- Jorge Zárate
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- Fotos: Pánfilo Leguizamón / Gentileza
Está habilitada en el Archivo Nacional la exposición “Cuatro tiempos de la República”, un recorrido por documentos y archivos que dan cuenta de cómo se ordenaron las cuatro principales constituciones que tuvo el país. “Al contemplar estos documentos, el visitante no solo observa piezas históricas de extraordinario valor, sino que se encuentra con las huellas materiales de la construcción de la ciudadanía, la búsqueda de la justicia y el permanente fortalecimiento de la vida democrática”, se invita.
Los responsables de la muestra “Cuatro tiempos de la República. Las constituciones en el Paraguay” indicaron que fue “concebida como un desmontaje analítico que presenta las cartas magnas paraguayas no solo como fríos compendios normativos, sino como complejos testimonios políticos e históricos de los momentos de crisis y reorganización que experimentó el territorio nacional”.
La exhibición podrá visitarse hasta setiembre en la sede del Archivo Nacional, sito en Mariscal Estigarribia esquina Iturbe, con entrada libre y gratuita. Los horarios de visita fijados para la temporada son de lunes a viernes de 7:00 a 19:00 y los sábados en horario extendido de 11:00 a 20:00.
Vicente Arrúa, director del Archivo Nacional, explica que la muestra está enmarcada “dentro de la conmemoración de los 34 años de la puesta en vigencia de la Constitución de 1992. En realidad, lo que se intenta hacer es un recorrido sobre la historia constitucional del Paraguay a través de varios documentos tanto del Archivo Nacional, la hemeroteca de la Biblioteca Nacional y de la Biblioteca y archivo central del Congreso de la Nación”, cuenta.
DEVENIR HISTÓRICO
“Cada constitución refleja un momento específico, los cambios políticos que se dan en ese momento y también tiene que ver con el tema sociocultural y también establecen tipos, son una especie de testimonios que nos muestran un poco todo ese devenir histórico que se inicia prácticamente con la reconstrucción del país”, expone.
“Pero también hacemos una revisión de los antecedentes de lo que sería el periodo constitucional, que son los reglamentos de gobierno o de administración política, la de 1844, que se hace en tiempo de Carlos Antonio López, y el manifiesto del gobierno provisorio que se hace en 1869”, apunta.
Explica luego que “también estamos exponiendo un documento que es un borrador de Constitución Nacional o Constitución política del año 1866, que no llegó a sancionarse, pues estábamos en plena guerra, pero está dentro de nuestro acervo”, señala.
ORGANIZACIÓN ESTATAL
“Esa es la idea de la muestra, establecer un relato, una narrativa de cómo se fue organizando el Estado a través de las constituciones y estos marcos legales que garantizaban los derechos que se establecían, cómo eso fue, cuáles fueron los conflictos que generaron y en qué momento se dieron estas constituciones”, apunta Arrúa.
El recorrido se inicia con la Constitución de 1870, “que se enmarca dentro de ese momento de reconstrucción de la República tras la guerra contra la Triple Alianza con todo lo que ese momento representa históricamente”, agrega.
Sigue señalando que “también exponemos la Constitución o la Carta Política de 1940, que es más conocida como una constitución fascista o de corte fascista, autoritario, donde se le da mayor poder al Poder Ejecutivo”, hija de un proceso bastante convulsivo y que se corresponde a su contemporaneidad.
De allí se pasa “a la Constitución de 1967, que se establece en el marco del gobierno autoritario de Alfredo Stroesnner, que digamos de cierta forma legitima o establece la continuidad del gobierno”, al consagrar la posibilidad de una reelección indefinida.
SISTEMA DE PESOS Y CONTRAPESOS
Finalmente, se llega a la Constitución del 92, “que es digamos la que se establece dentro de un proceso de democratización y que nos rige hasta nuestros días”, indica recordando que la Constitución de 1992 estableció un diseño de pesos y contrapesos buscando asegurar el equilibrio de los poderes del Estado.
En síntesis, las constituciones del Paraguay testimonian más de un siglo de historia nacional. Cada una de ellas expresa una visión particular sobre la organización del poder, el papel del Estado y los derechos de los ciudadanos, constituyéndose en un reflejo de los debates y circunstancias que marcaron a distintas generaciones de paraguayos.
A través de sus disposiciones puede observarse la evolución de conceptos fundamentales como la representación política, la participación ciudadana, la división de poderes y la protección de los derechos y garantías individuales.
MONTAJE MUSEOGRÁFICO
El montaje museográfico está dividido en cuatro grandes núcleos temáticos: el recorrido se inicia con la Constitución de 1870, ligada al proceso de reconstrucción civil, demográfica e institucional posterior a la guerra contra la Triple Alianza. Continúa con la Constitución de 1940, un texto asociado conceptualmente a la estructuración de un modelo de Estado más fuerte, interventor y centralizado.
El tercer espacio examina la Constitución de 1967, diseñada y desarrollada durante una etapa de prolongada concentración y verticalidad del poder político. Finalmente, el circuito concluye con el núcleo dedicado a la Constitución de 1992, nacida durante la transición y la recuperación democrática.
En cada una de las estaciones del Archivo Nacional, estarán disponibles los ejemplares originales impresos y manuscritos de los textos constitucionales. Las vitrinas históricas se encuentran acompañadas por reproducciones gráficas de gran formato, fragmentos explicativos destacados, galerías de fotografías de época, retratos de los legisladores, así como las firmas autógrafas y los cuños oficiales de cada periodo, elementos que permiten apreciar de cerca detalles documentales que habitualmente permanecen bajo resguardo estricto en los depósitos de seguridad.
“Los documentos aquí exhibidos forman parte del patrimonio documental de la Nación. Más allá de su contenido jurídico, constituyen testimonios materiales de los procesos históricos que dieron forma al Paraguay contemporáneo. Su preservación permite mantener viva la memoria de las decisiones, acuerdos y transformaciones que contribuyeron a definir el rumbo institucional del país”, señala el texto curatorial de la muestra.
“Al contemplar estos documentos, el visitante no solo observa piezas históricas de extraordinario valor, sino que se encuentra con las huellas materiales de la construcción de la ciudadanía, la búsqueda de la justicia y el permanente fortalecimiento de la vida democrática. Esta exposición propone, así, una reflexión sobre el camino recorrido por el Paraguay y sobre la vigencia de los principios constitucionales que continúan orientando nuestro presente y nuestro futuro”, concluye.
UN HOMENAJE ESPECIAL
La muestra “Cuatro tiempos de la República” en el Archivo Nacional nace en el marco del recientemente instaurado Día Nacional de la Constitución, que se celebrará cada 20 de junio, de acuerdo a la Ley N.° 7544, en conmemoración de la sanción de la Carta Magna vigente.
Ante ello, el presidente Santiago Peña protagonizó un acto oficial de homenaje a los convencionales constituyentes de 1992 que hizo las veces de apertura del evento el pasado 22 de junio.
La jornada de conmemoración cívica se inició en las instalaciones del Espacio Cultural Staudt y continuó con un recorrido guiado por las salas del Archivo Nacional de Asunción. El encuentro contó con la participación de la primera dama, Leticia Ocampos; la ministra de Cultura, Adriana Ortiz; autoridades del gabinete nacional, convencionales redactores del texto de 1992, historiadores e invitados especiales.
Peña consideró: “Hoy conmemoramos el nacimiento de un Paraguay verdaderamente nuevo. Nuestra Constitución de 1992 es el texto que trajo democracia, pluralismo y el respeto a nuestros derechos después de décadas de autoritarismo. Este texto es el alma de nuestra democracia”. Y agregó: “Tenemos desafíos y deudas pendientes, pero esta Carta Magna es la herramienta que nos permite resolver nuestras diferencias en paz y seguir construyendo juntos el futuro. Conocer nuestra historia es la mejor manera de defender nuestra democracia”, dijo.
Acto seguido y, como homenaje a la tarea, tomaron la palabra algunos convencionales constituyentes.
José Félix Fernández Estigarribia, convencional y ex canciller nacional, recordó los difíciles inicios en 1991 y la voluntad de asegurar las libertades civiles recuperadas en febrero de 1989. Explicó entonces que fue central establecer límites estrictos al poder presidencial, entre ellos impedir la reelección, expandir los derechos individuales, avanzar en la descentralización de los recursos públicos y blindar la libertad de expresión.
El constitucionalista Emilio Camacho destacó el amplio pacto político, social, económico y cultural entre las distintas fuerzas para llegar al resultado final que entendió satisfactorio. La alternancia democrática pacífica, la organización de elecciones libres y competitivas, y la vigencia plena de los derechos fundamentales, constituyen el dato principal de esa consideración. El experto indicó que la defensa de este marco “es una responsabilidad compartida entre los poderes estatales y la sociedad civil”.