“Pensé que sería un espacio donde contaría cuentos y los niños prestarían libros, pero fue creciendo y hoy es un centro cultural donde, además de encontrarte con los libros, también se realizan tours educativos, obras de teatro, música, presentaciones, entre otras actividades”, dice la actriz y narradora Laura Ferreira, que cuenta la génesis y la proyección de esta biblioteca comunitaria sui generis.
“El libro físico sigue y seguirá siendo necesario”, sostiene la narradora Laura Ferreira, que hizo realidad el sueño de crear una biblioteca comunitaria en Areguá. “A Casacuento le di vida y espacio, inicié con mis libros de cuentos, pero luego fui recibiendo donaciones de amigos y ahora tenemos diversidad y un acervo de más de 2.700 libros”, comenta.
Laura, que también es actriz y escritora, recuerda que este espacio destacado en el circuito cultural tiene planes de “seguir apostando en promocionar la lectura, principalmente a través del Club Comic, un espacio de encuentro de artistas, futuros creadores y aficionados al mundo de las historietas. Estaremos realizando talleres y presentación de historietas en el Club Comic Areguá, que surgió a partir de un adolescente de 13 años que nos inspiró”, apunta.
Aquí su diálogo con La Nación/Nación Media:
–¿Cómo surgió la idea de Casacuento?
–Surge de una necesidad de infancia y un sueño. Cuando niña no tuve acceso a libros ni bibliotecas amigables que me abran al mundo de la lectura. Mi conexión con los libros se inició siendo adulta a través de la educación popular. El trabajo comunitario y el arte teatral fueron puentes. Cuando llegó el arte de la narración oral de cuentos en mi vida, comencé a soñar con una biblioteca al servicio de la comunidad, cada libro que compraba sabía que algún día estaría en manos de varios niños. Hoy, la niña que fui y que no tuvo libros tiene una biblioteca y comparte con sus vecinos.
EL PULSO DE LA VIDA
–¿Qué impacto causa una biblioteca en los niños en este tiempo de pantallas?
–Los libros nos devuelven el pulso de la vida, la humanidad que debemos proteger. En una biblioteca los niños conviven con otros pares lectores, los espacios de mediación lectora generan esos encuentros. El domingo, después del espacio de ronda de cuentos, una adolescente preguntó por la sección de cómics, otro adolescente, ya usuario frecuente, se acerca a ella, le muestra los cómics nuevos, se quedan hablando de libros leídos y libros por leer. Yo escuchaba de cerca y mi corazón latía feliz. Vale recordar que la lectura de libros les devuelve la paciencia a los niños, deben avanzar línea a línea para descubrir lo que ocurre en la historia, lo que la pantalla le dio en un minuto de imágenes. Además, según la neurociencia, el cerebro infantil procesa de forma distinta la información en papel, facilitando la comprensión lectora.
–¿Qué le aporta el entorno de Areguá a la experiencia que proponés?
–Llegar a Casacuento es un viaje natural y literario. En el patio tenemos 34 árboles frutales y estamos acunados por un pequeño montecito. Cuando vas llegando a la biblioteca, vas también estimulando la vista con la cantidad de colores de los árboles, tus oídos se deleitan con los cantos de los pájaros, el olfato se conecta con los aromas de la tierra, las flores y los frutos. Leer un libro en un ambiente natural es una experiencia que te abraza en el viaje de la lectura.
–¿Por qué hay que seguir leyendo y narrando cuentos?
–Hoy día podemos hablar de estrés no solo en adultos, sino también en niños y jóvenes. Todo requiere rapidez. Vivimos en un sistema en el que debes producir todo el tiempo. El libro te regala la paz, ese momento en el que puedes respirar y viajar por otros mundos y aventuras. Volver a encontrarte contigo mismo y con los personajes. En este sentido, narrar cuentos es lo más maravilloso que podemos hacer. Al contarnos historias estamos volviendo al ritual de toda la existencia humana. Que los padres puedan contar a sus hijos, las abuelas puedan revitalizar sus memorias familiares, los cuentacuentos puedan contar las historias maravillosas escritas por los narradores. Como decía un colega chileno, contar un cuento es un milagro, algo tan inexplicable como respirar, como abrazar a alguien, como enamorarse.
PARA DAR UNA MANITO
“Casacuento se sostiene gracias a un gran equipo de trabajo”, cuenta Laura Ferreira. Menciona entonces que “el coordinador actual es Xavier Padullés, quien nos ayuda a mantener el eje de nuestro objetivo. Quien se encarga de los libros y la biblioteca es Fabián Brosio. Además nos apoyan siempre Natalia Benítez, Sintia Frutos, Víctor Manoel Felisbino, Teresa de Brosio y Dercides Ferreira”, comenta.
“El obstáculo más grande que se nos presenta, como en todos los espacios que se dedican al arte y la cultura, es el sostenimiento económico. Es un debate continuo, así que aprovecho este espacio para invitar a quienes interese apoyar nuestro trabajo, ser parte del Club de Amigos/as de Casacuento, aportando una suma mensual o anual para el sostenimiento de las actividades que realizamos. Nuestro teléfono de contacto es el (0981) 455-369 y el (0987) 326-548”, apunta.
También se los puede seguir en redes en @Casacuento.aregua.
La literatura como disparadora de la curiosidad histórica
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Paulo César López
paulo.lopez@nacionmedia.com
Fotos: Gentileza
El próximo 8 de agosto, al cumplirse 157 años de la ocupación de la ciudad de Valenzuela por las fuerzas aliadas durante la guerra contra la Triple Alianza, se realizará el lanzamiento del libro “”Minas Cue. Cuentan que eran 30”, de Virgilio Cantero y Nelly Vázquez, docentes e investigadores de la historia local. La actividad se llevará a cabo a las 10:00 en la Casa de la Cultura del distrito cordillerano como parte de un esfuerzo por rescatar y revalorizar la tradición oral popular.
La memoria oral atesora acontecimientos que la escritura o la historia oficial han olvidado u omitido deliberadamente, como muchas veces ocurre con los crímenes de guerra. En efecto, resulta poco probable que algún alto oficial militar deje constancia escrita de una orden de atacar a civiles u otros tipos de desmanes, tolerados o autorizados, que nunca faltan en los conflictos armados.
Este podría ser el caso de la versión sobre la quema de las mujeres trabajadoras de Minas Cue, en el distrito de Valenzuela, departamento de Cordillera. Este episodio poco conocido es puesto en duda por ciertos historiadores “serios”, ya que no existen documentaciones o pruebas materiales que avalen el hecho.
En el marco de la campaña de las Cordilleras, en la última etapa de la guerra, el 7 de agosto de 1869 un brazo del Ejército aliado comandado por el brigadier Vasco Alves Pereira llegó hasta la ciudad. Según las crónicas orales, en la fábrica de azufre cumplían su faena unas treinta paraguayas. Además, también había una decena de extranjeras, entre brasileñas y correntinas que habían sido tomadas prisioneras por los paraguayos, además de francesas e inglesas que habían venido con técnicos europeos contratados por el gobierno de López.
Portada del libro que será presentado el próximo 8 de agosto
LA QUEMA
Las mujeres extranjeras habrían sido liberadas y, tras cometer todo tipo de desmanes, los soldados aliados encerraron a las paraguayas en una de las piezas, donde las quemaron vivas.
Aunque la verdad histórica de este episodio no esté probada, lo cierto es que ya forma parte del imaginario popular sobre la contienda y progresivamente las fuentes escritas se fueron haciendo eco de él.
Este es el caso del libro que nos ocupa en esta ocasión que, si bien pertenece más al campo de la literatura que de la historia, pretende recuperar las fuentes orales que van desapareciendo con el transcurso del tiempo.
Además de los relatos orales de los ancianos, los autores también han encontrado fuentes escritas que dan cuenta de la toma y posterior quema de la fábrica de azufre a manos de las fuerzas aliadas, aunque no se haga mención explícita a las mujeres inmoladas.
FUENTES
Una de ellas es una carta de Zenón Ramírez, segundo al mando en las instalaciones de la mina de azufre de Valenzuela, quien remite una misiva en 1918 a Juan Silvano Godoi (sic), director general de la Biblioteca, Museo y Archivo Nacional. El objetivo del remitente era el de documentar los acontecimientos de la guerra, en particular los vinculados a la toma de Valenzuela.
En un extracto de la misiva, que forma parte del acervo digital de la Universidad de California, Ramírez señala que “los aliados permanecieron tres días en el lugar de las minas. Después de ese tiempo, dieron fuego a los establecimientos, marchando sobre Piribebuy. Con esto termino, distinguido compañero, sintiendo de corazón no dar más amplitud á estos datos breves por haberlos olvidado en los años de nuestra vida azarosa”.
Si bien la fuente admite que por su edad ha olvidado muchas cosas, no hace referencia a que durante el incendio del establecimiento las mujeres hayan sido encerradas en el interior.
Placa conmemorativa en el sitio donde se encontraba la fábrica de azufre
Los autores, más allá de admitir el carácter literario de su obra, sostienen que es altamente probable que tales hechos hayan ocurrido efectivamente y buscan brindar datos para apoyar sus afirmaciones. Así, puntualizan que se trata de un “cuento que es un intento de registro histórico de la tradición oral. Los personajes son reales de la época de la Triple Alianza, así como la trama del cuento, pero tejido con hilos de ficción”.
En este sentido, indican que el primer registro de la tradición oral sobre Minas Cue, según menciona la Prof. Benita Salinas, directora de la Casa de la Cultura y el Museo Histórico de la ciudad, lo hace su padre, Anuncio Salinas, autor de “Valenzuela. Antigua Ybyraity”.
Este entrevistó a una testigo directo de los acontecimientos llamada María del Rosario Velázquez de Montanía, que en 1869 tenía 12 años. Los datos recabados señalan que esta mujer tenía lazos de parentesco con Benita Almada, esposa de Zenón Ramírez, “por lo que podemos presumir haya frecuentado e inclusive trabajado en la mina”.
–¿Podrían comentarnos en qué consiste el libro que presentarán la próxima semana?
–El libro es un abordaje literario-ficcional de la tradición oral que pervive en la comunidad en torno a los sucesos acaecidos en Valenzuela en ocasión de ser ocupada por el ejército aliado el 7 de agosto de 1869, fecha que se inicia la última campaña defensiva de la guerra, la de la Cordillera.
HISTORIA Y LITERATURA
–¿Cómo se conjugan historia y literatura en el texto?
–Literatura e historia siempre se complementan. En todas las tradiciones literarias encontramos cómo transitan por sendas aparentemente paralelas, pero en constante encuentro. Nosotros abordamos la tradición oral desde el cuento con la idea de acercar la historia de la comunidad a toda persona interesada. En especial apuntamos a los estudiantes y a los chicos que forman parte de la Red de Bibliotecas Callejeras de Valenzuela. Queremos que el cuento sea un disparador de la curiosidad de los chicos.
–¿Cuáles son las fuentes a las que recurrieron para su elaboración?
–Partimos de la tradición oral en primer término. También consultamos con la historiadora y directora de la Casa de la Cultura, profesora Benita Salinas, quien continúa el legado de su padre en recopilar la historia local. Así, llegamos a consultar el libro publicado por don Anuncio Salinas, en el que se menciona una entrevista a una testigo de los acontecimientos. Tuvimos acceso a varios documentos digitales del Archivo Nacional y otros acervos de fuentes serias. Resaltamos la carta enviada por Zenón Ramírez a Juan Silvano Godoi en 1918 relatando algunos detalles del funcionamiento del ingenio minero y también el libro “Campanha da Cordilheira”, del vizconde de Taunay.
–¿Cuáles son los hallazgos más relevantes con los que se encontraron durante la investigación?
–En los documentos consultados hemos encontrado los nombres y nacionalidades de los encargados de la mina. Hemos encontrado detalles del proceso de obtención del azufre, la cantidad y el destino final. También encontramos detalles administrativos y un relatorio de los acontecimientos que terminaron con la toma de la mina. Es importante destacar que allí no se producía pólvora. En promedio se obtenían diez kilos del mineral por día, que era remitido a San José para la elaboración de la pólvora. Un dato curioso es el ingenio de los técnicos paraguayos para la obtención de salitre, otro de los componentes de la pólvora. Para el efecto se colocaban grandes recipientes en Azcurra para que los soldados orinen en esas fuentes. El orín era procesado químicamente obteniéndose finalmente el salitre, que mezclado con azufre y carbón vegetal se convertía en pólvora.
–¿Ustedes consideran que el episodio de las mujeres quemadas ocurrió en realidad o es una exageración de la memoria popular?
–El martirio de las mujeres es una posibilidad plausible en un escenario de guerra total, una guerra que ya era demasiado larga, costosa e impopular en los países aliados. Por ello, podría pensarse que había un plan de campaña de terror concebido por los aliados, principalmente el ejército brasileño. En Valenzuela podrían haberse iniciado hechos que son coherentes con acciones posteriores como la quema del Hospital de Sangre de Piribebuy y la sistemática quema de los campos de batalla durante toda la campaña, lo que refuerza lo que la tradición oral afirma tajantemente. Tampoco hay que olvidar el degüello de los oficiales y encargados de la fundición de hierro. Podemos pensar que no son hechos aislados, sino una campaña de terror para torcer la voluntad del ejército paraguayo que seguía resistiendo.
–¿Cuáles son los elementos que pudieron colectar que apoyan su hipótesis?
–El vizconde De Taunay, en su “Diario do Exercito”, menciona la toma de la mina por parte del brigadier Vasco Alves y su posterior destrucción e incendio. También menciona que en el lugar encuentran un total de 40 personas, entre ellas prisioneros de varias nacionalidades que son liberados. Los restantes (¿que podrían ser 30?) son hechos prisioneros. La cantidad de personas aquí mencionadas se acerca bastante al número citado por la tradición oral.
El material está destinado especialmente a estudiantes y chicos que forman parte de la Red de Bibliotecas Callejeras
TESTIGO
–Una de las fuentes más directas citadas es una mujer identificada como María del Rosario Velázquez. ¿Cuál fue su grado de participación como testigo y conocimiento de los hechos?
–María del Rosario Velázquez relata la toma de Valenzuela por parte del ejército aliado, el encierro de las mujeres en uno de los compartimentos del ingenio y su posterior incendio. También menciona las medidas del galpón. María del Rosario Velázquez tiene grado de parentesco con Benita Almada, la esposa de Zenón Ramírez, siendo este el segundo al mando del ingenio minero.
–¿Cómo podría explicarse que Zenón Ramírez, quien trabajó en la mina, no haga referencia a que las mujeres fueron quemadas?
–Zenón menciona que por su avanzada edad no recuerda muchas cosas. Creemos que omite un recuerdo doloroso. No quisiéramos en este momento aventurar ninguna hipótesis.
–¿Les gustaría agregar algo para cerrar la charla?
–Es importante mencionar que hay documentos que inclusive plantean un listado de nombre de las 30 mujeres. Sin embargo, en la actualidad constituyen motivo de controversia entre historiadores por el contenido posiblemente apócrifo del material, por lo que no la incluimos como fuente. Además, el trabajo no pretende ser un abordaje historiográfico, sino un rescate literario de la tradición oral de la comunidad. También buscamos la resignificación de los hechos, resaltando el rol de las mujeres en el proceso de construcción de la comunidad. Asimismo, buscamos cimentar la identidad comunitaria y despertar el compromiso cívico de los niños y jóvenes con Valenzuela, compromiso que nosotros asumimos con nuestro trabajo de gestores culturales comunitarios. Soñamos con que se realicen excavaciones y trabajos de investigación arqueológica en el sitio para poder dilucidar mejor los acontecimientos y a esa tarea nos queremos enfocar a partir de ahora.
La segunda edición de la obra del periodista y escritor Mario Anic será presentada el jueves 31 de julio en la Biblioteca Nacional del Paraguay. Foto: Gentileza
El libro “Cuadernos de Zagreb” de Mario Anic se presenta en Asunción
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La Biblioteca Nacional del Paraguay será escenario de la presentación de “Cuadernos de Zagreb”, primer libro del periodista y escritor argentino-croata Mario Anic, publicado por la colección Los Comienzos del sello editorial De La Paz. La actividad se realizará el viernes 31 de julio, a las 19:30, en la sede de la Biblioteca Nacional (De la Residenta 820, casi avenida Perú), con entrada libre.
La presentación contará con la participación del periodista Rober Irrazabal como anfitrión, acompañado por la periodista y docente argentina, Mónica Kreibohm, en representación de la colección “Los Comienzos”, espacio editorial dedicado a impulsar primeras publicaciones de autores y autoras del nordeste argentino.
Tres territorios
Aunque el título remite a la capital croata, Cuadernos de Zagreb encuentra uno de sus ejes más profundos en el diálogo entre Zagreb, Asunción y el nordeste argentino. La obra nace durante la estadía de Anic en Croacia, pero sus páginas conservan la presencia constante de Paraguay, país en el que vivió a principios del 2000. La agenda donde comienza a escribir fue adquirida en Asunción; los recuerdos de las noches de verano paraguayas irrumpen entre los inviernos balcánicos; y la vida cotidiana de la capital paraguaya aparece como un contrapunto afectivo frente a la monumentalidad europea.
Más que una crónica de viaje, el libro propone un recorrido por la memoria, los desplazamientos y la construcción de la identidad. En sus páginas, Zagreb no desplaza a Asunción: ambas ciudades conviven y dialogan, convirtiéndose en escenarios desde donde el autor piensa el desarraigo, la pertenencia y los vínculos que sobreviven a la distancia.
Mapa íntimo de viaje
Cuadernos de Zagreb se inscribe en la tradición de los cuadernos literarios, una forma de escritura que combina observación, ensayo, memoria, diario de viaje y reflexión personal. Lejos de desarrollar una narración lineal, el libro reúne apuntes, escenas, lecturas e imágenes que construyen un mapa íntimo del viaje.
En esa tradición pueden reconocerse autores como Julio Ramón Ribeyro, Josep Pla, Elías Canetti, Susan Sontag, María Zambrano y, en Argentina, los diarios y cuadernos de Ricardo Piglia, donde la experiencia cotidiana se convierte en materia literaria.
Un puente cultural
La presentación en Asunción tiene un significado especial: Anic desarrolló parte de su trayectoria profesional en la capital paraguaya, participando de medios de comunicación y proyectos editoriales en Asunción y Resistencia, capital del Chaco argentino. En ese contexto, el encuentro busca convertirse en un espacio para fortalecer los vínculos culturales entre Paraguay y Argentina, celebrando el papel de la literatura como puente entre comunidades, memorias e identidades compartidas.
La actividad invita a lectores, periodistas, escritores, estudiantes y público en general a participar de una conversación sobre literatura, edición independiente y las múltiples formas en que los libros pueden acercar territorios que, más allá de las fronteras, comparten historias y afectos.
“Letras Vivas” propone acercarse a la literatura paraguaya desde un juego de mesa que funciona como una ventana para explorar autores, autoras, obras y personajes de nuestra cultura literaria. Foto: Gentileza
“Letras Vivas” llega a Encarnación para revivir la literatura paraguaya a través del juego
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La literatura paraguaya se transforma en desafío, descubrimiento y encuentro con el cierre de la primera temporada de “Letras Vivas: un sendero por la literatura del Paraguay”.
Esta última gira del proyecto se llevará a cabo el próximo viernes 17 de julio a las 16:30 en el Instituto de Arte de Encarnación (Punto de Cultura), ubicado sobre la Avda. Caballero esquina Carlos A. López, en el barrio Bernardino Caballero de la capital de Itapúa.
Creado como una herramienta de mediación lectora, “Letras Vivas” propone acercarse a la literatura paraguaya desde un formato diferente: un juego de mesa que funciona como una ventana para explorar autores, autoras, obras y personajes de nuestra cultura literaria.
A través de pistas, desafíos y dinámicas participativas, los jugadores recorren distintos caminos de la literatura nacional y descubren nuevas posibilidades de acercamiento al conocimiento.
"Letras Vivas", un sendero literario desde el juego. Foto: Gentileza
La propuesta no busca reemplazar la lectura, sino despertar la curiosidad y abrir una puerta para que cada participante pueda continuar su propio recorrido.
A partir del juego pueden surgir nuevos intereses por conocer libros, revistas literarias, autores y autoras, profundizando en aquellas historias que despierten mayor curiosidad.
En el tablero de esta propuesta aparecen voces fundamentales de la literatura paraguaya, dialogan las voces de grandes referentes de la literatura paraguaya como Augusto Roa Bastos, autor de Yo el Supremo y Hijo de hombre; Josefina Plá, escritora, poeta y referente fundamental de la cultura paraguaya; Carmen Soler, reconocida por su poesía comprometida; Manuel Ortiz Guerrero, uno de los grandes poetas nacionales; y Gabriel Casaccia, considerado uno de los iniciadores de la narrativa paraguaya moderna.
Junto a ellos, aparecen autores y autoras contemporáneos como Renée Ferrer, Sebastián Ocampos, María Luz Saldívar, Moncho Azuaga, Javier Viveros y Milia Gayoso, entre otros, cuyas obras amplían este recorrido por la diversidad de voces que conforman la literatura paraguaya.
“Letras Vivas hasta ahora fue una experiencia enriquecedora tanto para nosotras, que somos parte del equipo, como por todo lo que aprendimos durante este proceso. Ver cómo los y las jóvenes se involucraron con el juego nos demostró que existe una sed de conocimiento. A veces solamente necesitamos encontrar la forma de acercar, de generar ese pequeño impulso que permita entrar a un mundo nuevo. Este juego es una posibilidad, una invitación a seguir explorando y a que cada persona pueda decidir hasta dónde quiere profundizar”, expresó Natalia Benítez, proyectista y coordinadora del proyecto.
La responsable del proyecto también destacó el vínculo generado con los creadores contemporáneos incluidos en la propuesta: “Pudimos conversar con varios escritores y escritoras, quienes recibieron muy bien esta iniciativa porque entienden la importancia de acercar la literatura paraguaya a nuevas generaciones y generar otros caminos de encuentro con sus obras”.
Luego de recorrer diferentes espacios, esta primera temporada llega a su cierre con una valoración positiva por parte del equipo impulsor. “Podemos decir misión cumplida, pero también con muchas ganas de continuar. Ojalá podamos seguir llevando esta propuesta a más puntos de cultura y a más comunidades, porque cada encuentro nos muestra que hay interés, curiosidad y ganas de descubrir nuestra literatura”, señaló Benítez.
La jornada en Encarnación estará guiada por las mediadoras de lectura Aura Brítez y Laura Ferreira, con la coordinación general de Natalia Benítez, y cuenta con el apoyo de la Secretaría Nacional de Cultura, Fondos de Cultura, Conalib y Fundación en Alianza, instituciones que acompañan iniciativas destinadas a fortalecer el acceso a la cultura y la promoción de la lectura.
La actividad está abierta a estudiantes, docentes, familias y todas las personas interesadas en participar de una experiencia donde la literatura paraguaya se convierte en juego, exploración y una invitación a seguir descubriendo.
Para más información, las personas interesadas pueden comunicarse al 0985-886 075.
Las iniciativas seleccionadas accederán a un financiamiento máximo de G. 20 millones o G. 30 millones, según la modalidad. Foto: Ilustrativa/Mariana Díaz
Fonalib dispone de G. 950 millones para proyectos de lectura y libros
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La Secretaría Nacional de Cultura (SNC) habilitó la convocatoria 2026 del Fondo Nacional para el Fomento de la Lectura y el Libro (Fonalib) para financiar proyectos orientados a promover la lectura, la escritura, la oralidad y la circulación de libros en Paraguay, mediante una inversión de hasta G. 950 millones, a través del Consejo Nacional para el Fomento de la Lectura y el Libro (Conalib).
La convocatoria estará abierta desde el 10 hasta el 31 de julio de 2026 y contempla la selección de hasta 35 iniciativas ciudadanas. Las bases, formularios y requisitos están disponibles en el sitio web oficial de la Secretaría Nacional de Cultura. Las consultas pueden realizarse al correo proyectos.fonalib.py@gmail.com.
Los proyectos podrán ser presentados en tres modalidades: Lectura, escritura y oralidad de los pueblos indígenas; Traducción y edición de obras nacionales guaraní-español y español-guaraní; y Promoción de la lectura, escritura y oralidad. La primera categoría financiará propuestas vinculadas con pueblos originarios, como talleres, documentación de relatos orales, producción de materiales y acciones en lenguas indígenas, con un apoyo de hasta G. 20 millones por proyecto.
La segunda modalidad estará destinada a la traducción de obras entre las lenguas oficiales del país, además de procesos de edición, diseño, publicación y difusión, con un financiamiento máximo de G. 30 millones por iniciativa. En tanto, la línea de Promoción de la lectura, escritura y oralidad apoyará clubes de lectura, talleres, formación de mediadores y actividades en bibliotecas, instituciones educativas, centros culturales y espacios comunitarios, con aportes de hasta G. 30 millones por proyecto.
Podrán postular personas mayores de edad, paraguayas o extranjeras con residencia legal en el país, quienes deberán asumir la responsabilidad técnica, administrativa, financiera y legal de la propuesta. Cada postulante podrá presentar un solo proyecto en una única modalidad. Las iniciativas serán evaluadas considerando aspectos como pertinencia cultural y territorial, viabilidad técnica y financiera, impacto en las comunidades lectoras, inclusión, accesibilidad, diversidad lingüística y participación de trabajadores culturales paraguayos.
La convocatoria se desarrolla en el marco de la Ley n.º 7140/2023 de Fomento de la Lectura y del Libro y su Decreto Reglamentario n.º 1596/2024, que establece al Fonalib como una herramienta para impulsar políticas públicas relacionadas con la lectura, la escritura, la producción editorial y la traducción.