Paz Moreno Re obtuvo el primer puesto con su obra “Trescientas”, que incorpora al ñandutí y la realidad aumentada para hablar de la historia de las mujeres paraguayas.

  • Por Jimmi Peralta
  • Fotos Gentileza

“La obra reflexiona sobre un hecho que no se conoce: 300 muje­res que fueron trofeo de gue­rra durante la toma de Asun­ción al término de la guerra contra la Triple Alianza. Ellas fueron llevadas a la plaza de los héroes (detrás del Pan­teón) y ahí vivieron los peo­res crímenes de guerra”, comenta la artista visual Paz Moreno Re, ganadora del Pre­mio Henri Matisse 2026, con su obra “Trescientas”, que fue el punto de inspiración de su creación ganadora.

“Mi escultura está inspirada en el grabado del cabichuí de dos mujeres luchando con el jaguareté, yo instalo esta obra en la plaza y con la rea­lidad aumentada (mediante una app) cuando posiciono el celular ellas están presentes en la plaza. Y se las recuerda”, agrega.

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Experiencia inmersiva con la obra a través de una app

El pasado miércoles tuvo lugar el acto de premiación y apertura de exposición de las obras distinguidas, en el marco de la edición 28 de este concurso organizado por la Embajada de Francia en Paraguay, la Alianza Francesa en Asun­ción y Gente de Arte.

“Desde 2017 vengo investi­gando y aprendiendo herra­mientas para poder crear, en 2024 fui becada en el pro­grama Expylab laboratorio de experiencias inmersivas y ahí me enseñaron cómo la tecnología puede apli­carse a procesos de crea­ción. Entonces para mí todo lo que aprenda puede incor­porarse a mi lenguaje artís­tico”, explicó la artista.

LO TEXTIL

El jurado, compuesto por Laura Gérard, Lucie Breche­tte, Fredi Casco y Arnaldo Cristado, destacó la potencia con la que la artista articula la memoria histórica, desarro­llando un lenguaje escultórico y recursos tecnológicos para visibilizar un episodio silen­ciado de la historia paraguaya.

Instalación de la obra en espacio público

Paz se formó en el Instituto Superior de Arte, donde comenta que aprendió a amar la curiosidad y la experimen­tación.

“Lo textil es mi manera de expresarme, es donde encuentro hoy por hoy cami­nos para explorar y muchos desafíos que me hacen feliz transitar. En el caso del ñandutí, es una técnica que tiene mucho por mostrar poética y materialmente. Me emociona llevarlo al otro continente y ponerlo a dialogar con otras técnicas”, comentó.

Los ganadores del Premio Matisse 2026

El primer lugar en el Matisse otorga una residencia artís­tica de 10 a 12 semanas en la Cité Internationale des Arts en París, incluyendo pasaje, alojamiento y viáticos.

Según explica la artista, su investigación tiene la base de la experimentación del ñandutí, lo que se observa en “Trescientas”, y en ello aborda “otros lenguajes atra­vesada por mi ser mujer y las historias de otras mujeres”, en sus palabras.

ESTABLEZCO UN DIÁLOGO CON MI EXPERIENCIA CON LA ANSIEDAD”

La obra “Umbrales” pertenece a Camila Ocampos

Camila Ocampos se quedó con el segundo puesto en el Matisse 2026, con sus obras “Umbrales I y II”. “Ambas obras parten de la instalación, la primera (‘Pieles de carnaval’) es una pieza textil con silicona dispuesta en un soporte de madera; mientras que la segunda (‘Sudor y baterías’) es un video en anima­ción 2D con una narrativa más experimental, que se aleja de la estructura con­vencional lineal, insertada en una gran caja”, explica Camila Ocampos la natu­raleza de su propuesta artística que la llevaron a obtener el segundo puesto en el Premio Matisse 2026, con sus creaciones “Umbrales I - La primera, pie­les de carnaval”, y “Umbrales II - Sudor y baterías”.

El reconocimiento fue otor­gado por creaciones que abordan las tensiones entre la intimidad, el cuerpo y la exposición. Su trabajo logra construir una poética material que vuelve visible lo oculto. Camila es licenciada en Diseño de Indumentaria por el Instituto Supe­rior de Arte Dra. Olga Blinder y en Cinematografía por la Universidad Colum­bia del Paraguay, instituciones en las que también ejerce la docencia.

“Con estas obras establezco un diálogo con mi experiencia con la ansiedad, sobre el miedo a la exposición, a esa otra mirada que siempre está, incluso de una para con­sigo misma. Las consecuencias, y en momentos, causas de esas inseguridades y, sobre todo, cómo eso se plasma en el cuerpo y cómo el cuerpo lo atraviesa”, explica la artista. Las obras premiadas incorporan a la tecnología y se desarrollan en una segunda plataforma, ampliando la narrativa y el ámbito de sensibilidad a otro territorio.

“Son temáticas que parten de lo personal, pero al exponer o expresar lo particular espero –y creo– se puede empezar a conversar y trasladarlo a un tema compartido, se vuelve colectivo. Al final, muchas personas experimentan miedos, inseguridades, y atraviesan problemas de salud mental, y aunque mi experiencia no representa un colectivo ni pretende hacerlo, sí espero provoque una apertura a esos temas, donde lo particular pueda ser compartido”, concluyó.

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