- Paulo César López
- paulo.lopez@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza / Mauricio Rossanigo
El águila coronada es una especie amenazada, perseguida durante años por prejuicios y cada vez más vulnerable a la acción humana. El biólogo especializado en zoología Diego Gallego, del Centro para el Estudio y la Conservación de las Aves Rapaces (CECARA) de Argentina, nos habla en esta entrevista sobre su importancia para el equilibrio ambiental, las amenazas que pesan en su contra y las formas de protegerla contra los efectos antrópicos.
–¿Cuál es el área cubierta por la investigación que están desarrollando actualmente?
–Para el proyecto del águila coronada (o águila del Chaco), el área de investigación abarca actualmente el centro y norte de Argentina, con especial énfasis en las regiones áridas y semiáridas del Espinal, el desierto del Monte y el Chaco, distribuyendo nuestro rango de acción por más de seis provincias de Argentina cada año. La idea a partir de ahora es cruzar la frontera e iniciar un programa de monitoreo y conservación del águila coronada en Paraguay, enfocando nuestras acciones en los ecosistemas del Chaco y el Cerrado.
–¿Qué podés comentarnos del comportamiento que observaron en el águila coronada?
–El águila coronada es un ave rapaz de gran tamaño que habita principalmente zonas semiabiertas, incluyendo ecosistemas de tipo sabana, arbustales y bosques abiertos. Su alimentación se basa principalmente en reptiles (serpientes y lagartos principalmente) y mamíferos como los armadillos (tatús, gualacates) y los zorrinos, si bien sus presas varían en función de la ecorregión donde vive, por lo que no se sabe bien cuál es su dieta en el Chaco y Cerrado de Paraguay. Es un animal de hábitos generalmente solitarios y desarrollo lento, poniendo solamente un huevo por intento reproductivo, lo que le convierte en una especie extremadamente sensible al impacto humano.
–¿Cuáles son las principales amenazas que pesan sobre su conservación?
–Las principales amenazas para su conservación que se han identificado en Argentina hasta la fecha son: la persecución directa (o cacería ilegal), la electrocución en postes de tendido eléctrico, el ahogamiento en reservorios de agua, la pérdida de hábitat y el envenenamiento con cebos tóxicos; todas ellas son causadas directa o indirectamente por la acción del ser humano.
PREJUICIOS
–¿Aún hay prejuicios de productores u otros agentes que persigan a estas especies por considerarlas dañinas?
–Tradicionalmente, a esta especie se la ha perseguido por la creencia de que depredaba sobre ganado doméstico; sin embargo, nuestras investigaciones no han encontrado fundamentos para esta idea y, en cambio, han confirmado que esta especie es un gran aliado del campo al controlar las poblaciones de una variedad de especies presa para las cuales no hay muchos depredadores, como es el caso de las víboras venenosas. Sin embargo, su gran tamaño, así como la escasez de acciones de educación ambiental sobre la especie en algunos territorios, siguen condenando a esta especie al prejuicio y a la persecución. Precisamente nuestra labor empieza por divulgar la biología del águila coronada y el papel fundamental que cumple en nuestros ecosistemas; estas actividades han demostrado que pueden ayudar a cambiar la percepción de los pobladores rurales sobre esta especie amenazada.
–¿Por qué se le conoce como coronada?
–Este calificativo se le agrega porque tiene entre cuatro y seis plumas en la zona posterior del cráneo que salen hacia arriba, asemejando una corona cuya función todavía es desconocida. Es necesario aclarar que esta especie recibe diversos nombres a lo largo de su área de distribución; algunos ejemplos serían águila copetona (por la misma razón que la anterior), águila ceniza o cenicienta (por el color gris de su plumaje adulto) y águila silbona o águila que llora (por el silbido o llamado que realiza, parecido a un lamento).
–¿Cuáles son los servicios ecosistémicos que aporta esta especie?
–El águila coronada es un depredador tope, lo cual quiere decir que está en la cima de la cadena trófica. Por ello, tiene una función única como controlador de las especies sobre las que depreda, teniendo esto efectos en cascada sobre las comunidades y ecosistemas donde vive. Este sería su principal servicio ecosistémico. Concretamente, su preferencia por las serpientes venenosas y los armadillos la convierte en un regulador único de sus poblaciones; para el caso de las víboras, no existen muchos depredadores naturales, por lo que la ausencia del águila coronada podría comprometer la viabilidad a largo plazo de las comunidades de presas que a su vez son depredadas por dichas víboras.
AVANCES EN EL ESTUDIO
–¿Cuáles son los principales descubrimientos que han logrado en estos más de 20 años que vienen investigando el tema?
–Es difícil definir los descubrimientos como entidades únicas, ya que todo forma parte del proceso de monitoreo e investigación de esta especie que se viene realizando de manera integral y a largo plazo, y que ha generado una base sólida de conocimiento sobre una especie de la que no se sabía nada a principios de este milenio. Algunos de los principales hallazgos que realizó el CECARA fueron:
- Describir la biología reproductiva de la especie y confirmar que pone un solo huevo por intento reproductivo.
- Descubrir las principales amenazas de origen antrópico que amenazan a la especie, así como trabajar en la educación ambiental y diseñar algunas medidas de mitigación (como las rampas de rescate para reservorios de agua) para reducir o evitar la mortalidad de sus individuos.
- Desmentir la creencia de que es una especie dañina para las actividades humanas, y demostrar precisamente lo contrario: que es un excelente aliado para el campo.
- Advertir sobre la gravedad de su estado de conservación y lo urgente de trabajar para su protección con base en modelos de supervivencia de la especie y a monitoreos a largo plazo sobre sus poblaciones.
- Constatar la gran capacidad de movimientos y dispersión que esta especie presenta, en base a estudios realizados con dispositivos GPS durante más de 10 años.
TRABAJOS EN PARAGUAY
–¿Cuáles son los trabajos que tienen previsto realizar en Paraguay?
–Nuestro proyecto, como en todos los demás lugares donde hemos estado, se compone de tres ejes principales:
1. Divulgación y educación ambiental: la idea es compartir el conocimiento sobre esta especie, su estado de conservación y las amenazas que sufre, así como generar una red de colaboración para nuestras tareas de investigación y conservación. Para ello, impartiremos charlas en escuelas, organizaremos reuniones con colaboradores de cualquier índole (naturalistas, fotógrafos de naturaleza, asociaciones de productores rurales), y tendremos entrevistas con dueños y trabajadores de campos.
2. Investigación y monitoreo: buscaremos e identificaremos los territorios reproductivos del águila coronada con base en avistamientos de la comunidad local, identificaremos los nidos activos, que serán monitoreados a lo largo de la época de reproducción (primavera y verano) para confirmar su éxito y estudiar algunas cuestiones biológicas como la dieta y las causas de pérdida de nidos, y eventualmente (si se dan los permisos y autorizaciones adecuadas), se anillará a los pichones, y a algunos se les podrá colocar un dispositivo GPS para poder seguir sus movimientos en el futuro de manera remota.
Con base en todos los datos colectados, podremos investigar los requerimientos de hábitat de la especie, las amenazas de carácter antrópico y las necesidades de protección de la especie en el territorio.
3. Conservación: con todo lo anterior ya recabado y estudiado, implementaremos algunas medidas de mitigación en el territorio, como por ejemplo las rampas de rescate para evitar el ahogamiento de fauna silvestre en reservorios de agua. También reportaremos los casos de mortalidad debidas a otras causas como la electrocución, para poder trabajar en conjunto en diseños de postes eléctricos más seguros para las aves.
–¿Cuál es el impacto que estiman puede tener el trabajo de campo?
–Al ser el águila coronada una especie de grandes requerimientos espaciales y de hábitat, toda medida de investigación y conservación que realicemos repercutirá de manera positiva en otras especies que se encuentren en estos territorios. Por ejemplo, las medidas de mitigación de reservorios de agua y tendidos eléctricos van a servir no solamente para el águila coronada, sino también para otras especies de fauna silvestre. Este concepto define al águila coronada como especie paraguas, y subraya la importancia de estudiar y proteger sus poblaciones como estrategia para conservar las comunidades y ecosistemas donde vive, más allá del interés que genera por sí sola.
PRESENCIA EN EL CHACO Y CERRADO
–¿En qué área del Paraguay se ha identificado la presencia de esta ave?
–A través de diversas plataformas de ciencia ciudadana como eBird, se pueden observar registros esporádicos del águila coronada a través de todo el país. Una gran parte de estos registros ocurren en la ecorregión del Chaco (departamento de Boquerón) y en la ecorregión del Cerrado (departamento de Concepción). Sin embargo, es importante recalcar que, al ser registros de ciencia ciudadana, esta distribución está normalmente sesgada a los lugares con una mayor accesibilidad por parte del público en general (por ejemplo, carreteras), o a las personas que más accesibilidad tienen a estas plataformas (por ejemplo, fotógrafos de la naturaleza y naturalistas). Así, en zonas muy remotas y rurales, con poca población y/o con escasa accesibilidad a (o manejo de) internet, es posible que esta especie se haya visto, pero no aparezca en estas plataformas. Por ello, los registros deben tomarse como punto de partida para la investigación, pero no enfocarse solamente en las zonas donde se reportaron.
–¿Cómo ha sido hasta ahora la coordinación entre ambos países?
–La colaboración entre instituciones de ambos países es aún incipiente. Sin embargo, ya ha sido muy productiva. El año pasado, un águila coronada que había sido marcada en la provincia de Santa Fe (norte de Argentina) cruzó la frontera y promovió una serie de acciones de divulgación y conservación que involucraron a diversos actores de la zona. De hecho, el director del CECARA, José Hernán Sarasola, acudió presencialmente a Asunción, donde impartió una charla sobre el tema y sentó las primeras bases de un próximo programa de conservación del águila coronada en Paraguay. Posteriormente, participó en la liberación de un ejemplar adulto de águila coronada que había sido rehabilitado en el Refugio Silvestre Urutaú de Filadelfia.
–¿Te gustaría agregar algo para concluir la entrevista?
–Desde el CECARA animamos a todo aquel que esté interesado en el tema a seguirnos en nuestras redes y a colaborar con nuestra causa de conservación reportándonos los avistamientos de águila coronada, así como los episodios de mortalidad antrópica que puedan documentar de esta y otras especies de fauna silvestre. Como fundación, estamos también abiertos a posibles colaboraciones y convenios con otras instituciones y organizaciones, así como a quien voluntariamente quiera donar para nuestro programa de investigación y protección del águila coronada. Si disponemos del financiamiento adecuado, quizás en octubre podamos estar en Paraguay iniciando nuestro trabajo en el territorio sobre esta especie. Desde ya, ¡muchas gracias!