• Jimmi Peralta
  • Fotos: Gentileza

En el marco de las actividades que se realizan como parte del Plan de Salvaguarda del Poncho Para’i de 60 Listas, una institución cultural ubicada en Piribebuy busca rescatar su historia, técnica de elaboración, saberes tradicionales y el valor sociocultural del trabajo realizado por las artesanas de este emblemático tejido paraguayo.

“La Escuela de Salvaguarda responde a la necesidad de transmitir, preservar y fortalecer la técnica tradicional de elaboración del poncho. Su enfoque no corresponde al de una capacitación convencional orientada únicamente a la inserción laboral, sino a una formación cultural e integral, donde se comprende la elaboración del poncho desde la experiencia cultural, la práctica social, los saberes ancestrales y el valor del objeto cultural como patrimonio vivo”, explica Gustavo Agüero, director de Protección del Patrimonio Cultural Inmaterial del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA), respecto a la reciente habilitación de la Escuela de Salvaguarda del Poncho Para’i de 60 Listas, en Piribebuy.

Gustavo Agüero, director de Protección del Patrimonio Cultural Inmaterial del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA)

Esta iniciativa que se da en el marco del Plan de Salvaguarda del Poncho Para’i de 60 Listas, que consolida un espacio de formación orientado a fortalecer la transmisión intergeneracional de esta técnica.

La sistematización de los saberes vinculados a la elaboración del poncho para’i de 60 listas no surge de manera reciente ni aislada. El IPA viene desarrollando desde hace varios años un proceso sostenido de documentación, preservación y promoción de técnicas y saberes tradicionales.

DIMENSIÓN CULTURAL Y TRADICIONAL

“Dentro de este proceso se han desarrollado materiales de apoyo y registro, entre ellos publicaciones como el libro ‘Poncho para’i de 60 listas’, actualmente en proceso de actualización, además de contenidos metodológicos y lineamientos formativos que sirven de base para la Escuela de Salvaguarda. Todo ello busca organizar y transmitir el saber empírico de las artesanas respetando su dimensión cultural y tradicional”, explica el director.

La Escuela de Salvaguarda inició sus actividades el pasado 13 de abril. La institución está dirigida a participantes con trayectoria previa en la técnica, lo que permite desarrollar un proceso de enseñanza más profundo, sostenido y personalizado. En este modelo, las maestras artesanas Rosa Segovia, Fidelina Burgos y Adriana Ávalos Santacruz ocupan un rol central no solo como transmisoras de la técnica, sino como portadoras vivas de un sistema cultural integral.

El proceso formativo abarca múltiples dimensiones que se transmiten de manera directa y experiencial: la técnica del tejido, el conocimiento tradicional, incluyendo el uso de terminología en guaraní, las prácticas sociales vinculadas al trabajo artesanal y el valor simbólico del poncho dentro de la comunidad. De este modo, la enseñanza trasciende lo técnico y se convierte en una experiencia de aprendizaje cultural integral.

ESPACIO DE INTERPRETACIÓN

El Centro de Interpretación del Poncho Para’i de 60 Listas funciona en la sede del Museo Histórico Pedro Pablo Caballero de Piribebuy, un distrito del departamento de Cordillera con mucha historia. El espacio fue concebido para acercar a la comunidad y a los visitantes a la historia, el simbolismo y la relevancia cultural de este tejido tradicional.

“El museo y espacio de interpretación responden a la necesidad de generar un lugar donde la ciudadanía pueda comprender las distintas dimensiones del poncho para’i de 60 listas: su historia, técnica de elaboración, saberes tradicionales y el valor sociocultural del trabajo realizado por las artesanas”, comenta Agüero.

Esta acción forma parte de un conjunto de estrategias articuladas que integran el plan de salvaguarda de esta técnica reconocida en la lista de patrimonio cultural inmaterial que requiere de medidas de salvaguarda urgente de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

El espacio del Poncho Para’i de 60 Listas expone un acervo vinculado tanto al objeto cultural como a todo el universo sociocultural que lo rodea. Además de los ponchos, se exhiben herramientas tradicionales utilizadas en su elaboración, como telares e hilos, así como materiales que permiten comprender el proceso de producción, la historia del poncho, las técnicas artesanales y los saberes transmitidos de generación en generación.

ACCIONES INTEGRALES


Los pilares para fortalecer la valoración del poncho para’i de 60 listas abarcan distintas etapas del proceso de salvaguarda: formación, diseño, promoción y comercialización.

“En primer lugar, se trabaja en la formación y fortalecimiento de las propias artesanas, entendiendo que la valoración del poncho comienza desde quienes lo elaboran y transmiten el saber tradicional. Asimismo, se impulsa la actualización de propuestas estéticas, como la incorporación de nuevas gamas cromáticas y diseños que permitan ampliar su uso y acercarlo a nuevos públicos, siempre respetando la técnica tradicional”, explica el funcionario.

El plan incorpora también el trabajo en la promoción y difusión del valor histórico, cultural y artesanal del poncho mediante campañas en redes sociales, espacios museográficos y materiales de difusión.

COMERCIALIZACIÓN

El último eslabón sería la comercialización, que constituye otro eje fundamental, buscando posicionar el poncho como una pieza artesanal de alto valor cultural y patrimonial.


“La salvaguarda del poncho para’i de 60 listas es un proceso continuo que requiere tiempo, planificación y sostenibilidad. En ese marco, además de la habilitación de la Escuela de Salvaguarda, se prevé asegurar la continuidad de los procesos formativos para que, año tras año, nuevas instructoras y artesanas puedan seguir transmitiendo este saber tradicional”, agrega.

Entre otras acciones, el pasado miércoles 20 de mayo se realizó el Concurso de Maestría en la Elaboración del Poncho Para’i de 60 Listas, una iniciativa orientada a reconocer y visibilizar la destreza técnica de las artesanas.

Asimismo, se encuentran en desarrollo la actualización y reedición del ya citado libro, además de estrategias de promoción y difusión cultural. Todas estas acciones forman parte de un proceso integral de salvaguarda que busca garantizar la preservación y transmisión de este patrimonio cultural inmaterial a futuras generaciones.

“EMPEZÓ A VENDERSE MÁS COMO PIEZA CULTURAL”

Adriana Ávalos es una tejedora de Piribebuy que ve el reconocimiento del poncho y en la escuela oportunidades de preservar su oficio.

“La escuela garantiza que la técnica no se muera. El problema grande es que hay pocos jóvenes tejiendo. La escuela forma a la próxima generación y eleva el nivel técnico de todos. Esperemos que sea una escuela permanente para enseñar”, comenta Ávalos, artesana tejedora de poncho para’i de 60 listas de Piribebuy.

Para las trabajadoras de esta pieza, el reconocimiento por parte de la Unesco en 2023 abrió una oportunidad para la puesta en valor de su producto.

“En Piribebuy el reconocimiento ayudó a que el cliente entienda por qué el poncho para’i de 60 listas vale más. El impacto en general es positivo para quienes ya hacen productos de calidad. El poncho empezó a venderse más como pieza cultural, utilizándose en apliques en uniformes en instituciones publicas”, comentó Ávalos, quien es una de las transmisoras de conocimientos de artesanía en la escuela recientemente habilitada.

Desde su mirada, el trabajo de puesta en valor puede permitirles llegar a un precio final rentable y sostenible en el tiempo, considerando la inversión en materia prima y tiempo de trabajo invertidos en la creación de cada poncho.

“La gente local a veces no paga el precio real. Hace falta educar al comprador paraguayo para que entienda por qué cuesta lo que cuesta. Sin eso, dependés solo del turista”, señaló.

En ese marco, considera que el espacio de interpretación del museo permite difundir más sobre el modo de producción de cada pieza y lo relevante de su aporte.

“Pasa de ser un producto a ser una historia. El museo da contexto, preserva técnicas antiguas y le da prestigio. Cuando un cliente entra y ve el proceso, deja de regatear tanto. También sirve para atraer turismo”, concluyó.

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