• Toni Roberto

Toni rememora instantes dibujísticos perdidos de otros tiempos. Recuerdos del estudio de Hugo Cataldo y la inolvidable Elvira Barudi, la primera paraguaya en acceder a un título interiorista profesional en los EE. UU. hace muchas décadas. Y presenta inéditos dibujos de proyectos de los años 70 y 80, cuando llegó el auge económico de Itaipú.

Eran los años 70 y muchas mesas tablero de arquitectos iban dándole forma a nuevas residencias con el auge económico de, en aquella época, la mayor hidroeléctrica del mundo. Las grandes casas, muchas de ellas con tejas francesas, que le daban “un toque muy chic”, como diría mi tía Diana Figueredo, iban saliendo como hongos.

HUGO CATALDO Y ELVIRA BARUDI

En ese escenario aparecían los arquitectos Hugo Cataldo y Elvira Barudi, un matrimonio joven que tenía su oficina sobre la calle Cnel. Bogado 892 (hoy Mcal. López) entre Tacuarí y EE. UU., con un detalle muy particular. Elvira había sido la primera paraguaya en estudiar la carrera de Diseño de Interiores en el gran país del norte.

Dibujando hasta el último detalle de los interiores, del mobiliario de esas casas, la de Chacho Bogarín, la de los Miraglio, la de los Matalón, la de los Escobar Kent, la de los Junggren Godoy, el interior de los salones del Yacht y Golf Club Paraguayo, que estaba por inaugurarse en 1981 y de muchísimos otros proyectos de aquellos ya lejanos años.

Residencia Miraglio. Comedor social. Hugo Cataldo / Elvira Barudi. Asunción, 1986

GRANDES EBANISTAS

Hoy, esos dibujos son testigos históricos de los interiores de esa época, llevados a cabo por grandes ebanistas de otros tiempos, muchos de ellos que habían aprendido de aquellos italianos que venían de las Bellas Artes europeas a principios del siglo XX. Así destacaban los trabajos minuciosos de Larsch, Nill, Kravetz, Cano, Scarpetta, y más adelante Juri o Huergo, las finas escaleras torneadas del señor Guzmán, los “petit muebles” de don Roque Laíno Dacunte, el trabajo detallado de los

Toni Roberto españoles, don Pepe Miró y el señor Carreño o los muebles de cocina de don Achón, Silvestri y de “il signore” Sorrentino.

Todo esto en una Asunción que iba pasando de esos antiguos barrios a nuevos que aparecían con estas residencias y también con chalets, financiados por Progreso, Solar o Ahorros Paraguayos con muebles, de Mobles, Hidalgo, Miró o Rafaela Pulido de Montes.

AQUELLAS TELAS

Los detalles de estos diseños nos hablan de una época que corría más lenta, todavía ni se soñaba con los sistemas de diseños digitales. Además, mandaban las telas que arropaban enormes ventanales con persianas, de las decoradoras de esas épocas, como doña Anita de Nasta, Ana María Bittar y Gloria Villalba, o Chilí Yegros y la brasileño-paraguaya de Puerto Murtinho, Lilia Froes.

Hoy esa memoria que nos trae Hugo Cataldo pasando ya 25 años del nuevo siglo es testigo de los diseños de aquellos interiores. Transmitidas de manera amena, inéditas historias urbanas asuncenas de hace ya casi medio siglo que hoy quedan registradas para siempre.

Living comedor. Hugo Cataldo / Elvira Barudi. Asunción. C. 1980

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