• Sofía Céspedes
  • Fotos: Gentileza

Nacido como una receta familiar en San Juan Bautista, Misiones, el chorizo sanjuanino se convirtió con el paso de las décadas en uno de los productos gastronómicos más reconocidos del país. Sin embargo, detrás de su valor cultural existe una actividad económica que hoy moviliza a productores organizados, genera oportunidades comerciales en varios departamentos y comienza a mirar hacia mercados más amplios.

Guillermo Pig, productor y referente del sector, contó a La Nación/Nación Media que durante el 2025 los productores asociados cerraron el año con una producción de 138.000 kilos de chorizo sanjuanino, una cifra que refleja la consolidación de un rubro que, aunque todavía de escala relativamente pequeña, viene avanzando en procesos de formalización, posicionamiento comercial y expansión territorial.

Actualmente, el gremio, aún no oficial, está integrado por seis productores activos, de los cuales cuatro ya cuentan con marcas registradas ante la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual (Dinapi). Pig precisó que la formalización representa uno de los principales desafíos para la actividad debido a los costos y los tiempos que demandan los trámites administrativos.

“Muchas veces la burocracia desalienta. En mi caso, conseguir el registro de marca llevó cerca de cuatro años”, contó. A pesar de ello, los productores avanzan en la construcción de una identidad comercial común que permita fortalecer el reconocimiento del producto y abrir nuevas oportunidades de negocio.

DEL MERCADO LOCAL A LA EXPANSIÓN NACIONAL

Aunque su origen está ligado a San Juan Bautista, el principal mercado consumidor ya no se encuentra exclusivamente en Misiones. Actualmente, el departamento Central concentra el mayor volumen de ventas del producto, seguido por puntos de comercialización distribuidos en Itapúa, Alto Paraná, Caaguazú, Canindeyú y San Pedro.

Según los productores, el crecimiento de la demanda permitió que el chorizo sanjuanino dejara de ser un producto asociado únicamente a festividades locales para convertirse en una opción cada vez más presente en reuniones familiares, encuentros sociales y celebraciones en distintas zonas del país.

El comportamiento de las ventas también presenta una marcada estacionalidad. Los mayores niveles de comercialización se registran durante los feriados nacionales y especialmente hacia finales de enero, cuando miles de personas llegan a San Juan Bautista para participar del tradicional Festival Nacional del Batiburrillo, Siriki y Chorizo Sanjuanino.

A este escenario se suma un fenómeno particular registrado durante los últimos meses: el impacto del buen momento deportivo de la selección paraguaya. Los productores afirman que la clasificación al Mundial y el entusiasmo generado por el fútbol impulsaron el consumo durante encuentros familiares y reuniones sociales vinculadas a los partidos. “La gente se reúne más, organiza asados, encuentros y eso también termina favoreciendo las ventas”, señalan desde el sector.

Aunque su origen está ligado a San Juan Bautista, el principal mercado consumidor ya no se encuentra exclusivamente en Misiones

PRODUCTO CON IDENTIDAD PROPIA

Más allá de los números, los elaboradores consideran que uno de los principales activos del chorizo sanjuanino es su identidad. La receta se originó en la década de 1960 gracias a Aníbal Amarilla, quien comenzó a comercializar una preparación elaborada con 50 % de carne vacuna y 50 % de carne porcina.

Con el tiempo, el producto ganó popularidad y se convirtió en uno de los símbolos gastronómicos más representativos de Misiones. Aunque muchas personas lo identifican como “chorizo misionero”, los productores sostienen que su origen está directamente ligado a San Juan Bautista. Por ese motivo, actualmente trabajan en la consolidación de herramientas que permitan proteger y diferenciar comercialmente al producto.

Uno de los principales objetivos es fortalecer la obtención y utilización de la indicación geográfica, un sello que permite identificar productos asociados a un territorio específico y que constituye un importante factor de valor agregado en los mercados modernos. La iniciativa busca otorgar mayores garantías al consumidor y reforzar la diferenciación frente a productos similares elaborados en otras regiones.

Los elaboradores consideran que uno de los principales activos del chorizo sanjuanino es su identidad

El TURISMO Y EL DESAFÍO DE EXPORTAR

La promoción del producto encuentra uno de sus principales escenarios en los eventos gastronómicos organizados en San Juan Bautista. Además del tradicional Festival Nacional del Batiburrillo, Siriki y Chorizo Sanjuanino, que reúne anualmente a más de 25.000 visitantes en enero de cada año, la ciudad desarrolla otras actividades orientadas a fortalecer la visibilidad de los productores locales.

Entre ellas figura la Fiesta del Siriki y del Chorizo Sanjuanino, celebrada durante junio y considerada una de las principales plataformas de promoción comercial y turística para el sector. Según Pablo Cubilla, secretario de Comunicación de la Municipalidad de San Juan Bautista, estos eventos generan un importante movimiento económico para emprendedores, artesanos, comerciantes y productores gastronómicos.

“Prácticamente todo lo que se ofrece durante las jornadas termina vendiéndose”, destacó. Mientras tanto, el siguiente gran desafío del sector apunta a la exportación. Los productores comenzaron a trabajar junto al Ministerio de Industria y Comercio (MIC) en procesos de formalización, capacitación y acceso a herramientas de financiamiento que permitan cumplir los requisitos sanitarios y comerciales exigidos por los mercados internacionales.

Si bien el objetivo todavía se encuentra en una etapa inicial, el sector considera que la combinación entre identidad territorial, tradición gastronómica y organización productiva puede convertirse en una oportunidad para posicionar al producto más allá de las fronteras.

El departamento Central concentra el mayor volumen de ventas del producto en la actualidad

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