Javier Guggiari, uno de los hijos del prolífico artista Hermann Guggiari, habló con La Nación/Nación Media sobre el legado de su padre en el marco de una reciente exposición realizada con motivo del 102.o aniversario del nacimiento del maestro del arte.
- Por Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
En marzo pasado, la familia de Hermann Guggiari (1924-2012) realizó una celebración recordando el 102.o aniversario de su nacimiento, siguiendo con su trabajo permanente de promover y preservar el legado del artista a 14 años de su partida.
Don Hermann, conocido por su trabajo comprometido expresado en esculturas de metal, es un artista de relevancia nacional y valoración internacional, distinguido en 1995 al hacer patente el talento paraguayo con la obra “Naciones Unidas”, en el Centro Conmemorativo del Campo de Concentración de Dachau, Múnich, Alemania.
“Su legado como miembro de una comunidad de artistas es que fue un referente y un mentor para muchos jóvenes artistas paraguayos. Su taller, en El Bosque de los Artistas, se convirtió en un espacio de encuentro y creación para artistas de diferentes generaciones y disciplinas”, explica Javier Guggiari, hijo de Hermann, heredero de la labor artística como vocación de vida.
OBRA COMPROMETIDA
“En cuanto a su postura ante el arte, resalta su preocupación por la vida, la naturaleza y la condición humana, eran su fuente de inspiración. El arte era el medio que utilizaba para hacer tangibles sus inquietudes. Era su forma de comunicación. Comprometido con la existencia misma, sus obras reflejan una profunda pasión por la vida y el arte”, agrega Javier.
Don Hermann fue condecorado en 1995 por el Gobierno paraguayo con la Orden Nacional del Mérito en el grado de Comendador, en 2004 como hijo dilecto de la ciudad de Asunción y como maestro del arte por el Centro Cultural de la República El Cabildo.
Entre las labores de rescate de su vida y obra, Javier señala que “hay que destacar la obra de teatro ‘No claudiqué’, creada y dirigida por Nelson Arce, que es un homenaje a la vida y obra de Hermann Guggiari. El elenco cuenta con la participación Ana Banks, quien encarna a nuestro padre”.
TÉCNICA Y ALGO MÁS
Hermann tuvo sus vertebrales años formativos en Buenos Aires, en la década del 40, mientras en Asunción se abonaba un escenario que tendría como desenlace la revolución del 47, de la cual tomaría parte como militante liberal y que le valdría el exilio.
“En lo que se refiere a la técnica, él se dedicó al modelado en arcilla, moldes en varios materiales, forjado del hierro y acero inoxidable, talla de madera y piedra, fundición de bronce a la cera perdida. Tenía mucho interés en los avances tecnológicos, en muchas de sus obras se refleja esto. Mientras que su producción artística tenía como eje temático central la naturaleza y la condición humana, enmarcado en un estilo que se le puede considerar dentro de lo figurativo/abstracto/expresionista”, explica Javier. “En soporte plástico utilizaba formas geométricas y planos como estructura en sus creaciones. ‘El desgarramiento’, como lenguaje expresivo plástico, las utilizó en casi todas sus obras”, agrega.
La propuesta artística de Guggiari, tal vez por temperamento e ideales, no se podría abstraer de la mirada del mundo del que formó parte, un mundo consternado por guerras y amenazas, un país aletargado en una permanente hegemonía autoritaria.
“Guggiari fue un crítico al sistema. La libertad era su eje. Sus obras reflejan su preocupación por la justicia social y la protección del medio ambiente”, explica.
INNOVACIÓN
La relevancia de su aporte se plantea también el ámbito de lo artístico por su carácter innovador, al ser un pionero en la escultura e introdujo nuevos lenguajes plásticos, técnicas y materiales.
“En sus obras se refleja un compromiso profundo con la justicia social, la espiritualidad y la protección del medio ambiente. Es por eso que su legado y tenacidad son inspiradores y sigue siendo una fuente de inspiración para muchos”, indica.
“Está en el ánimo de los herederos que El Bosque de los Artistas sea preservado y perdure en el tiempo. Se tiene la propuesta de instituciones culturales para utilizarlo y aplicarlo a la educación artística. Actualmente, se están realizando varias actividades relacionadas al fomento de las artes”, comenta.
PROPUESTA ARQUITECTÓNICA CON LA NATURALEZA
El Bosque de los Artistas, la antigua residencia familiar Guggiari ubicada sobre España casi Gral. Santos, es un espacio que patenta el registro de su legado con su taller, la temática y la relación de su propuesta arquitectónica con la naturaleza.
El sitio fue creado por el propio Hermann y es un lugar emblemático de la cultura paraguaya. En ese sitio se solían organizar ferias de arte y artesanía para brindar apoyo a jóvenes talentos. Estas ferias se realizaron de 1970 a 1995.
Hoy, El Bosque de los Artistas es un espacio abierto al público, donde permanentemente se realizan exhibiciones, encuentros y eventos artísticos. Durante todo el año, se imparten talleres de arte patrocinados por el Instituto Superior de Bellas Artes (ISBA).
En El Bosque se encuentran, entre otras atracciones, la Casa de Huevos, una semiesfera revestida de botellas de vidrio, que permite una experimentación particular con la acústica y la reverberación. “El Estado no muestra mucho interés en preservar, revalorizar y aplicar al sistema educativo paraguayo El Bosque de los Artistas. El ISBA sí tiene interés en este espacio para aplicarlo a sus actividades educativas, pero aún se tropieza con problemas financieros. Por ahora el mantenimiento de este espacio es una autogestión familiar”, termina relatando Javier.