• Fotos: Archivo

El Comité Nacional de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, estamento creado por el Decreto 8392 de 2018, aprobó en la última semana las candidaturas de la chipa y de la tradición del pesebre para su inscripción en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

La decisión marca un hito para el país en materia de patrimonio cultural vivo. En el caso del pesebre, se trata de la primera postulación multinacional conjunta impulsada por Paraguay junto con España e Italia, basada en una tradición compartida que integra saberes artesanales, prácticas comunitarias y transmisión intergeneracional vinculada a la representación del nacimiento de Jesús y a las celebraciones populares.

Esta lista es un registro internacional que busca salvaguardar tradiciones vivas, expresiones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos artesanales y saberes sobre la naturaleza, transmitidos de generación en generación.

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Entre tanto, la chipa, que fue clasificada durante los últimos años como uno de los panes más deliciosos del mundo, suma su candidatura no solo sus técnicas tradicionales de preparación y su diversidad, sino también el significado simbólico y espiritual que posee en la cultura paraguaya. Es una comida asociada a calendarios festivos, encuentros comunitarios y prácticas de hospitalidad. La chipa representa un alimento identitario que articula memoria, territorio y sentido de pertenencia, además de conocimientos culinarios transmitidos de generación en generación.

POSTULACIÓN

Estas postulaciones deben ser presentadas, fundamentadas y documentadas, para su posterior análisis en el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. La lista y el espíritu de la misma están enmarcados por el Convenio de Salvaguardia del Patrimonio, firmado en 2003, en el que los Estados partes se comprometen a salvaguardar el patrimonio con voluntad de cooperación y ayuda mutua.

Paraguay fue incluido por primera vez en esta nómina en 2020, por la prácticas y conocimientos tradicionales del tereré, en la cultura del pohã ñana. Luego, en 2023 ingresó a la lista el poncho para’i de 60 listas. En 2024 fue el turno del género musical guarania, creado por José Asunción Flores, y finalmente en el último encuentro del comité que tuvo lugar en diciembre ingresó en la lista el ñai’ũpo.

EL COMITÉ

El Comité Nacional de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial es presidido por la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), en la figura de la ministra Adriana Ortiz Semidei. Además, está integrado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Educación y Ciencias, el Ministerio de Tecnologías de Comunicación y la información (Mitic), la Secretaría de Políticas Lingüísticas, la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual (Dinapi), el Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA) y la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur).

El encuentro en donde se llevó adelante esta decisión tuvo lugar en el Centro Cultural 1A. En dicha ocasión, Adriana Ortiz destacó la relevancia del Comité como un espacio clave para la preservación de las tradiciones y saberes que conforman la identidad cultural del Paraguay. En ese sentido, subrayó la importancia del involucramiento ciudadano en los procesos de salvaguardia, señalando que “es fundamental que la ciudadanía se apropie de su cultura viva y que quienes aún no la conocen sigan aprendiendo en profundidad sobre la riqueza del Paraguay”.

EL PROCEDIMIENTO

El procedimiento consta de los siguientes pasos: el Estado paraguayo debe documentar el valor comunitario y el consentimiento de la comunidad que resguarda este bien cultural. Creado un expediente, debe presentar la justificación, fotografías, videos y las medidas de salvaguardia diseñadas para garantizar la viabilidad del elemento.

Concluido el procedimiento, debe ser presentado ante la Secretaría de la Unesco.

La evaluación y decisión estará a cargo de un órgano especializado que examinará la candidatura basándose en los criterios de la Convención 2003 y hace una recomendación al Comité Intergubernamental, que toma la decisión final en su reunión anual.