“La literatura llega a lugares a los que la historia no puede”
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Fotos: Archivo/Gentileza
El próximo miércoles 3 de junio, a las 15:00, en la Feria Internacional del Libro de Asunción se realizará el lanzamiento del libro “Naranja hái. Memorias del olvido”, del docente y gestor cultural Virgilio Cantero. El volumen reúne relatos basados en la memoria oral popular que exploran cómo la tragedia de la guerra afecta a los seres humanos de distintas maneras.
La presentación, que tendrá lugar en el auditorio María Elena Sachero del Centro de Convenciones Mariscal, estará a cargo del periodista y escritor Julio Benegas, quien estuvo a cargo de la revisión y cuidado de edición.
Sobre la génesis y las características del libro, donde lo militar es un aspecto secundario y se prioriza un abordaje que apunta más a la cuestión civil y, sobre todo, humana, Cantero explica que “nace como un intento de dejar por escrito un registro de la tradición oral familiar en torno a las vivencias de los antepasados.
El libro en sí rescata la vivencia de mis tatarabuelos por el lado materno, como así también la vivencia de mi abuelo y otros familiares durante la guerra del Chaco. Es un cruce de relatos, un cruce de memoria que permanece en la tradición oral familiar. El hilo común de los cuentos es la violencia de la guerra y cómo afecta de distintas maneras a hombres y mujeres.
Busco acercarme a la experiencia subjetiva que la guerra provoca en las personas a partir de lo que viven los personajes. Al mismo tiempo, contrasto eso con una mirada a la naturaleza, que permanece indolente e invariable frente a las tragedias humanas”.
LITERATURA E HISTORIA
Respecto a cómo se tensionan y complementan en su obra la ficción literaria y la historia, indicó que “la literatura, a partir de su capacidad creadora y de la ficción, llega a lugares a los que la historia no puede llegar por su condición de ciencia y de conocimiento crítico.
La literatura funciona como un auxiliar de la historia para pensar e imaginar los pensamientos, vivencias y experiencias de los personajes y los hechos históricos que la historia no puede abordar por su propio carácter científico.
A la historia le compete el abordaje crítico de la tradición oral. La literatura, como ficción, tiene el permiso de ficcionar esos hechos y plantear un acercamiento verosímil a los acontecimientos”.
En lo tocante a sus fuentes, explica que se basan en la tradición oral familiar, contrastada con la tradición oral nacional y respaldada por documentos hallados en Valenzuela.
“En el museo de la ciudad hallamos registros de donaciones que las personas hicieron para sostener los gastos de la guerra del Chaco. En los archivos escolares de una de las escuelas de la comunidad también encontramos actividades realizadas por niños, maestros y padres para contribuir a esos gastos militares.
Tanto en el Museo de Valenzuela como en la Escuela 45 hay registros de la época de la guerra del Chaco donde se consignan las donaciones de los pobladores: oro, plata, animales y productos del campo para sostener la guerra.
También existen registros escolares donde la directora informa a sus superiores sobre las actividades que hacían los chicos para producir elementos que se enviaban al frente. Por ejemplo, confección de bufandas y tricotas, trabajo en la chacra escolar y otras actividades para sostener a los huérfanos de la guerra.
Parte de esos registros se incluyen en el libro como fundamentación documental de los cuentos que abordan justamente esa época. Esas fueron las dos fuentes principales a las que acudí”, detalló.
EL MANÁ DE LA GUERRA
Con relación con el título, asevera que no se trata propiamente de un simbolismo, sino que es un elemento presente en uno de los relatos, donde esa fruta cumple una función clave para que el personaje logre sobrevivir y superar su situación.
“En varios libros de historia se registra que la naranja agria fue el alimento que sostuvo a mucha gente durante la guerra de la Triple Alianza. Ese cítrico, que crece de forma natural en los bosques del Paraguay, permitió que muchas personas sobrevivieran a esa hecatombe”, finalizó.
PERFIL
Virgilio Antonio Cantero Benítez (1980) es profesor de ética y filosofía graduado del Instituto Superior de Estudios Humanísticos y Filosóficos (ISEHF) de la Compañía de Jesús. También realizó un diplomado en humanidades y en derechos humanos.
Desde hace cuatro años se dedica a la gestión cultural comunitaria y a la promoción turística con enfoque sustentable en el distrito de Valenzuela, departamento de Cordillera.
Su gestión se centra en la recuperación y preservación del patrimonio cultural y de la memoria histórica de la comunidad en el fomento del turismo local. Fue partícipe del descubrimiento de una pintura rupestre única en el Paraguay, actualmente en proceso de estudio por expertos.
En 2015 publicó “Ensayos de emergencia”, un abordaje filosófico sobre cuestiones políticas, sociedad y poder. Asimismo, trabaja como coordinador en la red de bibliotecas callejeras de Valenzuela, donde acude aproximadamente un grupo de cincuenta niños, jóvenes y adolescentes en los diversos talleres y actividades que ofrecen.
Las iniciativas seleccionadas accederán a un financiamiento máximo de G. 20 millones o G. 30 millones, según la modalidad. Foto: Ilustrativa/Mariana Díaz
Fonalib dispone de G. 950 millones para proyectos de lectura y libros
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La Secretaría Nacional de Cultura (SNC) habilitó la convocatoria 2026 del Fondo Nacional para el Fomento de la Lectura y el Libro (Fonalib) para financiar proyectos orientados a promover la lectura, la escritura, la oralidad y la circulación de libros en Paraguay, mediante una inversión de hasta G. 950 millones, a través del Consejo Nacional para el Fomento de la Lectura y el Libro (Conalib).
La convocatoria estará abierta desde el 10 hasta el 31 de julio de 2026 y contempla la selección de hasta 35 iniciativas ciudadanas. Las bases, formularios y requisitos están disponibles en el sitio web oficial de la Secretaría Nacional de Cultura. Las consultas pueden realizarse al correo proyectos.fonalib.py@gmail.com.
Los proyectos podrán ser presentados en tres modalidades: Lectura, escritura y oralidad de los pueblos indígenas; Traducción y edición de obras nacionales guaraní-español y español-guaraní; y Promoción de la lectura, escritura y oralidad. La primera categoría financiará propuestas vinculadas con pueblos originarios, como talleres, documentación de relatos orales, producción de materiales y acciones en lenguas indígenas, con un apoyo de hasta G. 20 millones por proyecto.
La segunda modalidad estará destinada a la traducción de obras entre las lenguas oficiales del país, además de procesos de edición, diseño, publicación y difusión, con un financiamiento máximo de G. 30 millones por iniciativa. En tanto, la línea de Promoción de la lectura, escritura y oralidad apoyará clubes de lectura, talleres, formación de mediadores y actividades en bibliotecas, instituciones educativas, centros culturales y espacios comunitarios, con aportes de hasta G. 30 millones por proyecto.
Podrán postular personas mayores de edad, paraguayas o extranjeras con residencia legal en el país, quienes deberán asumir la responsabilidad técnica, administrativa, financiera y legal de la propuesta. Cada postulante podrá presentar un solo proyecto en una única modalidad. Las iniciativas serán evaluadas considerando aspectos como pertinencia cultural y territorial, viabilidad técnica y financiera, impacto en las comunidades lectoras, inclusión, accesibilidad, diversidad lingüística y participación de trabajadores culturales paraguayos.
La convocatoria se desarrolla en el marco de la Ley n.º 7140/2023 de Fomento de la Lectura y del Libro y su Decreto Reglamentario n.º 1596/2024, que establece al Fonalib como una herramienta para impulsar políticas públicas relacionadas con la lectura, la escritura, la producción editorial y la traducción.
Luis Goytisolo es autor de la tetralogía Antagonía ("Recuento", "Los verdes de mayo hasta el mar", "La cólera de Aquiles" y "Teoría del conocimiento"). Foto: Archivo
Muere el escritor español Luis Goytisolo a los 91 años
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El escritor español Luis Goytisolo, autor de una extensa obra literaria entre cuyos títulos sobresale la tetralogía Antagonía, y hermano del fallecido Juan Goytisolo, murió a los 91 años, informó la Real Academia Española (RAE), de la que era miembro. “Luis Goytisolo falleció este domingo 12 de julio en la localidad de Vimbodí, Tarragona, a los 91 años”, indicó la RAE en un comunicado la noche del lunes.
Nacido en Barcelona en 1935, Goytisolo comenzó su carrera literaria con la novela “Las afueras” en 1958, a la que siguieron títulos como “Estela de fuego que se aleja” y “Estatua con palomas”, que le valieron diversos premios, entre ellos el Nacional de las Letras en España en 2013 y el Carlos Fuentes en México en 2018.
Miembro de la RAE desde 1994, Goytisolo publicó también ensayos y trabajó en documentales de televisión, así como colaboró en distintos periódicos, entre ellos El País. El autor conformó con sus hermanos José Agustín y Juan, este último uno de los más celebrados escritores españoles de la posguerra, cuya obra le valió el Premio Cervantes 2014, “un trío de renovadores de la literatura española”, escribió este martes El País.
“Nunca he sido un bestseller, creo yo, pero yo escribo para mí mismo y para la gente a la que le gusta lo que yo escribo, que sé que existe, y esto en sí mismo ya es una satisfacción”, afirmó Luis Goytisolo en noviembre de 2013, tras ser galardonado con el Premio Nacional de las Letras, sobre sus textos cada vez más experimentales. En sus obras se mezclan los elementos autobiográficos, la reflexión y las digresiones, con una atención especial a la forma y temas como la propia literatura, el erotismo y la Guerra Civil española (1936-1939), que marcan sus primeros recuerdos.
Puerto Casado, una ciudad con historia industrial que apuesta al desarrollo
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Puerto Casado (también conocido como Puerto La Victoria) es un municipio del departamento de Alto Paraguay, ubicado a 650 km de Asunción.
Durante gran parte del siglo XX, Puerto Casado vivió uno de los períodos de mayor prosperidad económica registrados en el interior del país. La empresa Carlos Casado instaló en la zona una poderosa industria dedicada a la extracción de tanino a partir del quebracho colorado, un producto altamente demandado por la industria mundial del cuero.
Según contó a La Nación/Nación Media el intendente Domingo Vera, la fábrica llegó a convertirse en el principal motor económico de la comunidad y empleó a gran parte de la población local. “La empresa ofrecía empleo estable, seguro social y una serie de beneficios que hicieron que muchas personas migraran hasta Puerto Casado en busca de oportunidades”, recordó.
La compañía llegó a poseer más de 6,5 millones de hectáreas en el Chaco paraguayo y desarrolló una infraestructura inédita para la época. Contaba con puertos, talleres, viviendas, servicios básicos y un ferrocarril de trocha angosta que se internaba hasta 145 kilómetros dentro del Chaco.
El poeta y compositor Emiliano R. Fernández trabajó en la zona como hachero de la empresa Carlos Casado antes de convertirse en una de las voces más representativas del Paraguay. Foto: Gentileza
Sin embargo, a finales de la década de 1980 el mercado internacional comenzó a sustituir el tanino por productos alternativos. La actividad perdió competitividad y los costos de producción aumentaron progresivamente. Finalmente, en 1995 la empresa cerró su planta industrial, marcando el fin de una etapa que había definido durante décadas la vida económica de la ciudad.
El cierre provocó una profunda transformación social. Muchos habitantes tuvieron que abandonar la ciudad y buscar nuevas nuevas oportunidades hacia otras regiones del país, especialmente al departamento Central, mientras otros optaron por permanecer y buscar alternativas de subsistencia.
Conservación ambiental
Tras la salida de la empresa taninera, gran parte de las tierras remanentes fueron adquiridas por grupos vinculados a la organización Moon. Actualmente, una parte importante de esas propiedades está destinada a proyectos de conservación de bosques y captura de carbono.
Uno de los programas más conocidos es Chaco Vivo, iniciativa orientada a la preservación de ecosistemas nativos y al desarrollo de actividades relacionadas con los mercados de créditos de carbono.
Sin embargo, la generación de empleo dista mucho de los niveles registrados durante el auge industrial. Mientras la antigua fábrica llegó a emplear entre 700 y 800 trabajadores de manera directa, actualmente los proyectos ambientales generan alrededor de 150 puestos laborales.
La ganadería constituye hoy una de las principales actividades económicas del distrito, acompañada por pequeños emprendimientos comerciales y de servicios.
Uno de los programas más conocidos es Chaco Vivo, iniciativa orientada a la preservación de ecosistemas nativos y al desarrollo de actividades relacionadas con los mercados de créditos de carbono. Foto: Gentileza
Guerra del Chaco
La importancia de Puerto Casado trasciende ampliamente el ámbito industrial. La ciudad fue uno de los principales centros logísticos de Paraguay durante la Guerra del Chaco.
Las instalaciones de la empresa Carlos Casado permitieron movilizar tropas, armamentos, alimentos y suministros hacia el frente de batalla. El ferrocarril construido originalmente para la explotación forestal se convirtió en una herramienta estratégica para el Ejército paraguayo.
Desde el puerto llegaban embarcaciones con materiales y soldados que posteriormente eran transportados hacia el interior chaqueño. Esa infraestructura permitió sostener las operaciones militares en una región caracterizada por las enormes dificultades de acceso y comunicación.
“Puerto Casado fue la base de gran parte de la operación logística del Ejército paraguayo. Sin esa estructura hubiera sido mucho más difícil sostener el esfuerzo de guerra”, señaló Vera.
La ciudad también mantiene vínculos con una de las figuras más emblemáticas de la cultura nacional. El poeta y compositor Emiliano R. Fernández trabajó en la zona como hachero de la empresa Carlos Casado antes de convertirse en una de las voces más representativas del Paraguay.
Desafíos
Hoy, el principal obstáculo para el desarrollo sigue siendo la falta de conectividad vial. Puerto Casado depende de una balsa para cruzar hacia la zona de Vallemí y mantiene una conexión de aproximadamente 90 kilómetros de camino de tierra hasta la ruta Bioceánica.
Durante períodos de lluvias, esos trayectos suelen volverse difíciles o incluso intransitables, limitando el acceso a servicios, mercados e inversiones. Para las autoridades locales, la construcción de caminos de todo tiempo representa una necesidad urgente para mejorar la calidad de vida de la población y aprovechar el potencial económico de la región.
Aunque la ruta Bioceánica está transformando el norte del Chaco, Puerto Casado todavía observa ese proceso desde cierta distancia. La ciudad se encuentra a unos 200 kilómetros de Carmelo Peralta, uno de los principales polos de crecimiento impulsados por el corredor internacional.
El ferrocarril construido originalmente para la explotación forestal se convirtió en una herramienta estratégica para el Ejército paraguayo. Foto: Gentileza
La expectativa es que futuras inversiones en infraestructura permitan conectar más eficientemente a la localidad con esa nueva dinámica económica.
Con 63 años cumplidos, Gustavo Alfaro tendrá su segunda experiencia mundialista consecutiva, esta vez dirigiendo a Paraguay, donde aspira a dejar una semilla para el futuro
La increíble historia del hombre que revivió la ilusión de todo un país
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Jorge Zárate
jorge.zarate@nacionmedia.com
Fotos: Archivo / Gentileza
Aunque nunca jugó en primera e incluso pensó en abandonar la dirección técnica, Gustavo Alfaro estará al frente de una selección por segunda vez consecutiva en un Mundial. Aquí un repaso por la vida y obra del hombre que ilusiona a la Albirroja y a todo un país.
La locutora irrumpe al aire con energía de programa matinal de radio: “¡Saben que lo que más se vende en Areguá son las alcancías del profe Alfaro, los “Alfaritos…!”, dice y explica que se consiguen a 50 mil guaraníes y que los “alfareros” no dan abasto y las risas y voces se mezclan en comentarios sobre el Mundial, las expectativas, en la espera del contacto con los enviados, yendo al corte que vende televisores.
El fenómeno, más allá de la felicidad que aportó la clasificación, tiene mucho que ver con la capacidad motivadora de Alfaro, algo que construyó en el tiempo, desde el joven futbolista, el empecinado técnico del fútbol de ascenso en la Argentina, su llegada a primera división, su paso por Boca Juniors y el salto final a ser técnico de selecciones.
Ahora sueña con dar junto a la Albirroja el paso más grande de su carrera. “Nosotros tenemos que pasar de ser un equipo que amenaza de contragolpe a un equipo que tiene letalidad de contragolpe, que va a definir de contragolpe”, dice Alfaro tras el último amistoso y anticipa una figura táctica que tomará forma definitiva en los tres partidos de la fase de grupos.
Un hombre que, con trabajo, enciende una ilusión, una constante en su vida. Gustavo Alfaro nació en Rafaela, Santa Fe, y le dicen Lechuga, porque de joven su cabellera encrespada se parecía a un atado de hojas de la hortaliza.
En el Atlético de Rafaela de Santa Fe pegó el salto del amateurismo al profesionalismo en 1989
LIDERAZGO INNNATO
Cuenta Miguel González, periodista del portal Rafaela Noticias, que el actual técnico de la Albirroja era volante central, número 6 en nuestro país, 5 en la Argentina. “Siempre fue caudillo, líder dentro de la cancha, más bien rústico, no era un creativo. Era más de marca, despliegue, de estar apoyando. Esporádicamente llegaba al gol, pero hizo goles importantes, siempre era el que hablaba, ponía la cara, el capitán”, describe. “Flaquito, parecía endeble, pero era aguerrido como jugador, mucha marca, estaba en todos lados, gran líder”, agrega.
Jugó en Sportivo Norte y Villa Alvear de Chaco y entre los años 84 al 93 jugará en el Atlético de Rafaela en una carrera en la que “pega el salto del amateurismo al profesionalismo en el 89”, cuenta el colega. “Juega un torneo que le permite clasificarse al ascenso Nacional B, actual primera nacional, y él fue el capitán, caudillo, referente principal, porque se había formado en el equipo y era un técnico dentro de la cancha, era muy profesional, serio, estudioso”, memora.
Miguel González, periodista del portal Rafaela Noticias
Perseguir ese ascenso era como un sueño impensable para un club de una ciudad mediana que tenía una liga local de poco más de 10 equipos, pero lo hicieron, ganaron un regional provincial y clasificaron al nacional. “Arranca como futbolista, desde las formativas, se hace capitán del equipo y es el referente que logra ascender”, resume.
Néstor Clivati, de radio El Espectador de Rafaela, confirma lo anterior: “Lo sigo desde el 89 cuando consiguió el ascenso con el Atlético”, cuenta. Desde Miami, donde cubre en estos días la participación de Argentina en el Mundial, cuenta que mantiene una buena relación con Alfaro, que sus familias son amigas y que también estará atento a la suerte de Paraguay en el torneo.
De su liderazgo apunta que “viene de su personalidad, de joven, era la voz cantante, el que ponía el umbral del temperamento y siempre tuvo buena comunicación con los compañeros y el entorno. Tiene un aire intelectual, pero se debe a su formación, que fue importante”.
DISYUNTIVA
Alfaro contó en primera persona que debió elegir entre su carrera universitaria o seguir su pasión por el fútbol: “Mi camino empezó cuando tenía 28 años, después de dejar la carrera de Ingeniera Química a falta de diez materias para el título. La decisión fue muy difícil de entender por mis padres. Años antes había llegado a un acuerdo con ellos para pausar mis estudios y dedicarme al fútbol por completo. Fue cuando llegamos con Atlético de Rafaela al Nacional B. En una categoría así, ya tienes que entrenar todos los días, sin tiempo para enfocarte en los estudios u otros asuntos. “Déjenme hacer esto que es lo que soñé toda mi vida. Porque ingeniero puedo ser a los 40, pero futbolista no”, les dije. Y ellos aceptaron”, apuntó en el sitio Coaches Voice (La voz de los técnicos).
Sigue contando el profe: “Entonces jugué tres años y medio, y después me retiré. Ya me había sacado el gusto por jugar. Pero al volver a la ingeniería no cumplí con mi parte del trato con mis padres: terminar la carrera.
Ahí sentí que la pasión por la ingeniería se había muerto y había nacido mi verdadera pasión, que era la que tenía de chico cuando soñaba con los domingos del fútbol de primera división. Como no lo había alcanzado como jugador, sí quería hacerlo como entrenador de un equipo de primera.
Debió pasar diez años en segunda división para poder hacer realidad la ilusión de poder disfrutar el privilegio de estar en primera, pero llegó. Por eso digo siempre a mis jugadores –también a mis hijas– el valor de perseguir los sueños. Lamentablemente mis padres ya no estaban con vida para poder verlo hecho realidad”, narró. Quizá de la ingeniería le venga el afán de mantener el orden y las estructuras en sus equipos.
CONDUCTOR DE GRUPOS
Más tarde, dice González: “Asciende, juega en el profesionalismo, comienzan a codearse con el futbol nacional, cuando se retira, pasa a ser el técnico del equipo y en su cuerpo técnico hasta hoy está Carlos González, que jugaba de 8 a su lado en Atlético Rafaela y Sergio Chiarelli, que es el preparador físico de sus equipos, era también del club y se conocen desde chicos”, cuenta.
Clivati agrega que “Claudio Cristofanelli lleva 20 años con ellos. Habla muy bien de él, saber rodearse y mantener el equipo en el tiempo”. Entiende que allí está una de las claves de su desarrollo: “Esa química que logra en los vestuarios viene de la que él generó en su cuerpo técnico y sus ayudantes. Si bien es notorio el caso de Paraguay, no es la primera vez que despierta un grupo, ya lo hizo con otros planteles en otras campañas, no es infalible, pero sus jugadores siempre destacan esa empatía que logran él y su cuerpo técnico que lo respalda”.
Néstor Clivati, de radio El Espectador de Rafaela
Dirigiendo Atlético Rafaela en su primera experiencia, cuenta González que “estuvo a punto de ascender a la primera, llegó a jugar definitorias con Estudiantes de La Plata, donde el capitán era Juan Sebastián Verón”, apunta.
Después pasa a Olimpo de Bahía Blanca, Belgrano, Quilmes y en un tiempo más consigue llegar a dirigir en primera división y disputa la Copa Sudamericana con Arsenal de Sarandí. “Es todo mérito suyo, porque no era un tipo de Buenos Aires que crece codeado con los más grandes, viene del fútbol del interior, de una liga provinciana”, destaca.
SEGUNDO MUNDIAL
Alfaro lo cuenta así: “Por eso, después de dirigir a Boca, sentí que lo que tenía que hacer en Argentina estaba cumplido…Yo he estado en cuatro mundiales seguidos, desde Alemania 2006 a Rusia 2018, trabajando para una televisión de Colombia. Antes de cada partido, miraba abajo desde la posición de la cabina de televisión y me fijaba en los seleccionadores y siempre me hacía las mismas preguntas: “¿Por qué yo no estoy ahí? ¿Qué me falta para dirigir en un Mundial?”.
Clivatti recuerda que “pensó en dejar de dirigir después de Boca, que fue traumático para él, pero después hace un quiebre positivo y pasa de ser entrenador de seleccionados”. Primero en Ecuador (2020-22), con el que fue a Catar, luego Costa Rica (2023-24) y finalmente Paraguay. Con 63 años cumplidos el 14 de agosto pasado, tendrá su segunda experiencia mundialista consecutiva.
González apunta: “Desde siempre fue un conductor de grupo, líder, un tipo preparado, estudioso, formado, lector de muchos temas. No solo estudia el fútbol, sino también las cosas cotidianas, no es que vende humo”. Señala que “su familia tenía una pequeña industria metalúrgica que quebró en una época difícil, creo que de autopartes, no viene de un hogar de carencias, y el equipo del que es referente es del centro de la ciudad. Al Atlético le dicen la Crema es un club importante en lo social”.
Entiende que es un emblema de Rafaela, “una ciudad con poder adquisitivo que sobresalió en la región y en el país. Tiene una idiosincrasia de gente que provino en gran medida de la inmigración italiana que dio empuje y desarrollo, e instaló fábricas de caramelos, colchones, lácteos, frigoríficos, etc.”.
El Atlético de Rafaela administra además el autódromo de la ciudad, reconocido internacionalmente, al punto de que “los autos de las 500 millas de Indianápolis corrieron aquí en el 71 y allí en ese predio está el centro de entrenamiento que tiene el complejo de canchas e instalaciones del fútbol”.
UN REFERENTE EN SU COMUNIDAD
Perfila a Alfaro como “un muchacho de clase media que aprovechó oportunidades y que trabajó duro. No sé si soñó lo que le dio el fútbol” y comenta que “es muy reconocido y querido en la ciudad como un referente de fútbol en el mundo, no viene muy seguido, pero cuando lo hace suele dar charlas a los juveniles y se lo escucha con respeto”.
Clivati agrega que “es una figura admirada por sus valores, su compromiso, tiene una identificación con Atlético, pero lo quieren en general. Hace muchos años se fue de la ciudad donde quedan algunos familiares”.
A la hora de trazar un perfil, apunta que “es una persona presente, es amigo de los amigos, es afectuoso, tiene siempre buena memoria emotiva y creo que en dosis se nota cuando puede llegar a un grupo de profesionales”.
Agrega que “si repasas sus declaraciones, las matiza con alguna riqueza conceptual, con hechos que tienen que ver con el jugador persona y es un recurso que lo hace un entrenador distinto, que llega al jugador y le toca la fibra más íntima, lo que le agrega valor a su liderazgo como jefe de grupo”. En diciembre de 2025, lo homenajearon en la fiesta del deporte en su Rafaela natal.
UNA CAMISETA ESPECIAL
“Fue una experiencia impresionante, el profe Alfaro me trató como su hijo, me sentí como un niño chiquito al que su papá le da un abrazo”, cuenta Ignacio Villalba Denis, el dibujante guaireño que pinta camisetas biográficas de futbolistas y personalidades destacadas.
Comenta que esperó media hora en la portería de la APF en Ypané “hasta que escuché la radio que decían ‘déjenle pasar a Ignacio Villalba’. La seguridad era tremenda y cuando logré entrar vi la locura que genera el profe, porque cuando él salió incluso hasta los que trabajan todos los días allí se acercaron para tomarse una foto con él”, recuerda.
“Fue superamable supercorrecto, tenía un aura y me puse muy nervioso, fue tan lindo y emocionante. Me hicieron un video los de la Albirroja y ahí le dije a Alfaro que esto es por todos los paraguayos, por lo que nos devolviste y cuando vio el cuadro se le iluminaron los ojos. Casi se me escapan algunas lágrimas y me abraza el profe y me dice ‘muchísimas gracias, voy a llevarme a un recuerdo muy bonito de Paraguay’”, concluye.
Ignacio Villalba Denis, el dibujante guaireño con el profe Gustavo Alfaro