• Toni Roberto
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Este domingo Toni nos sumerge en la primera parte de la atrapante historia del Palacio López Carrillo, culminando con una historia de amor de una de las hijas de Benigno López. El creador de Cuadernos de Barrio promete una inédita segunda parte de cuando el señorial recinto estuvo a punto de demolerse.

Caminar por los prolegómenos de la historia del Palacio de Benigno López Carrillo es remitirme a una Asunción de la época de la colonia, sus viejas calles que seguían la corriente de sus nostálgicos arroyos, llenos de poesías, de amores y desamores.

Un recorrido por zanjones, arroyos y surgentes que determinaban las manzanas, callejuelas y casas de la época que recién con el Dr. Francia toman forma los trazados de calles y en el gobierno de don Carlos se da nomenclatura a las arterias.

El camino para la construcción del Palacio López Carrillo empieza recién después de la compra de tres propiedades; la última, que estaba en el medio, fue adquirida en 1860 a María Antonia del Rosario Quevedo. Para esa época ya estaba proyectado el sueño del palacio por Alejandro Ravizza que había iniciado en 1861.

UNA GENIAL ASOCIACIÓN DE MARGARITA DURÁN

Como no se encontraron datos sobre los constructores del palacio López Carrillo, Margarita Durán Estragó, en el libro “Memoria y puesta en valor del Palacio López Carrillo”, que escribiera conjuntamente con Blanca Amaral y el recordado Óscar Centurión, en la época que fuera canciller Leila Rachid, hace un interesante análisis sobre la casa que Benigno mandó construir en 1865 con el mismo Ravizza a una cuadra, en Palma y La Encarnación (hoy 15 de agosto), para las dos hijas que tuvo con Justa Petrona Decoud, con quien además engendró a Arsenio, el hijo que López Carrillo ya no pudo conocer. Es muy probable que los constructores de esa casona, de los que sí se tienen los nombres, hayan sido los mismos que habrían trabajado también en el Palacio López Carrillo, dice la connotada historiadora Durán Estragó.

Fachada palacio López Carrillo. Fuente: “Memoria y puesta en valor Palacio Benigno López Carrillo”. Durán Estragó/Amaral/O. Centurión. Asunción, 2005

UNA HISTORIA DE AMOR

Por los avatares de la guerra, la casa tuvo un largo camino hasta su ocupación y saqueo en 1869. Al término de la guerra, Rafaela, su hija sobreviviente, se enamoró y se casó con el brasileño Milciades Augusto de Acevedo Pedra, que se convirtió en apoderado general de su esposa y de su suegra doña Juana Pabla Carrillo. Luego de un tortuoso camino, Rafaela obtuvo por sucesión el Palacio López Carrillo.

Al final, increíblemente, como una historia de amor, de película, Rafaela le vende el palacio a un ciudadano brasileño en 1874 y dos años después, el mismo de Acevedo Pedra la vuelve a comprar quedando así en manos del matrimonio de Acevedo Pedra-López Carrillo.

ÉPICO SALVATAJE DEL PALACIO

Después empieza la otra parte de la historia, la del palacio convertido en hotel, mucho más adelante en banco y, finalmente, en lo que es hoy sede del Ministerio de Relaciones Exteriores. Un punto principal en estas memorias, una poco conocida de este patrimonio histórico nacional, es que en los años 70 del siglo XX estuvo a punto de ser demolida y que a partir del épico manifiesto de un grupo de jóvenes arquitectos de la época se logró parar su demolición, de lo cual hablaremos el próximo domingo en estos Cuadernos de Barrio que cumple próximamente siete años de ininterrumpida publicación, que había empezado en marzo de 2019 conjuntamente con Bea Bosio.

Etiquetas: #Amores#Palacio

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