En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos recibe a la cantante folclórica Dalma Ferreira, quien realiza una importante labor de difusión de la música paraguaya y de la lengua guaraní en las redes sociales. Dalma reivindica la riqueza cultural de nuestro país y destaca los valores positivos y la belleza que predominan en los temas que aborda nuestra música. Asimismo, resalta la importancia de seguir creando porque la riqueza del folclore radica también en ofrecer un testimonio de su tiempo.

  • Fotos Matías Amarilla

–¿Cómo empieza tu vínculo con la música y el guaraní en particular?

–Empecé a los 12 años en la capilla de mi barrio. Yo entré en un colegio en el que en mi época no era tan bien visto el hecho de hablar en gua­raní. Como mi familia es del interior, en mi casa siempre escuché el guaraní. Enton­ces, cuando fui creciendo me fui dando cuenta de que había como un prejuicio, ¿verdad? Estaba mal visto en otros ámbitos de la sociedad hablar guaraní.

Entonces, a mí me dolía mucho eso y lo vi como una bandera por la que tenía que luchar. Ya en el cole­gio empecé a cantar guara­nias y me miraban raro. Pero cuando yo ganaba los inter­colegiales de la canción con música paraguaya, empezó a sentirse ese orgullo.

Luego estudié guaraní y empecé a enseñar y volví al colegio para enseñar. Fue una experiencia que me enseñó que no es el guaraní el problema, sino la forma en que se transmite. El guaraní está unido a los indí­genas del Paraguay.

Tene­mos un país tremendamente rico en diversidad cultural y cuando vos le contás eso a los alumnos, porque yo enseñaba noveno grado, le enseñás eso a los alumnos de manera apa­sionada y les contás la his­toria y les contás de dónde viene, qué pasó durante la historia, por qué el guaraní es visto de esta manera, por qué había tanto prejuicio como que ellos abren su corazón y se dan cuenta, bueno, esta es mi identidad, esto es lo que me identifica, lo que me hace diferente a todo el mundo, y se empieza a sentir parte de su lengua.

–El matrimonio entre el guaraní y hacer música fol­clórica es ideal, ¿no?

–Asimismo, porque así llega de otra manera. Una amiga me dijo “vamos a ponerle subtítulos a las canciones que subís”, porque antes no subía con subtítulos y es una reali­dad que muchos paraguayos no entienden el guaraní o no entienden lo que quería decir la canción, lo que quería trans­mitir. Entonces, como mucha gente me decía, no entiendo lo que estás cantando, vamos a ponerle el subtítulo, pero obviamente eso conlleva una responsabilidad gigante, por­que no podés ponerle cualquier cosa nomás, hay que entender qué quizo transmitir el autor con las palabras. Entonces, yo siempre me asesoro con un profesor que se llama Isidro Cabral, que fue mi profe tam­bién, que es una persona super­culta y que conoce muchísimo acerca de toda la cultura gua­raní. También con el mbo’ehára David Galeano. Entonces, siempre hay que tomar esto con responsabilidad porque somos una vidriera. El público te está mirando, el público va a apren­der la canción así como vos la cantaste y va a leer el subtítulo así como subiste. Entonces, no es para hacerlo así a la ligera, hay que hacerlo con la respon­sabilidad y el amor que corres­ponde.

LA JUVENTUD Y EL FOLCLORE

–Hay muchos más jóvenes ahora dedicándose al fol­clore, ¿no?

–Eso es un orgullo inmenso y no lo hacemos porque esté de moda o porque sea lo que a la gente le gusta. Lo hacemos de todo corazón. Antes era completamente inimaginable que existan tantos grupos de música paraguaya y, por sobre todo, que haya tanta acepta­ción del público.

–Eso es fundamental por­que ahí se cierra el circuito.

–Estamos en un auge focló­rico impresionante porque hay muchos festivales. De igual manera, yo siento que tenemos todavía una deuda muy grande con ese sentido de patriotismo, de amor por lo nuestro en los colegios, en las escuelas. Sería tan lindo que en el recreo los niños escuchen música paraguaya, que en las clases de música se aprenda sobre Teodoro S. Mongelós, José Asunción Flo­res, Manuel Ortiz Guerrero. Sentirnos parte de nuestra tierra, de nuestra lengua.

–¿Por qué el folclore debe­ría gustarle a un chico de 20 años?

–Yo le contaría un poco de la historia para enamorarle al principio, ¿verdad? Porque yo siempre como que le quiero agarrar de ese lado a la gente. No vas a encontrar una polca o una guarania en otro lado del mundo, ¿verdad? Enton­ces, es como algo tan nues­tro, además de que nunca la música paraguaya o el fol­clore habla de cosas negativas, habla siempre de la belleza de la mujer, de la belleza de la tierra donde uno nació, de la historia del Paraguay, o sea, siempre vamos a encontrar conocimiento y riqueza en la música paraguaya.

UN CAMINO LARGO

–Disculpame la expre­sión, ¿se puede vivir de la música?

–Claro que se puede vivir de la música, y es un camino y un recorrido largo. Posicio­narse, y yo creo que las redes sociales también juegan un papel muy importante ahora mismo y dan esa posibilidad al artista de hacerse visi­ble en las redes sociales. No necesitás demasiado para hacerte ver en redes socia­les, necesitás un buen celu­lar y, bueno, ponerle como tu impronta, ponerle tu identi­dad y que la gente te conozca de esa manera. Y justa­mente, las redes sociales eran una herramienta que yo no usaba antes, ¿verdad? Y ahora encontré la forma de atraer a mi público a través de las redes sociales, contando his­torias, que es lo que a la gente le encanta.

–¿Con qué canción empe­zaste en las redes y que te hizo tan visible?

–Empecé con “Che jaz­mín”. Conté la historia de la canción y no te imagi­nás, fueron muchísimos seguidores, muchísimas visualizaciones, muchí­simos me gusta. Y yo dije, bueno, a la gente le gusta que le cuente un poco de la historia, porque si bien todo el mundo puede subir canciones, pero bueno, va a tener que dar un plus, le tiene que dar algo más que atraiga a la gente, y bueno, a mi público le gustó que le cuente historias. Mi último video de “Pedro canoero” tiene 900.000 reproduccio­nes, y es hablando de fol­clore, hablando de la his­toria de Pedro canoero, que fue inspirado en un canoero paraguayo. O sea, no hay demasiada producción, no hay mucha inversión en ese video, es simplemente como contar algo de corazón.

–¿Hacés otros ritmos en tu vida diaria?

–Sí, yo canto cumbia, baladas, boleros en los eventos priva­dos sobre todo, pero también en los festivales.

RIQUEZA CULTURAL

–Quiero volver al guaraní, porque me parece impor­tante todo lo que hacés, pero también capaz que intuyo que tenés mucho que hacer por delante para seguir profundizando todo este aspecto.

–El guaraní me apasiona pro­fundamente, ¿verdad? Por­que, como te conté, mis raíces también están muy arraiga­das al guaraní, mis abue­los son guaranihablantes. Entonces, siempre lo sentí muy mío y siento que es mi bandera. Los paraguayos no somos conscientes muchas veces de la tremenda diver­sidad cultural que hay en Paraguay, que no hay en otro lado, de verdad esto es una riqueza ancestral única que tenemos y que no lo explota­mos incluso para el turismo, ¿verdad? Por ahí mostrar cómo viven los pueblos indí­genas, cómo se manejan, es algo tan atractivo, rico, apa­sionante. Entonces, falta mucho por explotar, y eso es que yo quiero mostrar en mis redes sociales, ¿verdad? Esta­mos en un país donde con­viven 19 lenguas indígenas y que tienen tanto, porque hay que entender también que los pueblos indígenas están arraigados a la tierra, al monte, a sus tradiciones, a sus creencias ancestrales.

–¿Cuál es la mejor canción en guaraní para vos?

–“Che kamba resa jajái” me parece una de las más lindas también, es una de las más románticas y yo soy muy romántica en la música para­guaya.

–Yo tengo una preocupa­ción sobre la creación de nuevas obras. ¿Cómo hace­mos para sostener en el tiempo la performance que tuvieron los monstruos en el pasado?

–Para mí también es una preocupación y también la gente dice mucho, ¿por qué no creás? ¿Por qué no com­ponés? Ndaha’éi la péichante rehaíva. Pero hay varios temas nuevos, más contem­poráneos, más adaptados también a la realidad actual. Porque en folclore la música se trata de hablar de la rea­lidad del compositor en ese momento, ¿verdad? Pero ahí no vamos a hablar de lo que hablaba Emiliano R. Fernán­dez, de la guerra del Chaco, de cómo él hacía sentir orgu­llosos a los que iban a luchar en la guerra del Chaco con sus canciones, pero de por ahí hablamos de otras cosas. Para mí también es una mate­ria aprender a componer. Lo que pasa es que soy muy ace­lerada y me cuesta sentarme a escribir, a pensar un poquito.

LA COMPOSICIÓN

–¿Pensás en escribir y componer también?

–Claro que sí. Me encanta­ría dejar un legado, porque es el legado que dejamos los artistas, que son nuestras obras propias. Obviamente también es lindo ser intér­prete, verdad, y ensalzar, digamos, obras de com­positores ymaguare, pero también es necesario para el folclore de la actualidad que podamos hablar de lo que pasa en estos tiempos.

–¿Qué esperás de este año 2026?

–Me proyecto seguir cre­ciendo con las redes, seguir contando no solamente acerca de la música para­guaya, sino también de los pueblos originarios, que me encanta hablar de la diversidad cultural del Paraguay y de todo lo que ofrecen los pueblos origi­narios, de sus artesanías, de sus pueblos ancestrales. Eso me apasiona y siento que no está explotado lo suficiente en Paraguay. También quiero viajar, me están llamando mucho de Nueva York, de la comu­nidad paraguaya que vive allá. Están muy emocio­nados por la música para­guaya y obviamente llevar allá la música es como lle­varles un pedacito de la tie­rra paraguaya, ¿verdad? Entonces, me encantaría poder viajar con toda mi banda a Nueva York, poder ir a visitar todas las comu­nidades paraguayas en el extranjero.

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