- Jorge Zárate
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- Fotos: Gentileza / Emilio Bazán
Nació aquí en cautiverio en los últimos días de octubre de 1986, por lo que sus cuidadores del Jardín Botánico y Zoológico de Asunción aprontan la celebración de su cumpleaños.
“Ahora mismo estamos poniendo en condiciones el predio para celebrar sus 40 años”, dice Stella Espínola, encargada del Área Veterinaria, y recuerda que estos animales en estado natural rara vez llegan a esa edad, aunque en zoológicos y reservas pueden alcanzar los 50 años.
“Yuyito está a la vista, pasa la mayor parte de su día en la pileta, sale para comer e ingresa de nuevo, suele salir del agua cada tanto y se lo ve haciendo su caminata”, apunta.
Sus cuidadores le prometen prepararle una torta gigante con sus alimentos favoritos para la especial ocasión. “Come unos 50 kilos por día”, cuenta la veterinaria explicando que “básicamente son herbívoros, y les gusta la alfalfa, pasto, verdeo de la huerta, frutas de estación y vegetales varios. También les damos un balanceado especial que complementa su dieta”, explica.
Yuyito tiene casi 3 toneladas de peso, más de 3 metros de largo y es el más grande de los tres hermanos que todavía conserva el Zoo: Hipólito, que ya tiene 31 años, y Rayito de Sol, que lo sigue con 27 años. “Están separados porque son machos y territoriales y podrían pelearse”, señala.
HISTORIA DE UN ORIGEN
Espínola recuerda que son hijos de una pareja de hipopótamos que “fueron traídos a los 8 meses de edad un 29 de enero de 1978 desde un zoológico de los Estados Unidos”, cuenta de los ya fallecidos Yasy y Kuarahy.
“De hecho, tuvieron otro hijo, que fue destinado por un convenio al Complejo Ecológico Municipal de Sáenz Peña (Chaco, Argentina). Este hipopótamo llamado Muchacho falleció en febrero de 2014.
POTENTE MORDIDA
Vale recordar que la fuerza de mordida de un hipopótamo alcanza entre 1.800 y 2.000 PSI (libras por pulgada cuadrada), lo que la convierte en la más potente entre todos los animales al punto que en estado natural, en su África originaria, trituran huesos, rompen canoas y hasta puede literalmente seccionar un enorme cocodrilo del río Nilo.
Sus grandes bocas llegan a alcanzar el medio metro de ancho y pueden abrirse en un ángulo de hasta 150 o 180 grados. Cuando lo hacen, muestran sus peligrosos caninos e incisivos, que requieren un cuidado muy especial, refiere la veterinaria.
EL GUSTO POR EL AGUA
“Ellos en general son pacíficos, están todo el día en la pileta y con quien más interactuamos es con Yuyito, que le gusta que se le abra la boca. Le revisamos diariamente y se deja de lo más tranquilo. También le gusta moverse en su pileta, un rato y después se acuesta a la sombra”.
La voz “hipopótamo” se traduce como “caballo de río” y fue bautizado por los griegos (hippos: caballo y potamos: río). Cuenta la leyenda que lo hicieron sorprendidos por la envergadura y el gusto de estos curiosos animales por permanecer en ríos y lagunas.
“Ellos no nadan, están en los ríos, pero pisan el fondo, por eso puede aparentar que nadan. Tienen las patas cortas y descansan en el agua, eso es lo que hacen”, comenta de su afición por las fuentes de agua. “Entran también para proteger la piel, que es delicada. Secretan una sustancia que no es sudor, sino un líquido que le protege de los rayos ultravioletas”, revela Espínola.
En estado natural son grandes corredores y pueden alcanzar velocidades cercanas a los 30 kilómetros por hora y provocan peligrosas embestidas a sus eventuales agresores.
VALIOSA TAREA
La Municipalidad de Asunción destacó que “este aniversario también pone en valor el trabajo silencioso de quienes dedican su vida al cuidado animal. Veterinarios, cuidadores y funcionarios que, con vocación, sostienen día a día este espacio emblemático de la ciudad”, recordó.
“El Jardín Botánico y Zoológico de Asunción no es solo un lugar de exhibición, sino un espacio de aprendizaje, conservación y sensibilización. Celebrar los 40 años de Yuyito es también celebrar ese compromiso institucional”, consideró.O
REFUGIO DE ANIMALES
A comienzos de la década de 2010 comenzó un movimiento global apoyando el cierre de zoológicos instando a su reconversión. En la región Costa Rica lo hizo en 2014 y Buenos Aires en 2016, en tanto que en Asunción el proceso comenzó en 2020 con discusiones en el marco de la Junta Municipal sobre el particular.
Stella Espínola, encargada del Área Veterinaria del Jardín Botánico y Zoológico, explica que “por ahora es un refugio de animales, es el único lugar al que la gente puede traer un animal silvestre o que está en mal estado, traen y los recibimos, medicamos y los que podemos los liberamos, los más ‘cotizados’, las especies en peligro de extinción, los dejamos aquí”.
Como sus pares del mundo, cumple la función de refugio o santuario para animales rescatados, incautados o provenientes de circos que no pueden volver a la naturaleza.
“Está habilitado al público de martes a domingos de 9:00 a 16:00 y a las 17:00 se cierran portones, tenemos todavía algunos animales exóticos como pavos reales, por ejemplo”, relata. También quedan tigres y un avestruz. Los chimpancés y la elefanta Maia fallecieron ya años atrás.
Tiene más de 60 especies distintas y unos 800 ejemplares, aunque el número se debe en buena medida a la gran cantidad de tortugas y yakarés que llegan rescatados.
“También quedan algunas ovejas de lo que alguna vez quizo ser una graja educativa”, comenta Espínola recordando a los visitantes de los animales que es importante evitar gritar, golpear los recintos, realizar gestos agresivos o tirar alimentos a la fauna.