• Jimmi Peralta
  • Fotos: Gentileza

Audaz, virtuoso y reconocido internacionalmente por sus proezas acrobáticas, Silvio Pettirossi inscribió su nombre entre los pioneros de la aviación mundial. A 110 años de su muerte, ocurrida el 17 de octubre de 1916, su legado permanece ligado a los primeros pasos de la aeronáutica paraguaya y a una hazaña que llevó la bandera nacional a lo más alto.

Nacido en Asunción en 1887 de la unión del italiano Antimo Pettirossi y la paraguaya Rufina Pereira, estudió de niño en el liceo premilitar de Italia. Al regresar al Paraguay a los 15 años, se sumó al Ejército y poco después viajó a Argentina, donde se despertaría su gran pasión por volar. En 1912 fue becado a Francia para seguir formándose en la escuela de la fábrica de aviones Deperdussin.

A su retorno, recibió el grado de teniente primero en comisión del Ejército paraguayo por decreto del Poder Ejecutivo como premio y reconocimiento tras obtener su título de piloto aviador en la Escuela de Vuelo Deperdussin de Reims, Francia.

“El legado aeronáutico de Pettirossi fue sin duda alguna su gran esfuerzo por posicionar al Paraguay ante los ojos del mundo y a la vez dar sus primeros pasos para el desarrollo de nuestra aviación”, comenta Alejandro Dávalos Sotomayor, investigador e historiador aeronáutico paraguayo.

EL PRIMER VUELO

Tras deslumbrar a Europa con su destreza técnica y realizar impresionantes acrobacias de París a Burdeos, Pettirossi regresó a Sudamérica y en noviembre de 1914 terminaría de marcar definitivamente su nombre en la historia nacional, cuando se elevó sobre el cielo de Asunción, marcando el primer vuelo oficial registrado en el país.

Era un hecho sin precedentes que causó el asombro de los ciudadanos, que veían a aquella frágil máquina de madera y lona hacer lo imposible. El sueño de siglos se dibujaba sobre el celeste techo capitalino. En adelante Pettirossi ya se convertiría en un héroe nacional vivo.

“Fue una figura indiscutible para la historia aeronáutica del Paraguay, precursor y pionero de la aviación civil”, comenta Dávalos.

SU AERONAVE

El desarrollo de la aeronáutica se da de la mano de la pericia técnica y del avance tecnológico que se fue desarrollando rápidamente hasta ser desde hace varias décadas algo cotidiano y seguro.


Silvio Pettirossi usaba el modelo T francés Deperdussin. “Era una aeronave moderna de tipo monoplano fabricada en 1912, de ala alta y tensores de acero, fuselaje y alas construidas de madera como el cedro, y revestimiento de tela, motor rotativo Gnome de 80 HP, velocidad máxima de unos 110 kph con autonomía de alrededor de tres horas y un techo operativo de unos 1.500 metros de altitud”, explica Dávalos.

Alejandro Dávalos Sotomayor, investigador e historiador aeronáutico

ACROBACIAS

Silvio Pettirossi rompió los récords mundiales de acrobacia de su época al lograr ejecutar 37 giros consecutivos (looping the loop). Hasta ese momento, ningún aviador en el mundo había logrado superar los seis giros.

Durante su periodo de formación y pruebas en Francia, realizó un impresionante vuelo de largo aliento uniendo París con Burdeos (aproximadamente 500 kilómetros), demostrando la autonomía de su motor Gnome y su enorme resistencia física como piloto.

“Las grandes hazañas con acrobacias aéreas tenían como objetivo principal mostrar y demostrar al público en general los avances de la aviación para la época, su seguridad y fiabilidad, así como la pericia, destreza y profesionalismo de los pilotos al mando, aclamados incluso como verdaderos héroes por la multitud incrédula”, explica.

EL ACCIDENTE

Durante un vuelo de prueba para verificar las reparaciones que se le habían hecho a su Deperdussin en Punta Lara, Buenos Aires, al Rey del Aire le cupo ejecutar la peligrosa maniobra de looping invertido, una pirueta que él mismo inventó y por la cual era conocido.

El ala izquierda de la aeronave cedió ante la inmensa presión aerodinámica y se quebró. Pettirossi se precipitó violentamente a tierra y el accidente le costó la vida cuando tenía apenas 29 años.

“Pettirossi perfeccionó aquellas acrobacias extremas con variantes de vuelo invertido. Este consistía en describir una trayectoria circular perfecta en un plano vertical quedando la cabina del piloto hacia el exterior del círculo. Requiere mucha destreza y para aquella época representaba una auténtica hazaña, audacia y pericia al mismo tiempo, algo fuera de lo común”, comenta Dávalos.

Su muerte desencadenó una de las manifestaciones de duelo popular más multitudinarias de la historia temprana de Paraguay, además de una gran conmoción en Argentina, donde había cultivado una gran popularidad.

Los restos de Pettirossi llegaron a Asunción días después por vía fluvial. Una multitud se congregó en el puerto y en las calles adyacentes para recibir al héroe de los cielos. El Paraguay había perdido a la figura que había inscrito el nombre del país en la primera fila de este proceso tecnológico entonces aún incipiente.

INFLUENCIA

Su influencia directa impulsó la formación de los primeros pilotos militares paraguayos que posteriormente fueron voluntarios en la Primera Guerra Mundial y forjaron la aviación nacional.

“Fueron la audacia, el coraje y la pericia los valores que fundamentaron la base principal para el surgimiento de la aviación civil y militar en el Paraguay”, sostiene el historiador.

Las contribuciones del primer piloto paraguayo trascendieron ampliamente las fronteras nacionales, dejando una marca indeleble entre los pioneros de la aviación mundial.

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