- Jorge Zárate
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- Fotos: Gentileza / Archivo
Las hijas de Koki Ruiz, Macarena y Almudena, aprontan los preparativos para este ritual de la Semana Santa que ganó el corazón de los paraguayos: Tañarandy. Este año, la cita tendrá novedades en el concepto artístico, introducidas por las herederas del artista. “Va a ser un homenaje a Koki, pero desde el ejercicio de la creatividad, que era lo que él siempre pregonaba”, señalan.
“Ya estamos casi en el tramo final, terminamos los faroles de mano, que son 2.000 y arrancamos la etapa de preparar las antorchas que son 500 que van a estar distribuidas por todo el camino a la procesión”, cuenta Macarena Ruiz.
En la barraca de Koki Ruiz, el taller del gran plástico en el que año a año se prepara la puesta en escena de Tañarandy, el equipo organizador trabaja a destajo para una nueva edición de este acto emblemático de la Semana Santa paraguaya.
“Este lunes 30 empezamos el trabajo de preparar los 20 mil candiles de apepu que iluminan el trayecto del Yvága Rape y también los estacioneros están ya convocados para asistir a ese día”, agrega Macarena, que junto con su hermana Almudena se encargan de mantener el legado de su padre.
“Se está preparando la carroza de la Virgen y también como tradición vestimos a la Virgen, ver que tenga todo bien en orden su vestido, su capa, también el arreglo de flores que está en proceso, y bueno, todo en orden, gracias a Dios estamos bien encaminados para esperarle a la gente ese día”, dice con alivio.
Un rito que se da cada Viernes Santo iniciando con el descenso de la imagen de la Virgen de los Dolores, que es acompañada por lloronas y estacioneros hasta llegar al predio que llaman “montecito”, donde se representan los cuadros que evocan los últimos momentos de Jesucristo, la última cena y su calvario.
INNOVACIONES
Para este año anunciaron algunas innovaciones en los cuadros vivientes: “A diferencia del año pasado, que eran obras que mi papá ya había presentado y que volvimos a recrear, entre ellas la más icónica, la última cena de Leonardo da Vinci. Y de ahí partimos o presentamos otras últimas cenas que él también ya había hecho, además de los cuadros de Chiquitunga, de los de semillas de San Francisco y San Ignacio, que fue como una gran exposición homenajeándole a él, recordándole con estas obras. Este año también obviamente va a ser un homenaje, pero ya desde el ejercicio de la creatividad, que era lo que él siempre pregonaba”, relata.
“Entonces, para los cuadros vivientes de este año dijimos ‘vamos a empezar de cero, vamos a hacer uno totalmente nuevo ya partiendo desde nuestra creatividad, para que esta tradición siga manteniendo su esencia o su espíritu que es el ejercicio de la creatividad y la innovación’”, apunta.
“Para eso nos inspiramos en un retablo de la época del estilo gótico en el arte. Es un retablo que adentro va a albergar otras obras que son diferentes escenas de la pasión de Cristo”, dice del gran fresco de 10 por 16 metros que están alistando.
RESPONSABILIDAD Y TAMBIÉN GOCE
Tañarandy es visitada cada Semana Santa por miles de personas, situación que Macarena describe como “una gran presión porque nosotros tenemos que mantener la calidad, seguir con la vara alta y realmente nuestro desafío es este año, es la verdadera prueba, sin él y que salga de nosotras ya la idea y cómo resolver esa idea”, apunta.
“Entonces es realmente una presión muy grande, también por la cantidad de gente que espera todo esto y porque toda una comunidad ese día está pendiente de este evento y todas las instituciones que también están ayudando, entonces, como que hay mucha gente alrededor que está mirando y tiene expectativa en esto. Entonces sí, es realmente es un hermoso trabajo, pero a la vez es una presión muy grande que, bueno, iremos con el tiempo sabiendo cómo llevar y cómo manejar todo lo que conlleva este evento”, describe la mayor de las hermanas.
Ruiz dedica unas palabras especiales a la gente que la ayuda desde siempre en la tarea: “También quiero recordar que nosotras podemos realizar todo esto gracias a que el equipo de la barraca continúa trabajando con nosotros y que ellos son los que aprendieron todo lo que conlleva esto, a hacer cada elemento, a hacer la escenografía para los cuadros vivientes, entender cómo utilizar la luz, cómo hacer los faroles, cómo hacer las luminarias, cómo decorar el carro de la Virgen. Entonces, mucho de lo que nosotros logramos es gracias a que ellos siguen trabajando con nosotros”, destaca.
El Hospital Oncológico de Día que se construye en San Ignacio se llamará Delfín Koki Ruiz, en reconocimiento a su contribución cultural y su propia lucha contra una enfermedad oncológica, determinó la Junta Departamental de Misiones. El cuerpo declaró además de Interés Departamental todas las actividades de Semana Santa, destacando el impacto social, cultural y económico que las mismas tienen en la comunidad de San Ignacio.
UNA AYUDITA PARA ENCENDER LOS 2.000 CANDILES
La organización del evento hace un pedido especial para la gente que se acerca a Tañarandy durante la Semana Santa. Dice Macarena Ruiz: “Ese día directamente el público es parte de la obra, más claro aún, esta obra no existe si la gente no viene, si la gente no participa”, define.
“Si bien unos le dan un sentido más religioso, otros más de sacrificio, otros vienen a emocionarse, otros le dan un sentido más artístico, todos los que participan tienen su importancia”, explica.
“Estos 2.000 faroles que se preparan, por ejemplo, es para que la gente llegue, para que completen este cuadro con esos colores amarillos de luces y se forme una gran obra pero todo es con la ayuda de la gente prendiendo los candiles de apepu, esa es la ayuda que siempre pedimos, que una vez que nuestro equipo empieza a encender, siempre dan ellos primero el primer paso, después la gente nos vaya ayudando para poder prender todo para cuando la Virgen pase por Arape”, dice reiterando el pedido.
Aquí sus hijas, al frente del evento, cuentan cómo Delfín Roque Ruiz Pérez, tal su nombre completo, ideó todo para honrar la fe católica de su madre Rosa.
UN VÍA CRUCIS PARA DOÑA ROSA
En principio todo fue puertas adentro. En una reunión familiar en la barraca, Delfín Roque Ruiz Pérez, tal el nombre completo del gran artista plástico que todos recuerdan por Koki, ideó una puesta artística para honrar la fe católica de su madre Rosa.
Lo hizo al escuchar con sus hermanos el sentido lamento de su mamá de no poder participar de un vía crucis. Entonces puso manos a la obra recreando un camino con velas y formando un coro con la familia presente para cantar las 14 estaciones.
Corría 1992 y cómo la cuestión caló hondo, reiteraron el rito año a año, al principio en la casa y lentamente lo fueron conectando con la comunidad, entendiendo que la religiosidad popular estaba viva en Tañarandy, esa peculiar compañía de San Ignacio.
Su hija Macarena Ruiz supo explicar a esta página que el artista “sentía que ahí estaba su identidad como artista al conectar y trabajar con la gente. Por eso su lema siempre era ‘cada ser humano es un artista y cada acción una obra de arte’, usaba esa frase de Joseph Beuys, el artista alemán, y yo veía que a él le gustaba mucho que la gente se apropie de su obra. Con la religiosidad popular logró esa conexión con la gente porque a él le importaba mucho su historia, la cultura paraguaya, lo nuestro”.
Solo interrumpida por la pandemia del coronavirus, la conmemoración tendrá su 34.a edición en Tañarandy, “la tierra de los irreductibles”, colonia vecina a San Ignacio, Misiones, a 230 kilómetros de Asunción.