El Club de Vehículos Antiguos del Paraguay (CVAP) prepara una nueva edición del Rally de la Ruta Jesuítica, que se disputará el 5 y 6 de setiembre como parte de la cuarta fecha del Campeonato Nacional de Regularidad de Antiguos, Clásicos y Deportivos 2026. En esta entrevista, el presidente del CVAP, Juan Bautista Gill, habla sobre la pasión por los autos clásicos, la preservación del patrimonio automotor y una disciplina en la que un segundo puede marcar la diferencia entre la victoria y la derrota.

  • Fotos: Gentileza

La competencia tendrá un recorrido aproxi­mado de 500 kilóme­tros, reuniendo a vehículos antiguos, clásicos y deporti­vos de todo el país. Las ins­cripciones permanecerán abiertas hasta el 1 de setiem­bre, día en que también se lle­vará a cabo la verificación téc­nica y administrativa de los vehículos participantes.

El presidente del CVAP, Juan Bautista Gill, brinda deta­lles sobre esta actividad que busca promover la preser­vación del patrimonio auto­motor y la promoción del turismo.

¿Puede comentarnos en qué consiste la competen­cia a realizarse el próximo setiembre?

–Se trata de una competencia de regularidad. No se trata de ser el más rápido, sino de ser el más preciso. El objetivo es completar tramos específicos manteniendo una velocidad promedio predefinida por la organización. Se penaliza a los equipos (piloto y nave­gante) si pasan por los pun­tos de control antes o después del tiempo ideal.

–¿Cuál es la velocidad pro­medio y la máxima veloci­dad en la que corren los autos?

–Las velocidades siempre se ajustan a las normas vigen­tes de tránsito. El promedio de velocidad está en 81 km/h y la velocidad máxima es de 88 km/h.

ETAPAS

¿De cuántas etapas con­sistirá la competencia y cuál es la distancia total que será recorrida?

–El Rally de la Ruta Jesuí­tica constará de dos etapas, abarcando una distancia de aproximadamente 530 kiló­metros, en rutas abiertas.

¿Cuál es la estimación que tienen sobre la canti­dad de participantes?

–Nuestra media de partici­pantes ronda los 50 autos, con lo cual es un evento de alre­dedor de 110 personas entre tripulaciones y organización.

¿Por qué eligieron como escenario la Ruta Jesuí­tica?

–La organización eligió esta zona del país por la belleza de la zona, además de las exce­lentes rutas y hotelería. Es una competencia histórica que el Club ya ha hecho varias veces.

¿Qué tipo de actividades suelen realizar, además de las competencias?

–El Club es muy activo y se dedica principalmente a la preservación del patrimo­nio automotriz. Entre sus actividades principales destacan rallys de regula­ridad, desfiles en las fechas patrias, exposiciones y encuentros donde los socios exhiben sus joyas mecáni­cas y charlas técnicas, que son espacios de aprendizaje sobre restauración y man­tenimiento de autos clási­cos. Además, acciones bené­ficas como colectas y ayudas a distintos grupos de nues­tra sociedad.

UNA DISCIPLINA APASIONANTE

¿Cómo es la cultura de los autos antiguos en Para­guay?

–La cultura de los autos anti­guos en Paraguay es apasio­nante y está en constante cre­cimiento. Se centra mucho en la camaradería y la preser­vación histórica. Los entu­siastas no solo se dedican a restaurar joyas mecánicas, sino que forman una comu­nidad muy unida a través del Club de Vehículos Antiguos del Paraguay.

¿Qué es lo que más te apa­siona de esta disciplina?

–Las competencias de regu­laridad son apasionantes porque transforman la con­ducción en un ajedrez sobre ruedas. Por ejemplo, el duelo de precisión: no gana quien pisa más el acelerador, sino quien tiene el cronómetro mental más exacto. Pasar por un control un segundo antes o después puede ser la diferencia entre el podio y la derrota. La simbiosis pilo­to-navegante: es un trabajo en equipo extremo. El nave­gante dicta tiempos y rum­bos mientras el piloto ajusta la velocidad constantemente. Son museos itinerantes: ver máquinas de hace 50 o 60 años rindiendo al máximo en rutas abiertas es un espectá­culo visual y sonoro inigua­lable. Estrategia y paisajes: se recorren rutas escénicas donde la estrategia de carrera se mezcla con el placer de via­jar.

¿Cuál es la respuesta del público ante este tipo de actividades?

–La respuesta del público suele ser de un entusiasmo masivo. Durante eventos como el Gran Premio del Paraguay es común ver a familias enteras a la vera de las rutas para saludar el paso de los vehículos. Se vive como una fiesta popular que une la nostalgia mecánica con el turismo interno y la cama­radería.

¿Qué le dirías a las per­sonas que tienen un auto antiguo, pero no se animan a competir?

–Les diría que las compe­tencias de regularidad son la forma más segura y grati­ficante de disfrutar un auto clásico. Primero porque no es una carrera de velocidad. El objetivo es la precisión, no el desgaste mecánico. Se conduce a velo­cidades crucero seguras, lo que protege la integridad de tu joya mecánica. Además, la comunidad y camaradería que hay. Más que una compe­tencia, es un evento social. Conocerás a otras personas con tus mismos intereses y aprenderás trucos de res­tauración y mantenimiento. También el orgullo y patri­monio. El público para­guayo adora estos autos. Ver la alegría de la gente al ver tu auto pasar es una experien­cia única que le da sentido al esfuerzo de mantenerlo.

Dejanos tu comentario