Con una simple naranja, un hombre ayudó a mantener comunicado a todo el Paraguay. Esta es la historia de Saturio Ríos, el primer telegrafista de nuestro país.
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Durante la guerra contra la Triple Alianza, Paraguay poseía el sistema de comunicación más rápido del Río de la Plata: el telégrafo, que permitía transmitir con rapidez y a distancia mensajes codificados. El Gobierno había adoptado el famoso sistema morse. Aquellos alambrados tendidos tan alto, que superaban los 400 kilómetros de recorrido, según narran las crónicas de la época, eran desconocidos para los argentinos. A medida que avanzaba el ejército enemigo, Paraguay se quedaba sin insumos clave para mantenerlo en funcionamiento. Ya no había forma de importar o producir.
2-
La pérdida de comunicación era inminente. Fue entonces cuando apareció el ingenio de un joven telegrafista. Saturio logró aislar el ácido del jugo del apepú o naranja agria, y así mantuvo la comunicación telegráfica directa entre los puestos de comando. Y no solo eso, también inventó un sencillo aparato de transmisión que ni siquiera necesitaba papel. Su valioso aporte para mantener informados a los cuarteles le valió el grado de teniente honorario y la condecoración de la Orden Nacional del Mérito.
3-
La historia de las telecomunicaciones en Paraguay comenzó con la instalación del telégrafo. Ya pasaron 162 años del primer telegrama enviado y, actualmente, la comunicación sigue evolucionando.
Porque si algo demuestra la historia es que en Paraguay siempre se buscó la forma de mantenerse comunicado. No por nada una de las arterias más importantes de San Lorenzo y una pequeña calle de Asunción llevan el nombre de este gran héroe.

