- Jorge Zárate
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- Fotos: Gentileza
Un aguara guasu, especie en peligro de extinción, fue encontrado en el Bañado Sur y los especialistas entienden que cruzó a nado el río Paraguay desde el Chaco o vivía en la zona y que obras recientes le habrían impedido el retorno a su hábitat. La expansión de lo urbano aumentó la interacción con animales silvestres que se desorientan en la búsqueda de alimento o perdieron parte de su entorno. Esto implica un llamado urgente a la coexistencia y a aumentar los corredores biológicos urbanos.
“Este caso del aguará es excepcional, son escasos los llamados por una situación así”, cuenta Carlos Monges de Vida Silvestre del Ministerio del Ambiente (Mades), explicando que en general los casos se dan en las áreas metropolitanas del país.
Recuerda que cachorros de puma, tirika, aguara’i, diversidad de monos se encontraron en entornos urbanos del país y en Gran Asunción se denuncian con mayor frecuencia casos con “mykurê y aves acuáticas en la zona de los bañados y la bahía de Asunción y aledaños”.
Agrega que también se tiene “mucha presencia de primates en la zona de Itá Enramada y Sajonia y se hacen avistamientos de los guacamayos en la zona de Luque, Villa Elisa, Lambaré, por citar los más frecuentes”.
Por ello, la particularidad de toparse con un zorro de ese tamaño en la ciudad hace que la intervención sea inmediata, aunque si se tratase de un ave acuática, por ejemplo, “tomaríamos otro criterio, que es el de esperar hacerle monitoreo y ver hasta que se vaya del lugar. Normalmente hacemos eso, pero por el tamaño del animal y el entorno que se estaba volviendo medio agresivo contra el animal, entonces decidimos hacer la captura”, cuenta del caso que tuvo profusa difusión en la prensa en la semana hasta su liberación en un hábitat adecuado.
Monges relata que los guía un criterio de conservación: “Por ejemplo, si un animal es atropellado por una moto, por un vehículo, entonces sí, también hacemos rescate. No sería así si es una pelea entre animales donde uno de ellos salga lastimado. En ese caso, no intervenimos porque suponemos que es la naturaleza misma la que está tomando acción en ese caso”.
MUY FRECUENTE
Joerg Richard Vetter, médico de animales silvestres de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNA apunta: “Semanalmente tenemos reportes de conflictos en entornos urbanos”, cuenta.
El especialista en rescates señala que “estos llamados ‘conflictos’ pueden ser reales o percibidos, y ocurren en muchos casos por la mera presencia del animal silvestre en un patio o en el entorno peridoméstico. Hay que tener en cuenta que acá no hablamos de grandes mamíferos, la gran mayoría de los casos son por pequeños mamíferos (como mykurê), reptiles, e incluso aves. La ciudadanía contacta con nosotros o con el Ministerio del Ambiente (Mades)”, comenta.
Carol Álvarez, de Gestión Ambiental de la Municipalidad de Asunción, apunta que son frecuentes las comunicaciones de los vecinos a los diferentes canales “ya sea en la web municipal, el WhatsApp de Rescate Fauna, llamadas telefónicas, contactos con instituciones, correos y a través de la prensa”, relata (ver Cómo actuar).
Esta situación da cuenta de una presión creciente de lo urbano sobre el bosque cercano, lo que llama a reflexionar sobre la situación. Iván Marecos, de Fauna del Mades, explica que “esto se da debido a la expansión de las ciudades, muchos de estos casos son de animales que se desorientan durante la búsqueda de alimento o desplazándose entre fragmentos de lo que era su hábitat”.
Por eso se considera que “es una realidad que debemos aprender a gestionar. Los espacios naturales se reducen y fragmentan, esto obliga a muchas especies a adaptarse y convivir con nosotros. Es fundamental cambiar la mirada: la fauna no “invade” la ciudad, sino que muchas veces somos nosotros quienes ocupamos sus espacios”, indica.
CÓMO ACTUAR
Si se diera el caso en el hogar del lector, Vetter recomienda “evaluar rápidamente la situación. ¿Estoy yo en peligro? ¿Está el animal en peligro? Si no es el caso, les pediría que no hagan nada. A esto le llamamos coexistencia, vivir y dejar vivir, sin intervención”.
Las cosas cambian si la persona o familia está en peligro: “Si bien los casos de peligro real son escasos, insto a pedir ayuda profesional, o al menos de personas capacitadas. Si el animal está en peligro, pueden contactar con un veterinario que tenga conocimientos de medicina de animales silvestres, y que cuente con los registros y permisos del Ministerio del Ambiente (Mades)”, apunta.
Monges insiste en el concepto: “Lo primero que puede hacer una familia es tener calma, respetar el espacio del animal, sacar una foto o un video representativo y luego ya monitorear de lejos. ¿Por qué esto? Porque, por ejemplo en primates, lo que ocurre es que la gente se acerca mucho, le persigue mucho al animal y lo que le hace es crear un estrés”, indica.
“Ellos transforman ese estrés en curiosidad. ¿Y qué pasa? Cada vez se acerca más hasta conseguir lo que se le está ofreciendo y entonces eso es una interacción negativa. Insisto en señalar que no hay que darles de comer ni de tomar nada y hacer la denuncia a la autoridad más cercana posible”, recomienda.
CUIDAR LOS ESPACIOS VERDES
Mamíferos, aves, reptiles y anfibios conviven con nosotros, lo que revela cuán importantes son los espacios protegidos como el Parque Guasu Metropolitano, por citar el que alberga más vida silvestre.
Carlos Monges, del Mades, recuerda que “el término correcto en cuanto a la interacción con fauna silvestre es “coexistencia”. “Es respetar los espacios de cada uno, dejando que desenvuelva su vida normal dentro de su espacio”, define. “Los animales conviven bastante bien y realizan su ciclo de vida en distintas áreas o espacios que tenemos en Área Metropolitana de la capital. Por ejemplo el Parque Guasu, el Ñu Guasu y el Jardín Botánico de Asunción son lugares muy representativos de fauna, ahí podemos encontrar una gran cantidad de pequeños mamíferos, roedores, reptiles, algunos peces y también primates en la zona de Itá Enramada y en la zona del cerro Lambaré, donde son frecuentes”.
El contaminado arroyo Ytay que cruza el Parque Guasu y hace el límite entre Asunción y Luque “es como un corredor biológico que ayuda a la entrada y salida de especies por esos lugares, por eso es muy interesante el espacio que se tiene en esa área”, apunta.
Joerg Richard Vetter, médico veterinario, apunta que “estos espacios son vitales. La salud humana, animal, y ambiental están íntimamente relacionadas. Los estudios, a todos los niveles, siempre hablan de que a mayor diversidad existe mayor salud. Si mantenemos un ambiente sano, tendremos poblaciones de animales sanos y en equilibrio, lo que se traducirá en personas más sanas”, señala.
NUEVOS ESPACIOS PROTEGIDOS
Carol Álvarez, del área de Gestión Ambiental de la Municipalidad de Asunción, expone que “los espacios protegidos requieren hoy de mayores infraestructuras de conexión (pasos de fauna) para mantener ese intercambio biológico entre ellas, ya que son los refugios de numerosas especies. Estamos proponiendo normativas que nos permitan generar más espacios protegidos en lo urbano con pequeños proyectos de implementación de unidades de conservación”, expone.
Agrega que la idea es habilitar “nuevos espacios protegidos y nuevas estrategias de conservación de fauna urbana para Asunción. Proponemos una mayor inversión y cooperación en la concienciación y educación ambiental, para formar ciudadanos comprometidos con el cuidado y la conservación de nuestra fauna nativa. Precisamos comprender que la biodiversidad nativa es parte fundamental de nuestros ecosistemas urbanos”.
Apunta entonces que “la ciudadanía necesita mayor información para no temerles, entender que cumplen una función imprescindible y es responsabilidad de todos que ella se mantenga y se preserve”. Para ello se muestra favorable a promover “la conformación de grupos de apoyo a la fauna, brigadas comunitarias, rescatistas, llevar jornadas de sensibilización ambiental, capacitar a docentes, alumnos, militares, empresas, diseñar programas de concienciación en redes y difusión de informaciones sobre cada especie que es avistada y rescatada”, propone.
PLANIFICACIÓN Y PROYECTOS
Para Iván Marecos, de Fauna del Mades: “Sin estos espacios protegidos, la coexistencia entre humanos y vida silvestre sería mucho más conflictiva y, en muchos casos, inviable. Son piezas fundamentales para construir ciudades más sostenibles y equilibradas.
Joerg Vetter entiende que debe priorizarse “la planificación urbana. No puede ser que en pleno siglo XXI aún veamos comercios e industrias en zonas residenciales. La zonificación debe estar bien establecida, a modo de que todos ya tengan su lugar definido y esto incluye las áreas verdes”.
Monges apunta que proyectos en marcha como el tren de cercanías o algunos nuevos en carpeta son una oportunidad para crear áreas o espacios verdes que protejan la vida silvestre construyendo corredores biológicos que ayuden a su preservación. Atendiendo la presión sobre los bosques es fundamental que se cumplan los programas de mitigación en el caso de explotaciones rurales que tienen impacto ambiental.
“Estamos trabajando en un protocolo de coexistencia, para que cada persona que está comprando un terreno se adecue para poder coexistir con las especies que se encuentran en el lugar y también promover una reforestación sistemática para poder tener de vuelta sombra, un poco de aire fresco y poder avanzar así en cuanto a lo que es la sostenibilidad del ambiente”, concluye.