- Jorge Zárate
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- Fotos: Gentileza
“Amo este deporte que hago, aunque mucha gente no lo conoce”, define quien tiene el récord de la disciplina en nuestro país. Con 20 años cumplidos el 21 de julio pasado, se prepara para nuevos desafíos persiguiendo siempre el sueño de poder competir en una olimpiada. Aquí un repaso por su vida, carrera deportiva y expectativas.
“No hay un sentimiento parecido al de terminar un decatlón. Es lo más emocionante que hay en este mundo, terminar muerto de cansancio, pero feliz”, dice entre risas este sorprendente atleta.
En el mundo de los deportes olímpicos, los practicantes de esta disciplina son considerados los más “completos”, ya que deben promediar habilidades en 10 disciplinas muy exigentes que se disputan en dos días consecutivos. En el primero de ellos se corren los 100 metros llanos, salto de longitud, lanzamiento de peso (bala), salto de altura y 400 metros llanos.
Ya en el segundo se corren 110 metros con vallas, lanzamiento de disco, salto con pértiga (garrocha), lanzamiento de jabalina y 1.500 metros llanos.
Romeo Alexander Männel Jara será parte principal de la delegación del team Paraguay que competirá en los XIII Juegos Sudamericanos (Odesur) que se realizarán en la provincia de Santa Fe, Argentina, del 12 al 26 de setiembre de 2026, en un evento que reunirá a más de 4.000 atletas de 15 países en 43 deportes y 60 disciplinas.
Desde mayo pasado, ostenta el récord nacional en la materia, con los 6.958 puntos obtenidos en una competencia en Texas, Estados Unidos (Ver Un récord especial).
MOTIVACIÓN
“La idea es competir en el decatlón de mayores ahí y de verdad ya estoy emocionado porque van a estar atletas muy importantes ahí, especialmente de Brasil. Son muy fuertes y eso me motiva mucho”, cuenta. “Espero hacer un puntaje de 7.300 y si mi participación es muy buena, seguramente 7.500 puntos serán posibles”, se entusiasma.
“Creo que con mis 20 años puedo aprender mucho y mostrar que soy fuerte y poner a Paraguay en la discusión. Y sí, ¡Quiero que la gente aprenda mi nombre!”, dice confiado.
“Estoy orgulloso de poder representar a Paraguay y mi sueño es estar en lo más alto del podio en los Juegos Olímpicos llevando la bandera. Cada día yo tengo esa imagen en mi cabeza, que gano medallas, hago más récords”, cuenta agradeciendo a Gerardo Acosta, presidente de la Federación Paraguaya de Atletismo, que ayudó con las gestiones que hicieron posible su representación.
“Entiendo que en Paraguay no estamos todavía para el primer nivel, pero tenemos una generación muy fuerte, está por ejemplo Anthony Fleming (lanzador de jabalina) y muchos más jóvenes que vienen con alto nivel y mucho potencial, lo que da más motivación para seguir”, expone.
Como galardones puede exhibir que ya fue campeón sudamericano de decatlón, récord sudamericano de decatlón bajo techo y récord nacional en 400 metros en 2024 en la categoría sub-20.
ENTRE PARAGUAY Y ALEMANIA
“Nací en Asunción en 2006 y crecí en Göttingen (Gotinga), cerca de Düsseldorf, Alemania, porque mi papá es alemán y mi mamá es paraguaya. Así que tengo mi familia, mis tíos, mis abuelos por allá”, cuenta Romeo Alexander.
“Empecé con el atletismo en Alemania a los 6 años y como yo siempre era el más rápido me encantaban las carreras. También porque con mi papá siempre mirábamos en la televisión el atletismo y lo más fascinante para mí era el salto con garrocha”, relata desde Francia, donde toma unos días de vacaciones.
“Los primeros años era como un juego, todos corren, lanzan, saltan, se hace de todo, ¿verdad? Hasta que empecé a competir como a los 11 o 12 años y como a mí me gustaban todas las disciplinas elegí el decatlón”, revela. A los 13 años realizó su primera prueba y clasificó a los campeonatos nacionales en Alemania. “Fue un logro increíble”, comenta.
Como era uno de los más chicos en las primeras competencias no lograba llegar a los puestos de vanguardia y fue en 2023 cuando esta situación comenzó a revertirse.
“Salí cuarto y ya el próximo año logré llegar segundo en el campeonato nacional. Así que, siempre con fe y dedicación, entrené duro y logré mejorar. Incluso les gané a todos esos chicos que me habían dejado atrás años anteriores y eso me puso muy feliz de verdad”.
Viendo sus condiciones, los entrenadores le prestaron más atención y comenzó esta carrera en la que viene sorprendiendo a propios y extraños.
“Hay que superar el dolor físico y ser muy fuerte de la cabeza porque si algo te sale mal, igual tienes que tener optimismo”, dice de la especialidad. “Aunque tengo mucha experiencia, tengo que aprender mucho más, especialmente en competencias internacionales”, manifiesta.
Cuenta que se esfuerza especialmente en mejorar los lanzamientos de disco y jabalina para lo que entiende necesita desarrollar músculo y peso. “Todavía soy bastante flaco, comparado con mis competidores, así que creo que si subo peso y fuerza, siempre fui muy explosivo, así que puedo mejorar”.
AL NIVEL DE ESTADOS UNIDOS
Romeo Alexander apunta que tanto en Sudamérica como en los Estados Unidos, donde cursa Administración de Empresas y reside, el decatlón no es una disciplina muy difundida. “Es más europea, pero entiendo que cuando la conozcan más se darán cuenta de que es dura, pero divertida”, asegura.
Comenta que eligió los EE. UU. porque la NCAA (Asociación Deportiva Universitaria Nacional, su sigla en inglés) “es la liga de mejor nivel del mundo. Entrenar ahí es tener todo lo que se necesita para la alta performance y creo que la razón más importante es que ahí se combinan los estudios con el deporte”, expone. Cuenta que los entrenadores son muy buenos y que hacen hincapié especialmente en la “fuerza”.
“Todo está perfectamente organizado para que puedas estudiar y después entrenar o viceversa”, cuenta explicando que el año se divide en dos semestres, en los que durante el primero se da una intensa preparación atlética y en el segundo ya son las competencias.
Männel estudia en la Rice University, en Houston, Texas. “Es una escuela muy buena, está entre las mejores 14 de Estados Unidos. Las clases son intensas pero buenas, espero poder terminar en 2028 y tener mi certificado de estudios porque, más allá de que quiero continuar con el atletismo, creo que en algún momento voy a tener que trabajar y es bueno estar preparado”, señala.
Agradece a sus buenas marcas en el deporte, a entrenadores y a sus padres la posibilidad de haber accedido a una beca de estudios que le da la chance de poder seguir adelante.
“Después quiero hacer mi máster, o sea quedarme en Estados Unidos lo más posible porque, como ya dije, las instalaciones, los recursos que tienen ahí son increíbles. Por eso espero poder calificarme para estar en nivel y poder acceder a los Juegos Olímpicos. Creo que me falta bastante, pero yo sé que es posible, que pronto ya voy a estar en un alto nivel. Quizás no sea en 2028 para los Juegos de Los Ángeles, aunque intentaré hacer todo lo posible”, se esperanza.
“Voy a ser atleta olímpico sí o sí, espero estar en Brisbane 2032, porque con trabajo duro, con fe, con optimismo, con esa sangre guaraní que tengo, será todo posible”, concluye.
UN RÉCORD ESPECIAL
En mayo pasado corrió su primer decatlón en los Estados Unidos y logró quebrar el récord nacional después de 44 años. En la competencia desarrollada en Denton, Texas, Romeo Alexander Männel Jara consiguió una marca de 6.958 puntos superando la obtenida en 1982 por Claudio Escauriza, que llegó a señalar 6.943 puntos en Lynchburg, Virginia, Estados Unidos.
De su experiencia, Männel Jara cuenta que todo comenzó bien cuando marcó 10,63 segundos para los 100 metros estableciendo su récord personal. Fue toda una señal, ya que venía de tres meses de una lesión en el isquiotibial que lo venía persiguiendo desde el Panamericano.
“Me puso muy feliz”, dice de ese primer momento. “Después, el salto largo, lanzamiento de bala y salto alto me salieron bastante bien. En el salto alto logré un nuevo récord personal de 1.90, que me hizo muy feliz porque hacía dos años que no podía superarme y fue la primera vez que salté más que 1.90 metros”.
En el segundo día, el calor intenso de Texas complicó un poco las cosas. “Tenía calambres muy fuertes en mis piernas, así que en los 400 metros corrí cinco segundos más lento que mi récord personal que había marcado en los Juegos Panamericanos de ASU en 2025 y eso lastimosamente me sacó 200 a 300 puntos”, relata.
Al otro día hubo que prepararse a correr los 400 metros con vallas, prueba que sorteó de manera satisfactoria. Sin embargo, se complicó en el lanzamiento de disco y en el salto con garrocha, que es una de sus especialidades. “Salté 4,50 metros, medio metro debajo de mi récord personal”, recuerda.
Tocaba la jabalina y tuvo problemas con una lesión en el brazo, aunque pudo hacerlo regularmente. Cuando estaba a punto de rendirse y dejar de correr los 1.500 metros, la prueba final del decatlón, sentirse en la convicción de poder superar el récord nacional lo animó a seguir.
“Perdí como 500 puntos y siento que una marca de 7.500 puntos es realmente posible para mí”, señala. “Sé que tengo mucho potencial. Con la fuerza que tengo y como estoy muy rápido de momento, estimo que puedo alcanzar nuevas alturas en el salto con garrocha y, si tengo mejor suerte en los lanzamientos, puedo lograr un puntaje grande”, se esperanza.
SALTAR MÁS DE 5 METROS
La competencia del atletismo tiene altibajos importantes que llevan a Romeo Alexander a compararlos con “una montaña rusa” como la que dice haber vivido en 2025, cuando consiguió uno de sus logros más relevantes: superar la marca de los cinco metros en salto con garrocha y convertirse en el primer paraguayo en conseguirlo.
“Pero el resto del año, lastimosamente, fue todo lo contrario. Como salté muy bien en esa competencia, volví a Alemania y quería continuar en la senda y no pudo ser”.
Todavía le queda la pena de no haber podido completar la prueba del decatlón durante el Panamericano de Asunción en 2025, pero apunta que “fue muy emocionante para mí estar en casa otra vez y sentir todo el apoyo, no solo de mi familia, sino de la familia deportiva del Paraguay también”.
En aquella oportunidad, un fuerte desgarro lo dejó fuera de competencia “llorando en la pista”. Reflexionando sobre aquel momento, dice: “Ahora ya no estoy triste. Sé que las lesiones son parte de ese deporte y tengo que tener optimismo para el futuro, sé que tengo un potencial increíble, que puedo hacer grandes cosas”.