Los seres humanos, y no las bombas, representan una amenaza más inmediata para estos particulares bichos, afirma Cristian Lucanas, de Filipinas, conocido como el Señor de las Cucarachas.

  • Por Cecil Morella
  • Fotos: Ted Aljibe
  • AFP.

Una delgada franja de luz procedente de la linterna frontal de Cristian Lucanas atraviesa la oscuridad de la selva tropical filipina mientras este cien­tífico excava entre la maleza para recoger con cuidado una cucaracha.

Como único experto del país del sudeste asiático en este insecto tan a menudo incom­prendido, y descubridor de 15 especies, sus amigos lo apo­dan Señor de Ipis, por el nom­bre local de la criatura que abunda por todas partes.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

Aunque es plenamente cons­ciente de que la mayoría con­sidera a las cucarachas como plagas repugnantes y por­tadoras de enfermedades, este entomólogo de 31 años de la Universidad de Filipi­nas afirma que merecen más estudio –y reconocimiento– por su papel clave.

“Yo también odiaba las cuca­rachas cuando era niño”, dice Lucanas con una sonrisa durante una entrevista con AFP en la ciudad universi­taria de Los Baños, al sur de Manila.

“El miedo a las cucarachas es innato”, admite, y añade que suele decir a la gente cuando le preguntan por su ocupación que trabaja “en un museo”.

Su novia, también entomó­loga, es más comprensiva, aunque sus estudios se centran en insectos menos odiados que las cucarachas, de las que se conoce más de 4.600 especies.

“Es posible que el total real sea el doble o incluso el tri­ple”, afirma Lucanas, inca­paz de ocultar su entu­siasmo.

“Durante mucho tiempo, nadie las estudió”, asegura Lucanas, calificándolo de “triste”

NADIE LAS ESTUDIÓ

“Durante mucho tiempo, nadie las estudió”, asegura, calificándolo de “triste” dado el tamaño y la variedad de la población de cucarachas local.

Filipinas, con su enorme bio­diversidad, cuenta con unas de 130 especies conocidas, tres cuartas partes de las cuales no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. “Debido a su enorme papel en el ecosistema, sus procesos se verían obstaculizados si des­aparecieran”, advierte este científico de voz suave.

Al igual que los escarabajos peloteros y las lombrices de tierra, las cucarachas son detritívoras, es decir, están diseñadas para comer y des­componer la materia orgá­nica muerta, incluida la de su propia especie, y devolverla al suelo.

Aunque algunas especies de cucarachas son portadoras de microbios que propagan enfermedades, un mundo sin ellas ralentizaría el proceso de descomposición, crucial para el mantenimiento de los ecosistemas, según él.

Las aves y las arañas perde­rían una fuente de alimento fundamental, y las plantas absorberían menos dióxido de carbono, lo que podría contribuir al calentamiento global.

Lucanas realiza búsqueda de especies en toda Filipinas

INSPIRADO EN TOLKIEN

Aun así, Lucanas tiene a mano un bote de insecticida en el trabajo, listo para matar cualquier cucaracha viva que pueda ver las 250.000 espe­cies de insectos conservadas en el museo como un posible bocadillo.

La obsesión de Lucanas comenzó hace 12 años, durante una excursión a una cueva de murciélagos en una isla remota, cuyo suelo estaba plagado de cucarachas que se alimentaban de guano.

Cuando su ayudante de clase de biología no pudo identificar la especie, el joven supo que había encontrado su nicho.

Gran fan de J.R.R. Tolkien, Lucanas suele bautizar sus descubrimientos con nom­bres de criaturas de la trilo­gía “El señor de los anillos” del autor: “Valar”, “Hobbito­blatta” o “Nazgul”.

Dada la singularidad de su especialidad, el joven cientí­fico también se ve muy solici­tado, aunque sea para situa­ciones muy específicas. La mayor empresa de insectici­das del país lo invitó una vez a dar una conferencia a su per­sonal sobre la identificación de cucarachas.

La principal cadena de res­taurantes también solicitó su asesoramiento, desesperada por detener las incursiones en su comedor de las llama­das cucarachas alemanas, una especie invasora proce­dente de India. “El control no es realmente mi fuerte”, admite Lucanas.

Pero las cucarachas están lejos de ser las criaturas indestructibles que a menudo se describen, insiste. No es cierto, por ejemplo, que las cucarachas heredarán la Tierra después de una gue­rra nuclear, dice, señalando que su resistencia a la expo­sición radiactiva es similar a la de otros insectos.

Los seres humanos, y no las bombas, representan una ame­naza más inmediata para estos particulares bichos, afirma.

HAY UNAS 4.500 ESPECIES CATALOGADAS

Cucarachas, insectos con un lado negro y otro blanco

“Las cucarachas son insectos que normalmente son vistos con un enorme grado de repugnancia y rechazo. Sin embargo, más allá de las enfermedades que pueden transmitir y el desagrado que pro­ducen en muchas personas, las cucarachas han evolucionado en gran medida a lo largo del tiempo y actualmente son fundamenta­les para el equilibrio del ecosistema”, señala el sitio abiocisa.es.

Poseen un alto potencial para transmitir enfermedades causadas por bacterias, protozoos y virus, y son capaces de provocar reac­ciones alérgicas e incluso asma, pero, “a pesar del rechazo que causan, las cucarachas resultan de suma importancia debido a su papel en la cadena trófica”, agrega. Actualmente existen alrededor de 4.500 especies de cucarachas catalogadas.

Estos insectos se alimentan de la materia orgánica en descomposi­ción y son depredadores de chiches y de algunos huevos de plagas agrícolas. A su vez, sirven de alimento para otras especies del eco­sistema, según explica la publicación.

Déjanos tus comentarios en Voiz