Hoy Toni Roberto nos acerca su tercera entrega de “Flores de barrio”. Se inspira en una charla con tres referentes de la poesía y resalta los recuerdos de Bea Bosio cuando recorría de niña Villa Morra buscando flores en los canteros para ofrendarlas luego a su madre Beatriz González Oddone de Bosio.

¡Otra vez flores!, parafraseando a una conocida artista asuncena del siglo XX. Una charla con Bea Bosio, Yvo Segovia y Fabiola Dapello nos lleva a recordar simplemente flores, visitando obras de artistas paraguayas del siglo XX, hasta los recuerdos de barrio. Así aparecen desde las flores que Bea arrancaba de las veredas de la antigua Villa Morra y las ofrendaba a su madre, y nos lleva al recuerdo de otras vecinas, ahí en ese viejo enclave, donde habita­ban otras madres como Alba Antola, Ñuki González Kette­rer y Marijen Di Tore o Mon­serrat González Oddone y donde hasta hoy viven Eve Jiménez Rueda y la rigurosa exdirectora del colegio tere­siano, María Angélica Soto­mayor.

Edith Jiménez. Asunción c. 1980

“YUYOS DE SALÓN”

Así, entre recuerdos de flores de otras épocas, Yvonne, que es una encantada y rescatista de, a los que muchos llama­ban yuyos, dándole vida de salón a un agosto poty, unas hermosas flores amarillas, que engalanan desde siem­pre los patios tradicionales del Paraguay.

De repente, con la magia de hacer un programa en vivo y sin libreto, recibo en el telé­fono un mensaje de Beatriz González Oddone; una her­mosa foto, una pintura, un jarrón florido de Martha Casal Ribeiro de Rodrí­guez Alcalá, que nos lleva a recordar aquel rosal de la avenida España de esta pin­tora asuncena.

Ahí, como en un ritual dia­rio, esta dama de otros tiem­pos, hasta sus últimos años cuidaba celosamente esas primorosas rosas rojas que daban vida al espíritu de los transeúntes o a algún automovilista, en una ave­nida que, hasta principios de los años 90, conservaba un “encanto colonial”, que hoy ya es solo un recuerdo.

Por su parte, Fabiola Dapello, poema en mano, recuerda un fragmento de Gloria España sobre lapachos en flor: Ven a buscarme sobre el campo.

Me encontrarás de flor ves­tida con golondrinas en las manos. Mi voz será para tus penas como agua dulce de remanso, y en el lucero de la tarde, te mirarán mis ojos claros.

Lilí Del Mónico. Asunción 1974

LA CAJA BOBA SE ENGALANA CON PINTURAS Y POEMAS

Mientras, la pantalla, eso que llamaban caja boba, se enga­lana con pinturas y dibujos de artistas del siglo XX. Así, entre los poemas, van apare­ciendo, unas flores cubistas Olga Blinder de los años 50, los colores indiscutibles de Edith Jiménez, las enérgi­cas y personales flores de Lilí Del Mónico, o un jarrón de Jaime Bestard, embellecido con flores, tal vez del “patio de su madre” sobre la añeja calle Alberdi.

No sé si será, pero, tal vez la modernidad nos podría decir, ¡otra vez flores!, pero hoy pienso en otra revolución, la verdadera, la que viene de nuestro interior, en esas bellas margaritas, gladiolos o simplemente claveles que nos ayudan a caminar por las calles desiertas sin almas, en esta época de una vida ace­lerada y sin tiempo para el tiempo.

Dejanos tu comentario