gran matrona de la ciudad de Asunción que está camino a los 104 años.

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