¿Una inspiración que llega desde el espacio? Pase y lea esta increíble asociación que hace Toni Roberto entre el cosmos, una antena y su abuelo materno, al cumplirse siete años de este entrañable espacio de historias nostálgicas denominado Cuadernos de Barrio.

En 1966 terminaba toda una historia familiar con la venta de 17 hec­táreas sobre la misma ruta PY01, km 21, Posta Yvyraro. Su destino: la construcción de una alta antena para la legendaria Radio Nacional del Paraguay, compra hecha por el Estado por un decreto del 23 de julio de 1966.

Con esa adquisición la emi­sora lograría un alcance ini­gualable en todo el Para­guay, Sudamérica y el mundo debido a la privile­giada geografía de esa zona en las afueras de Asunción. Terminaba un sueño gana­dero que habían empezado mis abuelos varias décadas antes en una de las tierras, campos o estancias muy cer­canas a la capital, junto a la de su vecino, el antiguo gana­dero Antenor Soloaga, lugar donde viviera su nieto Ante­nor Ruffinelli hasta los años 90 del siglo pasado.

Homenaje a satélites y astronautas. Asunción, 1962. Fuente: Chony Calderón. Fondec. As., 2011

RECUERDOS DESDE EL ESPACIO

Todos estos recuerdos vie­nen desde el espacio. ¿De dónde? Sí, como suena, desde el espacio. A partir del pro­yecto Artemis, un viaje alre­dedor de la Luna, después de exactamente cincuenta años, el hecho me llevó directa­mente a mi biblioteca a bus­car el libro de Chony Calde­rón sobre la historia de Radio Nacional del Paraguay y una leyenda espacial vinculada a ella.

El alcance de Radio Nacio­nal del Paraguay llegó muy lejos. A finales de los años 50, EE. UU. desarrolló una importante carrera espa­cial. En uno de esos viajes por el infinito, un astro­nauta sintonizó una radio con una melodiosa música; a la vuelta del recorrido, pre­guntó dónde quedaba Para­guay y dijo que había escu­chado esa frecuencia desde un lejano país del sur.

En todos aquellos años, luego en los 60 y en las siguien­tes décadas del siglo XX,

muchísimos oyentes de todo el mundo enviaban cartas y tarjetas, reportando el pro­grama escuchado, hasta la fecha, hora y día de la emi­sión en la radio.

LA POSTAL DEL RANCHO PARAGUAYO

En su enciclopédico libro, Chony Calderón publica muchas de esas postales de otras épocas, que tam­bién llegaban desde distin­tos lugares del Paraguay, muchas de ellas convirtién­dose en verdaderas obras, como la enviada por el oyente Nino Fleitas que rezaba: “En este día tan especial, Día Mundial de la Amistad, le auguro los mejores éxitos en sus acti­vidades personales y reciba por siempre la bendición del altísimo y la Virgen Azul de Caacupé”. Firmado en Aca­hay, el 30 de julio de 1993.

La postal adornada por un rancho típico del Paraguay, pareciera una pieza contem­poránea de arte actual, una especie de instalación en un reducido espacio de papel, merecedor de un lugar en el más encumbrado de los museos.

EL SUEÑO DE POSTA YVYRARO, KM 21

Tal vez el sueño del abuelo en Posta Yvyraro de la vieja ruta 1, de seguir con aquel campo con muchas vacas que poseía un arroyo cris­talino en su límite norte, no prosperó, pero sirvió su geografía para llegar desde astronautas, hasta aque­lla joya de la comunicación paraguaya, que enviara el señor Fleitas en los prime­ros años de la última década del siglo XX.

Inspirado en el viaje del pro­yecto Artemis y en la anti­gua antena de Radio Nacio­nal del Paraguay. Hoy, 12 de abril de 2026, al cum­plirse exactamente siete años de estas publicacio­nes de domingo de Cuader­nos de Barrio y coincidente con el cumpleaños número sesenta de quien escribe estas páginas, desde hace mucho tiempo, desde el corazón de América.

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