Así es Megève: 7 razones para perderse (y comer de lujo) en el pueblo francés que enamora a los millonarios
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David Sánchez
Fotos: Gentileza
Con 35 hoteles (12 de cinco estrellas), 125 restaurantes, 400 km de pistas y una clientela 60 % extranjera, este pueblo de la Alta Saboya es mucho más que un destino de esquí: es un universo donde conviven ciencia, arte, gastronomía y patrimonio arquitectónico único.
Megève no es solo un pueblo francés. Es un ecosistema alpino donde el lujo discreto se funde con la tradición savoyarda, donde la vanguardia arquitectónica de los años 30 convive con la ciencia de los premios Nobel y donde la gastronomía alcanza cotas que rivalizan con las mejores capitales europeas.
Ubicado en el corazón de la región Evasion Mont-Blanc, a solo pasos del Mont Blanc –el techo de Europa–, este destino recibe cada año a miles de visitantes internacionales que buscan algo más que esquí: buscan una experiencia total.
Con 400 km de pistas y una altitud máxima de 2.487 metros, Megève ofrece uno de los dominios esquiables más extensos y prestigiosos de los Alpes.
Pero su atractivo no se limita al invierno. En verano, las mismas pistas se transforman en senderos para caminar, hacer mountain bike o simplemente contemplar paisajes que quitan el aliento. El pueblo cuenta con 35 hoteles –12 de ellos de cinco estrellas–, 125 restaurantes y bares, y más de 37.900 camas turísticas.
Hay 19 centros de wellness, un casino, 2 pistas de patinaje sobre hielo y hasta 12 carruajes tirados por caballos que recorren el centro peatonal, donde 143 tiendas y galerías de arte atraen a una clientela 60 % extranjera.
Pero detrás de estas cifras impresionantes, Megève esconde capas de historia, arte y cultura que merecen ser exploradas con calma.
1. EL PUEBLO PEATONAL: UN ESCENARIO ATEMPORAL
El corazón de Megève late en su centro peatonal, donde edificios de arquitectura tradicional savoyarda se mezclan con boutiques de lujo y galerías de arte.
Aquí, el tiempo parece detenerse mientras las campanas de la iglesia marcan el ritmo de un pueblo que ha sabido crecer sin perder su alma. Es el lugar perfecto para observar cómo la modernidad y la tradición conviven en armonía.
2. PIERRE MARGARA: EL ESCULTOR QUE DESNUDA EL ALMA DEL BRONCE
En el Espace d’Arts moderne et contemporain Edith Allard, el escultor Pierre Margara –Caballero de las Artes y las Letras– presenta L’intuition des Cimes, una retrospectiva que celebra más de 50 años de residencia en Megève. A sus más de ochenta años, Margara defiende la talla directa, la intuición y la emoción humana frente a la era de los algoritmos.
“Un escultor de talla directa es como un actor de teatro: no tienes derecho a fallar”, explica el artista mientras observa sus moldes de bronce. Su obra, que incluye monumentos como el Memorial a las víctimas del túnel de Mont Blanc, es un testimonio de que el arte verdadero trasciende el tiempo. Recientemente, celebró su cumpleaños invitado por Emmanuel Renaud, chef del Flocon de Sel (tres estrellas Michelin), quien cocinó para los líderes del G7 en Evian.
3. ADRIANA MUFFAT JEANDET: EL RESCATE DE LA VANGUARDIA ALPINA
La artista y fotógrafa Adriana Muffat Jeandet ha tejido un puente entre el pasado y el presente con Faire Montagne, una exposición monumental que rinde homenaje al arquitecto Henri-Jacques Le Même. Cuando Le Même llegó a Megève tras la Primera Guerra Mundial, solo había granjas oscuras con ventanas minúsculas.
Una dama Rothschild, buscando aire de montaña, se negó a ir a Suiza y eligió este rincón francés. Con ella llegó la alta sociedad y la necesidad de un nuevo hábitat.
Le Même inventó entonces el “chalet del esquiador”: planta baja de piedra para los esquís, piso intermedio de hormigón armado con grandes ventanales para aprovechar la luz, y último piso de madera para dormitorios.
De los 200 chalets que construyó a lo largo de su casi centenaria vida (y de los 1.000 proyectos que firmó), apenas 50 permanecen en su estado original. La exposición de Muffat Jeandet, con 22 paneles a lo largo de la Montée du Calvaire, es una oportunidad única para redescubrir este patrimonio olvidado.
“Le Même se preguntó cómo hacer para que sus edificios ‘fueran montaña’ sin traicionar a sus clientes. Nosotros seguimos haciéndonos la misma pregunta”, admite la artista, cuya fotografía minimalista en blanco y negro se está convirtiendo en un archivo fúnebre de la nieve que desaparece.
4. LOS JOLIOT-CURIE: LA CIENCIA EN LA CIMA
El Museo Curie presenta la exposición De científicos en la cima. Irène y Frédéric Joliot-Curie en Megève (1925-1931), un recorrido íntimo por las estancias del matrimonio que ganaría el Premio Nobel de Química.
A través de fotografías y archivos, se revela un aspecto poco conocido de su biografía: entre el esquí, la montaña y su círculo de amigos del Instituto del Radio, los Joliot-Curie encontraron en Megève un espacio donde ocio y ciencia se entrelazaban.
5. LA FERME DU GOLF: AUTENTICIDAD SAVOYARDA CON SERVICIO ROTHSCHILD
Para una experiencia auténtica, La Ferme du Golf en el Mont d’Arbois es la elección perfecta. Esta auténtica granja savoyarda, con solo 18 habitaciones, combina el encanto de una casa de familia con el servicio del grupo Edmond de Rothschild Heritage.
Ubicada frente a las pistas, cuenta con ski-room directo para salir con las botas puestas, sauna, bar con after-ski y vistas panorámicas espectaculares sobre Megève y el valle. Es el equilibrio perfecto entre tradición y lujo discreto.
6. PULPO DORADO EN LA TABLE DES COCHERS
La gastronomía es uno de los pilares de Megève, y La Table des Cochers lo demuestra con su tentáculo de pulpo dorado con mantequilla noisette, puré de maíz y chermoula.
Un plato de ejecución impecable donde la intensidad tostada del pulpo dialoga con la suavidad dulce del maíz, mientras la chermoula aporta frescor y complejidad especiada. Es cocina refinada de montaña contemporánea: sabrosa, precisa y pensada para disfrutarse sin prisas.
7. MOUSSE DE CHOCOLATE CON PAPRIKA AHUMADO EN 45 LA BONNE LATITUDE
El postre estrella de 45 La Bonne Latitude es su mousse au chocolat con crumble de paprika ahumado, crème montée y aceite de oliva. Un final elegante donde la intensidad del cacao se equilibra con la ligereza de la nata y el toque graso del aceite de oliva.
El crumble aporta una nota ahumada y ligeramente picante que rompe la dulzura clásica, creando un contraste moderno y muy agradable en boca. Imposible no pedir bis.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
Los chalecos amarillos anunciaron nuevas movilizaciones frente a la Asamblea Nacional y los ayuntamientos franceses para denunciar lo que consideran una deriva autoritaria del Gobierno de Emmanuel Macron. Foto: AFP
Chalecos amarillos convocan a protestar el 31 de octubre y crece el temor por Halloween en Francia
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El movimiento de los chalecos amarillos llamó a una nueva jornada de protestas para el próximo 31 de octubre en Francia, en una convocatoria que eleva la tensión con el Gobierno de Emmanuel Macron. Los manifestantes pretenden movilizarse en defensa de las libertades públicas y denunciar las restricciones impuestas a las marchas no sindicales, mientras crece la preocupación por posibles episodios de violencia durante Halloween.
El anuncio se realizó este sábado 24 de octubre durante una conferencia de prensa en la plaza de la Bastilla, en París, antes de una manifestación contra el alto costo de vida y en apoyo a las reivindicaciones estudiantiles. La jornada concluyó por la noche, después de registrarse enfrentamientos en distintos puntos del país.
La coincidencia de la próxima convocatoria con Halloween aumenta la preocupación por posibles nuevos disturbios. Foto: AFP
Los representantes del movimiento sostienen que existe un profundo malestar social que las autoridades no están atendiendo. También acusan al Ejecutivo de recurrir al desprecio, la falta de diálogo y la represión frente a los reclamos ciudadanos.
Benjamin Ball y Azelma Sigaux, integrantes de la coordinación de los chalecos amarillos, anunciaron que el próximo viernes se concentrarán frente a la Asamblea Nacional y los ayuntamientos para defender el derecho a manifestarse y otras libertades que, según denunciaron, están amenazadas.
Restricciones y tensión
La nueva convocatoria se produce en un escenario de fuerte confrontación entre el Gobierno y los movimientos sociales. Tras los disturbios y saqueos del 17 de octubre, las autoridades francesas endurecieron las medidas de seguridad y prohibieron numerosas manifestaciones no sindicales durante este sábado.
Para prevenir nuevos episodios de violencia, el Gobierno desplegó unos 70.000 policías y gendarmes en todo el territorio nacional. Sin embargo, las restricciones no lograron disipar el malestar de los sectores movilizados, que consideran las prohibiciones una señal de retroceso en las libertades públicas.
La próxima fecha concentra una preocupación adicional: las protestas coincidirán con Halloween, una celebración que también se realiza en Francia y que suele reunir a personas en las calles. En medio del clima de tensión, la posibilidad de que las concentraciones sociales coincidan con las actividades de esa noche alimenta los temores de nuevos enfrentamientos y desórdenes.
Casi 1.000 personas fueron detenidas en los márgenes de las multitudinarias manifestaciones contra el encarecimiento de la vida que recorrieron ayer Francia, indicó el ministro del Interior, Laurent Núñez, que precisó que la cifra podría aumentar.
Nuñez destacó, sin embargo, que las manifestaciones “transcurrieron sin problemas”, aunque las fuerzas de seguridad se enfrentaron en ocasiones a “grupos de riesgo (...) la mayoría vestidos de negro, militantes de la extrema izquierda radical, de la ultraizquierda”.
La segunda gran jornada de movilización en una semana para reclamar medidas que compensen la caída del poder adquisitivo y mejores condiciones para los estudiantes de liceo se convirtió en una protesta contra el centroderechista Macron, que dejará el poder en mayo.
Bajo presión para evitar disturbios y saqueos, como los que conmocionaron al país la semana pasada y dieron la vuelta al mundo, su gobierno prometió que sería “intransigente”, mientras impuso toques de queda nocturnos desde el lunes en algunos barrios, prohibió algunas manifestaciones y movilizó 70.000 agentes.
En otras ciudades como Lyon, Lille y Nantes, los agentes dispararon gases lacrimógenos contra manifestantes por protestar en zonas no autorizadas. En Toulouse, un manifestante de 20 años resultó herido de gravedad en la mano, según las autoridades.
Ahmed Shawky, presidente de Fipresci y responsable de CineGouna Funding, aborda la transformación y los mercados del cine árabe en Egipto. Foto: David Sánchez
El presidente de Fipresci repasa desde El Gouna la evolución global del cine árabe
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Por David Sánchez, desde El Gouna (Egipto), X: @tegustamuchoelc (*).
El presidente de Fipresci y responsable de CineGouna Funding analiza desde Egipto cómo los fondos de financiación, la cooperación regional y los mercados internacionales han transformado la presencia del cine árabe en el mundo.
El cine árabe ha dejado de ocupar una posición marginal en los grandes festivales internacionales. Su creciente presencia en las programaciones de Cannes, Berlín, Venecia y otros certámenes responde, en parte, a una transformación de sus mecanismos de producción y financiación. Ahmed Shawky, responsable de CineGouna Funding y presidente de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci), analiza este cambio durante una entrevista realizada en la novena edición del Festival de Cine de El Gouna, celebrado del 15 al 23 de octubre de 2026 en esta ciudad egipcia situada a orillas del mar Rojo.
«Si observamos la programación de cualquier gran festival internacional, probablemente encontraremos varias películas árabes. Hace veinte años no sucedía lo mismo», afirma Shawky, quien considera que el desarrollo de los mercados de coproducción ha sido determinante para abrir nuevas oportunidades. Sin embargo, rechaza atribuir el mérito exclusivamente a El Gouna: «No diría que CineGouna haya sido la principal fuerza impulsora, pero sí una de las más importantes».
La plataforma comenzó en 2017, coincidiendo con la fundación del festival, y actualmente selecciona proyectos cinematográficos árabes en desarrollo y posproducción. En 2026 participan diecinueve proyectos, trece en desarrollo y seis en posproducción. «Buscamos los mejores proyectos árabes e intentamos ayudarlos y apoyarlos», explica Shawky, cuya responsabilidad comprende desde la selección hasta las sesiones de formación, mentorías y contactos con posibles financiadores.
El crecimiento del cine árabe tampoco puede entenderse sin la colaboración entre festivales. Abu Dabi y Dubái impulsaron anteriormente mercados de coproducción, mientras que El Cairo, Marrakech y otros certámenes desarrollaron iniciativas similares. «Colectivamente hemos tenido un impacto en cómo se hacen las películas, cómo se desarrollan y cómo se presentan al mundo para conseguir coproducciones, distribución y ventas internacionales», sostiene.
Fondos, cooperación y nuevas oportunidades
La financiación constituye uno de los principales objetivos de CineGouna. El Red Sea Fund, vinculado al Festival Internacional de Cine del Mar Rojo de Arabia Saudí, participa por tercer año consecutivo concediendo un premio a uno de los proyectos seleccionados. También asisten representantes de otros festivales regionales, como El Cairo y Cartago.
«Existe cierta competencia por los estrenos o por algunos invitados, pero eso forma parte del juego. Colectivamente estamos trabajando juntos para apoyar a las películas y a los cineastas árabes», señala Shawky.
La plataforma ha ampliado progresivamente sus actividades. CineGouna Emerge está dirigido a nuevos talentos, CineGouna Funding acompaña proyectos que necesitan financiación y CineGouna Forum organiza encuentros, conferencias y talleres profesionales. A ellos se suman CineGouna Market y el recién incorporado CineGouna Series, dedicado a proyectos televisivos.
«Nuestra situación ideal sería que todas las personas que trabajan o desean trabajar en esta industria pudieran encontrar algo beneficioso en CineGouna», explica sobre el futuro del programa. Su objetivo es ampliar su alcance internacional sin esperar necesariamente otros diez años.
La independencia de la crítica cinematográfica
Su responsabilidad en CineGouna convive con la presidencia de Fipresci, circunstancia que plantea interrogantes sobre la independencia de la crítica frente a los intereses económicos de la industria. Shawky insiste en separar ambas funciones.
«Mi trabajo en CineGouna Funding no consiste en ser parte interesada de ningún proyecto. Intentamos ayudar a esas películas, pero cuando escribo como crítico lo hago de manera completamente independiente».
El presidente de Fipresci asegura que incluso ha publicado valoraciones negativas sobre películas que anteriormente participaron en CineGouna. También recuerda que los premios de la plataforma son decididos por jurados independientes o entidades patrocinadoras, sin que su cargo implique intervenir directamente en esas decisiones.
La situación económica de los críticos constituye otra preocupación. «Cada vez resulta más difícil mantener un nivel de vida adecuado dedicándose exclusivamente a la crítica cinematográfica», reconoce. Muchos profesionales necesitan trabajar también en universidades, festivales o instituciones culturales, una realidad que obliga a establecer reglas para evitar conflictos de intereses.
Shawky explica que quienes participan activamente en la producción, distribución o promoción de películas no pueden integrar jurados Fipresci. «Si existe alguna relación con una película seleccionada, debes comunicarlo. Yo solicitaría ser reemplazado porque existiría un conflicto de intereses», afirma.
Una nueva etapa para Fipresci
Elegido presidente en septiembre de 2025, Shawky se convirtió en el primer dirigente de Fipresci procedente de fuera de Europa y Norteamérica. Considera que su elección refleja una transformación internacional más amplia: «El mundo está cambiando para ofrecer más oportunidades a personas que no proceden del centro occidental que dirigió durante décadas muchas organizaciones».
La federación, fundada en 1925, reúne, según sus cifras, a más de 1.600 profesionales de ochenta países. Su nueva dirección ha sustituido el antiguo modelo concentrado en la figura de Klaus Eder por una estructura colegiada y electa, formada por Shawky y tres vicepresidentas.
La organización también amplía su presidencia internacional. Tras el centenario de 2025, festivales como Doha y Sundance han mostrado interés por incorporar sus jurados. Sundance contará con su primer jurado Fipresci en enero de 2027.
«Mientras se trate de un festival serio, nuestros críticos puedan descubrir películas nuevas y se respete nuestra profesión, podemos incorporar más jurados», concluye Shawky. Una expansión que pretende acompañar los cambios de una industria donde el cine árabe reclama cada vez mayor protagonismo.
(*) David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
Los directores de "La isla olvidada" revelan los secretos de su aclamada película animada tras su exitoso paso por el Festival de Annecy. Foto: Gentileza
Mitología y humor filipino: así se gestó “La isla olvidada”, la nueva joya animada de DreamWorks
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Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Joel Crawford y Januel P. Mercado, directores de “La isla olvidada”, explican en entrevista exclusiva con La Nación cómo combinaron el humor, la pérdida de memoria y la mitología filipina en una película que recibió una ovación de cinco minutos en el Festival de Annecy.
Cinco minutos de aplausos en uno de los festivales de animación más importantes del mundo se convirtieron en uno de los recuerdos más especiales para Joel Crawford y Januel P. Mercado. La presentación de “Forgotten Island” (“La isla olvidada”), la producción de DreamWorks inspirada en las tradiciones filipinas, despertó una entusiasta reacción durante el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy, en Francia. Para sus responsables, aquella acogida representó algo más que un reconocimiento artístico: confirmó que una historia vinculada a una cultura concreta podía emocionar a espectadores de diferentes países.
En entrevista exclusiva con La Nación, los dos cineastas hablaron sobre los desafíos de trasladar la mitología filipina a una gran producción de Hollywood, la importancia de la amistad en el argumento y las dificultades técnicas de combinar diferentes estilos de animación. También recordaron la reacción del público en Annecy, donde comprobaron que los temas centrales de la película, especialmente la memoria y las relaciones personales, podían conectar con espectadores de distintas procedencias.
«La historia y sus temas, la amistad y los recuerdos, realmente estaban conectando a escala mundial», explicaron al recordar aquella proyección. Los directores habían acudido al festival con especial interés por conocer la opinión de un público familiarizado con las técnicas de animación, pero la respuesta emocional superó sus expectativas.
Detrás de esta producción se encuentran dos cineastas que mantienen una amistad de casi veinte años y que han trasladado parte de esa experiencia personal a la pantalla. Crawford y Mercado construyeron una aventura protagonizada por Jo y Raissa, dos amigas que acaban de graduarse del instituto y se encuentran ante la perspectiva de emprender caminos diferentes. Su relación constituye el centro de una historia que combina situaciones cómicas, criaturas fantásticas y momentos de considerable intensidad emocional.
Los directores de "La isla olvidada" revelan los secretos de su aclamada película animada tras su exitoso paso por el Festival de Annecy. Foto: David Sánchez
Una amistad que nació mucho antes de la película
La relación entre los dos directores constituye una de las principales fuentes de inspiración de “Forgotten Island”. Ambos han compartido proyectos profesionales y experiencias personales durante casi dos décadas, hasta el punto de que parte de la dinámica entre las protagonistas reproduce sus propias bromas y su manera de relacionarse.
«Toda esta película trata sobre dos jóvenes y su amistad. El espíritu de esta película tiene mucho de nuestra propia amistad», explicaron durante la entrevista. Los cineastas reconocieron que la energía de los personajes, su complicidad y la forma en que se animan mutuamente están directamente relacionadas con sus propias experiencias.
Esa cercanía también explica por qué decidieron situar la amistad en el centro de una gran producción de animación. En lugar de construir una historia alrededor de una amenaza que pudiera destruir el mundo, optaron por un conflicto mucho más personal: la posibilidad de perder los recuerdos que dan sentido a una relación.
«Lo que está en juego es la amistad y los recuerdos de esa amistad», señaló uno de los realizadores. La decisión les permitió explorar emociones que habitualmente quedan relegadas a un segundo plano en las grandes aventuras animadas, donde los conflictos suelen resolverse mediante enfrentamientos espectaculares.
Para Crawford y Mercado, la comedia también desempeña una función narrativa. Las situaciones divertidas permiten que el espectador conozca a los personajes y establezca una relación emocional con ellos. De esta manera, cuando aparecen los momentos dramáticos, la pérdida de memoria adquiere una dimensión mucho más significativa.
Entre «Resacón en Las Vegas» y «¡Olvídate de mí!»
Las referencias cinematográficas que utilizaron los directores para desarrollar “Forgotten Island” resultan tan diferentes como reveladoras. Por un lado, “The Hangover” («Resacón en Las Vegas»), una comedia que convierte los recuerdos perdidos después de una noche de fiesta en el motor de su argumento. Por otro, “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” («¡Olvídate de mí!»), que aborda la memoria desde una perspectiva mucho más dramática y psicológica.
Ambas películas ofrecieron a los realizadores dos maneras de aproximarse a una misma cuestión. La primera demostraba que olvidar podía generar situaciones absurdas y divertidas, mientras que la segunda planteaba las consecuencias emocionales de perder experiencias que forman parte de nuestra identidad.
«Nos encantan las películas que te llevan por una montaña rusa emocional, que tienen una comedia que te hace reír a carcajadas, pero también momentos muy tranquilos y conmovedores que te hacen llorar», explicaron.
La intención era combinar esas dos dimensiones sin que parecieran historias independientes. Los directores insistieron en que los momentos cómicos contribuyen a reforzar el vínculo entre las protagonistas, mientras que los pasajes dramáticos permiten comprender la importancia de preservar las relaciones personales.
El resultado es una película que utiliza los recursos habituales de la comedia de aventuras para abordar cuestiones como la identidad, los recuerdos compartidos y el temor a que desaparezcan las experiencias que nos unen a otras personas.
Los directores de "La isla olvidada" revelan los secretos de su aclamada película animada tras su exitoso paso por el Festival de Annecy. Foto: Gentileza
Las criaturas filipinas encuentran su lugar en DreamWorks
Otro de los elementos fundamentales de la producción es su vinculación con la mitología filipina. Los directores exploraron diferentes criaturas del folclore del país antes de seleccionar aquellas que consideraban más interesantes para trasladarlas a una película de animación destinada al público internacional.
Entre ellas destaca el manananggal, una figura femenina de características vampíricas que, según las leyendas tradicionales, puede separar su cuerpo en dos partes. Su apariencia y sus capacidades ofrecían a los realizadores la posibilidad de construir una antagonista diferente de las que habitualmente aparecen en las grandes producciones del género.
«La descripción de una mujer parecida a un vampiro que podía dividirse por la mitad nos resultaba emocionante», recordaron los cineastas, que también destacaron las posibilidades visuales de un personaje poco habitual en el cine de animación comercial.
Para darle voz recurrieron a Lea Salonga, una de las artistas filipinas de mayor reconocimiento internacional, conocida por sus interpretaciones musicales en películas de Disney como “Aladdín” y “Mulán”. En esta ocasión, la cantante asumió un personaje alejado de aquellas princesas con las que se había asociado su trayectoria cinematográfica.
Los directores celebraron especialmente esa transformación, que les permitió contar con una figura emblemática de la música filipina para interpretar a una villana de DreamWorks. La presencia de Salonga también reforzó la dimensión cultural de una producción que incorpora numerosos elementos reconocibles para el público del país asiático.
Los directores de "La isla olvidada" revelan los secretos de su aclamada película animada tras su exitoso paso por el Festival de Annecy. Foto: Gentileza
Una banda sonora que nació de la implicación del reparto
La música adquirió un protagonismo especial durante el desarrollo de la película. Además del trabajo del compositor Nathan Matthew David, los directores contaron con la participación de artistas que se involucraron personalmente en la creación de nuevas canciones.
Uno de los ejemplos más destacados fue el de H.E.R., quien conoció el proyecto cuando todavía se encontraba en una fase temprana de desarrollo, con secuencias representadas mediante dibujos preparatorios. Después de descubrir la historia, la artista propuso escribir una canción inspirada en sus personajes y en los temas que abordaba.
Posteriormente sugirió que Liza Soberano participara también en la interpretación. La iniciativa dio lugar a una composición que emocionó a los realizadores desde la primera vez que la escucharon y que terminó convirtiéndose en una expresión musical de la relación entre amistad, identidad y cultura.
El videoclip de “BRB”, rodado en Filipinas, prolongó esa conexión cultural. Los directores explicaron que el proyecto musical surgió de manera natural, gracias a la implicación de unos intérpretes que encontraron en la historia elementos con los que se identificaban personalmente.
El reparto de voces también incluye a Dave Franco, quien interpreta a Raww, y Manny Jacinto, dentro de una producción que buscó integrar la interpretación y la música en una misma propuesta artística.
El desafío de combinar dos mundos de la animación
La realización de “Forgotten Island” también supuso importantes dificultades técnicas. Crawford y Mercado querían desarrollar una estética inspirada en el anime de los años noventa, pero utilizando las herramientas de una gran producción contemporánea de animación digital.
Para conseguirlo, el equipo combinó elementos bidimensionales y tridimensionales, una decisión que obligó a encontrar soluciones tecnológicas específicas y a coordinar el trabajo de numerosos departamentos artísticos.
Los directores explicaron que uno de los principales desafíos consistió en conseguir que todos los profesionales implicados compartieran una misma visión visual. La dificultad no residía únicamente en crear nuevas herramientas, sino en trasladar a la pantalla una propuesta artística que requería la colaboración de cientos de personas.
«Creo que es la película más difícil en la que hemos trabajado y también la más gratificante», reconoció uno de los cineastas al recordar el proceso de producción.
Los realizadores destacaron que el resultado final no habría sido posible sin la participación de los artistas que contribuyeron con sus conocimientos y experiencias. Para ellos, la película terminó convirtiéndose también en una celebración del propio cine de animación y de sus posibilidades expresivas.
La combinación de técnicas fue precisamente uno de los aspectos que más interés despertaba entre los cineastas antes de presentar la producción en Annecy, donde esperaban encontrar un público especialmente atento a las innovaciones visuales.
La emoción de los filipinos al reconocerse en la pantalla
Más allá de los aspectos técnicos y narrativos, Crawford y Mercado destacaron la importancia de la representación cultural. La película incorpora numerosos elementos de la vida cotidiana y de las tradiciones filipinas, desde símbolos nacionales hasta vehículos característicos del país.
Entre esos detalles aparecen el sol filipino y los jeepneys, los populares medios de transporte que forman parte del paisaje urbano de Filipinas. Aunque pueden parecer elementos secundarios dentro de una gran producción cinematográfica, su presencia provocó reacciones especialmente emotivas entre algunos espectadores.
Los directores recordaron que las primeras imágenes promocionales ya habían generado comentarios de filipinos emocionados al reconocer aspectos de su propia cultura en una película de DreamWorks. Para ellos, aquellas respuestas confirmaron que la representación podía tener una importancia mucho mayor de la que habían imaginado.
Uno de los cineastas explicó que esa experiencia le hizo reflexionar sobre su propia relación con el cine durante la infancia. Había crecido admirando películas, actores y personajes sin detenerse a pensar en lo significativo que podía resultar encontrar referentes culturales cercanos a su propia identidad.
La producción le permitió comprender esa dimensión de una manera diferente. No se trataba únicamente de introducir elementos filipinos en una historia internacional, sino de ofrecer a los espectadores la posibilidad de reconocerse en personajes y escenarios que habitualmente não ocupan el centro de las grandes producciones de Hollywood.
«Importas, mereces ser visto y mereces compartir tus historias personales, con las que la gente puede conectar y conectará», afirmó uno de los directores al explicar la importancia de esa representación.
Aunque durante la entrevista no confirmaron haber recibido comentarios específicos del Gobierno filipino, ambos concedieron especial importancia a las reacciones de los espectadores. Consideran que esos testimonios constituyen una de las mayores satisfacciones del proyecto, precisamente porque demuestran que los pequeños detalles culturales pueden despertar emociones profundas.
Con “Forgotten Island”, Joel Crawford y Januel P. Mercado han reunido dos objetivos que recorren toda la película: explorar nuevas posibilidades para el cine de animación y contar una historia personal capaz de conectar con espectadores de diferentes países. La ovación que, según relataron, recibieron en Annecy y las reacciones del público filipino representan dos manifestaciones de una misma idea: que las historias vinculadas a una cultura concreta pueden encontrar un lenguaje emocional compartido mucho más allá de sus fronteras.
(*) David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.