• Jorge Zárate
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  • Fotos: Matías Amarilla

Un trascendente lote de documentos fue restaurado para su mejor conservación y digitalización en una tarea precisa que tomó un buen tiempo. Aquí el análisis de esos documentos que dan cuenta del proceso y formación de los primeros gobiernos independientes, sus implicancias e importancia en el tiempo.

Se lee claramente la firma de Pedro Juan Cavallero (sic) y la fecha, 15 de mayo de 1811, un texto fundacional que, ya frágil por el paso del tiempo, se pudo recuperar y próximamente se pasará a digitalizar.

Es la intimación al gobernador español Bernardo de Velasco: “Aquella escena que en algún momento del colegio todos representamos tiene ahora su original restaurado”, dice satisfecho Vicente Arrúa, director del Archivo Nacional de Asunción.

Es allí donde Caballero le pide que entregue las llaves del Cabildo, la plaza de Armas y que “se someta a un gobierno que ellos iban a decidir cómo se iba a hacer”, describe Arrúa.

Señalando luego una cuidada carpeta con originales revela: “Estos son los denominados ‘autos de la Independencia’, que en realidad son actas, los documentos más importantes para la formación de la República”, resume.

RECUPERACIÓN Y RESTAURACIÓN

Recuperando textos, el taller de Conservación de Papeles del Archivo concluyó la restauración de un valioso paquete de documentos que van desde la intimación arriba mencionada hasta la conformación de la Junta Superior Gubernativa.

Los documentos obraban en el Archivo, pero en 1973 alguien decidió forrarlos con papel adhesivo “contact” transparente porque, como eran documentos de mucho uso, se temió que la constante manipulación los deteriorara más rápidamente.

Esa cobertura derivó en un problema de conservación que ahora se pudo resolver retirando cuidadosamente el material vinílico para “liberar” a los documentos de este “protector”. “La intención era preservar, lo que no midieron fue las consecuencias que podía tener esa intervención, la duración del material, etc…”, apunta el director.

En la tarea fueron asistidos por expertos chilenos y especialistas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Arrúa cuenta que para poder hacerlo “les ponemos un poco de alcohol y agua y esperamos que la temperatura y humedad llegue a un estadio en el que permita la manipulación. Hubo días en que se podían intervenir y días que no. Si la humedad era muy alta, no se hacía nada, por eso es que se tardó tantos años”, expone.

DOCUMENTOS DE LA INDEPENDENCIA

Hojeando con los especiales guantes de látex, se suceden en orden la respuesta de Velasco, el acta de creación del triunvirato, el primer gobierno de la época independiente, en un texto firmado por próceres como el citado Caballero, José Gaspar Rodríguez de Francia, Juan Bautista Rivarola y Juan Valeriano Ceballos.

También es notoria la técnica caligráfica de Jacinto Ruiz, escribano público y de gobierno al servicio de España, que se diferencia notoriamente de los escritos patriotas que irán mejorando en el tiempo.

Arrúa cuenta que tienen la idea de “exponer estos documentos más la nota del 20 de julio, que es la respuesta que se da a la pretensión de Buenos Aires de que Paraguay participara en la asamblea de las Provincias Unidas. Allí se decide no formar parte de la provincia de Buenos Aires. O sea, se niega a mandar un representante. Y al hacer eso, básicamente explica que quiere independizarse”.

También en esas notas “se habla un poco de un concepto de confederación que sería un antecedente de lo que hoy serían los mercados comunes. O sea, un antecedente del Mercosur, por ejemplo, porque Francia planteaba no el establecimiento de una federación, sino de confederaciones de naciones, que mantengan su independencia, pero que haya unidad. Sin embargo, Buenos Aires lo que pretendía era mantener el territorio anterior del virreinato con todas sus provincias y Paraguay era una provincia ‘rebelde’ desde el punto de vista porteño”.

LOS CONGRESOS

Siguiendo con la revisión de estos valiosos papeles, “encontramos ya las actas con las firmas de los representantes para el primer congreso, que va a establecer lo que va a ser posteriormente la Junta Superior Gubernativa. Acá pueden ver la firma de los representantes de cada localidad. Cuando hablamos de este congreso, que muchas veces la gente habla de congreso popular, nos remitimos específicamente a lo que era un congreso donde no todos votaban, sino votaban los ‘vecinos’. ¿Y quiénes eran los vecinos? Los propietarios, que básicamente eran los miembros de la élite”.

Estos propietarios/asambleístas “eran los que venían de cada localidad a participar del Congreso y que van a legitimar los distintos gobiernos que se van a dar, desde la Junta Superior, el consulado, la dictadura tanto temporal como perpetua y, por supuesto, después el gobierno de Carlos Antonio López y Francisco Solano López”, apunta Arrúa.

Preguntado sobre la constancia de algún desacuerdo entre aquellos hombres, el director del Archivo apunta que “cuando se inicia este proceso de independencia hay tres partidos que estaban ahí en la lucha, en debate. Por un lado, vamos a encontrar a los que serían los procorona española, que intentaban mantener la monarquía en la provincia. Por otro lado, vamos a tener a los porteñistas que querían someterse al poder de Buenos Aires, y por el otro lado el grupo que realmente era el más numeroso, que eran los independentistas que apoyaban la idea de Francia”, aunque eso no consta en los documentos.

Arrúa cuenta que “se expresan algunas cosas en las actas, porque, como dijimos, la mayoría eran los miembros de la antigua élite colonial que fueron expulsados durante las reformas borbónicas y que consideraban no continuar con la corona española”.

Recuerda entonces que durante buena parte de la colonia “el cabildo era el lugar donde se ejercía el poder. Estaba el gobernador, que era un representante del rey, pero al menos en ese primer período entre el siglo XVI y XVII ese cabildo ejercía realmente todo el poder y estaba conformado por los miembros de la élite local”.

REFORMAS BORBÓNICAS

Estos “mestizos” cogobiernan hasta que se producen las reformas borbónicas, donde en España se pasa de la casa austriaca de los habsburgos a los borbones, que eran franceses y que buscan recuperar el poder absoluto.

La idea era quitar la incidencia de mestizos y criollos y volver a regir el territorio americano con la población blanca española, que era numerosa en Perú, Colombia y Venezuela, por ejemplo.

“Acá no era tanto así. Los que heredan el poder van a ser los mestizos, los hijos de estos españoles cuyas madres eran indígenas. Entonces, se crea la figura al gobernador intendente que viene y dice: ‘Todo ese poder que antes tenía el cabildo lo voy a tener yo. Por lo tanto, ustedes, como Cabildo, van a continuar como un ente que controla la ciudad”.

Esto hace que la élite pierda privilegios y entonces empiezan a irse de la ciudad y a dedicarse a la ganadería, por ejemplo. Quedaron con la sangre en el ojo y por eso se entiende que estas reformas borbónicas ayudan a iniciar los procesos de independencia”.

Arrúa recuerda que “en algunos lugares fue más cruenta, más violenta, más prolongada la lucha. En el caso de Paraguay no tanto, aunque sí va a ser un poco conflictivo”. Esta élite es entonces la que apoya el proceso independentista. “Son los legitimadores de los distintos gobiernos”.

CONTINUIDAD Y RUPTURA

El historiador recuerda que se da una continuidad de lo colonial: “Para el indio, no cambia nada, van a seguir siendo explotados y también eso va a pasar para el esclavo africano. En el siglo XVIII, al menos en la capital, era una población muy importante que llegaba incluso al 40-50 % de la población. Pero hay que aclarar que los afrodescendientes no formaban parte de esa producción de excedentes o de ganancia a las élites, más bien eran de uso doméstico. La esclavitud no era aplicada acá como lo que ocurría en Brasil, por ejemplo”.

La esclavitud resultará abolida recién con la Constitución de 1870.

El derrotero de la Independencia tiene en la conspiración de 1820 un momento difícil. “Allí, un grupo de la élite, excompañeros de Francia que eran parte del movimiento independentista, se revelan ante él. Buenos Aires, al aislar al Paraguay, afecta los intereses de esta gente que antes comerciaban con ellos. Había algunos que decían ‘volvamos con Buenos Aires porque queremos vender yerba y no podemos’ porque no reconocen la independencia”.

El país vive de esa manera hasta la muerte del dictador supremo y el arribo al poder de Carlos Antonio López, “pero esa apertura tampoco se da de manera inmediata. El momento del gran boom económico que se da durante el periodo lopista es cuando la Confederación Argentina reconoce la independencia, en 1852”, concluye.

“UNA JOYA EN PLENA GUERRA”

Sigue abierta al público en el Archivo Nacional la muestra “Una joya en plena guerra”, que pone en valor registros de donaciones de joyas y alhajas, entregas de dinero en efectivo, ganado, productos agrícolas, vestimenta y otros bienes destinados al sostenimiento del ejército y la defensa nacional, así como constancias del trabajo de mujeres proveedoras del Estado durante la guerra contra la Triple Alianza.

La pieza central de la exposición es el Libro de Oro, un volumen ofrecido por damas paraguayas el 24 de julio de 1867 al entonces presidente Francisco Solano López con motivo de su cumpleaños.

“El libro tiene un contenedor de plata y láminas de oro que pesan 10 kilos con hojas de pergamino con las firmas de las mujeres de la élite, de todas las localidades de Asunción y de todos los pueblos que encabezaron la asamblea del 24 de febrero de 1867”, recuerda Vicente Arrúa, director del Archivo.

El libro fue capturado durante la toma de Piribebuy y llevado al Brasil y “recién en la década del 60 del siglo XX, un grupo de historiadoras lo encuentran expuesto en un museo en Brasil. Entonces inician una campaña para la devolución del libro, lo que se produce en 1975”, historia.

La muestra incluye tres grandes libros con los registros de las donaciones de mujeres en todo el país y un despliegue de medios gráficos que permiten contextualizar la narrativa.

“Hay también registros de mujeres que fueron apresadas por expresar justamente un malestar porque ellas habían entregado sus joyas, a sus esposos, a sus hijos, la producción de su chacra y lo cuestionaban”, recuerda.

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