La banda paraguaya de metal Kuazar hizo cantar en guaraní al público europeo en junio último durante sus presentaciones en el Hellfest Open Air, de Francia, y el Graspop Metal Meeting, de Bélgica. Josema González, la voz líder del grupo, compartió con El Gran Domingo de La Nación las impresiones que les dejó esta experiencia sin precedentes en el metal nacional.

  • Por Jimmi Peralta
  • Fotos: Gentileza

Josema González, Ratty González y Marcelo Saracho, integrantes de la agrupación metalera paraguaya Kuazar, lograron sorprender a la movida del rock pesado de Europa en las últimas semanas, con su cru­jiente y gutural canto en gua­raní, su potencia en el escena­rio y la mística de sus temas atravesados por la historia épica paraguaya. La banda no solo marcó presencia en los festivales Hellfest y Gras­pop, en Francia y Bélgica, res­pectivamente, sino que logró impactar y conquistar al exi­gente público del género, que respondió con pogos en círcu­los y headbanging.

“Nosotros abrimos un esce­nario y cuando empezamos a tocar había como 100 per­sonas, pero cuando termi­namos de tocar había casi 10.000. O sea, fue una locura en serio”, comenta Josema, en conversación con La Nación/Nación Media.

“Fue muy espectacular. Fue una experiencia que superó todas nuestras expectativas. Y eso es tan tangible que se ve por ejemplo en la cantidad de seguidores que tenemos en redes sociales ahora. Lle­gamos a Europa con 17.000 seguidores en Instagram y creo que ahora ya tenemos casi 37.000. Duplicamos el número en 10 días”, explica el músico.

La presencia de Kuazar en estos festivales marca un mojón en su carrera, primero por la visibilidad obtenida. Su show tuvo repercusiones en medios locales de Europa y llamó la atención también del público latinoamericano, que terminó descubriendo al pro­yecto por estar incluido en un line-up donde destacaban Alice Cooper, Alter Bridge, Anthrax, Cradle of Filth, Def Leppard, Limp Bizkit, Mega­deth, Sepultura y Within.

Y en segundo término, por­que esta experiencia inyecta un aluvión de confianza en el proyecto, al materializar algo que parecería imposi­ble para muchos proyectos locales. “Aprendimos algo muy básico, pero muy grande: aprendimos que sí se puede. El aprendizaje está bueno, porque el propio paraguayo, hablando de algo ya no rela­cionado necesariamente con la música, piensa que no es lo suficientemente bueno y yo creo que somos muy buenos. Creo que nuestros artesanos son espectaculares, creo que nuestra comida es espectacu­lar, creo que nuestras tradi­ciones como el tereré, el maté, nuestra manera de comer el asado, todas son cosas muy buenas y tenemos que apren­der a vender eso”, señala el vocalista.

“Creo que eso también se aplica a la música, porque somos muy buenos haciendo música, pero en realidad no logramos comunicar eso de manera correcta más allá de nuestro territorio y creo que Kuazar está logrando eso. Yo me tomé mi tiempo en obser­var esos detalles de nuestra querida cultura paraguaya. Y por eso di ciertos pasos que quizás otros no pudieron dar, porque yo hice muchos mea culpa que me ayudaron a poder comunicar mejor lo que somos y sin miedo”, agregó.

EN EL ESCENARIO

Los muchachos de Kuazar nunca desestimaron la posi­bilidad de éxito que se abría, pero prefirieron cuidar sus expectativas. Se concentra­ron lo necesario para hacer un buen show. Una vez en Europa, tuvieron que reco­rrer cerca de 1.700 kilómetros en dos días y organizar toda la logística para el espectáculo.

“Siempre decimos con Kua­zar que en el lugar en el que nos sentimos más seguros es el escenario. Todo lo demás es lo que nos preocupa. Trans­porte, traslado, lugar para dormir, comer, llegada a tiempo, la logística, los vue­los, las visas, pasaportes, si es que hay alguna vacuna que tenés que tener para entrar a algún país específico. Esos son detalles que cuentan demasiado y es que forman parte de todo un gran trabajo que hay que hacer antes de poder llegar a ese momento glorioso de pisar el escena­rio”, comenta González.

A la potencia de Kuazar en escena, se sumó una perfor­mance de interacción con el público. Josema presentaba los temas de la banda en inglés, acercaba algo de histo­ria y lograba atraer, primero desde el diálogo y luego desde la fuerza musical, a los pre­sentes frente al escenario.

“Cuando vamos creando el set list, Marcelo y Ratti me dicen ‘acá tenés que hablar’ y me marcan un espacio entre canciones, donde yo pueda explicar el contexto y las his­torias de las canciones, que es algo que a la gente le gusta escuchar. Obviamente nos gusta patear la puerta y tocar la mayor cantidad de temas posibles. Pero hay canciones como ‘Silence’, que habla del suicidio; ‘Machete che pópe’, que cuenta nuestra historia, sobre nuestra guerra, sobre nuestra cultura; y cancio­nes como ‘Kuriju’, que habla sobre, lastimosamente, otra tradición paraguaya, que es la corrupción. Entonces, esos son temas que le damos con­texto al público. Tenemos momentos estudiados en los cuales les contamos un poco más sobre las canciones al público”, señala.

SORPRESA

El momento de la banda con­voca a sus miembros a pen­sar en una nueva gestión del proyecto. Llegaron a escena­rios que no esperaban y, como comenta Josema, el trabajo hasta acá fue todo a pulmón, con muchos amigos del grupo que ayudaron y ayudan al cre­cimiento y difusión del pro­yecto, que hoy tuvo un boom que los sorprendió.

“Tenemos un reel que tiene 1.800.000 vistas, creo que tiene algo así como 145.000 compartidos, 180.000 likes, o sea, una locura en térmi­nos de comunicación viral. Y muchísima gente empezó a utilizar ‘Machete che pópe’ como un tema que repre­senta lo aguerrido que somos, haciendo vínculo con lo que es lo relacionado a la selec­ción paraguaya. Eso a mí me encanta porque es verdad que el paraguayo es aguerrido, muchas veces somos la sor­presa. Así como frente a Ale­mania en el Mundial, fue así con Kuazar en Europa. Fui­mos la sorpresa y esperamos que sigamos siendo sorpresa y que sigamos sorprendiendo a todos”, sentencia Josema.

Kuazar, originaria de Ciu­dad del Este, donde próxi­mamente se presentarán en un recital de acceso gratuito, es un proyecto reivindicador de la épica histórica del país, lo que es en sí mismo repre­sentativo de su sentir.

“Nosotros tenemos que dejar de referirnos a noso­tros como paraguayitos o paraguayitas y hablar de que somos realmente paragua­yos listos para salir y enfren­tar y demostrar lo bueno que tenemos. Tenemos muchas cosas muy malas, pero eso tenemos que resolver noso­tros mismos y mostrar lo positivo que tenemos: cul­tura, tradición, amor propio. Creo que eso es lo que tene­mos que comunicar y eso se transmite en el arte, en los negocios, en la familia, en todo”, agregó el músico.

NUEVO DISCO

Para adentrarse a esta expe­riencia, la banda abrió un paréntesis en su proceso de preproducción del siguiente álbum, que será el sucesor de “Hybrid power”, el disco que de alguna forma sirvió de plataforma al grupo para su mayor proyección. En su retorno al país, retomarán el trabajo junto al productor Adriano Ortiz, quien también fue su sonidista durante las giras europeas.

“El disco tendrá un hilo con­ductor y así como ‘Hybrid power’, que si bien no es un disco conceptual, de igual forma tendrá un hilo con­ductor. Y el spoiler que todos saben es que a mí me encanta la historia, saben que a mí me encanta ser paraguayo y me encanta contar que soy para­guayo. Obviamente vamos a seguir usando eso porque es lo que somos”, concluyó.

Dejanos tu comentario