- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
El Dr. Raúl Igmar Gregor encabeza un proyecto de investigación que tiene el objetivo de promover la generación de energía limpia como motor del desarrollo industrial y la movilidad verde. De esta manera, se busca que el conocimiento científico esté conectado con las necesidades reales del país para fortalecer la industria, impulsar nuevas formas de movilidad más sostenibles y promover el desarrollo de tecnologías propias acompañando el crecimiento del país.
Desde la inauguración de las represas hidroeléctricas binacionales, Paraguay ha gozado de un superávit energético que por mucho tiempo no le ha llevado a plantearse un escenario de escasez en el corto plazo.
Sin embargo, el crecimiento demográfico, la industrialización y el aumento de la infraestructura de transmisión han causado que expertos del área empiecen a advertir sobre la necesidad de empezar a planificar nuevas formas de generación energética.
En este contexto, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción (FIUNA) tiene en ejecución el proyecto de investigación “Generación de energía hidroeléctrica y limpia como motor del desarrollo industrial y movilidad verde”, bajo el liderazgo del doctor en Electrónica Raúl Igmar Gregor.
La iniciativa, que cuenta con un financiamiento de G. 9.500.000.000 del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), tiene como objetivo aprovechar mejor la energía hidroeléctrica del Paraguay para impulsar el desarrollo industrial, la movilidad sostenible y la innovación tecnológica. Pero la propuesta no queda ahí, ya que plantea que este avance sea una herramienta para generar empleo, mejorar la productividad y crear nuevas oportunidades para el país.
LABORATORIOS ESPECIALIZADOS
La iniciativa contempla la creación del Centro de Investigación en Tecnologías Hidroeléctricas y Energía Distribuida (CITHED), donde se tendrán tres laboratorios especializados en hidroelectricidad (mini y microcentrales), hidrógeno verde y movilidad eléctrica.
El Dr. Gregor conversó con La Nación/Nación Media sobre el proyecto, las potencialidades que ofrece el país y su visión de desarrollo de la industrial nacional.
–¿Cómo surge la idea o la motivación para el proyecto?
–La idea del proyecto surge a partir de una realidad muy clara: Paraguay es uno de los países con mayor disponibilidad de energía limpia en la región, pero ese potencial aún no se aprovecha plenamente para generar desarrollo industrial, empleo y nuevas oportunidades económicas. En ese contexto, nace la necesidad de dar un paso más allá del uso tradicional de la energía, buscando convertirla en un motor de crecimiento para el país. La motivación principal es transformar esa ventaja natural en soluciones concretas que impulsen la industria, la innovación tecnológica y la mejora de la calidad de vida de la población. A partir de esta visión, el proyecto se plantea como una iniciativa orientada a integrar la energía con sectores clave como el transporte, la producción y el desarrollo tecnológico, promoviendo un uso más inteligente y estratégico de los recursos disponibles.
–¿Qué potencialidades y diferenciales tiene el país para este proyecto?
–El Paraguay cuenta con una de las mayores ventajas comparativas de la región: una alta disponibilidad de energía limpia proveniente de la generación hidroeléctrica. A esto se suma un gran potencial aún no aprovechado en la micro y minigeneración, que permite pensar en un uso más eficiente y descentralizado de los recursos hídricos, acercando la energía a distintos puntos del país y generando nuevas oportunidades de desarrollo local. Además, el país se encuentra en un proceso de diversificación de su matriz energética, incorporando nuevas fuentes como la energía solar fotovoltaica. Esta combinación entre distintas fuentes renovables no solo fortalece la seguridad energética, sino que también abre la puerta a la integración de tecnologías más modernas y flexibles dentro del sistema eléctrico. Otro aspecto diferencial es que Paraguay se encuentra en una etapa inicial en la implementación de la electromovilidad. Esto representa una oportunidad única, ya que permite diseñar e implementar políticas públicas desde etapas tempranas, evitando errores de otros países y adaptando las soluciones a la realidad local desde el inicio.
–¿La discusión de la problemática energética desde lo global y la disminución en la brecha de excedente de producción de nuestras hidroeléctricas también son motores para este tipo de proyectos?
–Sí, sin duda. A nivel global, el mundo avanza hacia una mayor industrialización, digitalización y electrificación de la economía, lo que implica un crecimiento constante en la demanda de energía. Paraguay no está ajeno a esta realidad y cada año se observa un aumento sostenido en el consumo eléctrico, reflejado en el balance energético nacional. Este escenario plantea un doble desafío. Por un lado, la necesidad de seguir fortaleciendo y diversificando la matriz energética, incorporando nuevas fuentes como la energía solar. Pero, por otro lado, y quizás aún más importante, surge la necesidad de utilizar la energía de manera más eficiente y estratégica para orientarla hacia sectores que impulsen el desarrollo económico, como la industria, la movilidad eléctrica y las nuevas tecnologías energéticas.
EL PROYECTO
–¿Qué es el CITHED? ¿A cuánta gente involucra?
–El CITHED, o Centro de Investigación en Tecnologías Hidroeléctricas y Energía Distribuida, es una iniciativa impulsada desde la FIUNA que busca convertir la energía limpia del Paraguay en un motor de desarrollo tecnológico, industrial y social. Su objetivo es generar conocimiento, desarrollar soluciones innovadoras y formar profesionales en áreas clave vinculadas a la energía, acompañando los desafíos actuales del país. En cuanto a su alcance, el proyecto involucra de manera directa a más de 50 personas, incluyendo investigadores internacionales vinculados a universidades de alto nivel, investigadores nacionales, profesionales en formación, estudiantes de grado y equipos administrativos. Esta diversidad permite generar un entorno colaborativo único, que combina experiencia, formación y visión de futuro.
–¿Para qué servirán los tres laboratorios especializados planificados?
–Los tres laboratorios especializados están pensados como espacios donde la energía y la tecnología se convierten en soluciones concretas para el país. Cada uno estará enfocado en un área estratégica, pero todos comparten un mismo objetivo: transformar el conocimiento en aplicaciones reales que aporten al desarrollo industrial, energético y social del Paraguay.
En términos prácticos, estos laboratorios permitirán diseñar, probar y mejorar tecnologías vinculadas al uso eficiente de la energía, el transporte eléctrico y nuevas alternativas como el hidrógeno verde. También servirán para formar profesionales con experiencia práctica, capaces de enfrentar los desafíos actuales del sector energético y productivo.
–¿Cuándo estarían ya en funcionamiento?
–El proyecto tiene una duración total de cuatro años, con proyección hasta finales de 2029. En ese marco, se prevé que la infraestructura principal, incluyendo los laboratorios especializados, esté plenamente operativa durante el primer semestre de 2028. Sin embargo, es importante destacar que el proyecto ya se encuentra en plena ejecución y muchas de sus capacidades se están desarrollando de manera progresiva. Esto es posible gracias a la experiencia acumulada por la FIUNA a lo largo de varias décadas en la formación de profesionales, el desarrollo de infraestructura y la consolidación de grupos de investigación en el área energética.
–El proyecto plantea un avance técnico y en recursos humanos. ¿Cuál es el escenario actual de la academia paraguaya en estos temas?
–En los últimos años, Paraguay ha dado pasos muy importantes en el fortalecimiento de su sistema científico y tecnológico. Esto ha sido posible, en gran medida, gracias a los programas de apoyo impulsados por el Conacyt, que han permitido desarrollar capacidades tanto en formación de investigadores como en infraestructura de investigación. Hoy se puede hablar de un punto de inflexión, ya que Paraguay ha pasado de tener una presencia limitada en el ámbito científico a formar parte activa de la comunidad internacional. Esto se refleja, por ejemplo, en la creciente cantidad de publicaciones científicas y en las citaciones que reciben trabajos desarrollados por investigadores paraguayos en revistas de prestigio a nivel mundial.
MIRADA NACIONAL
–¿Cómo se encuentra inmerso este proyecto académico como la mirada nacional, el sector privado y la academia regional?
–Este proyecto se inserta directamente en una visión país que busca aprovechar mejor los recursos energéticos del Paraguay para impulsar el desarrollo económico, tecnológico y social. En un contexto donde la energía limpia es uno de los principales activos nacionales, iniciativas como esta permiten avanzar hacia un modelo más sostenible, donde la energía se convierte en un motor para la industria, la innovación y la generación de empleo. Desde el sector privado existe un interés creciente en este tipo de proyectos, ya que representan una oportunidad para mejorar la eficiencia de los procesos productivos, reducir costos energéticos y acceder a nuevas tecnologías. Esto abre espacios de colaboración entre empresas y academia, facilitando el desarrollo de soluciones concretas adaptadas a la realidad del país.
–El planteamiento del uso de la energía como motor del desarrollo industrial y la movilidad verde responde a una mirada particular de la ciencia vinculada al desarrollo en el marco de este proyecto. ¿Podría explicarnos algo de eso?
–Sí, responde a una forma de entender la ciencia no solo como generación de conocimiento, sino como una herramienta concreta para impulsar el desarrollo del país. En este proyecto, la energía no se ve únicamente como un recurso disponible, sino como una oportunidad estratégica para transformar la economía, generar empleo y mejorar la calidad de vida de la población. Esta mirada plantea que el conocimiento científico debe estar conectado con las necesidades reales del país. En el caso de Paraguay, contar con abundante energía limpia abre la posibilidad de utilizarla para fortalecer la industria, impulsar nuevas formas de movilidad más sostenibles y promover el desarrollo de tecnologías propias.
–¿Paraguay tiene potencialidades geográficas e hídricas para pensar a futuro en nuevos grandes proyectos de infraestructura?
–Sí, Paraguay cuenta con condiciones naturales muy favorables para proyectar nuevas iniciativas vinculadas a la energía y la infraestructura. Su disponibilidad de recursos hídricos y su experiencia en generación hidroeléctrica lo posicionan como un país con una base sólida para seguir desarrollando proyectos que acompañen el crecimiento económico y la demanda energética futura.
–¿Cómo se podría diversificar la matriz energética?
–Más allá de los grandes emprendimientos, también existe un amplio potencial en soluciones complementarias, como la micro y minigeneración hidroeléctrica, así como en la integración con otras fuentes renovables como la energía solar. Este enfoque permite diversificar la matriz energética, hacer un uso más eficiente de los recursos disponibles y acercar la energía a distintos puntos del país. Pensar en nuevos proyectos de infraestructura no solo implica producir más energía, sino también planificar de manera estratégica cómo utilizarla para impulsar la industria, mejorar los servicios y generar oportunidades de desarrollo en distintas regiones. En ese sentido, Paraguay tiene una oportunidad importante de seguir creciendo sobre la base de sus recursos naturales, combinando experiencia, planificación y una visión de futuro orientada a la sostenibilidad.

