• Fotos: Matías Amarilla, Néstor Soto, Cristóbal Núñez, Jorge Jara

Como es tradicional desde hace más de 30 años, la noche de Viernes Santo volvió a encenderse en Tañarandy, donde el arte, la fe y la tradición se unieron bajo el concepto “La llama no se apaga”.

En San Ignacio Guasu, cientos de personas acompañaron la procesión de la Virgen Dolorosa por el Yvága Rape, iluminado por miles de candiles, en una de las expresiones más profundas de la religiosidad popular en Paraguay.

El legado de Koki Ruiz se mantiene vivo en cada detalle: los cuadros vivientes, con más de 60 artistas en escena, recrearon la Pasión de Cristo en un retablo de inspiración gótica, reafirmando una tradición que se transmite de generación en generación y que cada año vuelve a conmover.

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Así también, tuvieron gran concurrencia el Cerro Jejupi en Yaguarón, los baños antes del amanecer, los conmovedores vía crucis de Atyrá, Ñemby, Villa Elisa, paseos ciclísticos por las iglesias, entre otros.

En este Ojo, los reporteros gráficos de La Nación/Nación Media reviven algunos momentos de lo que fueron estas jornadas que, más allá del significado religioso, se han convertido en una pujante forma de turismo cultural.