• Fotos: Gentileza

Semillas del Futuro es una apuesta del Gobierno Nacional dirigida a la primera infancia que busca brindar asistencia en el territorio en los primeros 1.000 días de vida, la etapa de mayor desarrollo del cerebro y de formación de las capacidades cognitivas, emocionales, sociales y físicas que acompañarán a una persona durante toda su existencia.

En las últimas semanas, el presidente de la República, Santiago Peña, y la primera dama, Leticia Ocampos, entregaron 18 bibliobuses para la promoción de la lectura, los juegos y el aprendizaje a niñas y niños. La iniciativa, que despertó la curiosidad de la ciudadanía, se explica en el marco del programa Semillas del Futuro, una apuesta del Gobierno nacional dirigida a la primera infancia.

Estos buses complementan al eje del programa, que son los 50 Centros de Atención Integral a la Primera Infancia (Caipi) planificados en un primer momento, de los que ya se inauguraron los seis iniciales.

El Dr. Walter Emilio Gutiérrez, titular del Ministerio de la Niñez y de la Adolescencia (MINNA), conversó con La Nación/Nación Media respecto a las bases científicas, sociales y estratégicas sobre las que descansa el programa.

–¿Cuál es la visión que plantea el proyecto Semillas del Futuro?

–La visión de Semillas del Futuro es transformar al Paraguay empezando por donde más importa: la primera infancia. Estamos convencidos de que el futuro de un país se construye desde los primeros años de vida. El niño como sujeto de desarrollo en su crecimiento va requiriendo atenciones en sus diferentes dimensiones. Esas atenciones se traducen en respuestas a través de servicios que ofrecen las diferentes instituciones del Estado. Por tanto, esto no es solamente un proyecto de infraestructura. Es una política pública que entiende que el desarrollo infantil debe abordarse de manera integral, acompañando a cada niño y niña desde todas esas dimensiones de su crecimiento: salud, educación, protección, identidad, nutrición, estimulación temprana y acompañamiento familiar. Queremos acercar los servicios públicos a las comunidades, descentralizando la atención para que las familias puedan acceder a ellos cerca de sus hogares y garantizar que ningún niño quede sin oportunidades por el lugar donde nació.

ALTO IMPACTO

–¿Qué impacto tiene actualmente en la población nacional?

–El programa Semillas del Futuro es una política pública de alto impacto y escalable. Hoy ya está llegando a todo el Paraguay. Se prevé por etapa y hasta el final de la gestión llegar a 100 distritos, con la instalación de los Centros de Atención Integral. Ya inauguramos seis de los primeros 50 Centros de Atención Integral a la Primera Infancia (CAIPI) previstos para todo el país en el año 2026: Capiatá, Encarnación, Villa Hayes, Cambyretá, San Juan Nepomuceno y Mariscal Estigarribia. Además, como una medida de expansión territorial, se implementan ya actualmente los bibliobuses, los cuales fueron adquiridos para los 17 departamentos del país y Asunción. Consisten en bibliotecas buses que trabajan la estimulación a través de la lectura, el juego, la expresión artística, la recreación y el acceso a los servicios del Estado a comunidades donde todavía no existen CAIPI, consolidando la universalidad en el acceso a los derechos. El eslogan es que si el niño no puede acudir a los servicios del Centro, los servicios del Centro deben acudir al niño.

–¿Cuál es el alcance planteado a futuro?

–Nuestra meta es consolidar una red nacional de 100 CAIPI, permitiendo que 280.000 niños y niñas reciban atención integral cerca de sus hogares y que cada departamento cuente con una respuesta concreta para la primera infancia. Pero el impacto principal no se mide solamente por las cantidades. Se mide por las oportunidades de desarrollo para los niños y sus familias y la calidad de los servicios. A la par de que se considere al CAIPI como un espacio seguro para niños y niñas, como una respuesta para que madres y padres puedan trabajar con la tranquilidad mientras que sus hijos están siendo estimulados, atendidos integralmente y protegidos. También es parte de un proceso en el que con la atención y estimulación oportuna los niños y niñas que llegarán a la educación formal con mejores herramientas para aprender y preparados para afrontar esa etapa. La evidencia es clara: lo que no hacemos durante los primeros 1.000 días de vida es muy difícil de recuperar después. Por eso decidimos invertir donde el impacto es mayor.

–¿Qué importancia tiene para las familias?

–Muchas madres y padres deben resignar oportunidades laborales porque no cuentan con un espacio seguro donde dejar a sus hijos durante la jornada. Con los CAIPI recuperan esa posibilidad, con la tranquilidad de que sus niños están siendo cuidados, estimulados y acompañados por profesionales. Eso significa más oportunidades para las familias, mayor autonomía económica, mejor calidad de vida y mejores oportunidades para los niños y niñas.

INVOLUCRAMIENTO FAMILIAR

–¿Qué trabajo planifican desarrollar con los padres?

–Los padres son protagonistas. El desarrollo infantil no termina cuando el niño sale del centro. Por eso buscamos que las familias sean parte activa de todo el proceso. Desarrollamos programas socioeducativos de formación para madres, padres y cuidadores sobre crianza, responsabilidad parental, estimulación en el hogar, nutrición, prevención de la violencia, fortalecimiento del vínculo familiar, primeros auxilios, entre otros. Además, mediante un trabajo conjunto con el Ministerio del Trabajo a través del SNPP, ofrecemos cursos de peluquería, panadería, emprendedurismo, administración financiera, primeros auxilios y otras capacitaciones según las necesidades de cada comunidad. Nuestro objetivo es que los centros no solo impulsen el desarrollo de los niños, sino que también generen más oportunidades para toda la familia y su comunidad, entendiendo que si la familia y su comunidad mejoran sus condiciones de vida, por consecuencia el niño mejorará en su calidad de vida.

–¿Cuál es el trabajo de coordinación interinstitucional que se necesitó hasta ahora para concretar los centros?

–Semillas del Futuro es uno de los programas con mayor articulación institucional del Gobierno del Paraguay. Decíamos que el niño y la niña como sujeto de desarrollo requiere de la atención y de los servicios de varias instituciones. Estos servicios son implementados bajo una mirada de intersectorialidad, integralidad y transversalidad. Pues se ve al niño y la niña como un todo y no en forma aislada. Trabajamos de manera coordinada con la Presidencia de la República, la Oficina de la Primera Dama, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, el Ministerio de Educación y Ciencias, el Registro del Estado Civil, el SNPP, gobiernos locales como las gobernaciones y municipios, entre otras instituciones públicas. La fortaleza del programa está justamente en esa articulación. Cada institución aporta sus capacidades para que un niño y su familia puedan acceder, en un mismo lugar, a servicios fundamentales para su desarrollo y bienestar.

REDUCCIÓN DE RIESGOS

–¿Qué riesgos se reducen con la ejecución de este programa durante los primeros 1.000 días de vida?

–Los primeros 1.000 días de vida, desde la gestación hasta los dos años de edad, constituyen la etapa de mayor desarrollo del cerebro y de formación de las capacidades cognitivas, emocionales, sociales y físicas que acompañarán a una persona durante toda su vida. Es en este período cuando se establecen las bases para el aprendizaje, la salud, la productividad y el bienestar futuro. La inversión en primera infancia durante esta etapa permite reducir significativamente riesgos como la desnutrición, el retraso en el crecimiento y en el desarrollo infantil, las enfermedades prevenibles, las dificultades de aprendizaje, la repitencia y exclusión escolar, los problemas de salud mental, la violencia, la exclusión social y la transmisión intergeneracional de la pobreza. Asimismo, disminuye la necesidad de intervenciones correctivas posteriores, que suelen ser más costosas y menos efectivas.

–¿Qué impacto tiene esta política más allá de lo individual y familiar?

–La evidencia científica y económica demuestra que las intervenciones integrales en salud, nutrición, educación inicial, cuidado sensible, protección y estimulación temprana generan los mayores retornos de toda la inversión pública. Durante los primeros años de vida el cerebro presenta la mayor capacidad para desarrollar conexiones neuronales, por lo que las experiencias positivas y los entornos protectores tienen un impacto decisivo en el desarrollo del capital humano. Esta inversión no solo beneficia a las niñas y los niños y a sus familias, sino que también impulsa el desarrollo económico y social del país. Una población que recibe una atención integral desde el inicio de la vida alcanza mejores niveles educativos, desarrolla mayores habilidades cognitivas y socioemocionales, presenta mejores condiciones de salud y accede a empleos de mayor productividad e ingresos. Como resultado, aumenta la competitividad del país, se fortalece el crecimiento económico sostenible y se incrementa la capacidad de innovación. Al mismo tiempo, la inversión temprana reduce el gasto público futuro en atención sanitaria, educación remedial, asistencia social, seguridad y sistema de justicia, al prevenir situaciones de vulnerabilidad que, de no abordarse oportunamente, generan altos costos para el Estado. En definitiva, invertir en los primeros 1.000 días no constituye un gasto, sino una estrategia de desarrollo nacional. Es una política pública que fortalece el capital humano, promueve la equidad de oportunidades desde el nacimiento, rompe los ciclos de pobreza y sienta las bases para un país más próspero, productivo e inclusivo para las generaciones presentes y futuras.

RESUMEN DE INVERSIÓN

Infraestructura de 50 CAIPI G. 190.000.000.000

Equipamiento de 50 CAIPI G. 35.000.000.000

Presupuesto anual de 50 CAIPI: G. 50.000.000.000

Bibliobús 18 bibliobuses: G. 18.658.003.968

Total de inversión: G. 293.658.003.968

USD 48.140.657

SEMILLAS DEL FUTURO

EN CIFRAS

50 CAIPI previstos en todo el país

17 departamentos y Asunción

6 CAIPI ya inaugurados

120 niños de capacidad aproximada por centro

18 Bibliobuses

EN PROFESIONALES

Educadores, psicopedagogos, personal de primera infancia, choferes de bibliobuses y equipos de apoyo

EN PRESTACIONES

Estimulación temprana

Ludoteca

Salas por edades

Alimentación

Seguimiento nutricional

Acompañamiento psicosocial

Promoción de la lectura

Orientación de padres, madres y cuidadores

Sala de lactancia

Consultorios

Salón de usos múltiples

Registro del Estado Civil

Jornadas de atención con el Ministerio de Salud

Cursos del SNPP para las familias

Espacios para orientación familiar

EN METODOLOGÍA

Reggio Emilia

Montessori

Pikler

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